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Mauricio Álvarez: aprender a escuchar la voz de la naturaleza

El biólogo colombiano ha dedicado 25 años de su vida a recopilar miles de audios ambientales y es el artífice del banco de paisajes sonoros más grande de América Latina

Juanita Rico
25 julio 2022, 12.00am

Imagen de páramo en Cundinamarca, Colombia.

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Anamaria Mejia / Alamy Stock Photo

En su primera salida de campo como estudiante de biología, el bogotano Mauricio Álvarez encontró el mundo de las aves y ya nunca quiso salir de él. El destino lo llevó a conocer en la mitad de su carrera a Martin Kelsey, ornitólogo británico y primer director de la plataforma BirdLife International, quien le reveló la eco-acústica: la ciencia que analiza la relación entre los sonidos, los seres vivos y su ambiente para estudiar patrones de diversidad y entender el grado de intervención en cada ecosistema.

Esa disciplina de grabar los sonidos de los ecosistemas a lo largo del tiempo para entender cómo cambian y en qué estado de conservación se encuentran le robó el aliento. “¿Cómo se hace?”, le preguntó a Kelsey. “Solo se arranca a grabar y a aprender”, le respondió.

“Ahí me entró la música de la naturaleza y a eso me dediqué”, recuerda Álvarez, el biólogo que lleva más de 30 años recolectando sonidos de ecosistemas y de fauna colombiana. Su primera grabación, recién graduado, la hizo en la Macarena, una pequeña ciudad en el departamento del Meta, en el centro de Colombia, donde vivió cuatro años, mientras grababa y les enseñaba a los niños en las escuelas a amar la naturaleza para poder protegerla y aprender de ella.

Después de esa experiencia, volvió a Bogotá en 1992 para trabajar en el Instituto Humboldt. “Fui como el tercer empleado del Humboldt y mi trabajo era recoger y cuidar las colecciones del Inderena, el instituto que se encargaba de los recursos naturales y el medio ambiente en Colombia”.

Después fue ascendido a ornitólogo y le encargaron ordenar y analizar el inventario de diversidad del instituto para hacer evaluaciones biológicas rápidas a través de un inventario lo suficientemente fuerte que diera cuenta del estado de conservación de la biodiversidad del país.

En ese momento surgió la idea de viajar a diferentes regiones del país y grabar sonidos de aves. Era esencial para poder hacer un inventario riguroso

“En ese momento surgió la idea de viajar a diferentes regiones del país y grabar sonidos de aves. Era esencial para poder hacer un inventario riguroso”.

Ese fue el inició del archivo sonoro del Humboldt, el más grande de la región, con más de 30.000 sonidos de fauna y ecosistemas. Contiene registros de especies y de paisajes naturales de audio de alrededor de 551 localidades de los principales ecosistemas, donde predominan las regiones Andina, Caribe, Orinoquia y Amazonia, además de 30 departamentos colombianos.

En términos taxonómicos, se encuentran representadas alrededor de 1.030 especies: aproximadamente el 69 % del número total de especies de aves nativas registradas para el país, 2 % de los anfibios y 3 % de los mamíferos.

En sus inicios, Álvarez usaba una grabadora que era del tamaño de un maletín con casete y micrófono unidireccional. Para grabar bien tenía que monitorear el estado de la cinta y llevar repuestos. Así mismo, una hora de grabación significaba casi tres horas de identificación de cada sonido.

Actualmente, ya es posible instalar grabadoras autónomas que se programan para captar sonidos en intervalos determinados por largos períodos de tiempo, y que ya pueden ser digitalizados.

Para explicar la importancia de sus grabaciones y del archivo de paisajes sonoros, Álvarez dice: “Cuando haces la grabación, al comienzo solo oyes una o dos cosas, pero con el paso del tiempo te das cuenta de que hay muchas otras: grillos, agua, hojas, viento, ranas, humanos, todo tipo de sonidos que te dicen cosas como si un ecosistema ha sido intervenido por el hombre o no, o si pertenece a una zona más alta o más cercana al mar”.

Cada sonido es, entonces, una foto del ecosistema en un momento exacto.

Cada sonido es, entonces, una foto del ecosistema en un momento exacto; muestra su estado en ese instante y hace posible compararlo con otros instantes. “Cada sonido cuenta la historia biológica del ecosistema y de sus animales. Imagínate tener la grabación de Bogotá en 1930, podríamos saber muchas cosas. Por eso, son tan valiosos porque permiten, incluso, descubrir nuevas especies y entenderlas en el tiempo”. Por eso, el archivo sonoro del Humboldt es el álbum familiar de la biodiversidad de Colombia.

Precisamente la caracterización de sonidos ambientales permitió que se alcanzara la ampliación de los Parques Nacionales Naturales de Chingaza y Serranía de Chiribiquete, dos tesoros de la diversidad en América Latina.

Álvarez duró 14 años en el Humboldt recogiendo sonidos. “Cuando se aprende cómo escuchar la naturaleza, es algo que se vuelve adictivo. Es muy bonito porque puedes ver y sentir los sonidos: el de la mañana o el de la noche, el de las aves, el del mundo que canta”.

¿Qué enseñanza le dejó recolectar sonidos? “Creo que en la vida, en las relaciones, en la política, incluso, deberíamos aprender a hacer silencio. Dejar de hacer tanto ruido innecesario y escuchar. Eso aprendí: a escuchar y a escuchar lo que la naturaleza tiene para decir”.

Ahora volvió a sus inicios: educa a niños y jóvenes para que entiendan el valor de la naturaleza y la urgencia de conservarla.

Hoy, cientos de biólogos siguen sus pasos y recolectan sonidos que, incluso, muestran el grado de deforestación de un ecosistema.

“Uno no tiene que ser alguien extraordinario para hacer estas cosas. Yo, irónicamente, no tengo buen oído, así que me tocó ensayar mucho, oír mucho. Eso muestra que cualquiera puede hacer algo así: solo se necesita vocación y cariño”.

Aunque el trabajo de Álvarez no tiene comparación en la región, hay miles de científicos, ornitólogos y biólogos que usan la eco acústica para entender el estado de la fauna y los ecosistemas. Tanto así, que en octubre de 2022 se hará el primer congreso de eco acústica en Colombia.

Para oír algunos de los sonidos de la colección de fauna y paisajes sonoros haga clic aquí.

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