> ## Content Index
> Fetch the complete content index at: https://www.opendemocracy.net/llms.txt
> Use this file to discover other available public pages before exploring further.

# ¿Lula o Bolsonaro? Brasil vota bajo la amenaza de Trump
- URL: https://www.opendemocracy.net/es/brasil-lula-bolsonaro-golpe-trump-democracia-desarrollo-subordinacion/
- Published: 2026-09-29T19:37:50.000Z
- Updated: 2026-09-29T19:39:04.000Z
- Description: OPINIÓN: El programa de Flávio Bolsonaro, que es el de Washington, equivale a una economía subordinada y confinada en la esfera de influencia de EEUU
- Author: Guilherme Klein
- Tags: Opinión, Brasil, Elecciones, Donald Trump, Bolsonaro, #es

El próximo domingo 4 de octubre, la ciudadanía brasileña votará en la décima elección presidencial directa desde el retorno de la democracia. Pero será mucho más que eso.

Solo dos candidatos tienen posibilidades reales. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva aspira a un cuarto mandato. Su rival, el senador Flávio Bolsonaro, es el hijo mayor y heredero designado del expresidente Jair Bolsonaro, que cumple una condena de 27 años por conspirar para dar un golpe de Estado tras su derrota en 2022.

Si ningun candidato obtiene más de 50% de los votos válidos, los dos primeros irán a una segunda vuelta el 25 de octubre.

Es difícil exagerar lo que está en juego. Para Brasil, el resultado decidirá el destino de los[ logros sociales y económicos que comenzaron en la década de 2000](https://www.opendemocracy.net/en/brazil-democracy-vs-poverty/) – durante los dos primeros mandatos de Lula y de su Partido de los Trabajadores, de centroizquierda –, el lugar de Brasil en una economía mundial en constante cambio y si el espacio democrático vuelve a reducirse

Para América Latina, mostrará si se afianza una nueva era de influencia abrumadora de Estados Unidos; a nivel mundial, podría suponer un paso más hacia conformación de un mundo dividido en esferas de influencia y la erosión de la soberanía de las potencias medianas.

Brasil se ha considerado durante mucho tiempo "el país del futuro", una expresión que debe a Stefan Zweig, escritor austriaco que huyó del nazismo a Brasil y quedó impresionado por su enorme potencial económico y la aparente convivencia pacífica de sus pueblos. Estas elecciones decidirán qué futuro será ese.

Cuando Lula asumió el cargo en enero de 2023, Brasil salía de una década de agitación económica y política: la profunda recesión de 2015-2016, [la destitución de la presidenta Dilma Rousseff](https://www.opendemocracy.net/es/derrocar-dilma-roussef/), el encarcelamiento de Lula, y el gobierno de Bolsonaro. [El PIB real per cápita cayó durante ese periodo](https://www.opendemocracy.net/en/why-brazils-permanent-austerity-policy-harming-its-economic-future/), y el crecimiento de la economía en el mandato de Bolsonaro fue de 1,4% anual. El desempleo se situaba en 7,9% a finales de 2022, mientras 31,6% de los brasileños vivían por debajo del umbral de pobreza del Banco Mundial y 5,9% se encontraban en situación de pobreza extrema. El país había vuelto a aparecer en el Mapa del Hambre de la FAO, del que había salido en 2014, y la inflación anual había alcanzado un máximo de 12,1% en abril de 2022.

El cambio de rumbo fue significativo. El PIB ha crecido cerca de 3% anual desde 2023, el desempleo se sitúa ahora en 5,3%, la pobreza descendió a 23,1% en 2024 y la pobreza extrema a 3,5%, ambas cifras las más bajas de la historia. En 2025, Brasil volvió a salir del Mapa del Hambre. La inflación anual se ha reducido a 4,2%.

El tercer mandato de Lula reconstruyó en gran medida lo que se construyó en la década de 2000 y se desmanteló entre 2014, cuando comenzó la crisis económica, y 2022\. También aportó algo nuevo: una reforma del impuesto a la renta que elevó el umbral de exención para los hogares de renta media e introdujo un impuesto mínimo para los más ricos. Se trata de una medida poco habitual en un país donde[ el 1% más rico recibe alrededor de 26% de la renta nacional](https://wid.world/country/brazil/?ref=opendemocracy.net), más del doble de la proporción de Francia (11,8%) y superior a la de otros países con gran desigualdad, como Sudáfrica (21,9%).

Sin embargo, las encuestas apuntan a una contienda muy reñida. Parte de la explicación es política: la polarización se ha agudizado y al menos un tercio de los votantes se identifican profundamente con Jair Bolsonaro.

Pero, como argumentamos Laura Carvalho y yo en[ un reciente artículo de opinión](https://www.project-syndicate.org/commentary/brazilian-economy-strong-with-negative-public-sentiments-by-laura-carvalho-and-guilherme-klein-2026-06?ref=opendemocracy.net), parte de este escenario es también económico: las condiciones de vida han mejorado, pero siguen sin estar a la altura de lo que esperan los votantes – una versión brasileña de la ‘*vibecesión*’ que ha perjudicado a gobernantes en otros países, aunque con raíces reales.

Las familias recuerdan los precios, no las tasas de inflación, y los alimentos siguen siendo caros. La recuperación también partió de una base muy baja: en 2024, los ingresos de la mitad más pobre de la población seguían estando en 80% del nivel que tenían en 2014.

Los votantes de más edad comparan el presente no con los años de Bolsonaro, sino con la rápida movilidad social de la década de 2000, cuando millones de personas compraron su primer coche o tomaron su primer vuelo. Y los brasileños más jóvenes, que accedieron a la universidad gracias a las políticas de los primeros gobiernos de Lula, se han encontrado con un mercado laboral con escasez de puestos de trabajo calificados: la proporción de trabajadores con un nivel de estudios superior al que exige su puesto de trabajo aumentó de 26% en 2012 a 38% en 2023.

El otro factor que distingue estas elecciones es Washington. Tras[ perder en 2022](https://www.opendemocracy.net/en/brazil-election-bolsonaro-far-right-movement-latin-america/), Bolsonaro y sus aliados tramaron un golpe para mantenerlo en el poder. Los planes, ahora constatados judicialmente, incluían un proyecto de decreto para anular el resultado electoral y un complot de oficiales cercanos a Bolsonaro para asesinar a Lula, a su vicepresidente y a un magistrado del Tribunal Supremo. 

La negativa de los comandantes del ejército y de la fuerza aérea a sumarse fue decisiva. También lo fue la postura de EEUU: el gobierno de Joe Biden reconoció la victoria de Lula en cuestión de horas y dejó claro que cualquier intento de anular el resultado dejaría a Brasil aislado.

Pero [Washington cambió de bando](https://www.opendemocracy.net/es/brasil-jair-bolsonaro-eeuu-ultraderecha-donald-trump-steve-bannon-eduardo/). Cuando el Tribunal Supremo sometió a Bolsonaro a juicio, [Donald Trump impuso un arancel de 50% a los productos brasileños](https://www.opendemocracy.net/es/brasil-trump-gigantes-tecnologicas-google-meta-x-aranceles-investigacion-comercio-ccia/). El motivo no era económico, ya que EEUU tiene superávit comercial con Brasil; en una carta, [Trump calificó el juicio de "caza de brujas"](https://www.opendemocracy.net/es/brasil-trump-gigantes-tecnologicas-google-meta-x-aranceles-investigacion-comercio-ccia/) y exigió que se le pusiera fin. El Tesoro sancionó a Alexandre de Moraes, el magistrado encargado del caso, y la mayoría de los magistrados del tribunal perdieron sus visados estadounidenses. Eduardo Bolsonaro, hermano de Flávio, [se había trasladado a Washington para presionar a favor de estas medidas](https://www.opendemocracy.net/es/brasil-jair-bolsonaro-paulo-figueiredo-eduardo-bolsonaro-trump-justicia-democracia/).

[‘El cerebro’ de la campaña para que Washington interfiera en la justicia y la democracia de BrasilUn influencer procesado por la fiscalía brasileña trabaja con el diputado derechista Eduardo Bolsonaro para que Washington imponga sanciones a la corte suprema de Brasil![](https://storage.ghost.io/c/3f/80/3f804bea-4b2d-4ddf-9ff0-6ec7d0afa5fa/content/images/icon/multi_solo-3f2a5786-e793-4e72-acbf-1e504c6dd48c.png)openDemocracyAlice Maciel![](https://storage.ghost.io/c/3f/80/3f804bea-4b2d-4ddf-9ff0-6ec7d0afa5fa/content/images/thumbnail/CAPA_alt_O_cerebro_Paulo_Figueiredo_articula_sancoes_contra_STF_nos_EUA-1776679089243-94f869d4-89b5-4211-adc1-dece29919a28.jpg)](https://www.opendemocracy.net/es/brasil-jair-bolsonaro-paulo-figueiredo-eduardo-bolsonaro-trump-justicia-democracia/)

[Lobby de gigantes tecnológicas impulsa investigación contra prácticas comerciales de BrasilUn lobby financiado por Google, Meta y Amazon elaboró un informe para guiar el caso de EEUU contra las reglas comerciales de Brasil![](https://storage.ghost.io/c/3f/80/3f804bea-4b2d-4ddf-9ff0-6ec7d0afa5fa/content/images/icon/multi_solo-4f187b09-27f6-4010-ba05-e51e1af72d38.png)openDemocracyNatalia Viana![](https://storage.ghost.io/c/3f/80/3f804bea-4b2d-4ddf-9ff0-6ec7d0afa5fa/content/images/thumbnail/GettyImages-2223870715-1776678998631-2c39a10f-10f1-46a7-86a1-41cf7a4fd8b1.jpg)](https://www.opendemocracy.net/es/brasil-trump-gigantes-tecnologicas-google-meta-x-aranceles-investigacion-comercio-ccia/)

La presión política vino acompañada de una agenda económica. Un borrador estadounidense enviado a los negociadores brasileños en octubre de 2025, y publicado hace poco, [enumeraba 21 condiciones para la exención arancelaria](https://www.estadao.com.br/politica/governo-trump-impos-21-exigencias-brasil-negociar-tarifaco/?srsltid=AU7gw4VUWWtJQ7GX%5FgVrHIdT3i8XeA6eHMWBG1C56E%5FD4Orfzgh7v4Ny&ref=opendemocracy.net). Dos se destacan: la garantía de que las elecciones no restringirían la participación de "disidentes políticos" – es decir, Jair Bolsonaro – y el acceso privilegiado de las empresas estadounidenses a los minerales críticos brasileños. 

La determinación que subyace al nuevo arancel de 25%, impuesto en julio, revela otros intereses estadounidenses, sobre todo en Pix, el sistema de pagos instantáneos del Banco Central de Brasil. Se opone precisamente a las características que hicieron que Pix funcionara, tratando, en la práctica, un sistema público gratuito como competencia desleal para las redes privadas de tarjetas estadounidenses.

Flávio Bolsonaro hizo suya esta agenda. Brasil posee alrededor de 23% de las reservas mundiales conocidas de tierras raras, solo superado por China. Un memorándum titulado[ Prosperity Partnership](https://amadomundo.com/documento-eua-terras-raras-governo-flavio-bolsonaro/?ref=opendemocracy.net), que lleva el logotipo de la campaña de Bolsonaro y fue redactado por un aliado, propone la tramitación acelerada de las licencias ambientales, la fijación de precios dentro de un "club" de países con minerales críticos liderado por EEUU y el suministro prioritario a las cadenas de defensa de EEUU y la OTAN.

En una conferencia conservadora celebrada en Texas en marzo, Flávio Bolsonaro[ pidió abiertamente a su audiencia estadounidense que presionara a las instituciones brasileñas](https://brazil.substack.com/p/inviting-foreign-interference) de cara a las elecciones de octubre. En mayo, en la Casa Blanca, debatió con Trump sobre aranceles y tierras raras y se comprometió a unirse al [Escudo de las Américas](https://www.opendemocracy.net/es/heritage-trump-ultraderecha-latinoamerica-milei-kast-delaespriella-democracia-autoritarismo/), liderado por EEUU, si resultaba elegido.

Dos días después, a petición de Bolsonaro y a pesar de las objeciones del gobierno brasileño, Estados Unidos designó como grupos terroristas a las dos mayores organizaciones criminales de Brasil. La designación aporta poco a la lucha contra ellas, pero proporciona una base jurídica para la acción unilateral de EEUU.

En Venezuela, designaciones similares precedieron a ataques contra presuntas embarcaciones de narcotraficantes y, finalmente, a la captura de Nicolás Maduro.

Nada de esto es un caso aislado, y Trump no ha ocultado la lógica que hay detrás. Al presentar su acuerdo petrolero con Venezuela en la ONU, lo dejó claro: "Al vencedor le corresponde el botín". El [acuerdo otorga a EEUU acceso a aproximadamente una quinta parte de las reservas probadas de Venezuela](https://www.opendemocracy.net/es/venezuela-eeuu-petroleo-delcy-rodriguez-donald-trump-betancourt-maduro/). En otros lugares, las recompensas se ofrecen antes de las elecciones, como en[ Argentina](https://www.bbc.com/news/live/c0mxnp3kr90t?ref=opendemocracy.net) y[ Honduras](https://www.bbc.com/news/articles/clyp36dwnezo?ref=opendemocracy.net), donde Trump vinculó el apoyo financiero a las victorias de sus aliados.

[El gran robo del petróleo venezolanoUna parte del petróleo venezolano se entregará a Washington a precio de costo en virtud de un contrato que nadie quiere publicar![](https://storage.ghost.io/c/3f/80/3f804bea-4b2d-4ddf-9ff0-6ec7d0afa5fa/content/images/icon/multi_solo-34310518-0857-479e-8521-b05ed3b7a595.png)openDemocracyAman Sethi![](https://storage.ghost.io/c/3f/80/3f804bea-4b2d-4ddf-9ff0-6ec7d0afa5fa/content/images/thumbnail/GettyImages-1090891426-8518e969-48b8-4ebb-8845-c8c26f7b6683.webp)](https://www.opendemocracy.net/es/venezuela-eeuu-petroleo-delcy-rodriguez-donald-trump-betancourt-maduro/)

Es decir, el apoyo de EEUU a los resultados electorales que ayudaron a proteger la democracia brasileña en 2022 ha desaparecido. Peor aún, Trump demuestra que no le importa cómo sus aliados llegan al poder.

La próxima etapa del desarrollo económico en Brasil va a ser un reto. Se necesita complementar el consumo privado con bienes públicos, tiempo libre y seguridad económica. Es necesario profundizar la progresividad fiscal, y elevar el gasto en salud, educación y transporte urbano, lo que reduce en forma directa el costo de la vida.

Una política industrial ambiciosa y bien diseñada debe ir de la mano de la inversión pública para modernizar la estructura productiva del país. Nada de esto es fácil, ni política ni técnicamente. Pero solo la coalición de Lula parece siquiera interesada en intentarlo.

La alternativa es simple. El programa de Flávio Bolsonaro y el paquete que Washington ha intentado imponer equivalen a una economía subordinada a los intereses estadounidenses y reacia a cualquier otra asociación (principalmente a las inversiones chinas), especializada en la exportación de materias primas y con escaso margen para la política industrial necesaria para dar empleo a una mano de obra más calificada. Sus resultados podrían asemejarse a los del gobierno de su padre, o podrían ser peores, ya que Brasil también renunciaría a instrumentos de soberanía económica, desde el Pix hasta el control sobre sus minerales.

La etiqueta de "país del futuro" siempre dio por sentado que Brasil algún día se haría rico y dejaría atrás su inmensa desigualdad. En un ensayo de principios de la década de 2000, el filósofo brasileño Paulo Arantes señaló la ironía: la convergencia nunca llegó; en cambio, el mundo rico comenzó a converger hacia Brasil, con una brecha cada vez mayor entre ricos y pobres, un Estado del bienestar en desintegración y unas condiciones laborales y de vida más precarias – lo que los autores europeos y norteamericanos venían denominando, desde la década de 1990, "brasilianización".

Por tanto, la elección de Brasil tiene importancia más allá de sus fronteras. Para los brasileños, la elección se plantea entre dos caminos. Uno se basa en los logros de las últimas dos décadas y hacia un nuevo ciclo de desarrollo que combine crecimiento, reducción de la desigualdad y democracia.

El otro conduce de nuevo al crecimiento lento, a la dependencia de las materias primas y a un lugar en la esfera de influencia de Washington, bajo el mandato de un candidato que ha pedido a una potencia extranjera que interfiera en las instituciones de su propio país.

Para la región y para otras potencias medias que se enfrentan a las mismas presiones, Brasil puede volver a ser el país del futuro, pero no como promesa, sino como advertencia de lo que les espera: desarrollo y soberanía, o estancamiento y subordinación.

*Guilherme Klein es profesor de economía en la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ) e investigador asociado en el Centro de Investigación en Macroeconomía de las Desigualdades de la Universidad de São Paulo (Made/FEA-USP).*