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Odebrecht: la mayor red de corrupción de América Latina

El escándalo de Odebrecht está involucrando a los líderes latinoamericanos y a otros políticos en un tsunami de acusaciones que no parece estar cerca del fin. English

Protesta contra la corrupción en São Paulo, Brasil. 25 de Abril 2017. Cris Faga/Zuma Press/PA Images. Todos los derechos reservados.

A pesar de sus diferentes afiliaciones políticas e ideologías, el presidente colombiano Juan Manuel Santos, el ex presidente brasileño Lula da Silva y el ex presidente peruano Alejandro Toledo tienen una conexión bastante condenatoria: sus futuros están vinculados a la empresa constructora responsable del mayor escándalo de corrupción de la historia.

Apenas meses después de recibir el Premio Nobel de la Paz, Santos recibió la semana pasada el cuestionario del Consejo Nacional Electoral (CNE) para responder a las denuncias de que recibió fondos ilegales para su campaña de la constructora brasileña Odebrecht. Lula, quien también estuvo en corte la semana pasada por acusaciones de soborno relacionadas con otra empresa de construcción, también fue implicado recientemente en más de un esquema del escándalo de Odebrecht, lo que podría afectar su candidatura presidencial de 2018. Toledo, por otra parte, fue condenado a prisión preventiva por presuntamente recibir 20 millones de dólares en sobornos de la gigante constructora, aunque desde entonces ha estado en fuga. Interpol emitió un aviso de alerta roja a 190 países miembros en un intento de capturarlo, pero Toledo, que probablemente está en California, no puede ser detenido a menos que un juez de EE.UU. apruebe su captura. Toledo, sin embargo, se ha comunicado a través de las redes sociales afirmando su inocencia y declarando que está siendo perseguido por sus ideologías contra la pobreza por sus "enemigos políticos que no creen en la democracia, que creen que deben quitarle los derechos a los pobres – el derecho de aprender a pescar".

Empleados y representantes de Odebrecht han admitido sobornar a políticos y partidos de tres continentes, especialmente en América Latina, en esquemas que comenzaron en 2001 para ganar contratos del sector público. El director ejecutivo de la constructora, Marcelo Odebrecht, está cumpliendo una sentencia de 19 años de prisión, tras su condena el año pasado por pagar más de 30 millones de dólares en sobornos a ejecutivos de la estatal brasileña Petrobras. Sin embargo, lo que comenzó como una investigación en Brasil, denominada Operación Autolavado (Operação Lava Jato), se ha convertido en un tsunami que envuelve a América Latina sin señales de retroceso a la vista. La mayor sorpresa se produjo en Estados Unidos en diciembre cuando Odebrecht, junto con Braskem, una compañía petroquímica brasileña, confesó haber cometido los sobornos, allanando el camino para el mayor acuerdo anticorrupción de la historia: las dos compañías acordaron pagar una multa combinada de al menos 3,5 millones de dólares a autoridades de Brasil, Estados Unidos y Suiza. Como resultado del acuerdo de declaración de culpabilidad, los ejecutivos de Odebrecht comenzaron a nombrar casos de soborno en otros países latinoamericanos.

Odebrecht confesó en Estados Unidos, allanando el camino para el mayor acuerdo anticorrupción de la historia.

Raíces brasileñas

El escándalo en Brasil está entrando en su cuarto año de investigaciones. La Operación Autolavado ha desenterrado evidencia de 349 millones de dólares en sobornos en el país y ha contribuido en parte a la destitución de la ex presidenta Dilma Rousseff por aumentar el apoyo popular en contra de su gobierno. Las acusaciones también se extienden al vicepresidente de Dilma y actual presidente, Michel Temer, quien podría perder su mandato si los dos son condenados por aceptar dinero de soborno de Odebrecht y otras constructoras para financiar su campaña del 2014. Dilma y Temer, enemigos políticos desde el ‘impeachment’ ya que el partido de Temer fue responsable de la apertura del proceso, serán juzgados conjuntamente en el juicio que debe empezar el  6 de junio y que puede durar un año o más. Para agudizar la inseguridad política en Brasil, los tres políticos en línea para la sucesión también han sido implicados en las acusaciones de soborno por un ejecutivo de Odebrecht.

Las elecciones del próximo año pueden parecer una oportunidad para empezar de nuevo, pero el creciente número de acusaciones contra políticos de alto perfil, especialmente contra Lula que sigue siendo una figura popular en Brasil y afirma que las acusaciones son ilegítimas y motivadas por razones políticas, ofrece poco alivio . Entre otras razones, tener a Lula fuera de la carrera podría fortalecer aún más a políticos inexperimentados y a extremistas, como el derechista Jair Bolsonaro, un evangélico conocido por sus discursos contra las mujeres, los negros, los indígenas, los miembros de la comunidad LGBTQ y otras minorías. 

El alcance de Odebrecht en América Latina

Odebrecht ha confesado haber pagado 98 millones de dólares en sobornos a los gobiernos venezolanos de Hugo Chávez y de su sucesor Nicolás Maduro durante la última década. Si las acusaciones son verdaderas, Venezuela es el país que ha recibido más sobornos de la constructora fuera de Brasil. El siguiente de la lista es Panamá con 59 millones de dólares donde 17 ejecutivos y ex funcionarios han sido acusados ​​mientras que el presidente Juan Carlos Varela ha sido acusado. Varela, quien defendía castigos fuertes contra los acusados, se vio implicado en febrero por uno de los socios de Mossack Fonseca – el despacho en el centro del escándalo de los Papeles de Panamá del año pasado – quien dijo que Varela admitió aceptar sobornos de Odebrecht, acusaciones que Varela ha negado. Las autoridades peruanas, al igual que Varela, habían tomado medidas agresivas para combatir la corrupción relacionada con Odebrecht y los 30,4 millones de dólares en sobornos hasta que sus propios nombres fueron citados. El ex mandatario Toledo, así como el ex presidente Alan García, están siendo investigados por la Operación Autolavado, mientras que un tercer ex presidente, Ollanta Humala, ha sido implicado por el propio Marcelo Odebrecht, pero no ha sido nombrado en las investigaciones.

En Guatemala, donde se calcula que los sobornos llegan a 18 millones de dólares, los investigadores citaron al ex presidente Otto Pérez Molina, la ex vicepresidenta Roxana Baldetti, ambos encarcelados por cargos no relacionados, y al ex ministro Alejandro Sinibaldi, que está en fuga desde el año pasado por otra investigación. Al igual que en Brasil, las acusaciones contra el colombiano Juan Manuel Santos podrían empañar las elecciones del próximo año, ya que su opositor político en las últimas elecciones, Oscar Iván Zuluaga, así como empresarios, congresistas, ministros y otros políticos se han visto implicados en las investigaciones relacionadas con 11 millones de dólares en sobornos en en país, dejando poco nombres sin mancha para la candidatura.

El próximo paso inmediato es presionar al Congreso brasileño para que apruebe las medidas anticorrupción que los fiscales presentaron al Congreso en 2015, políticas que los legisladores siguen estancando.

Además de los países cuyos líderes han sido directamente implicados por ejecutivos de Odebrecht, las investigaciones también afectan a otros países latinoamericanos donde existen acusaciones contra empresarios y funcionarios públicos. Apenas detrás de Venezuela, se encuentra la República Dominicana con 92 millones de dólares en sobornos admitidos por Odebrecht, en los que se han citado representantes de la empresa local. El monto de soborno en Argentina se estima en 35,5 millones de dólares e incrimina a un ex ministro, Julio de Vido, y al director de la Agencia Federal de Inteligencia, Gustavo Arribas, que también es miembro del círculo íntimo del presidente Mauricio Macri. Ambos negaron todas las acusaciones. En México, la cantidad citada llega a 10,5 millones de dólares e incrimina a la petrolera estatal mexicana, Pemex, aunque aún no se han citado nombres en las investigaciones. Ya en Ecuador, donde las estimaciones de sobornos alcanzan los 33,5 millones de dólares, las investigaciones han avanzado lentamente y nadie ha sido acusado. La eficiencia de la investigación podría mejorar como resultado del recién firmado acuerdo de cooperación entre Ecuador y Colombia para investigar los delitos relacionados con Odebrecht en ambos países.

¿Cuál es la respuesta?

Cuando 787 millones de dólares en sobornos en 11 países pasan desapercibidos por más de una década, quiere decir que existe una secuencia de deficiencias sistemáticas que permite que tal corrupción florezca. En respuesta al escándalo de Odebrecht, la secretaría de Transparancy International emitió cinco recomendaciones específicas para ayudar a combatirla, la mayoría de las cuales se enfocan en aumentar la transparencia y la coordinación entre los diferentes países. Pero una recomendación crítica formulada por el grupo sugiere que los agentes y las compañías acusados ​​de facilitar o financiar esquemas de corrupción, como el despacho panameño Mossack Fonseca y el Banco Nacional de Desarrollo de Brasil (BNDES), deberían ser sancionados y los recursos generados a través multas y deben ser utilizados para financiar programas de prevención de la corrupción, responsabilidad social y divulgación educativa, como la Iniciativa de Integridad de Siemens establecida por la compañía alemana después de su escándalo de corrupción y soborno, una iniciativa que ha dado resultados.

Por el lado positivo, los fiscales de 10 países latinoamericanos plagados por el escándalo de Odebrecht firmaron este año en Brasilia un acuerdo de cooperación para investigar los casos de soborno en toda la región, una iniciativa que Transparency International ha alabado. El próximo paso inmediato es presionar al Congreso brasileño para que apruebe las medidas anticorrupción que los fiscales presentaron al Congreso en 2015, políticas que los legisladores siguen estancando y que Transparencia Internacional considera "imprescindibles para evitar la impunidad y asegurar un resultado positivo de estas investigaciones". Si las autoridades escucharán estas recomendaciones no está claro, pero las investigaciones continúan desentrañando a pesar de las barreras impuestas por los gobiernos, lo que al menos señala al progreso.

About the author

Manuella Libardi es una estudiante brasileña de Maestría en Relaciones Internacionales en el Instituto de Estudios Internacionales de Barcelona (IBEI). Es licenciada en periodismo e inglés y actualmente pasante en democraciaAbierta.

Manuella Libardi is a Master’s student of International Relations at the Barcelona Institute of International Studies (IBEI), from Brazil. She holds an undergraduate degree in journalism and English, and is an intern at democraciaAbierta.


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