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El pueblo adivasi en la India: ¿esclavas y esclavos modernos o trabajadoras y trabajadores modernos?

El pueblo adivasi de la India trabaja a menudo en condiciones normalmente definidas como «esclavitud moderna», pero no se trata de esclavas y esclavos. Su falta de libertad es al mismo tiempo el motor y el resultado del capitalismo indio moderno. English

A young Muria (Adivasi) man works a field. Collin Key/Flickr. CC (by-nc-nd)

La India ocupa una posición distintiva dentro de las representaciones de la «esclavitud moderna». Según los recientes índices de esclavitud global generados por Walk Free Foundation, «los problemas de esclavitud moderna en este país son enormes». En 2014, Walk Free declaró que más de 14 millones de personas —de una población de 1.200 millones— están atrapadas en «todas las formas de esclavitud moderna». Por consiguiente, Walk Free y otros consideran a la India como el país con el número absoluto más elevado en el mundo de personas que viven en condiciones de esclavitud moderna.

A esta política de los números se le adjunta una serie de ulteriores argumentos según los que la vulnerabilidad a la esclavitud moderna es mayor entre algunos grupos que otros. «Las mujeres y hombres de la India más vulnerables a la esclavitud moderna», afirma el informe de 2013, «son los de las castas 'inferiores' (dalits) y las comunidades indígenas (adivasis), especialmente las mujeres, niñas y niños». De igual modo, el informe de 2014 afirma: «Los hechos sugieren que los miembros de las castas y tribus 'inferiores', las minorías religiosas y las trabajadoras y trabajadores migrantes se ven afectados por la esclavitud moderna de manera desproporcionada».

Estas declaraciones dependen enormemente de la manera en que se defina y aplique el concepto de esclavitud. Si asumimos la definición de esclavitud moderna de la Walk Free Foundation, es cierto que la India tiene el mayor número absoluto de esclavas y esclavos modernos y que grupos específicos, como las personas dalits y adivasis, están sobrerrepresentadas en sus categorías. Sin embargo lo que quiero poner en entredicho es precisamente la afirmación de que la «esclavitud moderna» es una descripción apropiada de las condiciones altamente explotadoras y opresivas bajo las que muchas personas pobres de la India se ganan la vida. Quiero hacer esto haciendo referencia a los pueblos adivasi de la India.

Los pueblos adivasi

¿Quiénes son los pueblos adivasi de la India? En pocas palabras, el término «adivasi», que significa habitante original, se refiere a una gama de grupos étnicos que viven predominantemente en zonas montañosas y boscosas de toda la India rural. La constitución india los considera pertenecientes a la categoría de «tribus registradas», una designación que refleja el hecho de que las autoridades indias no reconocen a la gente adivasi como indígena, sino que más bien la definen como «tribal» según un conjunto específico de características. Estas incluyen su dependencia de la agricultura de subsistencia y su identidad étnica y cultural distintiva, que tiende a excluir a esta comunidad incluso de los escalones «más bajos» del sistema de castas de la India. Constituyendo aproximadamente un ocho por ciento de la población nacional, el pueblo adivasi está enormemente sobrerrepresentado entre la gente pobre en India: según datos recientes, casi la mitad del pueblo adivasi —un 44,7 por ciento— vive por debajo de un umbral de pobreza muy bajo: 816 rupias (£8,32/$12,75) al mes para hogares rurales.

Al leer detenidamente el Índice Global de Esclavitud, sería muy fácil concluir que la otredad étnica y la miseria son las razones por las que el pueblo adivasi es muy vulnerable a lo que Walk Free Foundation define como esclavitud moderna. Sin embargo, pensar en este sentido supone que ciertas formas de trabajo son cualitativamente diferentes del trabajo «normal» en una economía capitalista debido a la falta de libertad que las caracteriza. Esta lógica errónea, que apoya el argumento de la esclavitud moderna en sí misma, supone además que ciertos grupos son más propensos que otros a participar en dichos trabajos debido a las formas de discriminación basadas en criterios como la etnicidad, el género y la casta. El problema con esta lógica es que permite al capitalismo salirse con la suya. Lo mismo cabe afirmar al asignar a la población adivasi el papel de esclavas y esclavos modernos. ¿Por qué es así?

Las fuentes de pobreza y vulnerabilidad

Si queremos entender el motivo por el que el pueblo adivasi trabaja tan a menudo en condiciones que Walk Free define como esclavitud, debemos empezar con analizar la pobreza. Las personas adivasi son extremadamente pobres, un hecho reconocido en el Índice Global de la Esclavitud, y es la pobreza la que las obliga a elegir la migración laboral. A menudo este es el primer paso para trabajar bajo diferentes grados de falta de libertad. Déjennos entonces preguntar algo muy básico: ¿de dónde viene esa pobreza?

En general, destacan dos causas: la pérdida de los medios de subsistencia y de las tierras. En primer lugar, la pobreza de la población adivasi procede de la merma de sus medios de subsistencia agrícola. Históricamente, el núcleo de la vida tribal es el cultivo de subsistencia, que ahora es prácticamente incapaz de sostener un hogar durante un año entero. Mientras algunos aspectos de esta situación son específicos de los medios de subsistencia del pueblo adivasi, esta situación es sintomática de una crisis mayor de la agricultura pequeña y marginal en el contexto de la reforma neoliberal de la India. Dicha crisis se manifiesta con fuerza sobre todo en el cuarto de millón de granjeras y granjeros que se suicidaron en la India entre 1995 y 2011 por graves problemas económicos.

Además, muchas personas adivasi que han elegido la migración laboral han sido desposeídas de sus tierras debido a la construcción de grandes represas, plantas industriales y minas que están destinadas a impulsar el surgimiento de la India como superpotencia económica. Recordemos las cifras por un momento: las personas adivasi constituyen el ocho por ciento de la población de la India. Sin embargo, incluso estimaciones conservadoras sugieren que también constituyen entre el 40 y el 50 por ciento de los entre 20 y 30 millones de personas que han sido desposeídas por infraestructuras y proyectos de desarrollo a gran escala desde la independencia en 1947. Ya que las leyes para el reasentamiento y la rehabilitación han sido lamentablemente inadecuadas, la gran mayoría de las personas que han sido desposeídas no tienen otra opción para sobrevivir más que la migración laboral y cualquier trabajo que puedan encontrar dentro de los circuitos migratorios. En otras palabras, la pobreza que obliga al pueblo adivasi a recurrir a formas de trabajo que carecen profundamente de libertad es producida por el funcionamiento básico del capitalismo indio.

Al describir los tipos de trabajo que constituyen la esclavitud moderna para las poblaciones adivasi de la India, el Índice Global de la Esclavitud de 2013, entre otros, afirma lo siguiente: «Las personas víctimas de trata interna son una parte significativa de la mano de obra en los ámbitos de la construcción, el sector textil, la fabricación de ladrillos, las minas, el procesamiento de pescado y gambas, y la industria hotelera". Si nos olvidamos por un momento del uso de la expresión profundamente problemática de «trata de personas» en relación con la migración laboral en la India, esta declaración señala un hecho importante; en la India, cuando las personas pobres emigran para trabajar, su destino más común es la llamada «economía informal». Esta es un área que representa el 94 por ciento de la mano de obra en la India. Un ámbito en el que la gran mayoría de trabajadoras y trabajadores soporta bajos salarios, largas horas de trabajo, una falta abismal de protección social y condiciones laborales con diferentes niveles de falta de libertad. Significativamente, esto está profundamente entrelazado con la economía formal de la India; proporciona mano de obra, productos y servicios a precios muy bajos.

Para decirlo de manera más directa: la pobreza que obliga a las personas adivasi, y a otra gente, a trabajar en pésimas condiciones ayuda a fomentar un proceso de crecimiento que —como señaló David Cameron durante un evento comercial indo-británico en Mumbai en 2013— convertirá a la India en la tercera economía más grande del mundo en 2030. Eso significa que cuando descubrimos al pueblo adivasi trabajando en condiciones de falta de libertad, no estamos viendo a esclavas y esclavos modernos. Sino que nos estamos dando de frente con las trabajadoras y los trabajadores modernos, y con el capitalismo indio moderno. Esto, a su vez, afecta a la forma en la que pensamos en soluciones políticas a este problema.

Cuando Walk Free Foundation habla de medidas para frenar las condiciones laborales que definen como esclavitud moderna, normalmente se refieren a leyes contra el trabajo infantil, el trabajo sexual, la trata de personas y la servidumbre por deudas. El modelo básico aquí implica medidas punitivas contra los trabajos ilegales. Sin embargo, ningún castigo revertirá la crisis en el medio rural de la India, ni subirá los salarios y mejorará las condiciones laborales de la población adivasi que trabaja duro en el sector informal. Estos objetivos supondrían una contribución genuina para la erradicación de las formas de trabajo que se etiquetan equivocadamente como esclavitud moderna. No obstante, hacer esto implicaría hacer causa común con agricultoras y agricultores pobres y marginales para lograr una política agrícola alternativa que sirviera de protección frente a los caprichos de las fuerzas del mercado y revirtiera la degradación ecológica en curso. Además, implicaría aunar fuerzas con quienes están luchando contra las tentativas del gobierno actual para debilitar la legislación progresista sobre los derechos de la tierra, el re-asentamiento y la rehabilitación. También implicaría colaborar con sindicatos innovadores que defiendan los derechos de las trabajadoras y los trabajadores en el sector informal de la India. El hecho de que las medidas propuestas por Walk Free ni siquiera hagan referencia a estos hechos es solo un testimonio de la absoluta irrelevancia de esta organización para las trabajadoras y trabajadores modernos en la India moderna.


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BTS en Español has been produced in collaboration with our colleagues at the Global Alliance Against Traffic in Women. Translated with the support of Translators without Borders. #LanguageMatters

About the author

Alf Gunvald Nilsen is Associate Professor at the Department of Global Development and Planning at the University of Agder. is research focuses on social movements in the global South. He is the author of Dispossession and Resistance in India (2010) and Adivasis and the State: Subalternity and Resistance in India's Bhil Heartland (2018). He has also co-authored (with Laurence Cox) We Make Our Own History: Marxism and Social Movements in the Twilight of Neoliberalism (2014). 

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