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El fin de DACA: Trump les dice a los niños inmigrantes que "se preparen para la partida"

Trump quiere desmantelar el programa gracias al que unos 790.000 menores vivían sin temor a ser deportados. Pero DACA ya resultaba insuficiente, y no era una vía para obtener la residencia o la ciudadanía. English

Los hermanos franciscanos de Holy Name College y Saint Camillus Church se unen a miles de defensores de la justicia social, inmigrantes y líderes religiosos en la Corte Suprema en apoyo de DAPA / DACA del presidente Obama. Foto: Br. Christian Seno, OFM (Flickr). Algunos derechos reservados.

"Para lograr grandes cosas, debemos no sólo actuar, sino también soñar."

 Anatole France

DACA (Acción Diferida para Llegados en la Infancia) es/fue un programa de 5 años de duración gracias al cual unos 790.000 menores que llegaron a Estados Unidos con menos de 16 años de edad podían continuar estudiando, trabajando, conduciendo (lo cual es esencial en la mayoría de los estados) y viviendo sin temor a ser deportados. 

Aprobado por el Congreso en 2001, DACA tenía por objeto abordar la situación de unos 2,1 millones de niños y jóvenes adultos inmigrantes que han crecido en Estados Unidos que estaban atrapados en el limbo de la indocumentación. Se trata de los hijos de los trabajadores agrícolas migrantes, de los refugiados, de los pequeños empresarios y demás que han desempeñado un papel importante en el desarrollo de la economía y la cultura de Estados Unidos. En gran parte originarios de México, el flujo de capitales que facilitó el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) no se les aplicó y han permanecido como mano de obra indocumentada - y explotable -, cuyos hijos son culturalmente americanos pero carecen de los papeles necesarios para demostrarlo. 

Durante 11 años, el programa languideció en el Congreso hasta que las energías y acciones de muchos activistas y manifestantes "indocumentados y sin temor" convencieron finalmente al ex presidente Obama para que lo promugase por orden ejecutiva el 15 de agosto de 2012. Además de los casi 800.000 que se registraron en DACA, hay a día de hoy otros 200.000 jóvenes en proceso de solicitud de registro.

El programa sólo protegía a ciertos inmigrantes. 

Los solicitantes tenían que haber llegado a los Estados Unidos antes de cumplir los 16 años y haber pasado al menos cinco años consecutivos en el país. Debían estar matriculados en una escuela secundaria, tener el diploma GED (que certifica la obtención del nivel de estudios secundarios) o haberse alistado en las fuerzas armadas. Y debían carecer de antecedentes penales: nadie que hubiera sido condenado por un delito mayor o "delito menor significativo" podía acceder al DACA.

Un intento anterior de proporcionar una vía de acceso a la ciudadanía para aquellos que se habían matriculado en la educación superior o alistado en las fuerzas armadas, la llamada Ley DREAM (Desarrollo, Educación y Asistencia a Menores Extranjeros) fracasó en el Congreso en 2010. Una medida posterior, de 2014, que incluía a los padres de ciudadanos y residentes permanentes, DAPA, tampoco fue logró ser promulgada. Antes de dejar el cargo en diciembre de 2016, Obama desestimó la petición que le hicieron varios congresistas de que concediera un perdón total a los Dreamers de DACA y la puerta quedó así abierta para que Trump pudiera revertir el programa. 

Armado con un millón de nombres y direcciones, el gobierno federal, que durante nueve meses se ha visto presionado para localizar y deportar a los muchos criminales extranjeros que Trump afirmó en campaña que estaban aterrorizando al país, tiene ahora los medios para llevar a cabo "una liquidación ordenada". Un memorando distribuido a la prensa y a las agencias de inmigración el pasado martes dice textualmente: "El Departamento de Seguridad Nacional aconseja a los receptores de DACA que utilicen el tiempo restante de sus autorizaciones de trabajo para hacer los preparativos y organizar su salida de los Estados Unidos". 

Al tiempo que la administración Trump se prepara para desmantelar el programa DACA, hay algunos puntos importantes que vale la pena recordar: 

El programa discriminaba a los discapacitados. 

El programa sólo protegía a ciertos inmigrantes. Excluía específicamente, por ejemplo, a los menores centroamericanos no acompañados que solicitaron el estatuto de refugiado en 2014.

Separaba a los niños de sus padres. Una justificación clave en defensa de la legislación era que "los niños no deben ser castigados por los pecados de los padres”, incluso si ese pecado consistía en mudarse en busca de una vida mejor para sus familias. Muchos Dreamers viven solos en Estados Unidos, ya que sus padres ya han sido deportados. 

El programa discriminaba a los discapacitados, e incluso a aquellos cuyos resultados escolares se encontraban en el promedio nacional. El baremo para los Dreamers era mucho más alto que para cualquier otro estadounidense. 

Teóricamente, todos los seres humanos, independientemente de su ciudadanía, tienen derechos constitucionales en Estados Unidos. El Centro de Recursos Legales para Inmigrantes ha estado distribuyendo una "tarjeta roja" - en inglés, español, chino y hmong - para que los inmigrantes la entreguen a la policía o al oficial de inmigración en caso de arresto. Dice así: 

"No deseo hablar con usted, contestar a sus preguntas, o firmar o entregarle cualquier documento en base a mis derechos reconocidos en la 5a Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos. No le doy permiso para entrar en mi hogar en base a mis derechos reconocidos en 4ª Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos, a menos que usted tenga una orden para hacerlo firmada por un juez o magistrado, con mi nombre, y que usted la deslice por debajo de la puerta. No le doy permiso para registrar en mis pertenencias en base a mis derechos reconocidos en la 4ª Enmienda. Elijo ejercer mis derechos constitucionales." 

Estas tarjetas están disponibles tanto para los ciudadanos como para los no ciudadanos.

DACA no otorgó ni proporcionó una vía a la residencia o la ciudadanía. Se trataba de una protección temporal contra la deportación que necesitaba ser reexaminada cada dos años, tiempo durante el cual el solicitante podía estudiar, trabajar y conducir, pero no hacer planes de vida mucho más allá de cada renovación. Se les dio la oportunidad de dormir, brevemente, pero nunca de soñar.

About the author

Danica Jorden is a writer and translator of French, Spanish, Portuguese, Italian and other languages.

Danica Jorden es escritora y traductora de francés, español, portugués, italiano y otras lenguas.


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