> ## Content Index
> Fetch the complete content index at: https://www.opendemocracy.net/llms.txt
> Use this file to discover other available public pages before exploring further.

# Tendencias políticas y acción ciudadana en 2022: ¿qué nos espera?
- URL: https://www.opendemocracy.net/es/tendencias-politicas-accion-ciudadana-2022/
- Published: 2022-02-08T11:02:55.000Z
- Updated: 2026-04-21T21:24:12.000Z
- Description: En 2022 veremos más protestas ciudadanas, movilización climática, ataques a la democracia, lucha contra el populismo de derechas y esperanza ante una nueva generación de activistas
- Author: Inés M. Pousadela
- Tags: #Migrated, Analysis, Africa, Central Asia, Crime, justice & law, Economics, Environment, Europe, India & South Asia, Latin America, Russia, Golpe de estado, Crisis climática, Protestas, Activismo, sociedad civil, #es, #Import 2026-04-09 20:23, #ImagesUploaded, #appended-excerpt

El primer mes de 2022 ha pasado como un mal sueño. En Kazajstán, hemos visto cómo se aplastaba brutalmente un movimiento que se alzaba para exigir un cambio. Burkina Faso se convirtió en el último país en sucumbir al poder militar, mientras que Rusia desplegó fuerzas masivamente en la frontera de Ucrania, haciendo surgir el espectro de la guerra. ¿Qué nos depara el resto del año?

Lo que venga después puede que nos resulte sorprendente, pero hay una posibilidad razonable de que acentúe este patrón. Lo que hemos aprendido durante una década de análisis de las tendencias políticas y la acción de los ciudadanos ofrece al menos una guía de lo que podría estar por venir.

## **Las subidas del coste de los alimentos y del combustible provocan protestas**

En todo el mundo el coste de la vida está subiendo. Los artículos de primera necesidad -alimentos básicos, combustibles- parecen ser los que más aumentan. Este es el indicador más predecible de las protestas de la población.

En cada país, la forma que adoptan las protestas depende en parte del grado de democracia del régimen y de la apertura del espacio cívico. Cuando se respetan ampliamente las libertades y los derechos, las protestas centradas en el coste de la vida pueden ser esporádicas o, cuando son sostenidas y a gran escala, pueden dar lugar a concesiones del gobierno, a un compromiso de diálogo o incluso a importantes reformas.

Pero las protestas en contextos autoritarios y represivos, en los que se bloquean otros medios de expresar el desacuerdo, serán generalizadas y masivas, y pronto abarcarán una amplia variedad de demandas más allá de su desencadenante inicial: demandas que el sistema político no está dispuesto a conceder. La gente presionará no sólo para sustituir a los líderes políticos, sino también para cambiar el sistema.

Estos movimientos de protesta se encontrarán con una represión violenta. En algunos casos esa represión será decisiva, aunque el profundo descontento no se disipará sino que buscará otras oportunidades para resurgir. En otros, las fuerzas de seguridad se pondrán del lado de los manifestantes, dando lugar a avances. [Kazajstán](https://lens.civicus.org/kazakhstan-demands-for-radical-change-met-with-lethal-response/?ref=opendemocracy.net) es sólo el primer movimiento de este año: vendrán más, y a veces los manifestantes ganarán.

## **Una nueva gran ola de movilización climática**

La movilización del movimiento por la justicia climática, uno de los fenómenos más importantes de la sociedad civil de los últimos años, se reanudará e intensificará. Al salir a la calle en gran número, los activistas hicieron que la crisis climática pasara a formar parte de la agenda política. Los resultados de la COP26, [finalmente decepcionantes](https://lens.civicus.org/cop26-elitist-summit-leaves-us-far-from-climate-justice/?ref=opendemocracy.net), son una invitación a volver a ejercer presión sobre los procesos institucionales en la calle.

Con las marchas masivas, las huelgas climáticas y, cada vez más, la desobediencia civil no violenta, el impulso climático volverá a crecer antes de la COP27 en Egipto, donde se instará a los gobiernos a comprometerse a recortes de emisiones más ambiciosos. El movimiento de acción climática seguirá siendo global, pero las movilizaciones a gran escala se producirán en los países del norte, en parte porque el espacio para organizarse en países como Egipto es muy restringido, y en parte para instar a los gobiernos occidentales a que asuman el liderazgo moral, reduciendo las emisiones y financiando la transición del sur global.

Otras tácticas complementarán la acción en la calle, algunas probadas y otras aún en fase de ensayo. Aumentarán los litigios sobre el clima, y cabe esperar que se produzcan nuevos avances judiciales significativos, como la sentencia dictada [en los Países Bajos](https://lens.civicus.org/climate-activists-take-to-the-courts/?ref=opendemocracy.net) en 2021, que obligará a Shell a comprometerse a reducir sus emisiones. El activismo de los accionistas hacia los fondos y financiadores de los combustibles fósiles se va a intensificar, y los fondos de pensiones, en particular, van a recibir una presión creciente para invertir en alternativas a los combustibles fósiles.

## **Ataques más profundos a la democracia**

Es probable que la regresión democrática se profundice. No hemos visto aun el último golpe de Estado. Después de [Guinea](https://lens.civicus.org/guinea-no-timetable-for-democracy/?ref=opendemocracy.net), [Malí](https://lens.civicus.org/mali-military-has-no-plan-to-cede-power/?ref=opendemocracy.net), [Sudán](https://lens.civicus.org/democracy-in-sudan-back-to-square-one/?ref=opendemocracy.net), [Túnez](https://lens.civicus.org/tunisia-a-dangerous-slide-away-from-democracy/?ref=opendemocracy.net) y ahora Burkina Faso, es probable que se produzcan más, sobre todo teniendo en cuenta las presiones de las protestas desencadenadas por los precios de los alimentos y el combustible, así como los malos resultados y la naturaleza obviamente interesada de muchos regímenes.

> **Es probable que un sector importante de la población respalde inicialmente los golpes de Estado**

Dada la pésima actuación del gobierno, es probable que un sector importante de la población respalde inicialmente los golpes de Estado, pero se aleje cada vez más a medida que las promesas de transición democrática se estancan cuando los golpistas se aferran al poder.

Los golpistas aprovecharán la distracción de la comunidad internacional. Aprovecharán la preocupación primordial de los gobiernos occidentales por el control de la migración, la estabilidad y la seguridad por encima de los derechos humanos, y la voluntad de Estados represivos como China y Rusia de socavar el sistema internacional y explotar la oportunidad económica en la autocracia.

Los Estados autoritarios llevarán cada vez más su represión más allá de las fronteras para silenciar a los disidentes exiliados. Siguiendo los pasos de Rusia, [Bielorrusia](https://lens.civicus.org/belarus-goes-after-its-exiles/?ref=opendemocracy.net) secuestró y mató a disidentes exiliados en 2021\. [Ruanda](https://lens.civicus.org/the-long-reach-of-rwandan-repression/?ref=opendemocracy.net) ha hecho algo similar. La falta de una respuesta global coordinada por parte de un sistema internacional débil no hará sino envalentonar a otros.

Una tendencia clave a la que hay que prestar atención es el creciente uso indebido del [sistema de notificaciones rojas de Interpol](https://lens.civicus.org/interpol-a-growing-instrument-of-international-repression/?ref=opendemocracy.net), es decir, las [solicitudes compartidas](https://www.interpol.int/es/Como-trabajamos/Notificaciones/Ver-las-notificaciones-rojas?ref=opendemocracy.net) a través del sistema de comunicación policial internacional para extraditar a personas por delitos graves. Estados como China y Turquía las utilizan cada vez más contra los disidentes exiliados. Ahora que Siria, el país con la mayor población de refugiados del mundo, se ha reincorporado al sistema de Interpol, los abusos sólo pueden aumentar.

## **Más éxitos en la lucha contra el populismo de derechas**

La marea tóxica del populismo de derechas aún no ha terminado. Seguirá poniendo en aprietos a las democracias consolidadas. En algunos países, como Portugal, sigue aumentando. En un año de elecciones presidenciales en Francia ha acaparado el debate sobre la migración. En Estados Unidos, el trumpismo se está afianzando en las estructuras que supervisan las elecciones. Pero vamos a ver éxitos para rebatir el populismo de derechas y echar a sus líderes.

Un enfoque interesante, probado con éxito en la [República Checa](https://lens.civicus.org/a-defeat-for-populism-in-the-czech-republic/?ref=opendemocracy.net) el año pasado, es la organización de frentes unidos para destituir a los líderes populistas. Los partidos dejaron de lado sus diferencias para presentarse como amplias coaliciones, derrotando al primer ministro Andrej Babiš, acusado habitualmente de conflictos de intereses y corrupción. En 2022, ese modelo se pondrá a prueba contra un pez muy gordo: el duro iliberal húngaro Viktor Orbán. Hasta ahora, se mantiene la unidad de los partidos que se unen en un intento de sanear la maltrecha democracia del país

> **En Brasil, parece que tan solo un intento de insurgencia al estilo de Trump podría salvar a Jair Bolsonaro**

En la India, el nacionalista de derechas Narendra Modi parecía imparable, pero su [derrota](https://lens.civicus.org/india-victory-for-the-farmers/?ref=opendemocracy.net) a manos de los agricultores, que se negaron a dejar de protestar, ha debilitado su reputación de cara a las elecciones. Mientras tanto, en Brasil, parece que tan solo un intento de insurgencia al estilo de Trump podría salvar a Jair Bolsonaro.

## **La esperanza surge en una nueva generación de activistas**

Lo más importante es que el final de la historia está aún por escribir. La historia seguirá haciéndose gracias a una sociedad civil renovada, rejuvenecida y llena de energía, que seguirá movilizando la creatividad para captar la imaginación y ocupar los titulares. Lejos de la vieja imagen de las ONG, una nueva generación, joven y diversa, para buscar el cambio está forjando sus propios movimientos sociales al margen de las estructuras convencionales.

Junto con el movimiento por el clima, los movimientos por la justicia racial, los derechos de las mujeres y de las personas LGBTQI+, los derechos de los indígenas y los derechos de los migrantes y refugiados seguirán cambiando la forma en que vemos el mundo y nuestro lugar en él. Encabezados cada vez más por jóvenes líderes, mujeres y miembros de comunidades excluidas, encontrarán una voz y exigirán lo que les corresponde por derecho. Crearán sus propias estructuras de participación y afirmarán el valor de sus visiones del mundo. En contextos autoritarios, arriesgarán literalmente sus cuerpos. A veces, reharán la política, [como en Chile](https://lens.civicus.org/chile-at-the-crossroads-between-past-and-future/?ref=opendemocracy.net), donde un presidente surgió del movimiento de protesta y acaba de nombrar un gabinete diverso y fuertemente femenino.

Estos son los movimientos que servirán de inspiración y darán la esperanza de que, en otro año tumultuoso, además de los reveses, habrá victorias que celebrar.

En 2022 veremos más protestas ciudadanas, movilización climática, ataques a la democracia, lucha contra el populismo de derechas y esperanza ante una nueva generación de activistas