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¿Puede la comprobación de datos salvar la democracia – y el periodismo?

La comprobación de datos es un servicio público que beneficia tanto al público como a los periodistas, como dejó claro la Cumbre Mundial celebrada en Buenos Aires (#GlobalFact3, 9-10 de junio). Português English

Pinocho, el personaje de ficción de Carlo Collodi cuya nariz crece cuando miente, se utiliza a menudo como símbolo de la comprobación de datos. Dibujo de Enrico Mazzanti (1852-1910). Dominio publico

El día después del referéndum sobre la salida del Reino Unido de la Unión Europea, uno de los líderes de la campaña del Leave sorprendió al admitir que había engañado al público sobre una cuestión clave. Cuando se le preguntó si los supuestos 350 millones de libras de contribución semanal del Reino Unido a la UE se canalizarían ahora hacia el Servicio Nacional de Salud, el ex líder del UK Independence Party (UKIP) Nigel Farage dijo que “esto fue un error."

En una entrevista con Susanna Reid, la presentadora del programa de la ITV Good Morning Britain, Farage dijo que no podía garantizar el cumplimiento de esta promesa hecha en campaña, y trató de esquivar el tema afirmando que no se trataba de una promesa oficial, a pesar de que la publicidad de la campaña del Leave lo había anunciado.

Ante esto, ciudadanos y periodistas indignados mandaron mensajes de Twitter con fotos de los anuncios – en lugares tan conspicuos como los laterales de autobuses – desenmascarando la mentira.

Este incidente ilustra la necesidad de la comprobación de datos en política como servicio público, para permitir que los votantes puedan tomar decisiones más informadas y racionales acerca de asuntos que les afectan en su vida cotidiana.

El auge de la comprobación de datos a nivel mundial como reacción a la manipulación política y mediática

Se supone que la comprobación de datos forma parte de la práctica periodística habitual. Al recopilar información, el periodista debe verificar su exactitud. Su trabajo lo examina entonces un editor, es decir una persona con más experiencia profesional, capaz de corregir o modificar algunos puntos de la información que contiene.

Algunos grandes medios tienen departamentos especiales dedicados a volver a comprobar el trabajo de periodistas y editores. Este tipo de comprobación de datos entró a formar parte de la cultura popular con la película Bright Lights, Big City (estrenada en España con el título Noches de neón), de 1988, en la que Michael J. Fox hace el papel de un atractivo comprobador de datos en “un gran semanario de Nueva York”.

En las décadas posteriores a los años 80, la mayoría de empresas de prensa en el mundo no se podían permitir el lujo de tener un departamento de comprobación de datos – o simplemente no lo consideraban necesario -, o ni tan siquiera contar con la figura de un comprobador que hiciera el papel de abogado del diablo en la redacción.

Pero la necesidad de comprobar datos no se ha desvanecido. Con la llegada de las nuevas tecnologías, que han dado lugar a nuevos medios que se prestan a distintos tipos de desinformación, de hecho la necesidad ha aumentado. Mucha de la información que se difunde en línea, incluso por parte de medios especializados en noticias, no se comprueba, ya que estos medios simplemente cortan y pegan – o, en algunos casos, plagian – contenidos susceptibles de ser “clicados” generados por terceros. Los políticos populistas, especialmente, que se caracterizan por su tendencia a usar tácticas manipulativas, han acogido encantados este nuevo entorno aliándose con magnates de la prensa sensacionalista o convirtiéndose ellos mismos en propietarios de medios.

En los últimos años, la necesidad de comprobar los datos de la información política han recibido un empuje por parte de dos colectivos. Por un lado, periodistas que, tras años en las trincheras de la información, se han pasado a la universidad y se esfuerzan desde allí por defender las normas de su profesión. Por otro, organizaciones de la sociedad civil cuyo objetivo es el uso de las nuevas tecnologías para la regeneración democrática, forzando a los gobiernos a una mayor transparencia y a la rendición de cuentas, y combatir así la corrupción. Varios proyectos de este tipo, que combinan activismo social y desarrollo mediático, han surgido en varios lugares del mundo.

Las áreas verdes representan los países con iniciativas de comprobación de datos. Mapa de Alexios Mantzarlis/Poynter, con permiso del autor.

Más de 100 comprobadores de datos de 40 países asistieron a la reciente Cumbre Mundial de Comprobación de Datos en Buenos Aires, Argentina (#GlobalFact3, 9-10 de junio). Organizada por el Poynter Institute de Estados Unidos, la reunión sirvió para reforzar La Red Internacional de Comprobación de Datos de Poynter. (Yo mismo asistí a la Cumbre como representante de la Fundación Metamorphosis, que impulsa dos proyectos en Macedonia: TruthMeter y el Media Fact-Checking Service.)

Las organizaciones que se dedican a la comprobación de datos empiezan por desarrollar una metodología como base y matriz para sus análisis. Uno de los debates clave de la Cumbre de Buenos Aires fue sobre la posibilidad de desarrollar un código compartido de principios que ayude a los comprobadores a mejorar e incrementar la transparencia de su trabajo y consolidar así la confianza de los lectores en la comprobación de datos.

La comprobación de datos en Televisión: la última frontera

El público principal de las actividades de comprobación de datos se encuentra en línea. Investigaciones realizadas en Macedonia sugieren que el público objetivo de este contenido son jóvenes altamente educados. A nivel mundial, sin embargo, esta categoría demográfica representa sólo una parte de los votantes. Con el fin de llegar a un público más amplio, los proyectos de comprobación de datos en línea deben colaborar con otros medios de comunicación.

Algunos proyectos de comprobación de datos se han adentrado en el medio que es hoy, todavía, el creador de opinión dominante entre la población mayor y con menos educación formal: la televisión. Hay algunos ejemplos de éxito, como El Objetivo, en España, y Virus en Italia. Cuando disponen de una producción de alta calidad, estas iniciativas demuestran que la comprobación de datos puede ser una forma atractiva de edutainment.

Pero lo que es más importante: los implicados en dichas iniciativas están dispuestos a compartir sus conocimientos. En mayo de 2016, los productores de los programas de televisión europeos que comprueban la veracidad del discurso público, junto con editores y periodistas relacionados con iniciativas regionales de comprobación de datos, se reunieron en Sarajevo para asistir a un seminario dentro de la Conferencia anual POINT. La ONG Why Not, que organizaba la conferencia (y que gestiona la versión bosniana de Truthmeter), produjo un documental en línia resumiendo los distintos aspectos de la comprobación de datos en televisión.

En este seminario, Alexios Mantzarlis, de Poynter, explicó que el objetivo es ayudar a los comprobadores de datos “a traducir lo que hacen en línea en materiales interesantes para la televisión. Porque es importante hacer algo que no sólo llegue a la gente que ya tiene curiosidad y anda buscando este tipo de verificación, sino también a aquellos a los que, de otro modo, no tendrían acceso a estos contenidos”.

Patrick Worrall, de Fact-Check de Channel 4, lo resumió de esta manera: “Necesitamos la comprobación de datos por varias razones. Una, porque los políticos mienten, desgraciadamente. Siempre lo han hecho y siempre lo harán. Y la gente que está en casa a menudo quiere comprobar lo que les dicen los políticos y no tiene ni el tiempo ni los recursos necesarios para llevar a cabo esta labor. O sea que se supone que nos toca a nosotros hacer las comprobaciones oportunas. Y sabemos, hay cierta evidencia de ello, que cuando a las personas públicas se les comprueba con regularidad, se vuelven más honestas, se vuelven más cuidadosas con lo que les dicen al público”.

Este artículo fue publicado previamente por Global Voices.

About the author

Filip Stojanovski es editor para Europa Central y del Este en Global Voices. Se dedica al desarrollo de webs desde 1995, a escribir blogs desde 2003 en inglés y macedonio, y a investigar en el think tank Metamorphosis sobre la sociedad de la información.

Filip Stojanovski is Eastern & Central Europe Editor at Global Voices. In web development since 1995, blogging since 2003 in English and Macedonian, doing research at information society think tank Metamorphosis.

 

 


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