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México: el volcán de la resistencia

México es un verdadero volcán en el que la belleza y frialdad de la nieve exterior que lo corona oculta una realidad hirviente, una inestabilidad que en cualquier momento amenaza con estallar. English

Familiares de los 43 estudiantes desaparecidos en Ayotzinapa, durante una protesta en Ciudad de México. 26 de diciembre 2015. AP Photo/Marco Ugarte. Todos los derechos reservados.

Publicamos este artículo en colaboración con:

De la sociedad civil de la transición al volcán de la resistencias

Para los que se interesan a los movimientos sociales, el siglo XXI inició en México, con el levantamiento de los indígenas rebeldes zapatistas, en Chiapas. Su lucha ha constituido una fuente de inspiración para muchas otras luchas por todo el planeta.

En los años siguientes, una sociedad civil mexicana adquirió un importante protagonismo en la denominada “transición a la democracia”.

Tras el alzamiento zapatista y el triunfo opositor en las elecciones presidenciales, parecía que el país se encaminaba a una renovación profunda. Dos décadas después, se desvaneció mucha de esta esperanza. 

Después de más de setenta años de dominio electoral de un solo partido, el Partido Revolucionario Institucional (PRI), un partido distinto gano el gobierno de la Ciudad de México en 1997 y la presidencia de la República en el año 2000.

Tras el alzamiento zapatista y el triunfo opositor en las elecciones presidenciales, parecía que el país se encaminaba a una renovación profunda. Había enormes esperanzas de cambio.

Dos décadas después, desvaneció mucha de esta esperanza. El PRI ha recuperado la presidencia de la República en 2012, el país se desangra entre la violencia del crimen organizado y la acción de los cuerpos del ejército viola constantemente los derechos humanos.

La pobreza alcanza niveles aterradores, la corrupción es cada día más descarada, el acceso a la salud es difícil para grandes sectores de la población.

La brecha entre pobres y ricos crece. Mientras se anuncian recortes presupuestales en el gasto público en general, particularmente para educación, de ciencia y tecnología, salud y servicios sociales, el Instituto Nacional Electoral (INE), responsable de organizar las elecciones en el país, anunció un presupuesto histórico para financiar los partidos políticos y organizar los comicios de julio 2018, de más de 24 mil millones de pesos (1,050 millones de euros).

Desde una mirada a vuelo de pájaro parece reinar en el país un conformismo dramático cuando éste se cae a pedazos. Tal mirada, sin embargo, está distorsionada. 

A tenor de la situación descrita, surgen las preguntas: ¿En qué resulto la llamada “transición a la democracia” y las esperanzas que despertó?

¿Qué ha pasado con toda esa energía social que los zapatistas despertaron hace casi un cuarto de siglo?

¿Dónde está la reacción de los ciudadanos que suelen movilizarse frente a las injusticias y a la impunidad?

Desde una mirada a vuelo de pájaro parece reinar en el país un conformismo dramático cuando éste se cae a pedazos. El escenario mediático está enfocado en las campañas políticas con miras a la República y por la violencia o las preocupaciones en torno a las negociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte.

Tal mirada, sin embargo, está distorsionada por los modos de percibir el rechazo a la situación existente.

John Holloway[1], lo describe por una metáfora: el país es un verdadero volcán en el que la belleza y frialdad de la nieve exterior que lo corona, oculta una realidad hirviente de rechazos, de furia y de búsqueda de alternativas, una inestabilidad que en cualquier momento amenaza con estallar.

Panorama distinto, resistencias distintas

Sin embargo, sería un error buscar los movimientos y las movilizaciones en las formas que tenían hace 20 años en la época de la llamada “transición a la democracia”.

El panorama en el cual van surgiendo movimientos y resistencias en la actualidad es muy diferente a la realidad de hace casi 25 años, y por lo tanto también lo son los actores. Esas diferencias imponen la necesidad de indagar, en otros espacios, la presencia de lo que se mueve.

Los capítulos del libro “México en movimientos[2], reúne análisis de resistencias y de construcción de alternativas en 14 Estados de la República mexicana, apuntan a seis transformaciones fundamentales de los movimientos sociales en México durante la última década:

1. La irrupción del Internet y de las redes sociales propició cambios en la cultura y la organización de muchos movimientos sociales. Las redes sociales permiten organizaciones inter-personales y colectivas más flexibles. Al mismo tiempo abren nuevos canales de información y comunicación entre ciudadanos. Sin embargo, es preciso reconocer las limitaciones existentes en estas posibilidades abiertas. El acceso a internet sigue siendo sumamente limitado en el país, por lo que los problemas de desinformación no han desaparecido. Los principales canales de televisión siguen gozando de una amplia influencia en la opinión pública. Además, México es de los países que más gastan en propaganda gubernamental y partidista. La relevancia de este ámbito de lucha es clara cuando se advierte que la “batalla de la información” se ha vuelto una verdadera guerra, con un saldo de 35 periodistas mexicanos asesinados desde enero de 2016.

El periodismo, la defensa de los derechos humanos y el activismo se han vuelto actividades sumamente peligrosas en el país.

2. En la última década, la violencia estalló en México y se volvió estructural, con profundas raíces en todos los sectores de la economía y de la vida pública, incluyendo el Estado y sus instituciones. El periodismo, la defensa de los derechos humanos y el activismo se han vuelto actividades sumamente peligrosas en el país. La desaparición de 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa, en el sureño estado de Guerrero, señala la cúspide de un proceso de criminalización de la lucha social en general, y de los jóvenes y estudiantes en el país. De una manera o de otra, todos los actores sociales que se organizan en México tienen que afrontar esta violencia, por amenazas de los cárteles, destrucción de su comunidad, represión por el Estado o desaparición de activistas. Con excepciones como el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad o las protestas frente a la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, la mayoría de las resistencias frente a esta violencia surgen a nivel local, en el marco de una gran desconfianza hacia el Estado. Así han surgido los grupos de autodefensa y comunidades que se organizan de manera autónoma frente a los cárteles y el Estado.

3. A estas agresiones de carácter general a la población, se unen otras más específicas, como los ataques a los territorios de comunidades indígenas para el desarrollo de megaproyectos mineros, de instalación de empresas generadoras de energía eólica, de construcción de carreteras, ductos y presas. Por otra parte, se despliegan tentativas de privatización de recursos como el agua. Pueblos y comunidades resisten a todo un complejo extractivista que es cada vez más central en la economía neoliberal. En esta dinámica, se renuevan y reconfiguran las formas de relación propias de la comunidad, experimentando modos de organización que no solamente se orientan a la defensa sino que implican la construcción cotidiana de alternativas a la dominación del capital.

La posible llegada a la presidencia de un candidato que enarbola como principio central la honestidad y el combate a la corrupción podría mejorar la situación, pero no resolverá los problemas estructurales del país.

4. En comparación con los actores de las décadas anteriores, una de las transformaciones más profundas que afectó a los movimientos sociales en México es la pérdida de un horizonte democratizador y el cuestionamiento de los horizontes emancipadores. Hace casi 20 años, la llamada “transición a la democracia” generó esperanzas de que la alternancia política abriría nuevos horizontes políticos, económicos y sociales; que iba a acabar con la corrupción e imponer el respecto de los derechos humanos. 18 años después de la alternancia queda poco de esta ilusión. La posible llegada a la presidencia de un candidato que enarbola como principio central la honestidad y el combate a la corrupción podría mejorar la situación, pero no resolverá los problemas estructurales del país.

5. Un número creciente de mexicanos ven al Estado ya no como una solución sino como una parte de sus problemas. Lo que las experiencias de este libro nos muestra es que las resistencias no van separadas de las alternativas. Los ciudadanos deciden ser ellos mismos quienes emprenden la construcción de sus propias vidas, de maneras limitadas, experimentales, contradictorias. Al tiempo que exigen decisiones de los órganos del poder, como medida de defensa frente a los ataques, trascienden la protesta y emprenden la creación de otras formas de relación. Muchos movimientos y resistencias se construyeron en busca de soluciones a nivel local más que un cambio nacional. En muchos casos, han sido exitosos en ofrecer a sus integrantes una vida digna y más segura. No obstante, y sin negar sus alcances, se está cuestionando este modelo emancipador enfocado en la autonomía local. Es cada vez más difícil resistir a la violencia, a las minerías o a la represión únicamente desde el nivel local. La lucha en contra del mal gobierno, de la colusión entre gobernadores y alcaldes con los cárteles y para acabar con la impunidad que gozan los militares y los asesinos de periodistas no se puede realizar únicamente por actores locales. Una de las problemáticas que los movimientos se plantean es la de cómo trascender los ámbitos locales, en busca de generar transformaciones a nivel estatal y nacional.

Cuando se protege un bosque o se defiende un ejido, se está resistiendo a todo un modelo económico y se demuestra que resistencias y alternativas son posibles, que “otro México” existe y sigue de pie, a pesar de todo.

6. Los movimientos que surgen actualmente no lo hacen a partir de una gran agenda político-institucional sino a partir de lo que se ha vuelto su vida cotidiana: violencia y agresiones a las mujeres, la búsqueda de familiares desaparecidos sin que tenga apoyo del Estado, la destrucción de un bosque en Cherán, la devastación ecológica causada por una empresa minera, el alza en el precio de la gasolina, la falta de recursos para organizar clases escolares en condiciones decentes. Sería un error oponer estas movilizaciones en defensa de asuntos locales o personales a la defensa de un interés general “más elevado”.

Cuando los padres de los 43 desaparecidos de Ayotzinapa piden verdad y justicia para sus hijos, están luchando en contra del sistema que favorece la violencia y garantiza la impunidad y para todos los muertos y desaparecidos de este país.

Cuando se protege un bosque o se defiende un ejido, se está resistiendo a todo un modelo económico y se demuestra que resistencias y alternativas son posibles, que “otro México” existe y sigue de pie, a pesar de todo.

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 La introducción del libro “México en movimientos. Resistencias y alternativas” está disponible aquí. “El México de los movimientos” en Rompeviento TV: http://rompeviento.tv/?p=40039

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[1] Holloway, John (2010). “Teoría volcánica”. En J. Holloway, F. Matamoros y S. Tischler (eds), Pensar a contrapelo. Movimientos sociales y reflexión crítica. Buenos Aires: Herramienta.

[2] El libro “México en movimientos” reúne análisis de resistencias y de construcción de alternativas en 14 Estados de la República mexicana. Desde variados enfoques y acercándose a experiencias diversas, en sus capítulos se encuentran las formas diversas en que se reivindica la capacidad de ser sujetos, a partir de una noción que se opone a las relaciones dominantes: la dignidad. Pleyers G. Garza M. eds. (2018) México en movimientos. Resistencias y alternativas, México: Porrúa. Prefacios de John Holloway & Eduardo Bautista. Posfacio de Breno Bringel.

 

About the authors

Geoffrey Pleyers is FNRS researcher and professor at the Université de Louvain, Belgium and associate researcher at the Collège d'Etudes Mondiales. He is the president of the Research Committee 47 "Social classes and social movements" of the International Sociological Association. He is the author of "Alter-Globalization. Becoming Actors in the Global Age" (Polity, 2011). Visit his website. Follow Geoffrey on Twitter: @GeoffreyPleyers

Geoffrey Pleyers es profesor en la Universidad de Lovaina. Presidente del comité “Movimientos sociales” de la Asociación Internacional de Sociología. Sigue a Geoffrey en Twitter: @GeoffreyPleyers

Manuel Garza Zepeda holds a PhD in Sociology from the Autonomous University of Puebla, México. He is a full-time research and professor at the Autonomous University of Oaxaca. His main areas of research are social movements, anticapitalist struggles, open Marxism and critical theory. His latest book is Insurreción, fiesta y construcción de otro mundo en las luchas de la APPO. Oaxaca 2006-2010 (Insurection, party and the building of another world in the struggles of the APPO). magazey@yahoo.com.mx

Manuel Garza Zepeda es Doctor en Sociología por la Universidad Autónoma de Puebla, México. Es investigador de tiempo completo y profesor de la Universidad Autónoma de Oaxaca. Sus principales áreas de investigación son los movimientos sociales, las luchas anticapitalistas, el marxismo abierto y la teoría crítica. Su último libro es Insurrección, fiesta y construcción de otro mundo en las luchas de la APPO. Oaxaca 2006-2010 Magazey@yahoo.com.mx

 


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