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Elecciones locales 2016 en Brasil: ¿quién controlará más recursos a partir de 2017?

Un análisis del poder que obtienen los partidos en las recientes elecciones municipales, y ante el derrumbe del PT, anticipa cambios importantes a nivel estatal y federal en los comicios que se avecinan. English Português

Acto de la campaña electoral en Rio de Janeiro, Brasil. 26 septiembre 2016. AP Photo/Leo Correa. Todos los derechos reservados.

No son pocas las interpretaciones sobre qué es lo que mueve a un partido político como organización. Muchas de ellas tratan de demonstrar la dependencia de estas instituciones en relación a dos recursos esenciales: los cargos que controlan en las maquinarias públicas y los presupuestos públicos que controlan.

El primer asunto está conectado, principalmente, a la posibilidad de colocar a sus afiliados, que muchas veces mezclarán sus funciones como funcionarios públicos y como agentes electorales. Aquí es importante fijarnos, sobre todo, en los cargos de libre elección, o los comisionados – con independencia de la relevancia de tantos otros puestos en la administración. En ese caso, existen puestos para todo tipo de funciones: de las más básicas a las más complejas, de la persona que efectivamente va a trabajar a aquél que será conocido como funcionario fantasma y sobrevolará otros espacios; de los salarios más suntuosos a los menos espectaculares. Además, que quede claro: esas posiciones no serán ocupadas exclusivamente por el partido que ganó las elecciones – sin olvidar que la palabra “partido”, en algunas ciudades, ni siquiera tiene sentido.

Consideremos primero cómo muchos de esos puestos son atribuidos a tecnócratas, que provienen a menudo de la propia maquinaria y ponen manos a la obra para impulsar políticas públicas. Segundo, porque parte de estas vacantes son ofrecidas a aliados electorales, promoviendo de esta forma complicidades futuras con vista a otros asuntos políticos, que transcienden los del propio ayuntamiento. Comparar candidatos no elegidos con puestos ocupados en las maquinarias controladas por los partidos en otros municipios es un excelente punto de partida para entender este fenómeno. Está claro que los partidos usan los gobiernos como incubadoras de talentos electorales. La Asamblea Legislativa de cada estado es un excelente termómetro para ello: los técnicos afirman que los gabinetes necesitan “obtener votos”. Es decir, que los diputados estatales se asesoran con políticos que trabajan en sus regiones y ámbitos locales, en función de una lógica electoral que se retroalimenta. Ese es el juego.

El segundo asunto es el control del presupuesto, que está asociado a la idea de que el partido se fortalece con la posibilidad que tiene de impactar realidades e implementar políticas a través del gasto público. Pero sería demasiado romántico creer que solo es eso. Cuanto mayor es el pastel administrado, y el volumen de recursos por habitante es más relevante, más atractiva se convierte la maquinaria que permite establecer una serie de alianzas, esquemas, intercambios y acciones que fortalezcan las finanzas del partido y su poder de coerción en elecciones futuras. Conectar proveedores de servicios a los ayuntamientos con prestaciones de servicios de campaña es un ejercicio interesante, sobre todo si nos proponemos mirar más allá de la cortina de humo impuesto por las empresas fantasmas, intermediarios… etc.

¿Quién ganó las elecciones?

Ante estos supuestos, nos preguntamos: ¿quién va a controlar más espacio y más dinero en el país a partir de 2017? ¿Qué nos enseñan las elecciones locales de 2016 en ese sentido? El objetivo consiste en escapar de análisis más convencionales, como los del Tribunal Superior Electoral o del Tesoro Nacional. Pese a las inconsistencias de estos últimos – que nos llevaron a perder  por el camino algunos centenares del total de los 5.568 municipios – los principales presupuestos y puestos están registrados. Veamos quién es el gran vencedor de estas elecciones.

Con más de mil ayuntamientos conquistados, el PMDB (Partido del Movimiento Democrático Brasileño) es el partido que ostenta más cargos. Las elecciones municipales confirmaron este ámbito como el gran espacio de acción política de este partido – que desde por lo menos 1992 cuenta con más de 1000 alcaldes electos en Brasil -- que además controla una verdadera cuadrilla de simpatizantes, agentes electorales y funcionarios locales que dependen de la victoria para mantener su empleo.

Recordemos que muchos ayuntamientos en Brasil son los mayores empleadores a nivel local, y que muchos de ellos cuentan con entre un 25 y un 30 por ciento de puestos que pueden atribuir de forma discrecional, a través de nombramientos técnicos y, sobre todo, en función de la línea política del alcalde.

No muy por detrás del PMDB y de sus poco menos de 90.000 puestos, viene el PSDB (Partido de la Socialdemocracia Brasileña), con más de 85.000 cargos. Los “tucanos”, como se les conoce, salen fortalecidos de los comicios de manera evidente, ocupando una posición muy relevante. Les siguen, ya a otro nivel, pero también con fuerza, cuatro partidos estratégicos en cualquier lógica nacional de análisis: el PD (Partido Social Democrático), el PSB (Partido Socialista Brasileño), PP (Partido Progresista) y el PDT (Partido Democrático Laborista).

Absolutamente desahuciado en estas elecciones, el PT (Partido de los Trabajadores) se quedará con, aproximadamente, unos 20.000 cargos, muy pocos para un partido que, solamente en la Presidencia de la República, controlaba un número superior en posiciones tipo DAS (Dirección y Asesoramiento Superior), independientemente de otros miles de puestos y del aprovechamiento de dichos cargos en términos técnicos, ideológicos y partidistas.

Figura 1 – Total de cargos comisionados controlados por los partidos

IBGE (MUNIC, 2015) e TSE (datos aún incompletos)

En la figura 2, llama la atención el volumen presupuestario controlado a la vista de los datos de la Secretaria del Tesoro Nacional (de 2015)– donde, desgraciadamente, contabilizan poco más de 4.900 de los 5.568 municipios. Aun así, es posible destacar al PSDB, que se ha visto favorecido al ganar la mayor caja fuerte del país: el ayuntamiento de Sao Paulo. Teniendo en cuenta que el partido venció en 28 de las 92 ciudades de Brasil con más de 200.000 electores, el hecho de que haya obteniendo el doble del volumen presupuestario que obtuvo el segundo (PMDB) era algo esperable. El PT, por su parte, quedó en la décima posición, mientras que el PRB (Partido Republicano Brasileño) logró una importante victoria en Rio de Janeiro – Marcelo Crivella será el nuevo alcalde.  

Merece atención el hecho de que el PMDB ostente muchos cargos y “pocos” recursos. Gobernará un 14% de los ciudadanos a nivel local, mientras que el PSDB gobernará 24% de los ciudadanos en sus ámbitos locales. El PT fue una vez más el gran perdedor. No solo por la derrota en Sao Paulo, sino por una caída del 60% del total de los municipios que controlaba. Además, el partido que, en función de los resultados de 2012, controlaba aproximadamente 20% del electorado de Brasil, pasará a controlar poco menos del 3% en 2017.

Figura 2 – Volumen presupuestario controlado por los partidos

Figura 2 – Volumen presupuestario controlado por los partidos

Tesoro Nacional, IBGE e TSE

La comparativa entre estas dos variables (número de cargos y presupuesto) analizadas arriba no deja dudas de quién sale favorecido en relación a los recursos controlados. El PSDB es, efectivamente, el gran vencedor, y tendrá recursos políticos de sobra, por encima de los demás partidos. Algo similar – salvando las distancias–ocurre solamente con el PMDB. El cuarteto que sigue a los dos grandes – compuesto por PSB, PSD, PP y PDT – se mantiene estratégicamente en una buena posición, mientras que el PT revela una vez más su aguda desoxigenación

Gráfico 3 – Relación Cargos Comisionados municipales (2015) x Presupuestos Municipales (2015)

Tesoro Nacional (2015, dados incompletos) y TSE (datos aún incompletos)

En términos políticos, falta saber cómo cada partido pueda articular todo esto en las próximas elecciones estatales y federales. Además, es relevante vislumbrar si este escenario podrá acomodar con tranquilidad a los dos gigantes municipales dentro de un mismo gobierno federal a partir de 2017, visto que el PSDB y el PMDB son las mayores figuras del Gobierno Temer. Los “tucanos” del PSDB, por ejemplo, tienen sus diferencias internas en relación a las elecciones presidenciales de 2018, mientras que al PMDB le hace falta un nombre para mostrarse fuerte.

Si la política, como muchos afirman, empieza por los municipios, el desafío consiste en entender si el PMDB aceptará, con naturalidad, perder su “reinado” como partido local. Expertos apuntan que parte de los conflictos con el PT nacieron después de la expansión municipal de los petistas en las elecciones de 2012, que invadieron el territorio del PMDB. Y muchos otros se acuerdan de los conflictos entre el PSB y el PMDB, por ejemplo, en la década de 90 – es difícil de olvidar la pelea que tuvo lugar en 1998 durante el Congreso Nacional del PMDB, entre los defensores y opositores de una alianza con el PSDB para reelegir a Fernando Henrique Cardoso (PSDB — 1995 a 2002).

A la vista del reparto del “poder real” resultante de esos comicios locales, el calendario electoral que se avecina promete cambios que pueden ser muy relevantes a nivel federal y estatal.

About the authors

Leandro Monteiro. Graduado em Ciências Econômicas pela Universidade Federal de Goiás e aluno do programa de Liderança e Gestão Pública do Centro de Liderança Pública - CLP. Atua como consultor em gestão e cientista  de dados.

Leandro Monteiro es graduado en ciencias económicas por la univesridad Federal de Goiás y alumno del programa de Liderazgo y Gestión Pública del Centro de Lidreazgo Público - CLP. Actúa como consultor en gestión y como analista de datos.

Leandro Monteiro. A graduate in economic sciences at the Federal University of Goiás and a student of Leadership and Public Managing at the Centro de Lidera´ça Pública CLP. He works as a managing consultant and a data analyst.

Humberto Dantas é doutor e mestre em Ciência Política pela Universidade de São Paulo (USP), com graduação em Ciências Sociais (USP). Coordena o curso de pós-graduação em Ciência Política da FESP-SP e é docente em dez programas de pós-graduação

Humberto Dantas es doctor y máster en Ciencia Política por la Universidad de Sao Paulo (USP), con una graduación en Ciencias Sociales (USP). Coordina el curso de pos graduación en Ciencia Política de la FESP-SP y es profesor en diez programas de pos graduación.


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