Print Friendly and PDF
only search openDemocracy.net

México: se acabó el "ancien régime"

Conocido el resultado de las elecciones 2018 en México, hay que reflexionar sobre el alcance y el impacto del proceso en la sociedad mexicana y sus implicaciones en el espacio regional e internacional.

Este artículo forma parte del especial "Elecciones México 2018: despolarización y desinformación" producido en alianza con la Revista Nueva Sociedad en el marco de nuestro proyecto #EleccionesAbiertas2018

Este domingo 1 de julio, la ciudadanía convocada ha votado por 639 cargos federales: el de la Presidencia de la República, y para el Congreso de la Unión, con 500 diputados federales y 128 senadores.  Además de 17.670 cargos locales entre los que destacan 8 gubernaturas, la jefatura de gobierno de la capital del país y sus 16 flamantes alcaldías, junto con 1596 presidencias municipales en diversas regiones del país.

89.230.355 mexicanas y mexicanos residentes en el país y en el exterior han podido emitir su sufragio en uno de los procesos electorales más esperados, más observados y más costosos en la historia de México, en una jornada conducida por más de un millón doscientos mil funcionarios, quienes aceptaron participar voluntariamente desde la instalación de los centros de votación hasta el conteo final de cada uno de los votos. Una labor supervisada e impulsada por el Instituto Nacional Electoral (INE)  y observada por misiones internacionales y nacionales.

Esta jornada es el resultado de noventa días de campañas políticas efectivas que más allá de los tradicionales encuentros entre los candidatos y sus seguidores, lograron contabilizar para elegir la presidencia, la emisión por ley, en radio y televisión, de cerca de 27 millones de spots dirigidos a posibles votantes junto con la cobertura mediática en espacios de información y entretenimiento que se convierten en un bombardeo sostenido para intentar transformar a las audiencias en posibles electores, Aunque esto pueda generar un efecto contrario o al menos marginal o limitado de la intención original.

Los contendientes

Sin negar la importancia de los cargos de elección popular, buena parte del interés se ha centrado en la búsqueda de la Presidencia de la República.

La ley electoral en México permite,  por primera vez, para la elección presidencial del 2018 , candidaturas independientes a la par de las tradicionales,  surgidas de los partidos políticos y sus alianzas o coaliciones para una sola vuelta de votación.

89 millones 23 mil 355 mexicanas y mexicanos podrán emitir su sufragio en uno de los procesos electorales más esperados, y más costosos en la historia de México.  

En este proceso contendieron los siguientes candidatos

José Antonio Meade Kuribreña, de la coalición Todos por México, compuesta por el Partido Revolucionario Institucional (PRI) en el poder  y los Partidos Verde Ecologista de México (PVEM) y Nueva Alianza (PANAL).

Ricardo Anaya Cortés por la coalición por México al Frente, integrada por el Partido Acción Nacional (PAN), el Partido de la Revolución Democrática (PRD) y el Partido Movimiento Ciudadano (MC)

Andrés Manuel López Obrador  por la coalición Juntos Haremos Historia, que suma a los partidos Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), Partido del Trabajo (PT) y el Partido Encuentro Social (PES)

Jaime Heliodoro Rodríguez Calderón, alias “el Bronco”, único candidato independiente tras la renuncia a la candidatura también independiente de Margarita Zavala, esposa del ex presidente, Felipe Calderón.

En una mirada de reojo, encontramos algunas singularidades en estos candidatos y quienes lo cobijan. De inicio, José Antonio Meade, se dijo “no militante” del PRI, por lo tanto, es la primera ocasión que este partido no elige un candidato desde sus filas.

Ricardo Anaya, es postulado por una alianza entre el tradicional partido conservador, PAN, (del cual surgieron los ex presidentes Vicente Fox y Felipe Calderón)  y el Partido de la Revolución Democrática (PRD) que enarboló históricamente algunas ideas de la izquierda mexicana y postuló anteriormente en dos ocasiones a Andrés Manuel López Obrador como su candidato a la presidencia, al igual que el Movimiento Ciudadano (MC). Una combinación ahora extraña y coyuntural.

El propio López Obrador ahora es el abanderado de un movimiento transformado en partido político (MORENA) surgido de su segunda derrota electoral a la presidencia  hace seis años tras romper filas con el PRD y cerrando filas con su tradicional aliado el Partido del Trabajo (PT) además de una sorprendente  suma con el  Partido Encuentro Social (PES) que se identifica con posiciones y causas conservadoras.

Finalmente, el independiente Jaime Rodríguez, el Bronco, militante de casi tres décadas del PRI, y gobernador con licencia del estado de Nuevo León en el norte del país, logró obtener, la primera candidatura independiente a la presidencia de la República, tras un proceso contaminado y cuestionado por la forma casi fraudulenta de obtener el apoyo ciudadano a su candidatura.

En una mirada de reojo, encontramos algunas singularidades en estos candidatos y quienes lo cobijan. 

Las propuestas:

Si bien hay un número de posicionamientos, argumentos y propuestas de campaña, es importante enumerar algunas que son resultado de los debates presidenciales en los medios y que parecen representar a los candidatos de cara a sus audiencias o posibles electores y que se mantienen en el imaginario popular antes de la votación.

José Antonio Meade:

  • Profundizar la reforma educativa en México 
  • Unificar el código penal para todo el país.
  • Fortalecer a la policía, reconocer el trabajo de las fuerzas armadas 
  • Crear escuelas y guarderías de tiempo completo.
  • Combatir la corrupción y obligar a todos los funcionarios a presentar su declaración patrimonial al inicio de su encargo.

Ricardo Anaya

  • Para combatir a la delincuencia se debe mantener a las fuerzas armadas en las calles.
  • Reformar la Constitución para que el presidente pueda sea juzgado por corrupción.
  • Eliminar el uso de efectivo en las compras gubernamentales
  • Invertir en tecnología, dotar de tablets a los estudiantes

Andrés Manuel López Obrador

  • Ubicar y atender las causas de la violencia, en particular de la pobreza.
  • Combatir la corrupción
  • Gobernar con el ejemplo de honradez 
  • Buscar el crecimiento económico, crear e impulsar más empleos 
  • Generar mayores oportunidades para los jóvenes.

Jaime Rodríguez

Cortar la mano a los funcionarios corruptos y a los delincuentes.
Impulsar a las escuelas militares como opción de educación media superior.
Evitar programas sociales que generan más pobreza.

La difusión de estas propuestas, las reacciones a las mismas por los otros candidatos, los análisis y críticas han estado presentes en todos los medios de comunicación social en la prensa escrita, ademásradio y la televisión en todo el país, ya sea en sus espacios informativos y de entretenimiento como reporta el propio Instituto Nacional Electoral en los monitoreos realizados por la Universidad Nacional Autónoma de México.

La difusión de estas propuestas, las reacciones a las mismas por los otros candidatos, los análisis y criticas han estado presentes en todos los medios de comunicación

De igual forma, es importante mencionar la exposición pública de los candidatos en los debates difundidos en los medios de comunicación. Es cierto que los formatos utilizados en estos espacios permiten ubicar a los contendientes pero no es un verdadero encuentro de ideas y propuestas. Es un paso importante en el acercamiento hacia las audiencias pero el gran reto es alcanzar y mantener la atención del público, más allá de las anécdotas o la frase fácil o los argumentos sin sustento o datos que puedan ser verificados.

En este terreno, el trabajo de organizaciones sociales, medios independientes, universidades y la ciudadanía para impulsar iniciativas de verificación aparecen en el corto plazo y se instalarán ya para en el terreno electivo. La utilización de plataformas de verificación son desde ahora elementos necesarios en la cotidianeidad participativa.

Además es detacable el crecimiento de recursos demoscópicos en el proceso electoral mexicano. Un número considerable de encuestas profesionales, sondeos, estudios de preferencias y cuestionarios de todo tipo y alcance aparecieron en todo momento antes y durante las campañas. Sin embargo, aunque algunos de estos ejercicios salieron de los rangos de respuesta apreciables, el propio campo laboral y de mercado obligará una llamada de responsabilidad y profesionalismo a evidenciar aquellos ejercicios que tienen otro matiz o intencionalidad.

La visualización de resultados agregados del conjunto de encuestas, muestran seguimientos y cortes temporales que dan mayor credibilidad a este campo. Así, la confianza de encuestadoras ligadas a medios que las encargan se vuelve un campo de certidumbre y versomilitud creciente.

Los resultados de las encuestas generalmente apuntaron desde el inicio de la campaña electoral a Andrés Manuel López Obrador como puntero del proceso y encontraron naturalmente la descalificación por parte de los otros contendientes o con articulistas y opinólogos contrarios al candidato de MORENA.

Este proceso tendrá un componente mayoritario de jóvenes que serán los protagonistas de los votaciones si se deciden acudir a las casillas electorales. Un poco más de 45 millones de posibles votantes tienen menos de 39 años; cerca de 14 millones podrán votar por primera vez. Esto marca un perfil interesante basado en la edad del electorado que definirá, sin duda,  el sentido de la elección.

Un poco más de 45 millones de posibles votantes tienen menos de 39 años; cerca de 14 millones podrán votar por primera vez.

Se ha insistido en la apropiación de los recursos de la tecnología en esta generación nativa digital que ha logrado buscar formas de actividad y participación política en el espacio público tradicional y en los nuevos territorios de las plataformas basadas en las redes.

Más allá de los infaltables “memes” por toda la red, información compartida y amplificada en twitter, la difusión viral en otras redes sociales es posible reconocer ya una carta de ciudadanía de estos recursos en la lucha electoral.

Sin embargo, la necesidad de combatir las noticias falsas o “fake news”, se convierte en un reto mayúsculo en el corto plazo. Las cadenas de propaganda negra difundidas en los grupos de whatsapp, en los contenidos de facebook o youtube, marcan una tendencia a revertir para la construcción de una democracia participativa más solida.

Las llamadas desde call center, aduciendo ser encuestadoras pero con el ánimo de denostar a algún candidato o corriente política tienen que ser atendidas con rapidez por los árbitros electorales y no cuando se juegan los minutos agredados al final del proceso electivo.

Hoy, esas controversias digitales abonan al distanciamiento y encono en la sociedad que se imponen como una condición necesaria para crear condiciones de aceptación y legitimidad política tras el resultado final de la elección. Una verdadera operación cicatriz para cerrar las heridas derivadas del distanciamiento y la polarización política.

Hay luz a lo largo del camino y es la creatividad de las y los usuarios que han encontrado en los medios independientes, iniciativas de información, portales digitales de noticias, redes de acompañamiento, monitoreo, observatorios y observadores con tecnología aplicada, un lugar para amplificar la participación política.

Lo que no se puede negar es el entorno donde se desarrolla el proceso electivo. La violencia en distintas partes de la geografía nacional es innegable. Y en los días de campañas se sumó la violencia electoral o de cariz político. Más de 130 politicos asesinados en los últimos meses y cerca de cincuenta candidatos o precandidatos muertos antes de la jornada de votaciones no debe ser un dato aislado. 

La Organización de Estados Americanos, OEA, desde hace varios meses manifestó, a través de su Secretario Genera,l la preocupación por estos asesinatos, a la que se ha sumado el jefe de la Misión de Observación Electoral para México, el ex presidente dominicano, Leonel Fernández. Estas preocupaciones se añaden a la voz creciente de ciudadanos, defensoras y defensores de derechos humanos, organizaciones de la sociedad nacional e internacional.

El peor escenario es la normalización de esta situación, que se suma a la supervisión nacional e internacional sobre el cumplimiento de la vigencia de los derechos humanos en México.

Y finalmente, un factor que no aparece mediáticamente referido y que nos recuerda la cercanía geográfica con los Estados Unidos. ¿Cuál es el impacto de la relación bilateral tan desgastada en los últimos meses con el proceso electoral en México? ¿Cuál es el horizonte de la negociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte en el proceso? ¿Cuál es el efecto de la decisión del gobierno norteamericano en materia de migración –separación de familias- sobre el resultado electoral?

Para muchos, ya se tomó la decisión electoral pero esa es una parte de la ruta democrática. Falta consolidar instituciones ciudadanas, velocidad y confianza en los procesos, la aceptación de los resultados, la reconstrucción de la confianza y la elevación de las ideas sobre el encono.

Los plazos de la elección se están cumpliendo. Ahora queda el tiempo de la participación y la responsabilidad cívica y ciudadana para avanzar en la posibilidad de visibilizar un punto de llegada democrática que en verdad es un punto de arranque participativo para enfrentar el futuro que es hoy.


We encourage anyone to comment, please consult the
oD commenting guidelines if you have any questions.