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#Midterms2018: Mentiras, mujeres y migrantes en la campaña de Donald Trump

“¡Tremendo éxito!”, “Gran Victoria”, se pudo leer en la cuenta de Twitter de Donald Trump al conocerse los resultados de las elecciones de medio mandato. Pero, ¿está diciendo la verdad? English

Protestas en contra de Donald Trump. Fuente: Wikimedia

El sistema de pesos y contrapesos que define a la democracia liberal tiene en Estados Unidos su máxima expresión, y puede producir hasta 3 escenarios posibles. El primero es que el mismo color político domine el ejecutivo y el legislativo, que es lo que pasaba ahora. El segundo es que el color quede parcialmente repartido, cuando el ejecutivo controla una de las cámaras, normalmente el Congreso, mientras el Senado conserva el color del ejecutivo, que es lo que ha acabado sucediendo. Y, por último, el escenario en que el color del ejecutivo no coincide con el de las dos cámaras, que es lo que buscaban los Demócratas y no han conseguido.

Este complejo sistema fue diseñado para que su ineficiencia frenase en lo posible la imposición de una mayoría sobre otras minorías, abriendo la posibilidad de un control más efectivo del ejecutivo. Al facilitar que haya divergencia de colores entre estos dos poderes, obliga a una dinámica de negociación bi-partisana que fuerza el consenso democrático, pero, sobre todo, limita el poder del presidente. Esto es algo imprescindible, sobre todo cuando en la Casa Blanca vive alguien con tentaciones claramente autoritarias.

Han sido muchos los ejes de esta tensa campaña que hablan de lo que afecta también a América Latina. Por esto, aquí están algunos factores clave que influyeron en los resultados.

Las mentiras

Durante la campaña de los Republicanos, Trump ha continuado con las mentiras, utilizando esta estrategia sin rubor alguno. Pero la descalificación sistemática de los medios tiene efectos devastadores. Si uno de los roles centrales de la prensa libre en democracia es informar honestamente a los ciudadanos para que puedan hacerse una idea ecuánime de lo que está ocurriendo y formarse con ello una opinión política, el acto de descalificarla como productora de mentiras es una deslealtad absoluta hacia la democracia.

Como estrategia para defenderse de críticas serias al uso abusivo del poder, mentir puede resutar muy eficaz, pero resulta hiper tóxico para el sistema de controles sobre los que se basa la salud del orden democrático.

Mentir puede resultar muy eficaz, pero resulta hiper tóxico para el sistema de controles sobre los que se basa la salud del orden democrático. 

Trump ha llegado a sugerir que había islamistas camuflados en la caravana de migrantes que salió de San Pedro Sula en Honduras, una mentira insultante. También dijo que “la acusadora” del juez Kavanaugh había confesado que sus alegaciones eran falsas. Todo el mundo identifica a “la acusadora” como la mujer que testificó contra el juez ante el comité del Senado, cuando la verdad es que la que se dedijo fue una de las diversas mujeres que acusaron a Kavanaugh de abusador, cuya alegación no fue demasiado lejos.

La guerra de la desinformación y la descalificación de la prensa desprestigia la realidad y mina uno de los pilares de la democracia. Cuando vemos a Trump hacer eso sin parar, parece que todo vale y le salen imitadores, entusiastas productores de “fake news”, en América Latina. Este ha sido el caso de Bolsonaro en Brasil. Un fórmula de éxito, que por desgracia nos acerca al mundo de la antiverdad de Orwell.

Las mujeres 

En esta campaña, los Demócratas se han volcado en presentar un número inédito de candidatas a los distintos puestos en disputa. En las primeras elecciones después de la impresionante movilización del #MeToo, que se han llevado por delante a personajes muy poderosos, el éxito de las mujeres ha sido considerable. 

También han habido algunos fracasos, pero la honestidad, la diversidad y la renovación parecen haber sido un factor imparable. Hasta 98 mujeres accederán a la Cámara de Representantes, cuando el máximo histórico alcanzado era de 85. Han entrado además, por primera vez en la cámara, dos representantes de la comunidad indígena norteamericana, y una musulmana de origen somalí. 

Hasta 98 mujeres accederán a la Cámara de Representantes, cuando el máximo histórico alcanzado era de 85.

La ola de mujeres que se compromete en política ha hecho que los Republicanos también lanzaran su propia campaña, poblando los mítines con carteles violetas que decían “las mujeres con Trump”. Pero lo cierto es que esta vez sí han habido muchas más mujeres votando a los Demócratas y que una caravana de representantes femeninas se dirigirá hacia Washington para aportar capacidades de las que carecen muchos liderazgos masculinos: buena comunicación, voluntad de colaborar, capacidad de morderse la lengua en Twitter. 

El compromiso político de las mujeres es cada vez más potente también en América Latina. Hemos visto campañas como la de #AbortoLegalYa provocar una auténtica marea verde en toda la región, o la de #EleNao, que aunque no paró el tsunami Bolsonaro, sí introdujo una dinámica de resistencia que será fundamental en los tiempos que se vienen en Brasil.

La migración

Muchos analistas coincidieron en que acusar a los inmigrantes hispanos de delincuentes y sacar músculo prometiendo levantar un muro altísimo fue uno de los argumentos ganadores de la campaña de Trump en 2016. “Bad hombres”, dijo. Por esto no ha dudado ahora en redoblar sus ataques a la inmigración, usando el miedo a una ola de latinoamericanos para hacer de la seguridad nacional un argumento central. 

Trump no duda en redoblar sus ataques a la inmigración, usando el miedo a una "invasión" para hacer de la seguridad nacional un argumento central. 

La coincidencia de la caravana de migrantes que, procedentes de Honduras, ha llegado ya a la Ciudad de México, ha proporcionado las imágenes perfectas para los jefes de campaña de Trump. Hasta llegó a afirmar que respondería con balas a los que intentasen entrar por la fuerza y, ante  lo que calificó de "una invasión", envió una fuerza de 5.000 soldados a reforzar la frontera. Una sobrereacción completa, que militariza la supuesta seguridad. Desgraciadamente, esto es algo que los norteamericanos ya han exportado a Latinoamérica, en donde a nadie extraña que un policía ande cargando por la calle un fusil de asalto pensado para la guerra de Afganistán.

Trump ilustra su cuenta de Twitter con la imagen de un mitin suyo donde se lee, en primer término, un cartel que dice “Finish the Wall”, y en segundo plano, otro que dice “Women for Trump”. Pero, por suerte para muchos en América Latina, su “Tremendo Éxito” en estas elecciones es mentira.

A partir de ahora el Congreso no le aprobará el presupuesto del muro, tendrá más difícil deportar a los 700.000 dreamers, en su mayoría latinos, y más mujeres que nunca irán al Capitolio a frenar los abusos de poder a los que tanto se había acostumbrado. 

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