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Histórica moción de censura en España: Adiós a Rajoy

Más allá de consideraciones electorales, muchos de los que lucharon tan duramente para ver este día se sintieron reconfortados al poder expulsar al PP del poder. English

Captura de pantalla del Twitter de Íñigo Errejón: Adiós Rajoy, Adiós PP. Aunque la naturaleza emocionalmente vertiginosa del cambio repentino de gobierno en España pueda parecer una hipérbole, la moción de censura que ha resultado en un cambio súbito de gobierno es histórica, y su impacto puede resultar transformador.

En términos de política española, se trata solo la cuarta moción de confianza la que se ha celebrado en democracia y la primera en prosperar. También es la primera vez que la persona que asume la presidencia del gobierno, Pedro Sánchez, del PSOE, en estos momentos no es miembro del Parlamento.

El camino de Sánchez a la presidencia ha sido extraordinario, merecedor por sí mismo de un argumento de película. Tuvo la posibilidad (algunos dirían que la imposibilidad) de formar un gobierno en 2016, pero Sánchez perdió su ocasión histórica en esa momento, y su fortuna se desvaneció rápidamente a partir de entonces. Expulsado de la dirección de su partido por un golpe interno, abandonó su escaño en el parlamento nacional y se lanzó a la carretera, atravesando las ciudades de España, construyendo una base de apoyo popular y conectándose con su electorado.

Sus esfuerzos dieron fruto cuando los militantes del PSOE desafiaron a los líderes del partido para que lo votaran en las elecciones primarias para dirigir el partido en mayo de 2017. Pero ninguna encuesta habría predicho que tendría una vía electoral hacia la presidencia del gobierno español. En cambio, fue el partido de derecha nacionalista Ciudadanos quien ocupó el primer puesto en le encuesta del Gabinet d'Estudis Socials i Opinió Pública (GESOP) abril de 2018, donde obtuvo una estimación de voto del 28,7%, seguido por el PP, que bajaría al 21%, el PSOE con 20,5% y finalmente la coalición Unidos Podemos, con 18%. Pero su fortuna cambió radicalmente la semana pasada, cuando el PSOE presentó una moción de confianza a la velocidad del rayo, sin consultar antes con ninguna otra parte, que acabó catapultando a Sánchez a la presidencia del gobierno.

Corrupción, corrupción, corrupción

 ¿El desencadenante? La sentencia del “caso Gürtel ", que es solo el primer fallo en un esquema de corrupción política mucho más amplio, uno de los más importantes en la historia democrática de España, y que condenó a 29 de los 37 acusados ​​a un total de 351 años de prisión.

El fallo condenó al Partido Popular por haberse beneficiado de la corrupción institucional sistemática y confirmó judicialmente, por primera vez, la existencia de la "caja B" del partido, a través de la que el PP hizo pagos ilegales a los miembros del partido.

La evidencia fue detallada en los ignominiosos "papeles de Bárcenas", una documentación proporcionada por el ex tesorero del Partido Popular, Luís Bárcenas, que ha sido sentenciado a 33 años de prisión, y que detalla los nombres y los pagos de los fondos, incluido un cierto "M. Rajoy". La sentencia, de casi 1700 páginas, describe un complejo y vasto sistema de corrupción institucional, enriquecimiento ilícito y tráfico de influencias.

El fallo es el más severo de los muchos casos de corrupción que se han presentado q la justicia, algunos de los cuales aún no se han sentenciado, como el caso Púnica y el caso Lezo. Cuando el caso fue abierto por el juez Baltasar Garzón en 2009, Mariano Rajoy , declaró: "Esta no es una trama del PP, es un complot contra el PP", una posición que ha mantenido hasta la fecha. En el momento de su declaración, Rajoy estuvo rodeado de los pesos pesados del partido, como Francisco Camps (ex presidente de Valencia), la ex ministra de Salud Ana Mato y la ex alcaldesa de Madrid Esperanza Aguirre, todas ellas personas que han resuktado directa o indirectamente implicadas en la corrupción. El fallo del caso Gürtel impugnó la narrativa del PP, que argumentaba que se trataba de casos aislados que nada tenían que ver con el partido en su conjunto.

Sin embargo, el Partido Popular resultó ser aparentemente indestructible, capeando un escándalo tras otro, y obteniendo a pesar de todo la mayoría de los votos en las últimas elecciones. La corrupción por sí sola, por lo tanto, no los derribó.

Mientras que los cálculos exactos que llevaron al PSOE a presentar la moción tan repentinamente hasta ahora son desconocidos, el cambio de posición del PNV, el conservador partido nacionalista vasco, cuyos 5 votos decisivos decantaron la moción de censura a favor de Sánchez , y el apoyo de los partidos restantes que sumaron los 180 votos a favor, se debe en gran parte al trabajo de los movimientos sociales y los partidos políticos progresistas. Éstos prepararon el terreno y abrieron el camino hacia un cambio de estado de ánimo, desde la apática aceptación de la corrupción como la política de siempre, hasta defender el grito de "¡Sí se puede, hay que echarlos!”.

El discurso de Sánchez en el debate de la moción de censura se basó en narrativas y tropos que Podemos, y otros partidos y coaliciones como Ahora MadridBarcelona en Comú Compromís, han estado articulando incesantemente en los últimos años.

Sus discursos reflejaron las demandas clave del movimiento de los Indignados del 15-M, que llevó a las calles y plazas de España en 2011 a exigir "¡Democracia real ya!" Y el fin de la política de austeridad. Esos movimientos a su vez hicieron posible el surgimiento de los mencionados partidos y coaliciones electorales. Su nacimiento hubiera sido imposible sin el apoyo y la colaboración de los movimientos sociales, no solo en términos de los mensajes programáticos y las demandas que articulaban, sino en términos de las formas organizativas. Eso fue lo que los estructuró.

Si bien Podemos adoptó una forma de partido bastante más clásica, los "movimientos municipalistas de cambio", como se los conoce en España, mantuvieron un compromiso más cercano a las tradiciones autónomas de los movimientos de base de los que surgieron, y su capacidad para acabar gobernando algunas de las ciudades más grandes de España, Madrid y Barcelona incluidas, donde han podido demostrar que pueden gobernar de manera efectiva.

Podemos, por su parte, ha desempeñado un papel crucial a la hora de mantener la presión sobre el gobierno del PP y los partidos que lo han mantenido en el poder hasta ahora, expresando la indignación sentida por millones de españoles a la luz de los escándalos de corrupción en apariencia interminables que han surgido y continúan desplegándose, y que han implicado no solo individualmente a los miembros del Partido Popular, sino también, cono sentencia el fallo judicial del juicio de Gürtel que desencadenó la moción de censura, al propio Partido Popular.  

A raíz de esta sentencia, Podemos y líderes políticos como Ada Colau, alcaldesa de Barcelona, ​​habían pedido defender la dignidad de la institución de la democracia como una factor central de motivación para que partidos de diferentes orientaciones ideológicas se uniesen en la lucha contra la corrupción:

"La corrupción debilita nuestras instituciones. No es solo porque se roban fondos públicos, que son necesarios para la salud, la educación [...] para las pensiones, que es un tema de debate urgente en este momento, [...] si permitimos que la corrupción se instale con impunidad en nuestras instituciones, las estamos devaluando, las estamos desautorizando. Estamos enviando un mensaje a la población de que aquí no pasa nada, [...] que las instituciones democráticas pueden usarse para que un partido político se pueda enriquecer con lo que es de todos. Eso no se puede permitir en términos democráticos. Todos los casos de corrupción que acumula el PP sería suficiente en otras democracias consolidadas de Europa, para que dimitiera todo el mundo, que pasara algo grave. No podemos normalizar este estado de corrupción permanente normalice. La moción de confianza es muy importante, los tacticismos, las miradas partidistas, los cálculos electorales de si me conviene más o menos, [...] no poner condiciones y votar esta moción.”

Esta narrativa fue ampliamente adoptada por Sánchez en su discurso, junto a la promesa de una agenda progresista que también se hace eco de los desafíos clave que Pablo Iglesias y otros representantes de la coalición Unidos Podemos articularon durante el debate (y que han estado articulando desde sus inicios).

La larga vida de los movimientos sociales

Este activismo político institucional ha sido un eco de la continua movilización masiva en las calles de España, movilización que, tan solo en los últimos meses, ha visto la protestas sostenida de decenas de miles de pensionistas en cientos de manifestaciones en toda España; la indignación masiva contra la justicia patriarcal por la sentencia judicial que no consideró que una brutal violación en grupo de una joven (que fue planeada, grabada en video y luego celebrada por los perpetradores) fuera violación, una sentencia que llevó al juez Baltasar Garzón a escribir públicamente sobre por qué sintió que la sentencia del juez no era el tipo de justicia "que necesitamos para la democracia"; las manifestaciones feministas masivas y las ocupaciones contra la violencia de género, y las marchas contra la precariedad, entre muchas otras.

El reconocimiento que hizo Sánchez de la necesidad de revertir los aspectos más problemáticos de la notoria Ley Mordaza también refleja una demanda clave de los activistas prodemocráticos y de derechos humanos en España, que recientemente ha visto a un rapero condenado a 3 años de prisión por sus letras, y un cantante de punk multado por gritar “policías hijos de puta” en un concierto. El hecho de que ha estado gritando el mismo tipo de cosas en sus conciertos durante las últimas décadas, pero que solo ahora está siendo multado por ello, es  también un indicador de un ambiente cada vez más restrictivo, en el que se silencia la crítica, mientras las sanciones judiciales por fraude y corrupción se han suavizado sistemáticamente.

La presentación de la moción de censura coincidió con la quinta semana de protestas de empleados de la radiotelevisión pública, que exigen la regeneración democrática de la dirección de RTVE. La protesta consiste en que todos los reporteros se visten de negro todos los viernes, en señal de luto por la falta de libertad de prensa democrática.

Diálogo posible

A pesar de la declaración de "fracaso" de las movimientos de las plazas, a partir de a los muchos reveses de fortuna experimentados por estos movimientos una vez se vaciaron las plazas, lo que muestran los acontecimientos actuales es que los efectos de los movimientos no pueden medirse de manera linear o binaria: sus vidas posteriores son complejas y multidireccionales, inesperadas y a veces involuntarias.

Sus efectos no son solo avances o retrocesos políticos a corto plazo, sino que incluyen cambios culturales y políticos más a medio o largo plazo, que pueden tardar muchos años en fructificar. E incluso entonces, los avances pueden revertirse y nunca son fijos o definitivos.

Para Sánchez, en cualquier caso, el camino a seguir es extremamente desafiante. Con solo 84 escaños del PSOE en el Parlamento, deberá negociar alianzas con una serie de fuerzas políticas para gobernar. Su mayor desafío, sin duda, será la gestión de la situación en Cataluña, donde acaba de formarse otro gobierno bajo la presidencia de Quim Torra, y donde el período de control nacional sobre el gobierno autonómico de Cataluña bajo el artículo 155 de la Constitución española, nunca antes aplicado. El artículo permite la asunción del control de los gobiernos autónomos por parte del gobierno nacional en los casos en que existe una clara amenaza a los intereses generales de España. Con la toma de posesión del nuevo gobierno en Cataluña, el artículo dejó automáticamente de estar en vigor.

A pesar de los desafíos, la sensación es que "al menos ahora existe la posibilidad de entablar un diálogo, si es que no hay garantías de que las personas realmente se escuchen", como dijo el diputado de Esquerra República de Catalunya (ERC) Joan Tardá.

Hace un año, Podemos también presentó una moción de confianza, argumentando enfáticamente que "otro gobierno era posible" y que la corrupción probada del Partido Popular era motivo suficiente para que fueran expulsados ​​del gobierno. En ese momento, no consiguieron el apoyo de suficientes diputados para que esa moción prosperara, pero sus palabras fueron proféticas. Lo que hubiera sido inimaginable hace unos años, ahora se ha convertido en realidad.

Lo que hubiera sido inimaginable hace unos años se ha convertido en realidad.

Cuando la presidenta del parlamento leyó los resultados de la votación a favor del revocamiento del  gobierno del Partido Popular y la asunción inmediata del poder por parte del PSOE  de Pedro Sánchez, los aplausos se repitieron junto con los cánticos de “Sí se puede” en la bncada de Unidos Podemos. Cuando Ada Colau, presenciaba la votación desde la galería, salió del edificio del parlamento, se encontró con la gente que entonaba cánticos de "Sí se puede", como un reconocimiento espontáneo del papel que ella y otros han jugado para llegar hasta este momento histórico.

Si hoy Sánchez es el vencedor milagroso, un político "que murió y resucitó más veces que Jesús" (al decir de los expertos), este momento histórico no hubiera sido posible sin la labor de los movimientos sociales y de los partidos progresistas que prepararon el camino.

Ahora a caminar

A corto plazo, hay muchos asuntos por resolver, como quién formará el gobierno con el PSOE y qué prioridades políticas podrá obtener a través del parlamento con una minoría de escaños. El PSOE, un partido que estaba implosionando, ahora está en el gobierno, y el PP será una oposición hostil y dura.

En cuanto a Ciudadanos, como un partido que ha hecho una fuerte campaña en una agenda anticorrupción, el hecho de que ellos fueran el único gran partido en votar en contra de la moción les deja un futuro político incierto. Pueden ser capaces de "devorar a su padre" presentándose como los herederos menos contaminados del PP, o de lo contrario el incumplimiento de su compromiso contra la corrupción en una moción de censura basada totalmente en la corrupción del PP puede que les cueste ccaro.

El futuro de Podemos tampoco está claro, aunque el escenario actual los favorece un tanto. Pueden participar en la aprobación de las 40 medidas que el PP ha bloqueado en esta legislatura, mientras siguen actuando como un partido de oposición en los casos en que no esté de acuerdo o intente diferenciarse del PSOE.

Dejando a un lado las consideraciones electorales, por ahora, muchos de los que lucharon tanto para que llegara el día soñado, se consuelan con el hecho de  haber podido echar al PP del poder, un sentimiento capturado por el tweet de Íñigo Errejón, diputado de Podemos: “Adiós Rajoy. Adiós PP. Tus desprecios, tu impunidad, tu soberbia, tu saqueo, tu uso patrimonial de las instituciones, tu política entreguista con los privilegiados y cruel con la gente trabajadora. Ahora a caminar”.

About the author

Cristina Flesher Fominaya (PhD, Sociology, University of California, Berkeley) is Reader in Social Politics and Media at Loughborough University, UK and was Senior Marie Curie Fellow at the National University of Ireland, Maynooth from 2013-2015. She is a founding editor of the global social movements journal Interface and an editor of the journal Social Movement Studies. She is also founder of the Council for European Studies Social Movement Research Network. Her  book “Social Movements and Globalization: How Protests, Occupations and Uprisings are Changing the World" is available from Palgrave Macmillan, and her latest book is Resisting Austerity: Collective Action in Europe in the wake of the global financial crisis (Routledge 2018). Her Twitter: @CfFominaya


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