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#CrisisEnArgentina : lo que necesitas saber hoy

Argentina se enfrenta a una de las peores crisis económico-financieras de su historia reciente. El recuerdo de la brutal crisis del 2001-2002 y su famoso “corralito” (la gente no pudo disponer de su dinero libremente durante casi un año), tiene a todo un país en vilo. English

Argentina se enfrenta a una de las peores crisis económico-financieras de su historia reciente. El recuerdo de la brutal crisis del 2001-2002 y su famoso “corralito” (la gente no pudo disponer de su dinero libremente durante casi un año), tiene a todo un país en vilo. 

Mientras tanto, el presidente Macri anunció un drástico ajuste fiscal que reduce casi la mitad de su gobierno. Esta es una de las medidas necesarias para facilitar la llegada de una ayuda del Fondo Monetario Internacional de 50.000 millones de dólares. 

Mientras la especulación de los mercados se acelera, y la tasa de interés se dispara hasta el 60%, la gente endeudada no sabe cómo va a pagar sus obligaciones, y la estampida de los ahorradores hacia el dólar produjo una depreciación del peso argentino de hasta el 35% en los últimos tres meses. Su impacto social y económico deja a este país con una inflación desbocada y con muy poco margen de maniobra frente al desempleo y la pobreza. 

La situación, que se ha considerado inclusive como una emergencia, tiene un contexto económico e histórico que te explicamos brevemente en 3 puntos:

1. Argentina: una historia financiera compleja

Con una moneda muy sobrevalorada, deuda denominada en dólares y altas tasas de inflación durante las últimas décadas, Argentina, un país inmenso con abundantes riquezas naturales, nunca aprovechó su bonanza económica. El gasto público no se conjugó con políticas de control del déficit, lo que se sumó a diversos factores negativos que gradualmente fueron acumulándose en su contra.  

La caída de los precios de las materias primas en el mercado internacional, la devaluación del real brasileño, un enfriamiento de la disposición de capitales extranjeros a invertir en mercados emergentes y un dólar cada vez más fuerte cuando toda la deuda argentina es en dólares, han sido constantes que han puesto en diferentes momentos a este país en la cuerda floja. 

Ahora, la reducción del déficit fiscal parece ser la única receta que el gobierno sabe aplicar, siguiendo los dictados del FMI. Habrá que ver cómo esto se complementa con unos mercados que desconfían de los efectos de este duro ajuste fiscal, que se unen a una prolongada desconfianza en el peso argentino.

Su impacto social y económico deja a este país con una inflación desbocada y con muy poco margen de maniobra frente al desempleo y la pobreza. 

2. El peso argentino, en su peor momento

La vida de los argentinos se encarece cada día. Con la segunda inflación más alta de la región, tras la hiperinflación que afecta a Venezuela y una devaluación de más del 35% de su moneda, esta crisis contiene todos los ingredientes para provocar una recesión profunda. La espiral imparable de incertidumbre aboca al país al incremento de la pobreza y el desempleo. Sin un freno real, es muy probable que la inflación y el déficit sigan aumentando, lo cual podría crear rápidamente grietas irreparables para la población con menos recursos, ya muy castigada por las crisis anteriores.

 La espiral imparable de incertidumbre aboca al país al incremento de la pobreza y el desempleo.

3. El mayor préstamo al FMI de la historia

Esta crisis cambiaria deja en manos de la asistencia financiera del FMI, y eventualmente de los mercados financiero internacionales, la estabilidad del país al mediano y largo plazo. Con el futuro hipotecado por un préstamo de 50 mil millones de dólares para los próximos tres años, la magnitud de la crisis de confianza en esta economía es incalculable y nadie sabe a ciencia cierta si esta medida realmente podrá sacar a este país de la recesión. La experiencia anterior con el FMI, que terminó en default (quiebra e impago), fue devastadora para la reputación económica del país.

La relación de dependencia con el FMI supone complejas negociaciones, que ponen en jaque el futuro a mediano plazo del país. A las medidas de ajuste y recorte que ordena esta institución para controlar el déficit, se unen reformas en temas estructurales como los sistemas de pensiones o limitaciones al aumento salarial que afectan poderosamente a los más débiles.

Con el futuro hipotecado por un préstamo de 50 mil millones de dólares, la magnitud de la crisis de confianza en esta economía es incalculable. 

No es la primera vez que vemos a Argentina en esta situación. Esta sociedad ha tenido que lidiar históricamente con fuertes reveses económicos y superar tremendas revueltas como la provocada por el corralito en el 2001-2002, en el que la población argentina no pudo disponer de sus ahorros o dinero libremente, creando una inestabilidad social, económica y política sin precedentes. 

Mientras el fantasma de esta crisis ronda la Argentina y amenaza con contagiar a otros países de la región, el impacto en la vida cotidiana de los ciudadanos sigue siendo el efecto más devastador, en un país que se acostumbró a vivir en medio de la incertidumbre económica, la desconfianza en las instituciones políticas y financieras, y con terror hacia el FMI.

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