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América Latina: la región más mortífera para los defensores del medio ambiente

Más activistas medioambientales fueron asesinados en América Latina el año pasado que en cualquier otro lugar del mundo, según un nuevo informe de Global Witness. English

Una manifestación contra el asesinato de Berta Cáceres, defensora hondureña del medio ambiente. Wikimedia Commons. Todos los derechos reservados.

Un total de 207 defensores del medio ambiente fueron asesinados en el mundo en 2017, según el reciente informe del observatorio Global Witness.

Casi el 60% de estos asesinatos ocurrieron en América Latina, por lo que este es el año más mortífero hasta la fecha en la región. El informe señala que las dinámicas cambiantes del crimen organizado aumentan los riesgos que enfrentan los defensores de la tierra y el medio ambiente.

Según el informe, Brasil registró el mayor número de homicidios en la región (57), mientras que Colombia y México ocuparon el segundo y tercer puesto, con 24 y 15 respectivamente. México y Perú experimentaron “aumentos muy significativos” en el número de homicidios entre 2016 y 2017, con incrementos del 400% en México y del 300% en Perú.

También fue significativa la disminución del número de defensores de la tierra asesinados en Honduras, donde se pasó de 14 en 2016 a solo 5 en 2017, aunque el informe señala que la represión de la sociedad civil en este país fue “peor que nunca”.

Según el informe de Global Witness, la agroindustria es uno de los sectores en los que se producen más ataques contra los defensores de la tierra, seguido del de la minería, las industrias extractivas y madereras.

Según el informe de Global Witness, la agroindustria es uno de los sectores en los que se producen más ataques contra los defensores de la tierra, seguido del de la minería, las industrias extractivas y madereras. Por lo general, las organizaciones criminales son las que más frecuentemente protagonizan estos ataques, seguidas del ejército, la policía y las organizaciones paramilitares.

El informe señala además que hay una serie de factores que “acentúan y perpetúan” los riesgos a los que se exponen los defensores medioambientales: la impunidad generalizada, que da luz verde a los potenciales asesinos para cometer sus crímenes, y la corrupción extendida entre funcionarios y empresas, a menudo en connivencia con los grupos criminales.

Estos datos recientes ponen de manifiesto la creciente amenaza que enfrentan los defensores del medioambiente cuando su activismo amenaza las lucrativas actividades de los grupos del crimen organizado en América Latina. También las dinámicas cambiantes de dichos grupos, de por sí, les ponen en mayor riesgo.

Por ejemplo, el informe de Global Witness establece una relación directa entre el drástico incremento de los asesinatos de los defensores del medio ambiente en México y el “enorme aumento” de los asesinatos relacionados con el crimen organizado en todo el país. De hecho, los homicidios relacionados con el crimen organizado en México alcanzaron un nivel récord en el año 2017, coincidiendo con la creciente fragmentación de la criminalidad en el país.

Colombia también ha experimentado una fuerte fragmentación de la criminalidad tras de la desmovilización de las FARC y en 2017 volvió a ubicarse entre los tres países más peligrosos para los defensores de la tierra y el medio ambiente.

Colombia también ha experimentado una fuerte fragmentación de la criminalidad tras de la desmovilización de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y en 2017 volvió a ubicarse entre los tres países más peligrosos para los defensores de la tierra y el medio ambiente.

Los líderes sociales continúan cayendo abatidos a niveles alarmantes en lo que llevamos de 2018, como consecuencia de los enfrentamientos entre organizaciones criminales por el control de las economías ilícitas.

Pero el crimen organizado no es el único responsable. En un contexto distinto, las reformas legislativas y normativas en Brasil han puesto a los defensores del medio ambiente en mayor riesgo.

El informe de Global Witness señala que el presidente Michel Temer ha “debilitado sistemáticamente la legislación, las instituciones y los presupuestos” que daban protección a los defensores de los derechos humanos y ha “decantado la balanza de poder” en contra de los activistas. Esto ha contribuido a que Brasil siga siendo el país más peligroso para los defensores de la tierra en América Latina en los últimos diez años. 

Este artículo fue publicado previamente por InSight Crime.

About the author

Parker Asmann graduated from DePaul University in Chicago with degrees in Journalism and Spanish, and a minor in Latin American studies. He was a freelance reporter for various publications before joining InSight Crime in 2017.

Parker Asmann es licenciado en periodismo y lengua española, especialización en estudios latinoamericanosm por la DePaul University de Chicago. Ha sido reportero independiente para diversas publicaciones antes de unirse a InSight Crime en 2017. 


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