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Los venezolanos ante las próximas elecciones

Según las encuestas, la principal fuerza política es hoy la de los ciudadanos no alineados cuya primera opción electoral es un inexistente candidato independiente, no alineado con los partidos tradicionales. English

Propaganda de Nicolás Maduro para la campaña presidencial de 2013. Fuente: Wikimedia Commons. Todos los derechos reservados.

El 1 de febrero de 2018, el encuestador venezolano Luis Vicente León, director de la empresa de encuestas políticas de tendencia derechista Datanálisis, que estaba siendo entrevistado acerca de las próximas elecciones presidenciales, señalaba que existe un sumidero entre las masas desilusionadas.

Según encuestas recientes, la principal fuerza política en Venezuela hoy en día son los ciudadanos no alineados que sí quieren cambios, pero cuya primera opción electoral en las próximas elecciones presidenciales sería un inexistente candidato independiente, no alineado con los partidos tradicionales.

El dilema al que se enfrentan estos llamados apolíticos es el de votar o no votar, ya que no se presenta ningún candidato que responda a sus necesidades.

Es casi seguro que no van a votar a Maduro, pero cuando dirigen su mirada a la oposición, tampoco encuentran allí ningún líder que les merezca confianza.

Estos votantes, a los que se conoce en Venezuela como Ni-Nis ("ni de izquierdas ni de derechas") representan alrededor del 70% del electorado. El resto de la población está políticamente polarizada a la izquierda y a la derecha del espectro político.

El 1 de marzo, el gobierno venezolano y la recién constituida oposición independiente firmaron un acuerdo de garantías electorales. Se trata de un documento de compromiso con la justicia electoral, destinado a fomentar confianza en el proceso electoral de este año - dado el fiasco del sistema de votación electrónica Smartmatic el año pasado y las acusaciones de manipulación electoral en el pasado.

La semana anterior, Oscar Schémel director de la empresa encuestadora de tendencia izquierdista Hinterlaces, recordaba el consejo que les había dado, hace ya algún tiempo, a los miembros de la oposición sobre cómo ganar: "No hagáis nada: no habléis, no pestañeéis, no respiréis y ganaréis. Cada vez que decís algo, la popularidad de Maduro aumenta". 

La ausencia de adversarios políticos fuertes, junto con ciertos cambios en los mecanismos electorales, crea un escenario perfecto de no competitividad.

Según Schémel, los datos recopilados por Hinterlaces muestran que el presidente Maduro tiene una ventaja de 10-12 puntos sobre Lorenzo Mendoza, el director general de la empresa transnacional Polar.

Mendoza no es candidato a estas elecciones, pero sin embargo aparece en todas las encuestas como opositor favorito, lo que refleja el descontento de los venezolanos con el tradicional duopolio derecha/ izquierda, muy contaminado por la corrupción. Mendoza es la figura conceptual del candidato independiente inexistente.

La ausencia de adversarios políticos fuertes, junto con ciertos cambios en los mecanismos electorales, crea según Luis Vicente León un escenario perfecto de no competitividad, lo que beneficia a Maduro - ya que a los venezolanos no se les proponen candidatos con los que puedan identificarse - a pesar de que datos recientes indican que la valoración de Maduro está en sus peores momentos: entre el 18 y el 26%.

Con Lorenzo Mendoza fuera de la liza y los dos principales líderes de la oposición conservadora (Henrique Capriles y Leopoldo López) inhabilitados, el siguiente candidato que podría atraer apoyos en las urnas es el ex gobernador del estado de Lara, Henri Falcón, líder del partido político de la oposición independiente Avanzada Progresista (AP), que declaraba confiado en una entrevista del 15 de febrero que " a este gobierno se le puede ganar".

El boicot de la oposición conservadora

La no competitividad electoral es una de las razones principales por las que la oposición conservadora boicotea las próximas elecciones presidenciales.

Otra razón importante es el hecho de que estas elecciones las convocó la Asamblea Nacional Constituyente de tendencia izquierdista, establecida el año pasado en medio de una gran controversia.

La cámara legislativa oficial de Venezuela, la Asamblea Nacional, controlada por la oposición de derecha desde 2015, vio limitada su capacidad legislativa tras un fallo de la progubernamental Corte Suprema.

Esto generó un choque entre los poderes ejecutivo y legislativo, y esta fue la razón por la que se estableció la Asamblea Nacional Constituyente, para que el ejecutivo pudiera sortear la cámara legislativa oficial.

El 23 de enero de este año, la Asamblea Constituyente firmó un decreto convocando elecciones presidenciales anticipadas, adelantando la fecha de su celebración (programada originalmente para diciembre de 2018) al mes de abril.

El progubernamental Consejo Nacional Electoral fijó entonces una fecha, el 22 de abril, pero luego la cambió al 20 de mayo a resultas de una negociación política entre el gobierno y la oposición independiente.

La oposición conservadora, que no reconoce la legitimidad de la Asamblea Constituyente, se niega a participar en estas elecciones con el argumento de que hacerlo equivaldría a darle su reconocimiento.

Estas son, sin embargo, unas mega-elecciones, y los riesgos de boicotearlas son importantes: además de elegir al presidente del país, los venezolanos van a tener que elegir también a sus representantes en las cámaras legislativas estatales y locales.

Es decir, la composición de la Asamblea Nacional, hoy controlada por la oposición, está también en juego, precisamente en unos momentos en que la valoración de sus miembros está tocando fondo.

La oposición conservadora no solo boicotea las elecciones, sino que también le ha retirado su apoyo al candidato presidencial independiente Henri Falcón, que anda prometiendo reconciliar todas las facciones políticas y se compromete a que su primer decreto, de ser elegido, sea para liberar a todos los presos políticos, entre ellos Leopoldo López, el líder de esa misma oposición conservadora que le ha retirado su apoyo.

Quién es Falcón

Beneficiándose de cierta cobertura mediática, Henri Falcón es el único candidato que teóricamente podría amenazar la reelección de Nicolás Maduro.

Al candidato presidencial de AP le respaldan otras dos fuerzas de centro izquierda: el Movimiento al Socialismo (MAS) y algunas facciones del Partido Social Cristiano (COPEI).

Falcón y su partido pertenecen a la llamada oposición independiente que reúne a fuerzas progresistas y "socialmente eficientes".

El partido de Falcón formaba parte de la coalición política de oposición Mesa de la Unidad Democrática (MUD) hasta el día en que anunció su candidatura a la presidencia y la organización lo expulsó por negarse a boicotear las elecciones.

Falcón y su partido pertenecen a la llamada oposición independiente que reúne a fuerzas progresistas y "socialmente eficientes" que defienden la necesidad de un consenso nacional y de trascender los dogmatismos ideológicos.

Abogado especializado en derecho laboral y de la administración pública y poseedor de una maestría en ciencias políticas, Falcón es de extracción popular, sirvió en el ejército en su juventud y fue elegido para la Asamblea Nacional Constituyente de 1999, que fue la encargada de redactar la Constitución venezolana, considerada como una de las más progresistas del mundo y la joya de la corona del legado de Hugo Chávez.

Sirvió dos mandatos como alcalde de Iribarren en Barquisimeto (de 2000 a 2008) y fue elegido posteriormente gobernador del estado de Lara.

En 2010, debido a diferencias irreconciliables con el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), Falcón publicó una carta abierta dirigida al ex presidente Chávez renunciando a su afiliación al partido.

Las razones que dio para su renuncia fueron el exceso de burocracia, la falta de comunicación, el clientelismo, el sectarismo y una concepción errónea de la lealtad. En 2012, fundó su actual partido, AP.

Para él, los tres elementos más importantes que se precisan en un período democrático de transición posterior a Maduro son: la reconciliación entre los venezolanos, un gobierno inclusivo capaz de incitar la confianza del público, y un debate inclusivo que abarque a todos los sectores de la población para discutir la agenda nacional.

Falcón, que se considera progresista, aboga por una práctica de gobierno basada en la justicia, la solidaridad, la libertad y la eficiencia social.

Defiende el establecimiento de un sistema mixto público-privado para la economía del país y el desarrollo de un nuevo modelo político ajeno a la tradicional dicotomía izquierda/derecha - que, según él, ha dañado gravemente el tejido social de Venezuela -, trascendiendo el sectarismo político y el separatismo social.

Cabe señalar que Falcón ha logrado atraer a su campo algunos pesos pesados entre los economistas que trabajaron para los gobiernos de Chávez, aunque el presidente Maduro ya ha acusado a algunos de ellos de pertenecer al clan de los neo-Chicago Boys.

Por último, la reputación de Falcón no ha sido objeto de ataques importantes (más allá de que los trolls de turno le llamen "Chavista light" y "traidor") y no se le ha acusado nunca de corrupción - lo que es importante.

La participación electoral

Varios observadores han cuestionado la validez de las próximas elecciones debido al boicot decretado por la oposición conservadora. En el actual escenario político de división y en el contexto de crisis social en el que vive el país, ¿hay alguien que realmente quiera participar en estas elecciones?

El economista Francisco Rodríguez opina que sí. Considera que los datos que ofrecen varias encuestas de opinión y think-tanks indican que entre el 70 y el 80% de los venezolanos quiere votar, a pesar de sus frustraciones y rechazos.

Además, añade Rodríguez, es un hecho probado que los boicots electorales suelen fallar - concretamente, el 96% de ellos - y que algunas encuestas le están dando una ventaja de 10 puntos a Henri Falcón sobre Nicolás Maduro.

Las encuestas del gobierno parecen confirmarlo: muestran que el 66% de los votantes piensa acudir a las urnas en las próximas elecciones.

La campaña electoral

La maquinaria electoral del gobierno es una estructura de poder sociopolítico muy potente y unida, articulada en torno al Gran Polo Patriótico.

En lo más alto de esta estructura se encuentra el partido político más poderoso de la historia contemporánea de Venezuela: el PSUV, cuya militancia asciende a más de 5 millones.

Y por si esto no fuera suficiente para convertir a los no creyentes, los partidarios del gobierno acaban de anunciar la creación de la "madre de todos los movimientos sociales", el Movimiento Somos Venezuela, que liderará la campaña para conseguir el voto de los Ni-Nis y otros independientes, que resultará decisivo.

Según Delcy Rodríguez (que ha dejado sus cargos en el PSUV para liderar el Movimiento), la responsabilidad de la organización es garantizar la victoria de Maduro: "Nos comprometemos a asegurar 10 millones de votos para el presidente Maduro", ha dicho, tras anunciar una campaña puerta a puerta en todo el país – esto es: su objetivo es conseguir el voto de la mitad del censo electoral.

La oposición conservadora también ha creado un nuevo movimiento, Frente Amplio, con el propósito de atraer hacia el boicot a todos los que, por una razón u otra, se oponen al gobierno y establecer así un movimiento de oposición más amplio contra Maduro.

Se trata de una jugada estratégica, destinada a unir fuerzas con chavistas disidentes – como, por ejemplo, el ex Jefe de Inteligencia (y compañero de armas de Chávez) Miguel Rodríguez Torres, arrestado el 13 de marzo en Caracas acusado de conspiración, cuyo partido político Movimiento Amplio Desafío de Todos (MADDT) se había unido al Frente Amplio unos días antes.

Ese mismo día, Henri Falcón anunciaba, en su cuenta de Twitter, que se encontraba en la sede de la ONU en Nueva York y que al día siguiente pensaba dirigirse a Washington DC.

Fuentes extraoficiales habían estado especulando sobre el paradero de Falcón, ya que se rumoreaba que se reuniría con funcionarios de alto rango de la ONU para solicitar el envío una delegación de expertos como observadores en las próximas elecciones.

Falcón se ha comprometido a presentarse siempre que las elecciones sean limpias y que puedan supervisarlas observadores internacionales.

¿Por qué votar?

La corrupción, el crimen, la agitación política, la angustia social, la escasez de productos básicos, la hiperinflación y la división política son factores importantes a considerar en relación a la intención de voto, ya que afectan directa e indirectamente a la calidad de vida en Venezuela y dejan una huella en la psique colectiva de los potenciales votantes.

Las sanciones impuestas por Estados Unidos hacen más difícil, si no imposible, que Venezuela pueda ser financieramente competitiva.

Un total de 65 altos funcionarios fueron apresados durante la operación anticorrupción.

La industria petrolera estatal venezolana (PDVSA), históricamente una de las principales fuentes de ingresos del país, no solo ha estado sufriendo estas sanciones en primera línea, sino que también ha sido objeto, lamentablemente, de casos de corrupción – que han dejado al pueblo venezolano sin nada de pastel.

Cabe señalar que la oposición conservadora ha respaldado activamente las sanciones como mecanismo contra el gobierno.

A finales del año pasado, fueron arrestados por corrupción Eulogio del Pino, ex presidente de PDVSA, y Nelson Martínez, ministro de Petróleo y Minería. Un total de 65 altos funcionarios fueron apresados durante la operación anticorrupción.

Fue uno de los varios escándalos de corrupción que el gobierno de Maduro ha tenido que enfrentar. Desde entonces se han venido llevando a cabo más operaciones de este tipo, en un intento del gobierno por combatir la corrupción descontrolada en el campo chavista. La corrupción en Venezuela, sin embargo, es una historia interminable.

Venezuela ocupa el lugar 169 (de 180), como país altamente corrupto, en el Índice de percepción de la corrupción 2017 de Transparency International.

Su puntuación de corrupción percibida en el sector público es de 18 en una escala que va de 0 (altamente corrupto) a 100 (nada corrupto).

En cuanto a los indicadores de pobreza, según la Encuesta de Condiciones de Vida en Venezuela (ENCOVI) - una encuesta anual realizada por las principales universidades de Venezuela -, en 2017 el 87% de los hogares venezolanos experimentó pobreza, de los cuales el 61,2% se encuentraban en extrema pobreza y el 25,8% % en la línea de pobreza.

Los datos recopilados por ENCOVI señalan que el 80% de los hogares experimentan inseguridad alimentaria: en el 89,4% de los hogares, los ingresos no son suficientes para comprar alimentos y el 70,1% no dispone de suficientes ingresos para comprar alimentos saludables. El 68% de la población carece además de seguro de salud.

En cuanto a delitos y crímenes, ECOVI registra que el 94% de la población considera que los delitos violentos están en aumento: 9 de cada 10 venezolanos piensan que el país es ahora más inseguro que hace un año, y uno de cada 5 declara que ha sido víctima de algún delito en los últimos 12 meses. De promedio, 43 venezolanos menores de 29 años mueren cada día de muerte violenta.

Y luego, está la hiperinflación. El 7 de septiembre de 2017, el diputado Rafael Guzmán, miembro de la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional, controlada por la oposición, daba esta noticia: "Desgraciadamente, hoy tenemos que anunciar que la tasa de inflación es la más alta jamás registrada en toda nuestra historia".

La inflación de Venezuela en agosto del año pasado era de un 33.7%. El pasado 12 de marzo, el mismo Guzmán anunciaba que la inflación en febrero de este año había llegado al 80%.

Hay que recordar que, según las encuestas, el 70% de los venezolanos quiere un cambio.

About the author

Dariana Arias es una analista política e investigadora independiente venezolana. Es licenciada en Ciencias Políticas por la Universidad George Washington.

Dariana Arias is a Venezuelan independent policy analyst and researcher. She holds a degree in Politics and a minor in Philosophy from George Washington University. 

 

 


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