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San Salvador, y no Caracas, fue la ciudad del mundo con más homicidios en 2015

Con casi 200 muertos por 100.000 habitantes, es probable que la tasa de homicidios de San Salvador supere la de muertes violentas en muchos de los conflictos armados en el mundo. English Português

 

Protesta contra los homicidios en San Salvador, capital de El Salvador. Foto: Salvador Melendez / AP/Press Association Images. All rights reserved.

A El Salvador y su capital, San Salvador, les ha tocado una lotería trágica: la de la violencia. La ciudad registró la tasa de homicidios más alta del mundo en el año 2015. El número de homicidios casi se duplicó en comparación con 2014. Los especialistas lo atribuyen al fracaso de una tregua entre pandillas y al auge de los escuadrones de la muerte paramilitares. Es probable que la tasa de homicidios de San Salvador supere la de muertes violentas en muchos de los conflictos armados más encarnizados que se registran hoy en el mundo.

Las cifras son escalofriantes.  La tasa oficial de homicidios en El Salvador en 2014 fue de 61.1 por 100.000 habitantes. Ese mismo año, la tasa en San Salvador fue de 119.2 por 100.000 habitantes. Fuentes gubernamentales salvadoreñas indican que la tasa en el país creció hasta cerca de 103 homicidios por cada 100.000 habitantes en 2015. Y en San Salvador, según fuentes locales, la tasa de homicidios se ha disparado hasta 199.3 por 100.000 habitantes.

Hay cierta controversia  acerca de estas cifras. En concreto, el think tank mexicano Seguridad, Justicia y Paz da como buena una tasa de homicidios en San Salvador de 108.54 por 100.000 habitantes. Pero su estimación se basa en datos agregados de 14 municipios en lugar de tomar en consideración únicamente los del municipio de San Salvador, lo que disminuye la tasa total de homicidios estimada. Además, su estimación computa datos de enero a agosto de 2015 y calcula los restantes 4 meses en base a cifras nacionales anuales, descuidando el hecho de que los últimos meses de 2015 fueron especialmente sangrientos.

La misma organización mexicana citó recientemente a Caracas (con una tasa de homicidios de 119.87 por cada 100.000 habitantes) como la ciudad más violenta del mundo en 2015. La metodología utilizada, sospechosa en el mejor de los casos, fue por supuesto  rechazada por las autoridades venezolanas. La estimación se calculó sobre la base de una muestra extraída de un depósito de cadáveres de la capital. Al parecer, incluye tanto homicidios intencionados como involuntarios, entre los que figuran los accidentes de tráfico. Investigadores locales asociados a un observatorio de la violencia en Caracas estiman que la tasa de homicidios en la capital venezolana aumentó un 20% entre 2014 y 2015.

Sólo un pequeño número de otras ciudades han logrado superar históricamente la tasa de homicidios de San Salvador.  Ciudad Juárez, en México, alcanzó un índice de homicidios de 275 por 100.000 habitantes en 2010, antes de que las cifras se desplomaran. El Instituto Igarapé y el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) en México llevaron a cabo un trabajo de investigación empírica para esclarecer el porqué de esta súbita caída en el número de homicidios. De manera análoga, Medellín, en Colombia, alcanzó la cifra de 266 homicidios por cada 100.000 habitantes en 1991, y luego cayó en picado: en 2015, la tasa se situaba por debajo de 30 por 100.000 habitantes.

Estas ciudades de América Latina compiten en número de muertes violentas con algunas de las ciudades que se encuentran en países en guerra. Los métodos para determinar las muertes en conflictos bélicos son, por supuesto, distintos a los que se emplean para contar homicidios. Pero, dicho esto, es revelador que Alepo (Siria) superase la cifra de 220 muertes por 100.000 habitantes en 2015, y que la tasa sea probablemente mayor en la actualidad. Del mismo modo, Bangui, la capital de la República Centroafricana, alcanzó una tasa de 135 muertes por cada 100.000 habitantes en 2013.

La medición de la violencia letal - homicidio o muerte en conflicto - es una ciencia imperfecta. Sin embargo, una medición cuidadosa es esencial para poder llevar la contabilidad de la carga que supone la violencia en el mundo. Se trata de un imperativo político y moral. El Salvador está sufriendo una grave crisis que equivale a una guerra abierta. Guatemala, Honduras y Venezuela le van a la zaga. Una medición exacta del problema es el primer paso para hacer algo al respecto.

About the authors

Robert Muggah is the Research Director of the Igarapé Institute, Brazil, a Research Director of the SecDev Foundation, and teaches at the Instituto de Relações Internacionais, Pontifícia Universidade Católica do Rio de Janeiro. He is also a fellow at the University of Oxford, the University of San Diego and the Graduate Institute Switzerland

Robert Muggah es el director de investigación del Instituto Igarapé, Brasil, director de investigación de la Fundación SecDev, y profesor en el Instituto de Relações Internacionais, Pontificia Universidad Católica de Río de Janeiro. Es también Fellow de la Universidad de Oxford, de la Universidad de San Diego y del Graduate Institutre Switzerland.

Katherine Aguirre Tobón es investigadora del Instituto Igarapé, Actuamente está basada en Bogotá, Colombia. Twitter @katheaguirreCOL

Katherine Aguirre Tobón is a researcher at Instituto Igarapé, She is  currently based in Bogotá, Colombia. Twitter @katheaguirreCOL

 


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