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# Trump, los sobornos rusos y el partido británico Reform
- URL: https://www.opendemocracy.net/es/trump-activo-ruso-reform-farage-luke-harding/
- Published: 2026-10-08T13:06:19.000Z
- Updated: 2026-10-08T13:06:19.000Z
- Description: El primer periodista occidental expulsado de Moscú tras la caída de la Unión Soviética, Luke Harding, analiza a Trump, la guerra en Ucrania y un caso de sobornos rusos en el Reino Unido
- Author: Sian Norris
- Tags: Entrevista, Donald Trump, #es, Ucrania

Luke Harding estaba en Kiev el 24 de febrero de 2022 como corresponsal del diario británico The Guardian cuando Rusia comenzó a invadir Ucrania. Cinco años después, sigue cubriendo ese conflicto. Rusia se convirtió en la historia determinante de su carrera.

Harding, que en 2011 fue el primer periodista occidental en ser expulsado de Moscú desde la caída de la Unión Soviética, es autor de *Betrayal: Trump, Putin and the New Age of Conquest* (Traición: Trump, Putin y la nueva era de la conquista). En esta entrevista con nuestra reportera Sian Norris cuenta cómo fueron los primeros días de la invasión y los errores cometidos por la Casa Blanca. También explica por qué considera que Trump es un agente que juega a favor del Kremlin. 

También se refiere al caso del exeurodiputado Nathan Gill, exlíder del partido ultraderechista Reform en Gales, quien cumple una condena de 10 años y medio de prisión por aceptar sobornos rusos. 

Harding advierte que aún no se conoce el fondo de la relación entre Rusia y el Brexit – impulsado por el líder de Reform, Nigel Farage – y del origen de la financiación de este partido.

Esta entrevista es un extracto del episodio del podcast *In Solidarity* (que puedes escuchar [aquí](https://www.opendemocracy.net/podcasts/trump-putin-and-the-betrayal-of-ukraine/), en inglés).

### **Estuviste en Ucrania cuando empezó la invasión rusa. ¿Cómo ves aquellos primeros días?**

Después de mi oscura experiencia en Rusia pensé, probablemente con razón, que conocía a esa gente. Entendí que no piensan como creemos en Occidente que deberían pensar, tal como me dijo un diplomático. En otras palabras, creen que Occidente es un enemigo, que Rusia está cercada y que es una víctima eterna.

También hay un fuerte impulso restaurador – para ser generoso –, de recuperar el imperio ruso, del cual se valió la Unión Soviética, en términos de una zona de influencia que se extienda por toda Europa Central y Oriental, abarcando los Países Bálticos, Asia Central, Polonia, Finlandia, etcétera.

De modo que hay un ambicioso proyecto neoimperial. Lo otro es que Vladímir Putin, cuanto más envejece, más adicto se vuelve a las soluciones de fuerza y a los desenlaces violentos.

A fines de 2021, pensé que algo malévolo se estaba gestando. Había pruebas que los estadounidenses y los británicos compartían con sus pares, que mostraban el despliegue de fuerzas, de tanques en Bielorrusia y de bancos de sangre en la Crimea ocupada. Se estaban montando los engranajes de la guerra.

Regresé a Ucrania. Recorrí Mariúpol \[ciudad portuaria sobre el mar de Azov, en el sudeste ucraniano, que los rusos tomaron en mayo de 2022\]. Fui a lo que entonces era la primera línea de las tropas de Ucrania. Le decía a todo el mundo, un poco como en [La balada del Viejo Marinero](https://editorial-alastor.blogspot.com/2016/08/samuel-taylor-coleridge-la-rima-del.html?ref=opendemocracy.net): “Ya viene. Va a haber un huracán”. No sabía con certeza qué forma tendría esta tormenta, pero estaba seguro de que Putin iba a hacer algo, mientras mucha gente, incluidos los jefes de los servicios de inteligencia francés y alemán y algunos colegas, pensaba: “Qué va, es puro teatro, es una amenaza”.

Cuando empezó, yo estaba en Kiev, con los tanques dirigiéndose hacia la capital ucraniana, explosiones en el horizonte, una sensación de pavor y pánico y millones de personas intentando huir hacia el oeste, a Polonia.

Rusia se ha convertido en la historia determinante de mi vida profesional. Sabía que esto era algo a lo que seguiría dedicado tanto tiempo como pudiera. Y sigo en ello, cinco años después.

### **¿En qué se equivocó el gobierno de Joe Biden?**

Una cosa que me sorprendió cuando estaba haciendo el libro fue que una fuente de alto nivel me dijo que Volodímir Zelenski y Biden se caían mal. Los ves en televisión y parecen cercanos. Biden fue a Kiev en 2023 y fue un gran defensor de la causa ucraniana,y dijo que la apoyaría “el tiempo que haga falta” porque era una “batalla por la libertad”, todo lo cual es cierto.

El problema era que Biden estaba esencialmente aterrorizado ante la perspectiva de una escalada nuclear. Describo esa perspectiva como un fantasma arrastrando sus cadenas de la Guerra Fría en el sótano de la Casa Blanca.

Biden entregó la ayuda a Ucrania con cuentagotas, ya fueran tanques – que Zelenski quería –, o aviones de combate o sistemas de artillería sofisticados. También impuso interminables líneas rojas a los ucranianos, diciéndoles que no podían atacar a Rusia en absoluto.

En la cabeza de Biden, Rusia y la Unión Soviética eran lo mismo. Y, por supuesto, no lo son. La Rusia de hoy se parece más al Irak de Sadam Husein. Es una especie de estado paria con un ejército muy poderoso y un dictador carismático al mando, pero no tiene la potencia ni la influencia de la Unión Soviética. Es una potencia más débil. Pero Biden la trató como a una suerte de superpotencia global, lo que de hecho también hace Trump.

### **Hablemos de Trump. ¿Es un agente de Rusia?**

La respuesta a grandes rasgos es sí. Estaba a mitad de la escritura de *Betrayal* cuando tuvo lugar la cumbre de Alaska entre Trump y Putin, el año pasado. Allí se produjo una escena surrealista. Trump llega en el Air Force One, baja la escalerilla, camina por la alfombra roja, y Putin aparece en la puerta de su avión. Trump, desprovisto de su habitual arrogancia de macho alfa, empieza a aplaudir. Ve a Putin y empieza a aplaudir.

Más allá de lo que pienses sobre su vínculo con Rusia, tienes que tener algún tipo de teoría para explicar este comportamiento. Quiero decir, es raro. Putin es un asesino requerido por la Corte Penal Internacional, es el instigador de la guerra más grande y mortífera en Europa desde 1945, y ahí está el presidente de Estados Unidos aplaudiéndolo.

Durante la cumbre, Trump se subordina a Putin, da un giro de 180 grados a la política estadounidense sobre Ucrania, y afirma: “No, no queremos un alto el fuego”, que era la posición estadounidense anterior. “Necesitamos un acuerdo integral, y entonces se podrá detener la guerra”. Adopta la posición rusa.

Todo lo que ha hecho desde que regresó a la Casa Blanca, ya sea recortar la ayuda militar directa, echar a Zelenski del Despacho Oval durante su famoso encuentro en febrero de 2025, o simplemente repetir la desinformación del Kremlin sin parar, ha beneficiado a Rusia.

Creo que hay tres factores superpuestos que explican esto. Uno es ideológico. Hay mucha gente en el ala MAGA del Partido Republicano que admira a Rusia y la ve como una sociedad conservadora, blanca, cristiana, nacionalista y orientada a la familia que odia a la gente como tú y como yo: liberales, progresistas, feministas, personas homosexuales.

Luego está la idea del “hombre fuerte”: Trump, cuando ve a Putin, envidia su libertad de acción.

Por último, está la historia del *kompromat* (material comprometedor). Sabemos que la policía secreta checoslovaca había estado espiando a Trump y a su familia desde la década de 1970, cuando se casó con una mujer checa, y que su interés creció a mediados de los ‘80, cuando Trump empezó a expresar el deseo de entrar en política \[y fue invitado a Leningrado\]. Realizó varios viajes de negocios consecutivos, incluido uno en 2013 para el certamen de belleza Miss Universo.

Desde luego que la KGB o el Servicio Federal de Seguridad (FSB) iban a vigilar a Trump o a cualquier estadounidense que se alojara en la suite principal del Hotel Ritz-Carlton, ya fueran los Obama, Hillary Clinton o quien fuera.

Habrá grabaciones de Trump, incluso en su dormitorio. Habrá un *dossier* detallado. Habrá reportes de espías a lo largo de décadas. El punto es que Putin sabe precisamente qué hay en ese expediente, y Trump sabe que Putin sabe.

Puedes llamarlo agente o puedes bajar un nivel en la jerga del KGB y llamarlo contacto confidencial o agente de influencia. Da igual. Él quiere que Rusia gane para poder negociar acuerdos comerciales con Rusia en petróleo, gas, el Ártico, etcétera. Aunque nos parezca demasiado, está claro que le resulta completamente indiferente lo que le ocurra a Ucrania y que todos los días mueran civiles por ataques de drones o misiles balísticos.

### **¿Y qué hay de la rama británica de la política MAGA: los problemas de Reform con Rusia y el caso de Nathan Gill, el ex íder galés de Reform cumpliendo condena por aceptar sobornos rusos?**

Es una historia realmente extraña. Gill, que es un tipo un poco peculiar, va a Bruselas como eurodiputado del UKIP \[Partido de la Independencia del Reino Unido\] y entabla amistad con alguien a quien conozco muy bien: un periodista ucraniano y exagregado de prensa del Ministerio de Asuntos Exteriores llamado Oleg Voloshin.

Voloshin es muchísimo más inteligente que Gill. Efervescente, con un inglés brillante, habla veloz, buen analista, alguien que no se guardaba sus opiniones prorrusas. Entabla amistad con Gill y luego empieza a pagarle 5.000 euros \[5.700 dólares\] envueltos en gomas elásticas dentro de sobres.

El epígrafe de mi capítulo sobre Gill es algo que Voloshin le envió a Nathan Gill por WhatsApp: “Yo lo escribiré todo”. Usó a Gill como una especie de títere, le escribía discursos para quejarse de las medidas de Ucrania contra los medios de comunicación prorrusos (incluido aquel para el que trabajaban él y su esposa), diciendo que Ucrania estaba retrocediendo en democracia y promoviendo una agenda de “paz”. Propaganda rusa disfrazada con el lenguaje de los derechos y la transparencia. Y esto se prolongó durante bastante tiempo. Fue una operación de espionaje masiva y multifacética.

¿Te imaginas si un diputado laborista hubiera aceptado entre 40.000 y 50.000 libras \[53.000 a 66.000 dólares\] de espías rusos? La noticia ocuparía portadas durante meses y meses. En cambio, se expone que un tipo de Farage es un traidor, y la noticia desaparece porque la prensa de derecha no tiene ningún interés en darle seguimiento. 

La esposa de Voloshin, Nadia, le regaló a Farage una camiseta en la que salía \[el actor británico\] Roger Moore como James Bond y el lema “#Brexit, *leave and let die”*, \[sal y deja morir, juego de palabras en el que el verbo *leave* (dejar, salir) se pronuncia igual que *live* (vivir)\]. ¿Por qué Farage recibe camisetas de mal gusto de espías rusos?

No hemos llegado al fondo del asunto de Rusia y el Brexit porque no ha habido una investigación profunda. No hemos llegado al fondo de quién está financiando a Reform. Y creo que es crucial. Es crucial para nuestra democracia.