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BTS en Español

Mejorar las estrategias contra la trata de personas: ¿por qué las personas dedicadas al trabajo sexual tienen que estar involucradas?

El trabajo sexual y la trata de personas son conceptos que a menudo se mezclan; pero ¿qué pasaría si – en lugar de ser víctimas sin voz – las personas dedicadas al trabajo sexual fuesen vistas como agentes activas que trabajan para evitar la explotación en su propio sector? English

The Sex Workers Project at the We Can End AIDS Mobilisation during the 2012 International AIDS Conference in Washington, DC. PJ Starr/Flickr. CC (by-nc)

El año pasado, realicé una investigación centrada en cómo las organizaciones de personas dedicadas al trabajo sexual están abordando el asunto de la trata de personas. Entrevisté a miembros de 13 organizaciones diferentes de personas que ejercen el trabajo sexual, en 13 países distintos. Al menos ocho de las encuestadas eran personas dedicadas al trabajo sexual. Las entrevistas se basaron en cómo las personas encuestadas definían y abordaban la trata de personas, cómo experimentaban las políticas y prácticas contra este crimen, y cómo sus organizaciones lidiaban con situaciones de trata de personas, si es que lo hacían. La investigación, encargada por el Red Umbrella Fund (Fondo Paraguas Rojo), mostró que las organizaciones de personas dedicadas al trabajo sexual usan diferentes estrategias para luchar contra de la trata de personas en su sector, y que trabajan a varios niveles para reforzar sus comunidades.

Personas que ejercen el trabajo sexual en contra de la trata de personas

El Comité Durbar Mahila Samanwaya («DMSC», por sus siglas en inglés), un colectivo de personas dedicadas al trabajo sexual de más de 65.000 miembros en la India, ha  demostrado el potencial positivo que conlleva involucrar a personas dedicadas al trabajo sexual en iniciativas contra la trata de personas, a través del uso de consejos para la autorregulación. Cada consejo está conformado por personas dedicadas al trabajo sexual así como también por trabajadoras y trabajadores sociales y de la salud, oficiales de la policía y funcionariado gubernamental local. Cuando una persona nueva entra a la zona roja, las personas que ya ejercen el trabajo sexual organizan una entrevista para informarle acerca de sus derechos y de los servicios disponibles. También indagan sobre los motivos de esa persona para dedicarse al trabajo sexual y se aseguran de que no esté siendo obligada, o sea menor de edad.

Un modelo similar fue implementado posteriormente por otro colectivo de la India formado por personas que ejercen el trabajo sexual llamado VAMP. Sus comités de resolución de conflictos fueron desarrollados para empoderar y proteger a sus comunidades, así como también para «mantener un registro de las personas nuevas, comprobar que son adultas y que el trabajo sexual responde a su voluntad» VAMP, que es parte de SANGRAM, también publicó una novela gráfica que muestra la complejidad de la historia de una persona y explica el modelo de los consejos para identificar, apoyar y «restituir» a una mujer que trabajaba en un burdel contra su voluntad.

Otros grupos que entrevisté compartieron diferentes historias de cómo las personas que ejercen el trabajo sexual y sus organizaciones pueden ayudar a colegas a evitar la explotación, o a desvincularse de este trabajo. Algunos de los puntos mencionados incluyen:

• Intercambio de información: las organizaciones formadas por personas que ejercen el trabajo sexual comparten información con otras personas que trabajan en la industria. Esta información incluye el conocimiento práctico sobre el trabajo, lugares seguros para trabajar, derechos de las personas dedicadas al trabajo sexual, así como también las leyes y políticas que regulan el trabajo sexual, y las organizaciones confiables o abogadas y abogados en caso de que surja un problema. La información se comparte a través de sitios web, talleres, panfletos, centros públicos y colegas educadoras. El objetivo es empoderar a las personas dedicadas al trabajo sexual para hacerlas menos dependientes de otras y, por lo tanto, menos vulnerables a la explotación o el abuso.

• Campañas de descriminalización: todas las organizaciones de trabajo sexual con las que hablé argumentaron que la descriminalización plena del trabajo sexual es esencial para un ambiente de trabajo más seguro para quienes lo ejercen, y también para la disminución de la vulnerabilidad y los riesgos. Cuando el trabajo sexual sea despenalizado plenamente, las personas dedicadas al trabajo sexual podrán reportar problemas a la policía y ser ayudadas por el sistema legal en caso de cualquier irregularidad. La descriminalización también es un paso necesario para acabar con el estigma y discriminación pública en contra de quienes ejercen el trabajo sexual. Por lo tanto, las organizaciones de personas dedicadas al trabajo sexual están presionando por la descriminalización plena del trabajo sexual y por un ambiente de trabajo seguro.

• Señalización: Muchas personas que ejercen el trabajo sexual trabajan juntas o al menos conocen a otras personas que trabajan en el mismo sector. Las personas dedicadas al trabajo sexual se conocen entre ellas también en lugares de trabajo tales como prostíbulos, clubes y otros «puntos calientes» donde encuentran a su clientela. Estos contactos personales directos pueden ser muy valiosos. No solamente pueden trabajar para mantenerse seguras las unas a las otras antes de que algo malo ocurra, sino que en caso de ocurrir, las compañeras trabajadoras sexuales son las más accesibles para buscar ayuda. Esto es especialmente cierto cuando la ley es hostil al trabajo sexual; como colegas del mismo gremio, no es muy probable que se denuncien a la policía o se juzguen por lo ocurrido. A través de este contacto personal, las personas pueden ser referidas a organizaciones de ayuda confiables si es que existen. 

A pesar de estos esfuerzos, ¿por qué las organizaciones dirigidas por quienes ejercen el trabajo sexual no están presentes durante los procesos de formulación de políticas contra la trata que afectan a su sector?

Los discursos sobre la trata de personas están distorsionados

Algunas organizaciones de personas que ejercen el trabajo sexual son reacias a comprometerse en el marco de la trata de personas o lo hacen principalmente desde una postura crítica. ¿Por qué? Porque el discurso de la trata de personas está impregnado con distorsiones en las cuales el trabajo sexual y la trata de personas están fusionados. Mientras que todas las personas que entrevisté aceptaron que la trata de personas en la industria sexual ocurre, muchas enfatizaron que no sucede a una escala amplia como se sugiere a menudo. Las personas dedicadas al trabajo sexual también enfatizaron que la trata no sucede solamente en su sector. Mientras algunos grupos como DMSC y VAMP están comprometiéndose exitosamente con el marco de la trata de personas, otros grupos dictaminaron que su preocupación principal es separar el trabajo sexual de la trata de personas.

De acuerdo al sitio web de la Red Global de Proyectos de Trabajo Sexual (NSWP por sus siglas en inglés), muchas organizaciones de personas dedicadas al trabajo sexual indican explícitamente que uno de los asuntos principales es «criticar el paradigma de la trata el cual fusiona las representaciones de trabajo sexual, migración y movilidad». Tal y como me dijo una representante de la Organización liderada por personas dedicadas al trabajo sexual de Kenia, Programa de Empoderamiento y Apoyo para Anfitrionas de Bares (BHESP por sus siglas en inglés), «como organización de trabajadoras sexuales siempre estamos dispuestas a señalar esa diferencia y a desligarnos de la trata de personas».

Otros grupos argumentan que la trata de personas se utiliza como un pretexto para implementar leyes restrictivas de migración o trabajo sexual. Cuando pregunté a una representante de la Fundación Empoderar (una veterana organización tailandesa de trabajadoras sexuales) acerca de las medidas contra la trata de personas en Tailandia, respondió que «nunca ha sido un tema de protección de las mujeres. Ha sido un tema sobre el control fronterizo, el control migratorio y la abolición del trabajo sexual». Otros grupos con los que hablé expresaron sentimientos similares, señalando repetidamente que la combinación del trabajo sexual y la trata de personas, así como imágenes distorsionadas y estadísticas engañosas sobre la trata de personas, conducen a políticas y prácticas de criminalización. Estas políticas no sólo son perjudiciales para las personas que ejercen el trabajo sexual, sino que también son ineficaces para quienes han experimentado algún tipo de explotación incluido bajo el término de «trata».

Leyes restrictivas y políticas nocivas

Algunas organizaciones de personas dedicadas al trabajo sexual tampoco tienen la oportunidad de involucrarse en los debates contra la trata porque el hecho de apoyar o comprometerse con el trabajo sexual es penalizado en muchos países. Tal y como Empoderar explicó, la manera en que Tailandia ha implementado el marco de la trata ha provocado políticas ineficaces que, ni hacen el trabajo sexual más seguro, ni mejoran las condiciones laborales:

Aunque las mujeres están trabajando bajo condiciones laborales mucho mejores que hace 20 años, las condiciones laborales aún necesitan ser mejoradas. Pero todo este marco de la trata de personas no las ha ayudado para nada. La definición que usa la gente, la forma de decir qué es o no es trata de personas, y luego la solución final de ser arrestada, detenida y deportada, no es lo que la gente bajo condiciones laborales precarias quiere.

Una trabajadora sexual en los Estados Unidos del Red Umbrella Project enfatizó en la importancia de despenalizar el trabajo sexual y en tener una buena relación con la policía cuando se trata de ayudar a quienes han sido objeto de trata. En este momento, las personas dedicadas al trabajo sexual en Estados Unidos pueden ser arrestadas y detenidas por la policía cuando reportan algo y en algunos estados hasta les pueden imputar cargos como si ellas fueran las tratantes. Explica cómo se podría llevar a cabo un auto-seguimiento más efectivo si esos obstáculos no existieran:

¡Lo notamos! Las trabajadoras sexuales están todo el tiempo cerca de otras trabajadoras sexuales. Si nos enteramos de un caso de trata o de alguien que ha sido objeto de trata, podemos reportar ese tipo de cosas porque tendríamos un sistema de comunicación.

No ser tomadas en serio como aliadas contra la trata

Un tercer argumento para no estar directamente involucradas con el trabajo formal «contra la trata» es que las organizaciones lideradas por trabajadoras sexuales no son consideradas como aliadas en esa lucha. Una de las entrevistadas de los Países Bajos tenía la impresión de que su organización Proud (Orgullosa) no es reconocida como «representativa» de las personas que trabajan en la industria sexual, y especialmente de quienes experimentan explotación. Esta persona enfatizó que es difícil cuestionar el discurso actual sobre la trata y al mismo tiempo ser reconocida como aliadas en la lucha contra este crimen. Dijo:

«Hasta que no desterremos esas ideas estúpidas que no se basan en evidencias, no podremos hacer mucho. Pero queremos hacerlo de una manera que sea respetuosa para aquellas personas que están en esa situación [de explotación]. Y eso es muy difícil. Porque lo que escuchamos, cuando tratamos de matizar esa imagen es "a usted no le importa lo que suceda con ellas [personas explotadas]". Bueno, esa es la situación de ruptura en la que nos encontramos, ¡Solo hacemos esto porque nos preocupamos por ellas!»

Esta falta de confianza deriva en un acceso limitado a espacios de toma de decisiones y muy poco apoyo para las organizaciones que defienden los derechos de las personas dedicadas al trabajo sexual, mientras que cada año millones de dólares contra la trata de personas van a iniciativas ineficaces y algunas veces dañinas.

Conclusión: sólo los derechos pueden detener las injusticias

Mis entrevistas con miembros de las organizaciones lideradas por trabajadoras sexuales demostraron que estos grupos tienen potencial para ser aliados valiosos en la lucha para proteger a las trabajadoras sexuales de la explotación, incluyendo el tipo de explotación conocida como trata. Sin embargo, esa oportunidad no existirá mientras que estas organizaciones sigan siendo excluidas porque: a) quienes podrían ser colaboradores potenciales no quieren incorporar la postura crítica que las personas que ejercen el trabajo sexual tienen sobre muchos aspectos del discurso dominante sobre trata, b) otras partes del sistema jurídico criminalizan su profesión y ponen en riesgo a quienes trabajan en la industria sexual cuando interactúan con la aplicación de la ley; y c) existe una percepción externa de que si son trabajadoras sexuales declaradas y organizadas, entonces no representan a la población objetivo de las políticas contra la trata.

El reconocimiento de que todo el mundo está trabajando para el mismo objetivo ostensible —proteger mejor a las personas que ejercen el trabajo sexual— es el primer paso hacia una colaboración efectiva y el progreso en la lucha contra la explotación. Esto significa escuchar las opiniones y experiencias de quienes ejercen el trabajo sexual y tomar en serio su crítica frente al discurso dominante de la «trata». Las organizaciones de personas que se dedican al trabajo sexual conocen las realidades de quienes trabajan en el comercio sexual, sus motivos, sus desafíos y su vulnerabilidad. Estas organizaciones pueden facilitar la comprensión de lo que pasa en su sector, explicar las consecuencias y la (in)eficacia de las políticas y leyes actuales contra la trata, y proporcionar una valiosa función de supervisión si se les da el espacio y la seguridad para hacerlo. Por ello, criminalizar el trabajo sexual es contraproducente cuando se trata de la protección y puede causar daños a las personas en situaciones vulnerables. Después de todo, tal y como las organizaciones lideradas por las trabajadoras sexuales manifiestan, «solo los derechos pueden detener las injusticias».


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BTS en Español has been produced in collaboration with our colleagues at the Global Alliance Against Traffic in Women. Translated with the support of Translators without Borders. #LanguageMatters

About the author

Wendelijn Vollbehr is a sociology graduate of the VU University of Amsterdam. For her masterthesis she conducted qualitative research on sex worker-led organizations in collaboration with the Red Umbrella Fund. Her research interests are human rights, especially minority rights, marginalization and empowerment. 

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