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Mentiras y coincidencias de la “ideología de género” en épocas electorales

En Colombia, las tergiversaciones discursivas sobre la equidad de género lograron tumbar el plebiscito que buscaba aprobar los diálogos de paz con las Farc en el país. ¿Qué garantiza que algo similar no podría polarizar las próximas elecciones presidenciales a favor de alguno de los candidatos?

Este artículo forma parte del especial "Elecciones Colombia 2018: despolarización y desinformación" producido en alianza con la Revista Nueva Sociedad y La Fundación Friedrich Ebert.

El año pasado se utilizó el término “ideología de género” para desinformar, confundir y generar pánico en épocas electorales en Colombia en torno a discusiones sobre equidad de género y diversidad sexual. No obstante, lo que pasó en el país parece haber sido otra de las manifestaciones de una estrategia que tiene dimensión global. Existen bastantes coincidencias que hacen sospechar que podría existir una similitud con otros países, sobre todo en la forma en la que se prende el tema sobre “género” en la opinión pública. Hay similitudes en la manera en que se señala y desprestigia a organizaciones de la sociedad civil; y en varios casos, la desinformación viene acompañada de un incremento de influencia por parte de líderes religiosos y su “victimización” en la opinión pública.

“Quieren imponer la ideología de género en los colegios”

A finales de julio de 2016, la diputada Ángela Hernández del Partido de la U dijo, en un debate de la Asamblea del departamento de Santander, que la ley de convivencia escolar buscaba una “colonización homosexual” en los colegios. Dijo, además, que en otros países donde se les habían reconocido libertades a las personas lesbianas, gay, bisexuales y trans (LGBT en adelante), “llegaron a la perversión máxima, en la que incluso se permite el sexo con animales”.

Casualmente, a principios de agosto de 2016 se viralizó en redes sociales una imagen ilustrada, donde dos hombres estaban teniendo sexo y que, se aseguraba, hacía parte de unas cartillas repartidas por el Ministerio de Educación colombiano en los colegios. Justo después, Alejandro Ordoñez, quien había liderado diferentes cruzadas contra el reconocimiento de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres y el matrimonio igualitario en Colombia desde su cargo como Procurador General de la Nación, dijo que con "el pretexto de dar cumplimiento a una sentencia y una ley, se están utilizando unas cartillas y manuales para adoctrinar a nuestros hijos en la ideología de género".

Como si los planetas se hubieran alineado, en enero de 2017 empezó a difundirse en Perú un material didáctico de una organización española de familias de niños, niñas y adolescentes trans, en el que se muestran ilustraciones de niños y niñas con diferentes genitales. Una de esas las ilustraciones dice: “hay chicas con vulva y chicas con pene” y “hay chicos con pene y chicos con vulva”. En las redes sociales, las imágenes tenían el logo del Ministerio de Educación de ese país andino, como si el material hubiera sido creado y difundido por el mismo.

En Perú, como en el caso colombiano, las ilustraciones y su asociación al Ministerio de Educación, eran mentira. Un montaje. También en Perú se habló de la imposición de una ideología de género en los colegios.

En Perú y en Colombia se habló de la imposición de una ideología de género en los colegios como un discurso para polarizar

“Marchas para defender el derecho de los padres para educar a sus hijos”

Justo después de la desinformación en redes sociales sobre las supuestas acciones de los Ministerios de Educación de Perú y Colombia, se realizaron marchas y campañas con el hashtag #ConMisHijosNoTeMetas en los dos países.

 “El lobby gay” y ataques contra organizaciones LGBTI reconocidas

En agosto de 2016, la organización Colombia Diversa es acusada en la plenaria del Senado por el congresista Orlando Castañeda (del partido político de derecha Centro Democrático) de haber firmado un contrato con el Ministerio de Educación por casi 1.600 millones de pesos (570 millones de dólares USA). Sin embargo, tanto Colombia Diversa como el Ministerio de Educación desmintieron la afirmación.

Luego, en febrero de 2017, el pastor evangélico argentino Jorge Márquez dijo en Uruguay —en una afirmación muy similar a la de Ángela Hernández en Colombia— que el “lobby gay impulsa el sexo con menores y animales”. Adicionalmente, en su acusación señala, ya no a “la comunidad LGBTI” en general, sino a una de las organizaciones LGBTI más visibles de Uruguay, Ovejas Negras: “Esa frase que yo dije está en varios manuales elaborados por el Ministerio de Salud o Desarrollo, muchos de ellos redactados por grupos como las Ovejas Negras u otros grupos que pertenecen a la ideología de género”.

El bus víctima y los furiosos activistas LGBTI

En mayo de 2017, llegó a Colombia un bus anaranjado que decía: "Los niños nacen siendo niños (XY). Las niñas nacen siendo niñas (XX). Esto es biología, no ideología". El 21 de mayo, cuando el bus llegó a la Plaza de Bolívar de Bogotá, varios medios reportaron que le habían tirado pintura unos “manifestantes que no estaban de acuerdo con el mensaje contra la ‘ideología de género’.

Imagen del bus de la organización HazteOír.

El acto fue ampliamente repudiado, incluso por activistas y organizaciones LGBTI. El mismo periódico nacional El Espectador regañó a los presuntos tiradores de pintura: “ayer vimos cómo algunos manifestantes lanzaron pintura contra el concejal, el bus y los policías que lo estaban custodiando... reacciones inadecuadas que sólo distraen del debate de fondo”.

Sin embargo, algunos de los que manifestaron contra el bus ese día en la plaza —entre ellos una mujer trans con la que pude hablar—manifestarpn su extrañezq por el hecho de que la pintura hubiera sido lanzada desde el lado opuesto al que estaba la mayoría de activistas LGBTI.

Unos meses antes, el 24 de marzo de 2017, en su gira por Nueva York, el bus había sido vandalizado con graffitti y algunos vidrios rotos. Y luego, el 24 de junio de 2017 —como si hubieran copiado y pegado las mismas estrategias y sus reacciones— el bus es atacado con pintura en Veracruz, México. En los tres casos, cabezas visibles de los discursos de “ideología de género” (Marco Fidel Ramírez en Colombia, Brian Brown en Estados Unidos y Juan Dabdoub Giacomán en México) aseguraron a los medios de comunicación, como en coro, que grupos LGBTI violentos y radicales los habían agredido. En los tres casos, cada uno aprovechó la oportunidad para posicionar su mensaje sobre —¿adivinen qué?— la imposición de una ideología de género a los niños.

Si bien no está claro si los ataques al bus fueron actos o no de activistas LGBTI, lo que sí parecieran dejar claro las respuestas a estos ataques, y las estrategias de desinformación en redes sociales y en discursos públicos subsiguientes, es que esta historia tiene demasiadas coincidencias.

En Colombia, estas tergiversaciones discursivas sobre la equidad de género lograron tumbar el plebiscito que buscaba aprobar los diálogos de paz con las Farc en el país. ¿Qué garantiza que algo similar no podría polarizar las próximas elecciones presidenciales a favor de alguno de los candidatos?

En los tres casos, cada uno aprovechó la oportunidad para posicionar su mensaje sobre —adivinen qué— la imposición de una ideología de género a los niños.

Ya se están empezando a ver algunas señales en esa dirección. La primera semana de Mayo, la diputada Ángela Hernández (la misma que hablaba de “colonización homosexual”) dijo en medios que se iba para Estados Unidos después de haber sido presuntamente amenazada por activistas LGBTI. También esa semana, después de que la candidata Viviane Morales renunciara a su candidatura, el candidato de derecha Iván Duque solicitó reunirse con ella (sin siquiera pasar un día desde su renuncia) y se refirió a la importancia de su liderazgo en la comunidad cristiana.

Es importante señalar dos cosas en esa situación: Viviane Morales es una de las figuras políticas que más ha intentado revocar los logros en derechos de la comunidad LGBT; y el hecho de que el candidato Iván Duque, una vez asumió la candidatura del Centro Democrático, parece haber cambiado su postura respecto a temas LGBT: antes de lanzarse a la presidencia apoyaba el matrimonio de parejas del mismo sexo, ahora es otra historia.

Cada acontecimiento que pase de aquí en adelante, así se relacione e incluso favorezca a la persona por la que uno quiere votar, hay que mirarla con precaución y sin apresurarse a sacar conclusiones. La experiencia nos ha enseñado que cuanto más reacciones viscerales despierte un acontecimiento, más dudas debe generar en épocas de elecciones. El voto, finalmente, es un voto basado en la confianza: ¿queremos que esa persona, con esas actitudes, tome nuestras decisiones más importantes?

Resulta bastante ingenuo pensar que hablar de estos acontecimientos, y de educación sexual en los colegios en general, sea lo que vaya a alborotar el avispero, cuando el avispero se alborotó solito el año pasado.


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