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¿Quién le teme a Julian Assange y a WikiLeaks?

Confundir a la persona, - "Assange" - con el impacto de Wikileaks, oculta el alarmante efecto que su extradición podría tener tanto sobre la libertad de prensa, como sobre las libertades civiles. English.

Marianne Franklin
3 May 2019
Imagen del que se especula era el compañero felino de Julian Assange durante su estadía en la embajada ecuatoriana en Londres, Reino Unido; 14 de noviembre de 2016. Foto: Yui Mok/PA Wire/PA Images. Todos los derechos reservados.

Después de años refugiado en la embajada ecuatoriana en Londres, el tiempo se le acabó a Julian Assange, fundador de WikiLeaks y superestrella entre los ‘whistleblowers’ y de los piratas informáticos. Assange fue detenido en la mañana del jueves 11 de abril, después de que el presidente Lenin Moreno retirara el asilo concedido a Assange en 2012 por su predecesor, Rafael Correa. Este giro de 360 grados ha permitido su arresto tras ser acusado de saltarse la fianza y haber huido a la embajada para evitar ser extraditado a Suecia, donde enfrentaba cargos de agresión sexual. A pesar de que estos cargos ya han sido retirados, la motivación principal de Assange de buscar asilo en la embajada ecuatoriana era debido al evidente riesgo de extradición a los Estados Unidos por espionaje.

Gracias a Wikileaks

Las acusaciones de espionaje se remontan a 2010, cuando WikiLeaks apareció por primera vez en los titulares mundiales tras poner a disposición miles de documentos clasificados y vídeos en su sitio web. Esta organización, fundada por Assange, ha influido en la manera en la que trabajan los periodistas y las organizaciones de medios de comunicación a día de hoy, que ahora dependen de herramientas y redes basadas en el Internet. La publicación de vídeos de militares estadounidenses, que no sólo mataron a civiles sino también a corresponsales de Reuters desde un helicóptero en 2010; los archivos clasificados que Chelsea - antes Bradley - Manning (liberado en 2017 después de cumplir siete de una condena de treinta y cinco años de prisión en los EE.UU.) transmitió a Wikileaks exponiendo la mala conducta militar en Afganistán e Irak; la denuncia de Edward Snowden sobre la vigilancia masiva en línea por parte de los Estados Unidos y sus socios de la Alianza de los Cinco Ojos en 2013; las revelaciones de los Panama Papers de 2016 sobre las trampas financieras, y el muy elogiado periodismo de investigación de Bellingcat basado en la web.com: todo esto sería impensable sin Wikileaks.

Como señala el Centro de Periodismo de Investigación del Reino Unido, WikiLeaks fue pionero en nuevos enfoques para acceder y publicar "medios clasificados... de Irak, Afganistán y otros lugares...[convirtiéndose] en un recurso único e inestimable para los periodistas y académicos de investigación... Sus innovaciones -desde la información transfronteriza y colaborativa hasta los sistemas para filtraciones seguras y anónimas- han inspirado a casi todos los principales medios de comunicación del mundo" (CIJ 11 de abril de 2019).

Puede que no nos guste el comportamiento público de Assange, o el enfoque de alta tecnología de WikiLeaks para exponer crímenes en la web, en una escala y velocidad desconocidas hasta ahora. Pero confundir a la persona - "Assange" - con el impacto que esta organización ha tenido en la cobertura informativa, la práctica periodística y cualquier otro tipo de investigación, oculta el alarmante efecto que su arresto y posible extradición pueden tener sobre las libertades de los medios de comunicación y las libertades civiles. Cualesquiera que sean sus defectos personales -acusado de "narcisismo" por el juez que preside el jueves (como si esto tuviera alguna relación legal con su derecho al debido proceso o al asilo)-, lo que ocurra a continuación tiene implicaciones para el funcionamiento saludable de cualquier democracia basada en el derecho internacional -regional y nacional- de los derechos humanos y, cada vez más, de los derechos en línea; el derecho a la libertad de información, a un juicio justo y al asilo, por nombrar sólo unos pocos.

Un ataque contra todos nosotros

Por muy controvertida que sea "su filosofía de transparencia radical, WikiLeaks es un simplemente una publicadora. Cualquier acusación que se presente ahora en relación con ese material, o cualquier intento de extraditar al Sr. Assange a los Estados Unidos para su enjuiciamiento en virtud de la Ley de Espionaje de 1917, que adolece de graves deficiencias, constituye un ataque contra todos nosotros" (CIJ, 11 de abril de 2019).

Si Assange es extraditado, sus temores estarán bien fundados, ya sea que pueda o no impugnar con éxito esta orden,como lo hizo otro hacker de alto perfil, Lauri Love, en 2018. Podríamos desaprobar de su persona, pero hay que recordar que, si los derechos y libertades fundamentales de uno no pueden ser protegidos en este caso, entonces los del otro también están amenazados. Para tomar prestado del poema tan citado de Martin Niemöller; un día podrían venir a por ti y puede que no quede nadie que hable por ti, ya sea en línea o fuera de línea.

Este contenido fue previamente publicado por Radio New Zealand. Lea el contenido original aquí.

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