Print Friendly and PDF
only search openDemocracy.net

BTS en Español

¿Cómo hacemos de los derechos laborales una realidad?

En los últimos años, las trabajadoras del hogar de Colombia han conquistado muchas mejoras. Ahora apuntan más alto. English

Photo provided by authors.

Hoy en día en Colombia, la gente y el gobierno están hablando por fin de los derechos de las trabajadoras del hogar. Resulta extraño que esto solo suceda ahora, dado que es un tema tan fundamental. Históricamente, se ha relegado a estas mujeres a los márgenes menos visibles de la sociedad, y sus trabajos han sido subestimados de forma sistemática, a pesar de su enorme contribución a la sociedad. Estas mujeres – porque hablar de trabajadores del hogar masculinos es nombrar la excepción, lo cual en sí representa un problema – han sido objeto de todas las formas posibles de discriminación: horarios laborales extensos1, salarios muy por debajo del salario mínimo2 y falta de protecciones sociales, sin mencionar los casos de abuso sexual y laboral. A pesar de que los últimos siete años han estado marcados por una serie de pasos hacia la mejora de las condiciones de vida y trabajo de las trabajadoras del hogar, es necesario trabajar mucho para frenar siglos de discriminación.

Nuestro camino en esta lucha comenzó hace ocho años, después de acordar con otras personas y organizaciones preocupadas por este tema que la única manera de avanzar era a través de acciones colectivas y trabajo de equipo: combinando nuestro conocimiento, los pocos recursos económicos a los cuales teníamos acceso y cientos de horas de trabajo voluntario. Nuestro objetivo era conseguir que las personas en nuestro país valorasen la gran contribución de las trabajadoras del hogar pagadas – nos referimos en femenino ya que constituyen el 96%3 – así como también comprender que subestimar estas trabajadoras contribuye estructuralmente a la desigualdad social.

A pesar de sus propias dificultades sociales y financieras, estas trabajadoras del hogar líderes optaron por un enfoque democrático (comprometido con el proceso de paz4 para ser conscientes de sus derechos y exigirlos por medio del sindicalismo. Estas mujeres valientes han tenido el apoyo constante de la Escuela Nacional Sindical (ENS) y la Fundación Bien Humano.

Un sector organizado

En 2017 en Colombia existían tres sindicatos de trabajadoras del hogar: Sintrasedom, Sintraimagra y la Unión de Trabajadoras Afrocolombianas del Servicio Doméstico (UTRASD). La última tiene su sede en Medellín y es la más influyente a nivel político. Las integrantes del consejo de UTRASD, María Roa, Claribed Palacios, Flora Perea, Nydia Díaz, Gloria Céspedes y Reynalda Chaverra han sido importantes figuras y voces defensoras de los derechos de las trabajadoras del hogar. Específicamente, María Roa fue reconocida como una de las líderes más importantes de Colombia en 2016.

UTRASD fue fundada oficialmente en 2013, como resultado de dos acontecimientos importantes. En primer lugar – algunos años antes de 2010 – las líderes afrocolombianas de Medellín comenzaron a movilizarse por sus derechos. Posteriormente, en 2011, la ENS y Carabantú, una organización para el empoderamiento de las mujeres afrocolombianas de la región, realizaron una investigación titulada «Barriendo la invisibilidad de las trabajadoras domésticas afrocolombianas en Medellín». Las conclusiones de esta investigación motivaron a la ENS a apoyar firmemente al sindicato de trabajadoras de UTRASD en sus tareas durante los últimos siete años. El grupo que comenzó en 2013 con 23 mujeres ha crecido rápidamente y hoy en día tiene casi 400 miembros, una junta directiva dinámica, dos subsecciones en Cartagena y Apartado, nueve comités, tres proyectos de cooperación activos y un ambicioso plan de acción.

Con fundamentos jurídicos

A nivel gubernamental y legislativo, podemos decir que el trabajo del hogar atrajo la atención del público en 2009, cuando el Congreso colombiano comenzó a debatir la Ley de economía del cuidado, promovida por las senadoras Cecilia López y Gloria Inés Ramírez. En 2010, gracias a ellas, la ley 1413 ordenó la medición, por primera vez, de la contribución de las mujeres al desarrollo social y económico del país mediante el trabajo del hogar no remunerado.

En 2011, la Organización Internacional del Trabajo causó revuelo en el tema de manera global con el Convenio sobre las trabajadoras y los trabajadores domésticos (C189), el primer llamado internacional a abordar las condiciones de las trabajadoras del hogar. Al año siguiente, Colombia promulgó la ley 1595 para incorporar el C189 y expresar la voluntad del gobierno de proteger a las trabajadoras del hogar, antes de ratificar el convenio en el año 2014.

En 2013, se promulgó el decreto 2616 que regulaba la seguridad social, el cual fue seguido por el decreto 721, que otorgaba a las trabajadoras del hogar acceso al sistema de beneficios familiares. Como resultado, de casi un millón de trabajadoras del hogar en Colombia, «en febrero de 2016, más de 19.000 personas se registraron para tener seguridad social de acuerdo a sus ingresos. Según la Superintendencia de Subsidios Familiares en marzo de 2016, el número de trabajadoras del hogar que acceden a beneficios familiares aumentó a más de 104.000 personas».

En 2014, la Corte Constitucional de Colombia emitió el fallo C-871 solicitando al Congreso colombiano penalizar la discriminación sufrida por las trabajadoras del hogar en relación con la negación de la bonificación por servicio, es decir, el derecho a un salario mensual por año como bonificación. El año pasado, la Corte Constitucional también reconoció la violación de los derechos de las trabajadoras del hogar en el fallo 186-16, mediante el cual se las reconocía como sujetos en necesidad de protección constitucional especial. Cinco años exactos después de la adopción del C189 en Suiza, el Congreso de Colombia – liderado por las legisladoras Ángela María Robledo y Angélica Lozano – aprobaron por unanimidad la Ley de prima 1788 , que reconoce la misma bonificación por servicio para las trabajadoras del hogar que para el resto de las personas trabajadoras en Colombia.

Estos avances jurídicos y legislativos han contribuido a demostrar a las personas en Colombia que las trabajadoras del hogar tienen los mismos derechos que cualquier otra trabajadora o trabajador.

Los próximos pasos

En 2011, la Fundación Bien Humano comenzó un proyecto denominado «Hablemos de empleadas del hogar» como una estrategia para dar mayor visibilidad a las trabajadoras del hogar y posicionarlas como sujetos con derechos. El proyecto incluye apoyo para el empoderamiento y el posicionamiento público de las organizaciones de base, como la UTRASD.

Bien Humano también creó una sólida red de comunicaciones a través de su cuenta en Twitter; @Empleadas_hogar; una página de Facebook; Trabajadoras Domésticas; un canal de YouTube: Hablemos de Empleadas Domésticas; y la página web: trabajadorasdomesticas.org, para difundir recursos de información. Con la convicción de que «la unidad hace la fuerza», Bien Humano unió fuerzas con la ENS y UTRASD en 2011 como parte de una estrategia que les ha permitido llegar al más alto funcionariado, a otras organizaciones internacionales y nacionales, a medios de comunicación masivos, a los líderes y lideresas y a la ciudadanía de Colombia con el mensaje de que la dignidad y la ley deben comenzar en casa con nuestras trabajadoras.

El último acontecimiento político en Colombia fue la creación de una mesa redonda tripartita, un escenario ideal codificado en la Ley de Prima para promover el Convenio C189. En este comité hay espacio para representantes del gobierno nacional (Ministerio de Trabajo), trabajadoras y trabajadores (sindicatos y la UTRASD) y personas empleadoras de la Asociación nacional de empresarios, lo que da lugar a muchas preguntas: ¿cómo es que las personas que contratan a trabajadoras del hogar son representadas por el empresariado? ¿Son comparables los problemas que se enfrentan en el hogar, en la esfera privada, con aquellos en la industria empresarial? ¿Por qué no existe en Colombia una asociación que represente a las personas empleadoras de trabajadoras del hogar? ¿Cómo puede crearse tal asociación?

En Colombia, las trabajadoras del hogar han iniciado un camino formal a la organización; el tema se ha introducido en la agenda política y de los medios; los derechos de las trabajadoras del hogar han ganado mayor visibilidad a través de los medios de comunicación; las organizaciones de la sociedad civil han demostrado eficazmente su apoyo; y existen bases legítimas para lograr un trabajo digno para las trabajadoras del hogar pero su cumplimiento todavía es limitado, y el camino para lograr los objetivos es largo e incierto. Sin embargo, hay mucho potencial en las tecnologías modernas de la comunicación y la información, y en los medios de comunicación.

A pesar de que el gobierno nacional ha manifestado su voluntad política de abordar estos temas ocasionalmente a lo largo de los últimos años, carece de una estrategia permanente, líderes designados y recursos económicos para llevarla a cabo. En el futuro, también es necesario adoptar un plan de inspección para registrar los cambios en los hogares, sancionar el incumplimiento de las normas y poner un fin a la tendencia cultural del abuso de las trabajadoras del hogar. Es de igual importancia crear campañas masivas permanentes para concienciar sobre estas novedades legislativas, así como también que el gobierno apoye a los sindicatos de trabajadoras del hogar más allá de las palabras.

Es cierto que en Colombia ahora se habla más de los derechos de las trabajadoras del hogar, y que esta causa ha recibido el apoyo de muchas personas y organizaciones, pero el verdadero interrogante es: ¿cómo podemos hacer que el gobierno y las personas empleadoras apliquen en la vida diaria los derechos que actualmente están en papel?

Este artículo fue redactado en representación del Sindicato de Trabajadoras Afrocolombianas del Servicio Doméstico - UTRASD, Escuela Nacional Sindical - la ENS y la fundación Bien Humano.

  1. La «Investigación para erradicar la invisibilidad» fue realizada en 2012 por la Escuela nacional sindical (ENS) y la Corporación afrocolombiana de desarrollo cultural y social (CARABANTÚ) con la misión de describir las condiciones laborales y la discriminación racial hacia mujeres afrocolombianas que trabajan como trabajadoras del hogar en la ciudad de Medellín. Se reportó que el 91% de las trabajadoras del hogar internas trabajaron diariamente entre 10 y 18 horas y el 89% de las trabajadoras no internas trabajaron entre 9 a 10 horas, sin percibir pagos por horas extras en el 90.5% de los casos. ↩︎
  2. La misma investigación reveló que el 62% de las trabajadoras del hogar perciben entre 300.000 y 566.000 pesos mensualmente; el 21%, entre 100.000 y 300.000; y el 2.4%, entre 50.000 y 150.000 (el valor del dólar USD en ese momento era de 1.750 pesos). ↩︎
  3. De acuerdo con los datos más recientes del Departamento administrativo nacional de estadísticas (DANE) en 2015, en Colombia había 725.000 personas contratadas como trabajadoras del hogar, de las cuales el 96% son mujeres, lo que representa el 7.4% del total de las mujeres empleadas del país. ↩︎
  4. Durante los últimos cinco años, en Colombia se ha llevado a cabo un proceso de paz con las Fuerzas armadas revolucionarias de Colombia (FARC), para poner fin a una guerra que ha durado más de 50 años. La población civil, especialmente en las zonas rurales, ha sido muy afectada por el desplazamiento y los abusos tanto de las FARC como del estado. Estos acuerdos se encuentran actualmente en fase de implementación. ↩︎

GAATWlogo.png

BTS en Español has been produced in collaboration with our colleagues at the Global Alliance Against Traffic in Women. Translated with the support of Translators without Borders. #LanguageMatters

About the authors

Andrea Londoño is a journalist and political communications specialist, with a background in community management and gender studies. She is the founder and coordinator of the Hablemos de Empleadas Domésticas project (2010) and serves as a board member for the Fundación Bien Humano.

Read On
Organizándose contra la economía de los pequeños encargos (gig economy): ¿lecciones de América Latina?
ADAM FISHWICK
¿Podemos acabar con el trabajo forzoso para el 2030?
GENEVIEVE LEBARON
Renta básica y el movimiento contra la esclavitud
NEIL HOWARD
El pueblo adivasi en la India: ¿esclavas y esclavos modernos o trabajadoras y trabajadores modernos?
ALF GUNVALD NILSEN
Voces desde las cadenas de suministro: entrevista con Daniel Castellanos
DANIEL CASTELLANOS
Ayudando a las trabajadoras sexuales a ayudarse a sí mismas
ANNE GATHUMBI
La propuesta de Amnistía para despenalizar el trabajo sexual: contenido y descontentos
SIMANTI DASGUPTA
Mejorar las estrategias contra la trata de personas: ¿por qué las personas dedicadas al trabajo sexual tienen que estar involucradas?
WENDELIJN VOLLBEHR
Hablando sobre las «prostitutas muertas»: cómo la Coalición contra la Trata de Mujeres (CATW) utiliza a sobrevivientes para silenciar quienes ejercen el trabajo sexual
JASON CONGDON
El poder de las putas: el movimiento de las prostitutas brasileñas en tiempos de reacción política
THADDEUS BLANCHETTE, LAURA MURRAY
Protestas creativas de las trabajadoras sexuales en Argentina
GEORGINA ORELLANO
No nos dedicamos al trabajo sexual porque seamos pobres, lo hacemos para terminar con nuestra pobreza.
EMPOWER FOUNDATION
Más allá de las operaciones de «redada y rescate»: es hora de reconocer el daño que se está causando
KIMBERLY WALTERS
Despenalización del trabajo sexual en Nueva Zelanda: su historia e impacto
FRASER CRICHTON
El trabajo no es indigno, pero el modo en que tratas a las trabajadoras del hogar sí lo es
MARCELINA BAUTISTA
Subjects


We encourage anyone to comment, please consult the
oD commenting guidelines if you have any questions.