democraciaAbierta

Desafiando nociones de sentido común: tráfico de emigrantes en el continente americano

Mientras los emigrantes buscan nuevos destinos, Ecuador, que una vez fue un principal exportador de emigrantes a EE.UU., se ha convertido en una zona de tránsito migratorio mundial. English

Martha Ruiz Soledad Álvarez-Velasco
6 April 2016
23855540551_03b1aa69e4_b290.jpg

Cordillera de los Andes, Ecuador. Daran Kandasamy/Flickr. (CC2.0 by-nc-nd)

El tráfico de emigrantes es una de las dimensiones más mediatizadas y politizadas de la migración contemporánea. Los medios mundiales muestran con frecuencia una supuesta crisis migratoria en zonas fronterizas – especialmente en las extensas periferias de EE.UU. y la Unión Europea – o en zonas de tránsito entre dos destinos. En dichas zonas hay aparentemente una situación de ilegalidad, que prevalece gracias a la llegada emigrantes pobres y en situación irregular, ayudados por traficantes. A pesar de que las imágenes más repetitivas provienen de Europa, y en especial del Mediterráneo y del Este, otras imágenes procedentes del continente americano también se han vuelto muy mediáticas.

Este es el caso de la última crisis migratoria de los emigrantes irregulares cubanos atrapados entre Costa Rica y Nicaragua, o de la crisis de los niños que emigraban solos por América Central y México hasta los EE.UU., o de la masacre de emigrantes irregulares de 2011 en San Fernando (México). Todos estos casos demuestran la crisis humanitaria del corredor migratorio entre México y EE.UU. De hecho, las imágenes de cada uno de estos eventos capturan la parte más violenta de dos de las principales rutas mundiales de tráfico: una dirigida hacia Europa, y la otra hacia los Estados Unidos.

Para abordar esta crisis, los estados han respondido con restricciones migratorias sin precedentes y con un despliegue de seguridad espectacular. Tratan, supuestamente, de proteger los derechos de los emigrantes y de velar por su seguridad nacional. No obstante, podemos estar de acuerdo en que – a pesar del espectáculo de seguridad –ninguno de los estados, ya sea de origen, tránsito o destino, ha sabido reducir ni la migración ilegal, ni el tráfico de emigrantes, ni la violencia social y estatal contra los ellos.

Me gustaría poner en duda tres suposiciones relativas al tráfico de migrantes, suposiciones que los medios y las agendas políticas reproducen recurrentemente. La primera, la hipótesis de que sabemos qué es realmente el tráfico de emigrantes y cómo se lleva a cabo. La segunda, la presunción de que es una novedad. Y la tercera, la pretensión de que con una simple fórmula se puede explicar este fenómeno – el tráfico se concibe como un crimen que ocurre al margen de o contra un Estado, el traficante es un criminal, el emigrante es una víctima y el Estado una fuerza del bien.

Poner en duda estas tres suposiciones puede ayudarnos a cuestionar las nociones comunes sobre qué es una crisis migratoria, así como las dimensiones histórica, social y económica del tráfico de emigrantes en el continente americano, que las relacionarían con la desigualdad sistémica actual.

El caso de Ecuador

El caso ecuatoriano es importante por dos motivos. En primer lugar, las imágenes mencionadas están directamente relacionadas con la dinámica migratoria ecuatoriana: los cubanos atrapados entre Costa Rica y Nicaragua habían partido de Ecuador, en algunos casos con la ayuda de traficantes o coyotes; entre aquellos niños que emigraban sin compañía cruzando América Central y México había ecuatorianos que habían llegado con la ayuda de coyotes; uno de los supervivientes de la masacre en San Fernando es emigrante ecuatoriano ilegal.

En segundo lugar, Ecuador cuenta con más de 50 años de historia en tránsito clandestino y tráfico de emigrantes hacia Estados Unidos. Desde 2008 se ha convertido en un trampolín para emigrantes ilegales internacionales procedentes de la región caribeña, de Asia y África para llegar a los EE.UU. u otros destinos continentales con la ayuda de los coyotes.

Así, las pruebas proporcionadas por estudios etnográficos sobre el caso ecuatoriano, y mi propia tesis doctoral, pueden ayudar a desmantelar estas suposiciones y revelar el histórico rol social que juegan los coyotes. También puede mostrar que, en medio del giro de securitización, incluso los coyotes han acabado haciendo tareas que corresponderían al Estado – como facilitar procesos de reunificación familiar, o crear canales a través de los cuales los proyectos de vida de los emigrantes pueden hacerse realidad  – ofreciendo sus servicios.

Al mismo tiempo que los obstáculos para entrar por vías legales a los EE.UU. se incrementan, cada vez más regiones se convierten en zonas de tránsito para emigrantes que se dirigen allí o a otras partes. América Latina es un buen ejemplo: mientras continúa siendo una región exportadora de emigrantes ilegales a través del coyoterismo – la práctica de traficar – hacia los EE.UU., también se ha convertido en un área de recepción de nuevos, y cada vez más diversos, flujos migratorios mundiales.

Esta transformación se explica mayoritariamente por la globalización de los conflictos militares, políticos y socio-económicos en varias partes del mundo. Actualmente la región recibe flujos intercontinentales mixtos (emigrantes económicos y refugiados) de Oriente Medio, Asia y África, así como flujos inter-regionales, deportados y emigrantes retornados. A pesar de que EE.UU. continúa siendo el destino principal, Brasil, Argentina y Chile se han posicionado como nuevos destinos a los que sudamericanos, caribeños y migrantes extra-continentales que llegan con el coyoterismo. En las rutas hacia Estados Unidos, la región andina es un espacio clave, especialmente la zona de tránsito entre Colombia y Ecuador.

Desde su tradicional postura como país exportador de fuerza laboral, en la última década, Ecuador ha experimentado diversificación en sus patrones migratorios. Las tendencias mundiales y nacionales convergen como causas principales: el régimen de securitización global, la crisis financiera de 2008, la globalización de los efectos de los conflictos militares y socio-económicos en múltiples regiones, la historia del coyoterismo ecuatoriano, su situación geográfica, su economía dolarizada y su política migratoria selectiva, y cada vez más incoherente, de fronteras abiertas.

Por consiguiente, Ecuador se ha convertido en: un receptor de flujos mixtos (emigrantes económicos, refugiados y emigrantes ecuatorianos retornados); en un trampolín desde el que llegar a otros destinos continentales;  y en una puerta giratoria para aquellos emigrantes que quieren comenzar de nuevo sus travesías, especialmente después de haber sido deportados, mientras que, simultáneamente, continúa siendo un país exportador.

En medio de este nuevo patrón migratorio, vemos que, al menos, dos formas de tráfico de emigrantes se han asentado en Ecuador actualmente. El primer flujo está compuesto por ecuatorianos, incluyendo migrantes primerizos, deportados y niños sin compañía, que continúan yendo a Estados Unidos como parte del patrón de más de 50 años de historia. El segundo flujo está formado por emigrantes internacionales que usan Ecuador como una zona temporal para ir a EE.UU. u otros destinos continentales con la ayuda de los coyotes.

 


Traducción de Carmen Municio, miembro del Programa de Voluntariado de DemocraciaAbierta

 

Unete a nuestro boletín ¿Qué pasa con la democracia, la participación y derechos humanos en Latinoamérica? Entérate a través de nuestro boletín semanal. Suscríbeme al boletín.

Comentarios

Animamos a todo el mundo a que haga comentarios, Por favor, consulte las intrucciones de openDemocracy para comentarios
Audio available Bookmark Check Language Close Comments Download Facebook Link Email Newsletter Newsletter Play Print Share Twitter Youtube Search Instagram WhatsApp yourData