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La Educación que/de Podemos

La visión de la educación que está en la base del modelo educacional que Podemos propone está abiertamente en contra de las ruinosas  políticas de privatización que empezaron en Europa en los 80. English

Cecilia Salazar-Alonso
15 December 2015
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El líder de PODEMOS, Pablo Iglesias, en Madrid. Demotix/Jose_Hinojosa. All rights reserved.

Lo que hoy es Podemos, un partido político que aspira a ganar las elecciones generales en España, que gobierna en municipios de la envergadura de Madrid o Barcelona es el fruto de una trayectoria emocionante y compleja. Emocionante porque éramos conscientes de transitar sobre nuevas sendas, de tener que autoinventarnos en cada paso que dábamos. Complejo porque Podemos intentaba abrir un espacio nuevo para la participación política y ciudadana en unas instituciones que desde hacía demasiado tiempo daban la espalda a las demandas reales de la gente.

Podemos comienza cuando a un grupo de activistas nos reunimos para firmar un manifiesto de mínimos, el manifiesto llamado ‘Mover ficha’. En el participamos una treintena de activistas de la educación, de la sanidad, de la vivienda, inmigración, cultura, ecología, etc. Muchos de nosotros pertenecíamos a los movimientos llamados ‘Mareas’ que nacen como efecto de la inmensa explosión de  dignidad que fue el 15M.

El 15M cambió radicalmente, de forma espontánea, inesperada, la configuración de las luchas políticas y movimientos sociales en España. Como correlato de esta explosión de indignación surgen las Mareas que se centran en la defensa de servicios públicos como educación, sanidad o vivienda. Desde sus comienzos, el núcleo reivindicativo de las Mareas se traslada del trabajador al centro de trabajo, convirtiéndose en movimientos que de forma explícita rebasan las demandas laborales, denuncian el desmantelamiento de los sistemas públicos  y plantean reivindicaciones más amplias que apelan al bien común y al patrimonio de todas y todos. Las Mareas interpelan directamente a la totalidad de la ciudadanía sobre la pérdida de derechos y patrimonio común del que estaban siendo objeto los servicios públicos. Lo distintivo de las Mareas es el ser movimientos descentralizados, sin cabezas visibles, que se autogestionan a través de la articulación de asambleas de centros o zonas y en el que intervienen activamente personas no directamente vinculadas al conflicto. Movimientos que apuntan, aspiran y llaman a la reapropiación ciudadana de lo público.

Podemos hunde sus raíces en estos movimientos que, a pesar de su vigor y amplitud, se encuentran con unas instituciones blindadas a las demandas de la ciudadanía. La apuesta era saltar de una legitimidad ampliamente adquirida en las calles a las instituciones, pasar del movimiento descentralizado y autogestionado a la forma partido sin renunciar a la participación ni a las reivindicaciones fundamentales de estos movimientos que suponen la defensa de los servicios públicos y replantean las políticas de austeridad aplicadas por la troika a España. Pasar también de la horizontalidad absoluta, ausente de líderes, de caras conocidas a construir liderazgos fuertes que posibiliten jugar en condiciones en un espacio como el electoral y con unas reglas en principio ajenas a nuestra trayectoria política. Liderazgos capaces de convivir con formas de organización horizontales, participativas y de gestión transparente. Ese era y sigue siendo el gran reto de Podemos: la cuadratura del círculo, símbolo de la formación política.

En concreto, en el ámbito de la educación, Podemos, desde el primer momento, coge la senda de la Marea Verde,  la marea en defensa de la educación pública, situándose como voz de los consensos que de plataformas de profesores, asociaciones de familias, estudiantes y ciudadanía en general surgen. De hecho los Programas electorales de las distintas contiendas electorales en las que ha estado implicado Podemos – Elecciones europeas, municipales, autonómicas y en este momento elecciones generales – han sido elaborados a partir de los consensos de los diferentes documentos de cientos de Plataformas a cuyas demandas hemos dado forma de propuestas políticas con la mayor fidelidad posible. Y en estos amplios consensos se entiende la educación en el marco de los derechos fundamentales y no simplemente como formación, enfatizando su función social como compensadora de desigualdades y como instrumento básico para la consecución de una sociedad cohesionada y justa.

Esta visión de la educación que es la base del modelo educativo que propone Podemos es abiertamente contraria a las políticas de desmantelamiento y privatización que se originan en los años 80 en Europa. Contraria porque somos conscientes que de la educación de hoy depende el tejido social del mañana y frente al individualismo egoísta,  la depredación de recursos y derechos y  la polarización social de una escuela mercantilista y competitiva, propone un modelo en que la inclusión, la heterogeneidad, la colaboración y la apertura a la comunidad sean los ejes vertebradores del sistema educativo.

Frente al modelo predominante que tiende a hacer de la educación un negocio ahogando el sistema público y empujando a la clase media a pagar en escuelas semiprivadas subvencionadas parcialmente con fondos públicos, Podemos reivindica una escuela pública, gratuita y laica. Frente a unas políticas educativas que tienen a concebir la escuela como una empresa que clasifica a futuros trabajadores para su mejor inserción en el mercado laboral, Podemos hace hincapié en la formación ciudadana y personal de los estudiantes.

Frente a una escuela dominada por pruebas externas de evaluación que centra la atención en los resultados, Podemos pretende poner el acento en los procesos de aprendizaje atendiendo y respetando la diferencia de cada estudiante. Frente a un sistema educativo que clasifica al alumnado por niveles académicos o socioeconómicos Podemos aspira a centros y cursos tan heterogéneos y pluriculturales como el mundo globalizado en el que vivimos.

Frente a una escuela que se centre en la adaptación del estudiante a la realidad social, económica y productiva que obvia las limitaciones del planeta, Podemos pretende formar a estudiantes centrados en su permanente transformación que sean capaces de determinar críticamente qué y cuánto necesitamos producir y determinar los saberes necesarios para ello.

Podemos ha sido, desde sus comienzos, un reto, un grito de dignidad que señala el proceso de involución que se está produciendo en la Europa del siglo XXI, una llamada a tomar las riendas de nuestra vida y hacer de la política aquello que verdaderamente significa, un espacio abierto a todos para ocuparnos de las cosas de todos.

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