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El movimiento indígena nacional de Brasil: firmeza en tiempos de crisis

Los pueblos indígenas de Brasil enfrentan amenazas crecientes bajo la presidencia de Temer. Sin embargo, su reciente esfuerzo colectivo en la lucha por sus tierras se han visto recompensado por el éxito. English

La líder indígena brasileña Sônia Guajajara en un encuentro reciente de Terra Livre. Imagen: Amazon Watch. Todos los derechos reservados.Este artículo forma parte del proyecto Protestar es un Derceho que llevan a cabo un conjunto de organizaciones de defensa de los derechos humanos, el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) y la Red Internacional de Organizaciones de Libertades Civiles (INCLO), con el apoyo de la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU), cuyo objetivo es examinar el poder las protestas y su papel fundamental en las sociedades democráticas. 

Cuando la líder indígena brasileña Sônia Guajajara se dirigió al público del festival de música Rock in Rio en septiembre de 2017 con un ardiente discurso sobre ecologismo y derechos humanos, expresó y encarnó el poder y la autoridad del Movimiento Indígena Nacional de Brasil (Mobilização Nacional Indígena, MNI): "Esta es la madre de todas las luchas. ¡La lucha por la madre tierra!" exclamó Sônia ante un público enfervorecido. Defensora desde siempre de los derechos de los pueblos originarios del país y de la integridad de los ecosistemas de los que dependen, Sônia contribuye a liderar uno de los movimientos sociales más dinámicos de América del sur, firmemente anclado en la resistencia a un gobierno injusto que se ha propuesto poner fin a las protecciones socio-ambientales esenciales.

Los pueblos indígenas y los insustituibles ecosistemas de Brasil están pagando un precio muy alto en este prolongado período de crisis económica y política que atraviesa el país. Bajo la presidencia de Michel Temer, las normas de seguridad medioambiental y los derechos humanos han sufrido ataques sin precedentes desde que cayó la dictadura militar en 1985. Dictadas en gran parte por los poderosos intereses industriales, las políticas del gobierno de Temer hacen blanco en el derecho de los indígenas a sus tierras, por el que tan arduamente han luchado, así como en la protección de los extensos bosques amazónicos. Bajo la rúbrica del estímulo al crecimiento económico, Temer aprobó personalmente congelar los procesos de titulación de tierras indígenas en curso en todo el país, canceló el presupuesto de la Agencia de Asuntos Indígenas (FUNAI) y se empeña en conseguir la aprobación de una ley que permita a las industrias extractivas trabajar en tierras indígenas.

Pretende suspender 748 casos de títulos de propiedad de tierras tribales pendientes y despojar a los pueblos indígenas de sus derechos constitucionales

En julio del presente año, el Fiscal General de Brasil intentó imponer una interpretación jurídica sesgada y tendenciosa de los derechos indígenas a sus tierras conocido como marco temporal o "límite temporal". Según esta interpretación, se reconocerían sólo las reclamaciones de tierras de aquellos pueblos indígenas que las han ocupado, sin solución de continuidad, desde la promulgación de la Constitución de 1988 – es decir, excluyendo los casos frecuentes de comunidades que se han visto expulsadas por la fuerza de sus tierras. También pretende suspender 748 casos de títulos de propiedad de tierras tribales pendientes y despojar a los pueblos indígenas de sus derechos constitucionales a usar en permanencia y en modo exclusivo sus territorios, aludiendo a que dichos derechos no pueden sobreponerse a "intereses nacionales", como operaciones militares y construcción de carreteras, infraestructuras de comunicaciones y centrales hidroeléctricas. En agosto, Temer firmó un decreto (conocido como el Decreto "Renca") por el que se abría a la industria minera una superficie de 46.000 km2 de reserva forestal amazónica – aproximadamente del tamaño de Dinamarca.

Nueva estrategia de medios, nuevas alianzas

Los derechos de los indígenas a sus tierras se encuentran en el punto mismo en el que se entrecruzan los derechos humanos fundamentales y la protección medioambiental, ya que los pueblos nativos de Brasil ocupan territorios ancestrales, en propiedad, que abarcan el 14% de la superficie total del país - el 98% de los cuales, en  la Amazonía. Con unos ecosistemas altamente protegidos y conservados, los territorios indígenas actúan como barrera frente a la deforestación y al desarrollo industrial de la selva tropical. Y es precisamente por esta razón que estos territorios están siendo cada vez más atacados por parte de determinados actores que actúan bajo la batuta de la agroindustria y el sector minero. El asalto actual del gobierno brasileño a los derechos indígenas y a la protección medioambiental obedece a la promesa de crecimiento a corto plazo, cuyo peaje representa un coste devastador en términos de derechos humanos y de la integridad medioambiental de la selva tropical más grande del mundo.

En respuesta a crecientes amenazas existenciales, el MNI ha creado una red de simpatizantes que abarca desde líderes políticos a iconos culturales. El movimiento tiene el respaldo de ONGs nacionales e internacionales y de movimientos sociales que han contribuido a ampliar el alcance y la influencia de su mensaje. Líderes como Sônia Guajajara se han encargado de llevar el mensaje del MNI a foros mundiales, como Naciones Unidas, en los que han conseguido un impacto considerable.

Los pueblos indígenas de Brasil conocen perfectamente los antecedentes al asalto que padecen hoy en día y están dispuestos a oponerle una tenaz resistencia. Esta resistencia metódica y determinada del Movimiento Indígena Nacional ha surtido efecto en amplios sectores de la sociedad civil brasileña, que ha unido fuerzas con él bajo el lema de Demarcação Já! La acampada anual de Terra Livre en Brasilia convoca a aliados y simpatizantes, de Brasil y del mundo entero, que apoyan la lucha indígena por la justicia social y ambiental porque se dan cuenta de que se trata de un esfuerzo colectivo para defender derechos humanos y asegurar la estabilidad ecológica. Como reflejo de la urgencia de la crisis actual, la acampada de este año fue la más grande de su historia y atrajo a la capital a más de 1.600 personas durante cuatro días de debates, actividades culturales y manifestaciones de protesta.

La Acampada de Terra Livre este año también intentó forjar nuevas alianzas con los pueblos indígenas de todo el mundo.

Los expertos comunicadores del MNI crearon una gama impresionante de memes y de materiales multimedia con antelación a la Acampada. Su transmisión en directo las actividades que se realizaron en Brasilia alcanzó una audiencia de millones de personas a través de los medios de comunicación sociales. Y lanzó también un video musical de alto nivel, con el título de "¡Demarcación de las tierras ya!", en el que participaron músicos de renombre como Gilberto Gil y Maria Bethania. La estrategia de medios de la Acampada llevó la lucha indígena de Brasil a una audiencia global y amplió las simpatías por la causa del movimiento. Este año, la Acampada también intentó forjar nuevas alianzas con los pueblos indígenas de todo el mundo, congregando a líderes de Panamá, Costa Rica, Guatemala, Ecuador, Bolivia e Indonesia. También sirvió para reforzar la presencia y protagonismo de las mujeres indígenas y de los jóvenes y fortaleció los lazos con los líderes de las comunidades de descendientes de esclavos fugitivos (quilombolas), cuya lucha por tierra, la dignidad y la autodeterminación coincide con la de los pueblos nativos de Brasil.

Sin embargo, cuando los miembros de la Acampada marcharon hacia los edificios del Congreso para hacer llegar su mensaje de que no tolerarían nuevas involuciones de derechos y violencias contra los pueblos indígenas, la policía respondió disparando balas de goma y gases lacrimógenos contra la multitud de hombres, mujeres y niños. Esa violencia de Estado demuestra claramente la incapacidad del gobierno de Temer para dialogar pacíficamente con su minoría indígena.

"Nuestra historia no empezó en 1988"

En el sombrío contexto actual, el Movimiento Indígena Nacional ha tenido que organizar la resistencia en varios frentes a la vez. Centrándose en la situación de los Guaraní Kaiowá, que están soportando una de las emergencias de derechos humanos más acuciantes de América del sur, viviendo en condiciones de pobreza, desposeídos de sus tierras y de su modo de vida, los líderes del MNI viajaron a Europa para solicitar que la Unión Europea considere la posibilidad de prohibir la importación de productos agrícolas producidos en sus territorios ancestrales. Aunque se trata de una campaña a largo plazo, los esfuerzos del MNI ya han rendido sus frutos: en 2016, el Parlamento Europeo aprobó una resolución en la que "condena" y "lamenta" las violaciones de derechos humanos que sufre el pueblo Guaraní Kaiowá en el estado de Mato Grosso do Sul. Esta estrategia podría tener consecuencias de gran alcance para el poderoso sector agrícola de Brasil, ya que un incremento de las denuncias podría hacer peligrar mercados clave para la exportación de productos básicos como soja, azúcar y carne.

Con su impresionante y exitoso historial de resistencia, el Movimiento Indígena Nacional de Brasil es hoy un referente y una fuente de inspiración para todos aquellos que resisten a gobiernos regresivos

En el mes de julio, el MNI también se movilizó para combatir el intento, por parte del gobierno, de imponer su interpretación de "límite temporal" para los derechos de los indígenas a sus tierras. Tras una clamorosa ola de protestas de alto perfil bajo el lema de "Nuestra historia no empezó en 1988", el MNI y sus aliados consiguieron llevar esta polémica cuestión a los principales medios de comunicación brasileños e internacionales. Ante la mirada del mundo, la Corte Suprema de Brasil, por unanimidad, resolvió en contra de la opinión de la Fiscalía, lo que significó un duro golpe para ese intento de regresión de derechos y para su principal defensor, el presidente Michel Temer.

Cuando Sônia Guajajara subió al escenario de Rock in Rio, traía el mensaje y la fuerza del poderío de un movimiento social decidido y eficaz. Su llamamiento a defender los bosques y las comunidades de la Amazonía cosechó la solidaridad de miles de personas de todo el mundo que, a su vez, alzaron sus voces para exigir al Presidente Temer que cesara en su empeño de llevar a cabo su temeraria agenda. El mensaje del MNI fue básico para la retirada, a finales de septiembre, del Decreto "Renca".

Con su impresionante y exitoso historial de resistencia, el Movimiento Indígena Nacional de Brasil es hoy un referente y una fuente de inspiración para todos aquellos que resisten ante gobiernos regresivos en todo el mundo. Y debería también recabar el apoyo generoso de todo el mundo, porque a la vez que trabaja para defender los territorios y los derechos indígenas, el MNI defiende también nuestro bienestar colectivo ayudando a preservar en la Amazonía los bosques que estabilizan nuestro clima global.

About the author

Christian Poirier is Program Director at Amazon Watch. He has over 16 years experience in the fields of international development and advocacy focusing on environmental, agrarian and social justice issues. @cpeartree


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