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La inversión extranjera inunda el Pacífico colombiano

El Pacífico colombiano es una zona del país en histórico abandono. La inversión extranjera se dirige hoy allí, fomentando un tipo de desarrollo basado en el extractivismo que genera desigualdad y discriminación. English

Aeropuerto de Quibdó. Fuente: Diálogo Chino. Todos los derechos reservados.

Cuando Iván Duque, ganador de la primera vuelta de las elecciones en Colombia el 27 de mayo, no participó en el tercer debate presidencial en la ciudad portuaria de Buenaventura el mes pasado, los críticos lo interpretaron como un signo del histórico abandono por parte de las élites de una zona del país desesperadamente empobrecida.

Sin embargo hoy los inversores chinos buscan invertir de manera sustancial en la región de El Chocó. Al hacerlo, inciden en el mecanismo que hace que el desarrollo económico basado en la extracción de recursos naturales genere desigualdades y aporte poco a la población local.

Capital Airports Holdings Company (CAH), compañía que pertenece a la Administración de Aviación Civil de China (CAAC), planea invertir casi 2 millones de dólares en la modernización y ampliación del aeropuerto de la capital regional, Quibdó, ciudad hasta hoy aislada debido a sus difíciles condiciones geográficas y conexiones viales inseguras.

La posibilidad de establecer ahora vuelos internacionales a y desde Quibdó podría conectar el capital regional con los mercados globales.

El acuerdo con CAH contempla una concesión de 15 a 25 años para operar el aeropuerto y el aumento de su capacidad de carga, lo que le permitirá a China asegurarse el monopolio de las exportaciones agrícolas y mineras de la región.

Quibdó tiene un nivel tan escaso de desarrollo que ni siquiera dispone de canalizaciones de agua o de alcantarillado.

Se puede anticipar que una consecuencia importante de disponer de una mejor infraestructura de transporte es que atraerá más inversión extranjera y fomentará aún más las actividades extractivas.

Posee una de las tasas más altas de pobreza de Colombia, acceso inadecuado a los servicios de salud, bajos niveles de infraestructuras educativas y recreativas y altos niveles de corrupción.

Teniendo esto presente, es difícil argumentar que la inversión en modernizar y ampliar el aeropuerto sea una prioridad para la comunidad local. Entonces, ¿a quién beneficia?

Aspecto físico de muchos de los vecindarios de Quibdó y campo de fútbol improvisado junto al río Atrato. Fuente: Diálogo Chino. Todos los derechos reservados.

Quibdó: ¿ciudad internacional o socialmente exclusiva?

Los habitantes de Quibdó (entre ellos, los académicos locales) hablan con orgullo de la próxima internacionalización de la ciudad y del progreso que este proyecto generará en la región.

Sin embargo, se puede anticipar que una consecuencia importante de disponer de una mejor infraestructura de transporte es que atraerá más inversión extranjera y fomentará aún más las actividades extractivas en El Chocó.

Un acceso más fácil y seguro a la ciudad es un incentivo para las inversiones extranjeras en El Chocó y esto ya es tangible en Quibdó. En 2017, una empresa inmobiliaria empezó a construir un nuevo complejo comercial con cines, un casino y parques infantiles.

Y un consorcio internacional está promoviendo un complejo comercial y residencial con altos y lujosos edificios que albergarán un hotel, oficinas y apartamentos construidos siguiendo “altos estándares internacionales”.

Pero la actividad desarrollada hasta la fecha en el sector minero e inmobiliario ha traído pocos beneficios a los habitantes de la ciudad y es difícil argumentar que proyectos como éste vayan a garantizarles un futuro más próspero, cuando los apartamentos y las instalaciones de lujo están totalmente fuera de su alcance.

Promoción del centro comercial El Cabí y promoción del complejo residencial y comercial Borde Balay. Fuente: Diálogo Chino. Todos los derechos reservados.  

Chinos en El Chocó: ¿realimentando el conflicto?

En la última década, industrias extractivas como la minería de oro se han desarrollado y expandido en El Chocó generando graves consecuencias ambientales y sociales.

Según El Tiempo, en 2001 las actividades relacionadas con la extracción de oro habían destruido 302 hectáreas de selva; en 2014 el número de hectáreas destruidas había aumentado a 36.185.

Cabe señalar, por otra parte, que la extracción de materias primas en la región la gestionan grupos armados ilegales, que también controlan la producción de coca y el narcotráfico.

En 2001 las actividades relacionadas con la extracción de oro habían destruido 302 hectáreas de selva; en 2014 el número había aumentado a 36.185.

Por consiguiente, las economías extractivas en El Chocó no sólo son destructivas para el medioambiente sino que son también excluyentes ya que solo benefician a un grupo reducido de élites locales.

Según el último informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), el lavado de dinero procedente de la minería ilegal en El Chocó se realiza a nivel local, en sectores como el inmobiliario.

Según el Informe Económico Regional anual del Banco Central de Colombia (ICER 2015), entre 2010 y 2014 la construcción en Quibdó registró una tasa de crecimiento (13%) mayor que cualquier otro sector económico, seguida por los servicios inmobiliarios y financieros (8,2%).

Esto tiene un impacto directo sobre el entorno urbano en ciudades como Quibdó y ofrece una impresión ilusoria de desarrollo económico.

Es decir, se levantan construcciones nuevas que no responden a una demanda real creciente de vivienda u ocio.

Y Quibdó carece de suficiente presencia estatal para garantizar que los beneficios se redistribuyan a nivel local, y de una economía local suficientemente robusta como para poder soportar semejante auge de la inversión impulsado por la demanda china de materias primas.

Según datos del Banco Central de Colombia, desde 2012 las exportaciones se han concentrado, en gran medida, en el mercado chino. El enorme crecimiento de las importaciones de metal para materiales de construcción por parte de China empezó en la década de 1990 y llegó a su punto máximo entre 2003 y 2011.

Como argumenta David Harvey, la rápida urbanización y el desarrollo del sector de la construcción en China durante este período permitió estimular la actividad económica y superar la recesión global de 2008.

Sin embargo, el comportamiento de las importaciones a partir de 2012 no ha sido el mismo para todos los metales: ha disminuido en el caso del metal para la construcción, pero no en el caso de los metales preciosos como el oro, elemento importante en la fabricación de productos manufacturados de alta tecnología como los teléfonos inteligentes, en los que la economía china ha centrado su atención en los últimos años.

¿Qué es lo próximo para Quibdó?

La concesión del aeropuerto a CAH promueve el desarrollo de la ciudad desde un prisma “neoliberal”, como “compensación” por el histórico abandono de la región del El Chocó.

Se ha otorgado responsabilidad sin poder a las instituciones y actores locales, mientras que las instituciones y actores internacionales están ganando poder sin responsabilidad.

Además, el Estado se aprovecha de que esta inversión extranjera directa (IED) se considera funcional para el desarrollo de El Chocó, una gran parte del cual estuvo durante años bajo control de las FARC.

Pero el problema, como señalan los geógrafos Peck y Tickell, es que ahora “se ha otorgado responsabilidad sin poder a las instituciones y actores locales, mientras que las instituciones y actores internacionales están ganando poder sin responsabilidad”.

A través de grandes proyectos de infraestructura, la IED está transformando la ciudad de Quibdó. Surgen y se comercializan nuevos proyectos inmobiliarios, centros comerciales y casinos como parte de un moderno y lujoso patio de recreo, pero ese nivel de riqueza es impensable para la gran mayoría de sus habitantes.

Dichos proyectos son el resultado y el reflejo de la presión que ejercen los inversores extranjeros sobre los estados-nación con una administración débil, ubicados en regiones con un valor estratégico por sus recursos naturales y con pocas alternativas que no sean la de abrir sus puertas de par en par a la actividad económica.

Coordinando una respuesta

El interés en desarrollar el “marginado” Pacífico colombiano no sólo proviene de China y Colombia. Los países vecinos de América Latina también buscan beneficiarse de su mayor conectividad.

El bloque económico de la Alianza del Pacífico, formado en 2011 y que comprende a Colombia, Chile, México y Perú, busca explícitamente “formar un bloque comercial regional y forjar lazos económicos más fuertes con la región de Asia y el Pacífico”.

La agenda de inversiones chinas en El Chocó representa un nuevo desafío para Colombia a medida que el país avanza en la era del post acuerdo de paz, ya que los impactos de su crecimiento deben tener ahora en cuenta no sólo la desigualdad de los beneficios económicos que se derivan de dichas inversiones, sino también la degradación ambiental que provocan.

La respuesta a China en El Chocó debe llevarse a cabo a través de procesos de participación y consulta abierta.

Muchas zonas afectadas por la minería están ubicadas en territorios pertenecientes a colectivos afrodescendientes y en zonas indígenas organizadas - es decir, el Consejo Comunitario Mayor de la Asociación Campesina Integral de Atrato (CCOCOMACIA), que es el principal Consejo Comunitario de la Asociación Campesina Integral del Atrato.

Ignorar a estas comunidades en el proceso de otorgar sin consulta previa licencias mineras dentro de su territorio sería violar sus derechos territoriales.

La IED debería garantizar el beneficio mutuo del inversor y la comunidad receptora, permitir la transferencia de tecnología y desarrollar la capacitación local.

A partir de un monitoreo más cercano por parte del gobierno en asociación con las comunidades locales, las inversiones chinas podrían actuar como catalizador para la inclusión económica de dichas comunidades y el desarrollo sostenible de El Chocó, contribuyendo así a la construcción del proceso de paz. 

Este artículo ha sido publicado previamente por Diálogo chino y se puede leer aquí

About the author

Edwar Calderón es un investigador colombiano en temas de desarrollo urbano y de usos del suelo en la Universidad de Edimburgo. 

Edwar Calderón is a Colombian postdoctoral researcher in urban development and land use change at the University of Edinburgh.


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