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Ideología: la actitud de los latinos ante los partidos políticos en Estados Unidos

La inmigración, para los latinos, es mucho más que una cuestión de políticas. Tiene que ver con en qué medida se sienten bienvenidos, o no, en la sociedad americana. English

Juhem Navarro-Rivera
12 July 2016
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Latinos protestan ante el ayuntamiento de Farmers Branch, en Texas, contra el endurecimiento de la contratación de inmigrantes ilegales. Agosto 2006. AP Photo/LM Otero, All rights reserved. A la política de inmigración se le considera el santo grial para atraer el voto latino en Estados Unidos. El informe post-elecciones de 2012 del Partido Republicano menciona explícitamente a la inmigración como una de las estrategias para ampliar la diversidad étnica de su base electoral. Los candidatos del Partido Demócrata sacan a relucir el tema en todos los actos en que de lo que se trata es de atraer a los votantes latinos. El interés de dichos votantes por la política de inmigración consta de dos elementos: el social y el cultural. Ambos son esenciales para entender las relaciones de los latinos con los dos partidos políticos mayoritarios en Estados Unidos.

La gran mayoría de los latinos en Estados Unidos son ciudadanos americanos, pero muchos tienen relaciones personales y sociales con inmigrantes. Forman parte del 36% de latinos nacidos fuera de los Estados Unidos (una parte significativa de los cuales tienen nacionalidad estadounidense) o forman parte del 31% de latinos que son hijos de inmigrantes. Quiere esto decir que dos tercios de los latinos tienen conexiones de primer nivel con la inmigración. Esto, sin contar las muchas familias mixtas de latinos de ascendencias y estatus de ciudadanía distintos, así como otro tipo de relaciones - amigos, conocidos y compañeros de trabajo.

Cuando los latinos piensan en la inmigración, no piensan en poblaciones diferenciadas de ciudadanos y no ciudadanos. Piensan en sus parientes, hijos, familia, amigos, compañeros de trabajo, lo cual aumenta la importancia de la cuestión en la comunidad en la que viven y afecta su actitud hacia los partidos políticos. Este aspecto social es especialmente relevante para comprender la actitud de los latinos hacia el Partido Demócrata.

El Proyecto de Tendencias Hispánicas del Pew Research Center lleva a cabo periódicamente encuestas de opinión sobre las preferencias políticas de los latinos y su actitud hacia los principales partidos. Una de las preguntas que se les hace es cuál de los dos partidos representa mejor sus intereses.  No es de sorprender que el Partido Demócrata recabe más adhesiones que el Partido Republicano. La última vez que se hizo esta pregunta (2014), el Partido Demócrata aventajaba por 5 a 1 el Partido Republicano. Cuando se les pide cuál de los dos partidos se preocupa más por ellos, 50% de los latinos señalan al Partido Demócrata y tan sólo 10% al Partido Republicano.

Pero aunque la opinión de los latinos acerca del Partido Demócrata es más positiva, muestran también cierta ambivalencia, propia de un grupo social que no se siente bien representado. El porcentaje de latinos en la encuesta Pew que dicen que el Partido Demócrata es el que más se preocupa por ellos disminuyó, en sólo dos años, del 61% en 2012 al 50% en 2014.  Según una encuesta de opinión del Public Religion Research Institute (PRRI) de 2013, una mayoría de los latinos (42%) tiene una opinión neutra, más que positiva (35%) del Partido Demócrata.

La raíz del tímido respaldo de los latinos al Partido Demócrata se halla probablemente en los aspectos sociales de la inmigración. Los demócratas no han cumplido con su promesa de aprobar una reforma legal progresista e integral de la legislación relativa a la inmigración en Estados Unidos. Y aunque el Presidente ha tomado algunas medidas mediante órdenes ejecutivas, también es cierto que durante su mandato se ha registrado una cifra récord de deportaciones. Estas acciones contradictorias han afectado a la percepción del partido por parte de los latinos, especialmente los jóvenes. A fin de cuentas, los latinos ven al Partido Demócrata como bien intencionado, pero demasiado débil y proclive a ceder ante las presiones.

La razón por la que el voto latino por los candidatos demócratas se ha incrementado hasta cifras récord en 2008 y 2012 se debe más a la cultura política de la inmigración, que ha tenido, a la vez, un impacto negativo en la actitud de los latinos hacia el Partido Republicano.

Sólo un 10% de los latinos piensa que el Partido Republicano se preocupa más por ellos, según la encuesta de Pew. Pero esto no es todo: la encuesta del PRRI de 2013 muestra que sólo uno de cada diez latinos piensa que el Partido Republicano “se preocupa por gente como usted” (12%) o que vela por los intereses de personas de distintos orígenes (9%). Esta misma encuesta muestra que un 48% de los latinos tiene una opinión negativa del Partido Republicano. Y uno de cada cinco de los que tienen una opinión negativa del partido, lo consideran racista, intolerante o anti-inmigrantes. Como miembros más visibles del electorado emergente, los latinos reaccionan ante la creciente deriva “nativista” del discurso republicano.

Cuatro años después del “conservadurismo compasivo” de George W. Bush y la retórica a favor de reformar la legislación sobre inmigración, el Partido Republicano nombró candidato a la presidencia al senador de Arizona John McCain. Se esperaba que McCain, que había obtenido buenos resultados (para un republicano) con los latinos en las elecciones para el Senado en Arizona y que se le sabía partidario de la reforma, podría igualar el apoyo a Bush entre los latinos. Estas esperanzas se esfumaron cuando McCain eligió como compañera de candidatura a la gobernadora de Alaska, Sarah Palin. Esta última, con su retórica de la “América real”, dejó claro que los latinos (y otros no blancos) no eran bienvenidos en el partido. El candidato en 2012, el ex gobernador de Massachusetts Mitt Romney, dió su apoyo a una agenda de “auto deportación” y se empeñó muy poco en incorporar diversidad a la base envejecida de votantes blancos del Partido Republicano.

Y con esto llegamos al momento actual. Donald Trump, que se supone que será desginado candidato republicano a las elecciones presidenciales de este año, empezó su campaña atacando a los inmigrantes mexicanos y prometiendo que les impediría el paso erigiendo un muro en la frontera del sur. Más recientemente ha puesto en cuestión la imparcialidad de un  juez de origen mexicano precisamente por su ascendencia mexicana. Todo ello, sin contar los ataques a otras minorías étnicas y religiosas. Desde lo más alto de la papeleta de voto, el mensaje no puede ser más claro: los latinos no son bienvenidos.

Al fin y al cabo, la inmigración para los latinos es mucho más que una cuestión de políticas. Tiene que ver con cómo cuanto se sienten bienvenidos, o no, en la sociedad americana. Como minoría étnica que más crecimiento registra en la actualidad, los latinos reciben, como mucho, mensajes ambiguos por parte de los demócratas y un rotundo mensaje de rechazo por parte de los republicanos. Todo ello tendrá, sin duda, su reflejo en las urnas.

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Este artículo fue publicado previamente por Demos

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