Germán Cano https://www.opendemocracy.net/taxonomy/term/20737/all cached version 12/06/2018 19:21:51 en Mirada a Podemos / Día 1: ¿Qué tesis para el nuevo ciclo? ¿Cómo relacionarse con el régimen del ‘78? https://www.opendemocracy.net/democraciaabierta/germ-n-cano-pedro-honrubia-hurtado-isabel-serra/mirada-vista-alegre-ii-decidiendo- <div class="field field-summary"> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> <p>¿Qué hemos venido a hacer aquí? La relación de Podemos con el régimen del 78. <strong><em><a href="https://opendemocracy.net/can-europe-make-it/germ-n-cano-pedro-honrubia-hurtado-isabel-serra/special-glimpse-of-key-debate-deciding-future-of-pod">English</a></em></strong></p> </div> </div> </div> <p><span class='wysiwyg_imageupload image imgupl_floating_none 0'><a href="//cdn.opendemocracy.net/files/imagecache/wysiwyg_imageupload_lightbox_preset/wysiwyg_imageupload/557099/pod.jpg" rel="lightbox[wysiwyg_imageupload_inline]" title=""><img src="//cdn.opendemocracy.net/files/imagecache/article_xlarge/wysiwyg_imageupload/557099/pod.jpg" alt="" title="" width="460" height="385" class="imagecache wysiwyg_imageupload 0 imagecache imagecache-article_xlarge" style="" /></a> <span class='image_meta'><span class='image_title'>Carteles políticos de los años 70 en una exposición que celebra los 20 años de la Constitución española de 1978. Wikicommons. Algunos derechos reservados.</span></span></span></p> <p class="blockquote-new">En el ciclo post electoral, Podemos se enfrenta al desafío de encontrar la estructura, el liderazgo y la estrategia adecuados para articular con éxito un nuevo papel como partido. Esta semana, entre el 4 y el 11 de febrero, se ha pedido a casi 500.000 miembros del partido que lean, debatan y emitan su voto sobre las diversas propuestas, una decisión colectiva de importancia crucial para determinar el futuro del partido, tal vez durante los próximos años. Esta serie especial contextualiza, a través de una serie de breves declaraciones personales, el voto y el próximo congreso del partido en términos de visiones competitivas de cambio social y político, articulando las ideas, estrategias y modelos de organización en conflicto que sustentan las principales propuestas.</p> <p><strong>Los retos de Podemos</strong></p> <p><strong>Por Germán Cano</strong></p> <p>1. En un contexto internacional de agresivo contraataque neoliberal y en el contexto <em>correctivo</em> del Régimen del 78, su debilitada vuelta a la normalidad (abdicación humillante del PSOE para mantener un orden que ya apenas seduce y moviliza con un horizonte de futuro), el Podemos que salga de Vistalegre 2 debe liderar un bloque histórico nuevo y asumir un papel culturalmente dirigente.</p> <p>2. Porque lo que está en juego es este reto, parece un retroceso que se plantee el debate como la contraposición entre una amabilidad pusilánime y reconciliada con las injusticias del presente y una dureza auténtica. En primer lugar, porque esta visión parece malentender la emergencia de Podemos en los términos exclusivos de una solución surgida excepcionalmente de la crisis y que solo puede construir cambio desde un discurso político que interpele a los indudables dolores sociales. Bajo este punto de vista no solo se abandona el terreno de la normalidad indignada y víctima del aumento de las desigualdades, un espacio de valores críticos y de fuerzas de cambio decisivo, primando solo a los sectores más movilizados y militantes. En este gesto corremos el peligro de que el excelente trabajo ideológico de nuestros orígenes orientado a politizar la crisis y darle un relato crítico ceda a lo que podríamos denominar una praxis exclusivamente centrada en la pedagogía del conflicto, un partido cerrado sobre sí mismo.&nbsp;</p> <p>3. Abandonar la forma de la máquina de guerra electoral construida en Vistalegre o pasar "del asedio al cerco" requiere no tanto autoafirmación como permeabilidad: liderar todas las fuerzas de cambio y abrirse a realidades sociales más amplias que la del conflicto directo y la búsqueda de situaciones límite. Al menos, si se busca construir un nuevo "bloque histórico". Y solo se lidera dando respuesta a los problemas que no pueden ser solucionados por las otras formaciones políticas por sus contradicciones inherentes, ampliando la base social desde un discurso en el que todas las fuerzas de cambio puedan reconocerse y desde el que se amplíen los restantes antagonismos que recorren la sociedad civil.&nbsp;La desagregación del bloque histórico anterior no debe volver a esa política de autentificación o segregación identitaria tan habitual en la Izquierda.</p> <p>4. Sería un gran error que los debates de Podemos se limitaran a ser un pálido <em>remake</em> de los debates internos históricos de la Izquierda española.&nbsp;</p> <p>5. Podemos requiere de una estructura menos vertical, más descentralizada, más feminizada en todas sus esferas de acción.</p> <p>Esto significa ir más allá de la lógica militante de “cuadros” y de un modelo ligero de batalla electoral cuyo riesgo es la burocratización y el politicismo, esto es, la hipertrofia técnica del trabajo de intermediación política. Un partido sensible a las transformaciones de la composición social de la fuerza de trabajo y su segmentación; que pueda ver con los ojos de los que se hallan del lado perjudicado de la creciente desigualdad; que pueda moverse con el músculo de una organización robusta pero flexible; que pueda escuchar con sus oídos una realidad social en movimiento que no se confunda con la foto fija de las correlaciones de fuerzas dadas; y que tenga los pulmones para respirar democráticamente con un comité de garantías efectivo, no al servicio de ninguna fracción. Una organización democrática interna, en definitiva, que pueda criticar y pacientemente trabajar en la lenta adquisición de influencia y prestigio en los medios de comunicación y la sociedad civil, que pueda empapar todas las prácticas políticas existentes en la vida cotidiana frente a la prepotente cultura del dominio que desgraciadamente parece imponerse en términos geopolíticos.&nbsp;</p> <p><strong>¿Ser oposición al régimen o ser oposición solo al PP?&nbsp;</strong></p> <p>Por Pedro A. Honrubia Hurtado.</p> <p>En Podemos hay dos elementos ideológicos y estratégicos que son compartidos por el global de las personas que forman parte del partido: que somos la única alternativa de gobierno viable al bipartidismo y que, por su naturaleza ideológica, el PP es nuestro principal adversario político. A partir de ahí estas variables se puede expresar principalmente de dos maneras posibles en el día a día de nuestra actividad: O bajo la fórmula “populista” "nosotros contra ellos" (pueblo vs. casta) o bajo la fórmula de “oposición institucional”, "Todos contra el PP”. </p> <p>En la primera de ellas asumimos nuestro papel de alternativa no solo frente a un gobierno, sino frente a todo un modelo político identificado con el régimen del ‘78 y sus partidos “asociados”. En la segunda de ellas asumimos nuestro papel como oposición de gobierno frente a un enemigo único y central que sería el Partido Popular y su actual gobierno del estado. Una de ellas, pues, se mueve de lleno en el eje “arriba-abajo” que sirvió a PODEMOS para desarrollarse y crecer, mientras la otra oscila entre los ejes “cambio-continuidad” y, sobre todo, el eje “izquierda-derecha” (en tanto te fuerza a tomar al PSOE como “aliado” necesario). </p> <p>Con la primera estrategia se estaría siendo fiel a lo que PODEMOS ha sido desde su inicio y a lo que despertó la ilusión por un cambio real en millones de personas, que pasaba no solo por echar al PP del gobierno, sino, además, por proponer una transformación de amplio alcance que permitiera pensar en un cambio rupturista del sistema político e institucional español. Una estrategia en la que tanto PSOE (tras su abstención), como PP, como Cs, formaría parte de una mismo “bloque restaurador” a combatir. La segunda estrategia, centrada principalmente en resaltar nuestra capacidad para influir en el espacio institucional y ejercer una oposición permanente contra el PP desde el parlamento, sirve, en cambio, para “limpiar la cara” a PSOE y CS al "desvincularlos", de facto, de su corresponsabilidad en la actual labor de gobierno del PP al frente del gobierno del estado (permitiendo así que ambos partidos puedan aspirar a rentabilizar el desgaste que este gobierno pueda sufrir en lo sucesivo como consecuencia de su labor). Por otro lado, sirve también para “victimizar” al PP como enemigo único de todos los demás. Pero, sobre todo, sirve para romper una dinámica clara de bloques "ellos"—"nosotros", "los de abajo" vs. "los de arriba", que permita construir, en el imaginario colectivo y en la praxis diaria de nuestro hacer político, a la vez alternativa al gobierno y alternativa al oxidado régimen del ‘78. Justo lo contrario de lo que se supone PODEMOS venía a hacer.</p> <p>Cuando se habla del falso dilema “calle—instituciones”, que nadie en realidad se plantea en PODEMOS, de lo que se habla sin citarlo es de esto. Toca decidir. Yo apuesto por la primera. &nbsp;Por ser oposición al régimen del ‘78 en su conjunto, azote de quienes han gobernado para unas élites privilegiadas y han abandonado al pueblo y canalizadores, en todo espacio posible, del “orgullo de lo popular”, no solo mera oposición institucional al PP en lucha con el PSOE. Construir transversalidad desde la “oposición al régimen” y no desde la mera “oposición al PP”.</p> <p><strong>Hipótesis para el nuevo ciclo</strong></p> <p>Por&nbsp;Isabel Serra</p> <p>Pese a la incertidumbre del momento tenemos algunos elementos para poder plantear nuestra hipótesis estratégica para el ciclo político que se abre, en este sentido lo que parece claro es que está en juego, en los próximos meses y años, la autonomía de Podemos.</p> <p>El objetivo de las élites económicas y sus instituciones políticas, sociales y mediáticas ha sido el doble y aparentemente contradictorio intento de asimilarnos, cooptarnos y convertirnos en “un partido como los demás” y, al mismo tiempo, presentarnos como una fuerza radical y vinculada a experiencias del pasado o violentas que producen miedo, pero sobre todo que no responden a las necesidades del momento.&nbsp;</p> <p>La situación actual, tras el golpe de mano interno dentro del PSOE y la siguiente abstención del PSOE al gobierno del PP cierra el bloqueo que dibuja el régimen político del 78. Este momento de impase post electoral, que ha implicado una cierta desmovilización social, hace la ficción de que estamos “estancados” frente a nuestra alta capacidad de dinamismo en la etapa previa.&nbsp;</p> <p>Pese a esta aparente calma las condiciones materiales de la población no mejoran ni se recuperan, con un dato fundamental que es que los salarios siguen perdiendo capacidad adquisitiva y que las políticas europeas amenazan con más políticas de austeridad y control fiscal. La tarea es articular la alternativa en las instituciones pero desde la autonomía respecto al régimen del 78, completamente bloqueado en la gran coalición, y construir una herramienta que superado el ciclo electoral siga siendo útil para las mayorías sociales.</p> <p>El debate estratégico por tanto es ¿cómo garantizamos la autonomía del proyecto y por tanto su utilidad como movimiento al mismo tiempo que es una herramienta con capacidad de disputar el gobierno y por tanto mayoritaria?&nbsp;Uno de los elementos que cogimos del 15M y que hoy seguimos representando es la capacidad de evitar que sea el régimen quien nos etiqueta o encasilla, siendo nosotros mismos los que construimos nuestro proyecto y nuestro futuro. Hoy toca retomar la fase dinámica del 15M que trasformaba deseos difusos en propuestas políticas que son asumibles por el sentido común de la mayoría, es momento de que las clases populares reflejen qué alternativa hay que construir.&nbsp;</p> <p>La posibilidad de ir hacia delante, avanzar, pasa por entender que Podemos no puede dar una respuesta de manera aislada como partido si no que necesitamos articular una respuesta en lo social y en lo político con otros espacios en todo el Estado y, sobre todo, gracias a poner fin al impase y activar un ciclo dinámico de demandas y movilizaciones. Ese paso es indudable que pasará por las instituciones, esas instituciones que no son neutrales, y donde nuestro objetivo es cambiarlas y construir desde ahí nuestras posiciones que permitan dar voz a quien no la tiene y potenciar la autoorganización de las mayorías sociales que permitan la apertura del ciclo dinámico.</p><fieldset class="fieldgroup group-sideboxs"><legend>Sideboxes</legend><div class="field field-related-stories"> <div class="field-label">Related stories:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> <a href="/democraciaabierta/simona-rentea-joan-pedro-cara-ana/decidir-el-futuro-de-podemos-introducci-n-al-deb">Ante un debate clave para Podemos: decidir el futuro del partido</a> </div> <div class="field-item even"> <a href="/democraciaabierta/jos-enrique-ema-marco-arafat-garrido-mario-espinoza/mirada-vista-alegre-ii-decidie">Mirada a Podemos/Día 2: ¿Se puede democratizar el partido en Vistalegre II? ¿Cómo?</a> </div> <div class="field-item odd"> <a href="/democraciaabierta/emilia-sanchez-pantoja-emmanuel-rodr-guez-kiko-garrido/mirada-vista-alegre-ii-deci">Mirada a Podemos/Día 3: ¿Cómo ampliar la base social de Podemos?</a> </div> <div class="field-item even"> <a href="/democraciaabierta/guillermo-fern-ndez-v-zquez-miguel-lvarez-peralta-jos-luis-villaca-as/mirada-vista">Mirada a Podemos/Día 4: ¿Qué estrategias de comunicación son adecuadas para este nuevo ciclo post-electoral</a> </div> </div> </div> </fieldset> <div class="field field-country"> <div class="field-label"> Country or region:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> Spain </div> </div> </div> <div class="field field-topics"> <div class="field-label">Topics:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> Democracy and government </div> <div class="field-item even"> Ideas </div> </div> </div> <div class="field field-rights"> <div class="field-label">Rights:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> CC by NC 4.0 </div> </div> </div> DemocraciaAbierta DemocraciaAbierta Spain Democracy and government Ideas Experimentación Política europe Isabel Serra Pedro A. Honrubia Hurtado Germán Cano Tue, 07 Feb 2017 08:30:00 +0000 Germán Cano, Pedro A. Honrubia Hurtado and Isabel Serra 108560 at https://www.opendemocracy.net Glimpse of a key debate : deciding the future of Podemos, Day 1 https://www.opendemocracy.net/can-europe-make-it/germ-n-cano-pedro-honrubia-hurtado-isabel-serra/special-glimpse-of-key-debate-deciding-future-of-pod <div class="field field-summary"> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> <p>On what basis should Podemos approach the new post-electoral, political cycle? Podemos’ relation to the ’78 regime. <strong><em><a href="https://opendemocracy.net/democraciaabierta/germ-n-cano-pedro-honrubia-hurtado-isabel-serra/mirada-vista-alegre-ii-decidiendo-">Español</a></em></strong></p> </div> </div> </div> <p><span class='wysiwyg_imageupload image imgupl_floating_none 0'><a href="//cdn.opendemocracy.net/files/imagecache/wysiwyg_imageupload_lightbox_preset/wysiwyg_imageupload/548777/pod.jpg" rel="lightbox[wysiwyg_imageupload_inline]" title=""><img src="//cdn.opendemocracy.net/files/imagecache/article_xlarge/wysiwyg_imageupload/548777/pod.jpg" alt="" title="" width="460" height="385" class="imagecache wysiwyg_imageupload 0 imagecache imagecache-article_xlarge" style="" /></a> <span class='image_meta'><span class='image_title'>Political posters from the 1970s in an exhibition celebrating 20 years of the Spanish Constitution of 1978. Wikicommons. Some rights reserved.</span></span></span></p><blockquote><p><em>In the post-electoral cycle, Podemos is faced with the challenge of finding the right structure, leadership and strategy to successfully articulate a new role for itself. This week, between 4-11 February, almost 500,000 party members have been asked to read, debate and cast their vote on the various proposals, a collective decision of pivotal importance in determining the future of the party, maybe for years to come. Through a series of short personal statements, this special series contextualises the vote and the upcoming party congress in terms of competing visions for social and political change, articulating the conflicting ideas, strategies and organizational models that underpin the main proposals.</em></p></blockquote><h2>Podemos’ challenges</h2><p> <span>By Germán Cano</span> </p> <p>1. In an international context of aggressive neoliberal counter-attack and the corrective context of the ‘78 regime, with its weakened return to a seeming normality (an impression created by the humiliating abdication of PSOE in favour of it maintaining an order that can no longer seduce or mobilise with a vision of the future), the Podemos that comes out of Vistalegre II must be able to lead a new historical bloc and assume a culturally leading role.</p> <p>2. Given this challenge, presenting the debate as a contrast between a pusillanimous kindness, reconciled with the injustices of the present, on the one hand, and an authentic hardness, on the other, seems to me to be a step backward. First of all, because such a vision seems to misunderstand the emergence of Podemos and present it exclusively in terms of a solution emerging exceptionally in response to crisis and one that can solely bring about change through a political discourse that addresses its unquestionable social ailments. From this perspective, not only would we abandon the terrain of indignant normality – a victim of increasing social inequalities and a key space for critical values ​​and decisive forces for change – and thus give priority only to the most mobilized and militant sectors in our society, but we would be taking on even greater risks. If we proceeded in this way, we would also run the risk that the excellent ideological work that we have developed since our beginnings, oriented towards politicising the crisis and giving a critical account of it, gives way to a political practice exclusively focused on a pedagogy of conflict and to a party closed in on itself.</p> <p>3. Leaving behind the form of the electoral war machine built in Vistalegre I, or moving from a stage of “siege” to one of “fencing up” and “shoring up”, requires not as much self-affirmation as flexibility and permeability, that is, it requires us to be able to lead all the forces for change and find a way to open up to wider social realities, much beyond direct conflict and the search for limit social conditions. This is what is required if we are looking to build a new “historical block”. One can only claim such a leadership position by providing answers to the problems that cannot be solved by other political formations, given their inherent contradictions, and by extending the social base through a discourse with which all the forces for change can identify themselves and with which to try to extend the antagonisms currently existing in civil society. The disaggregation of the previous historical block should not be confronted with the type of return to a politics of authentication or identitarian segregation that is so common to the Left.</p> <p>4. It would be a great mistake if the debates within Podemos limited themselves to aiming to provide a pale rerun of the historical debates internal to the Spanish Left.</p> <p>5. Podemos requires a less vertical, more decentralized, and more feminized structure in all its spheres of action.</p> <p>This means going beyond the militant logic of “cadres” and a model of electoral battle which raises the risk of bureaucratization and politicism, leading to the technical hypertrophy of the work of political intermediation. This is a party sensitive to the transformations of the social composition of labour and its segmentation, one that can see with the eyes of those who are on one side of the growing inequality, and one that can move with the muscle of a robust but flexible organization. It is one that can hear with its ears a social reality in motion, which cannot be confused with the set snapshot of a given correlations of forces, and has the lungs to breathe democratically with an effective committee of guarantors not working at the service of any fraction. This requires a democratic organization internally that, in short, can critically and patiently work on the slow acquisition of influence and prestige within the media and civil society and permeate everyday political practices against the arrogant culture which nowadays seems, unfortunately, to be imposing itself globally and geopolitically. </p><p>&nbsp;</p><h2>To oppose the regime or to simply oppose the <em>Partido Popular</em>?</h2> <p>By Pedro A. Honrubia Hurtado</p> <p>There are two ideological and strategic elements in Podemos that are shared by the totality of those who belong to the party: that we are the only viable alternative of government to the two traditional parties (the parties of bipartisanship), and that, due to its ideological nature, <em>Partido Popular </em>(PP) is our main political adversary. Once this is established, these two elements can find expression in the day-to-day running of the party in two possible ways: one comes under the “populist” formula of “us against them” (people vs. the elite or “la casta”), and the other under the formula of an institutional opposition, “All against the PP”.</p> <p>In the first variant, we assume our role of alternative not only against the government, but against a whole political model identified with the regime of ’78 and its “associated” parties. In the second variant, we assume our role as government opposition to a single and central enemy represented by the PP and its current administration. One of these strategies, therefore, moves squarely on the “top-down” axis that helped Podemos develop and grow, while the other oscillates between the “change-continuity” and the “left-right” axes (thus forcing one to accept PSOE as a necessary “ally”).</p> <p>The first strategy would be faithful to what Podemos has been about since its inception, and what aroused the illusion for genuine change among its millions of supporters, that is, that Podemos came not only to remove the PP from the government but, moreover, to propose a wide-scale transformation allowing us to think of the possibility of a radical change of the political and institutional system in Spain. This is a strategy within which both PSOE (after its abstention to facilitate the formation of the current PP government), as well as PP and Ciudadanos (Cs), can be seen as part of the same “restoration block” that needs to be confronted. The second strategy, focused mainly on highlighting our capacity to exert influence in institutional spaces and provide permanent opposition to the PP from within the Parliament, can serve instead as a measure to “clean up the face” of PSOE and Cs and to de facto “dis-connect” them from the co-responsibility they share with the current PP administration (allowing PSOE and Ciudadanos to hope to profit from the wear and tear of this government in the future, while having this be seen as the result of their work). On the other hand, this strategy can also serve to help build the “victimizing” image of PP as the enemy of all (the other parties). But, above all, it can serve to break the clear dynamic of blocks “them” vs. “us”, “those from the bottom” vs. “those on the top”, that are so necessary in order to build in the collective imagination and our daily political practice an alternative, not only to the existing government, but also an alternative to the outdated regime of ‘78. Doing away with this necessary dynamic of blocks would be to enact the opposite of what Podemos came here to do.</p> <p>When invoking the false dilemma – the “street” or the “institutions” – a dilemma which no one really contemplates in Podemos, what they refer to in reality is a choice between these two previously described strategies. Now it is time to decide which to adopt. I support the first one as this would have us be the opposition to the regime of ’78 in its entirety, and not a mere institutional opposition to the PP in its struggle with PSOE, and would entail exposing those who for such a long time now have ruled for the privileged few and abandoned the people in every possible way; it would mean restoring “the dignity of ordinary people”. This strategy would have us build transversality from our “opposition to the regime (of ’78)”, and not simply from a mere “opposition to the PP”.</p><p>&nbsp;</p><h2 class="Cuerpo"><strong>A hypothesis for a new cycle </strong></h2> <p class="Cuerpo">By Isabel Serra</p> <p class="Cuerpo">Despite the uncertainty of the current moment, we have some elements that allow us to raise our strategic hypothesis for the political cycle that opens up. What seems clear is that what is at play in the coming months and years is the question of the <em>autonomy of Podemos. </em><em>&nbsp;</em></p> <p class="Cuerpo">The objective of the economic elites and their political, social, and media institutions, has been a double and apparently contradictory one, which, one the one hand, attempts to assimilate, co-opt and convert us into a “party like all the others” while, on the other, presents us as a radical force linked to violent and outdated experiences of the past, that only serve to produce fear in the electorate. But most of all they have attempted to paint us as a party that does not respond to the necessities of the moment.</p> <p class="Cuerpo">The current situation, following the internal <em>coup</em> within PSOE, and its subsequent abstention to the PP formed government, closes the blockade created by the political regime of ‘78. This moment of post-electoral impasse, which has implied a certain social demobilization, gives the false impression that we are “stuck”, when we come to think of the high capacity for dynamism and mobilisation of the previous stages.</p> <p class="Cuerpo">In spite of this apparent calm, the population’s material conditions have neither improved nor recovered, with the fundamental reality being that wages continue to lose their purchasing power and that the threat of more EU-imposed austerity and fiscal control policies looms large. The task is that of articulating the alternative within the institutions, but from a position of autonomy with respect to the regime of ‘78, something entirely precluded in the scenario of a “great coalition”, and to continue to build a tool that, once the electoral cycle is over, can be a useful instrument for a social majority. The strategic debate is, therefore, about how to guarantee the autonomy of the project and its usefulness as a movement while, at the same time, making it into a tool with the ability to challenge the government and garner the support of a majority.</p> <p class="Cuerpo">One of the elements that we took from 15-M, and that today we continue to represent, is the ability to avoid that this (’78) regime is the one to label or constrain us; rather, it is us who are able to build our project and our future. Now it is time to resume this dynamic phase of 15-M, the one that managed to transform diffuse desires into political proposals, acceptable to the common sense of the majority, it is time for the popular classes to be the ones that reflect what are the alternatives that we need to build. </p> <p class="Cuerpo">The possibility of going forward depends on understanding that Podemos cannot offer an isolated response, but it needs, instead, to look to articulate it within a social and political alternative alongside other social forces, all over the state, and be able to generate a dynamic cycle of social demands and mobilisations. This step will undoubtedly go through the institutions – these institutions that are known to be not neutral — where the goal should be that of changing these and using them as platforms from where to build our positions in such a way as to allow us to give voice to those who do not have it and continue to promote the self-organisation of social majorities necessary for the opening of such a new dynamic cycle.</p><fieldset class="fieldgroup group-sideboxs"><legend>Sideboxes</legend><div class="field field-related-stories"> <div class="field-label">Related stories:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> <a href="/can-europe-make-it/jos-enrique-ema/glimpse-of-key-debate-deciding-future-of-podemos-day-2">Glimpse of a key debate : deciding the future of Podemos, Day 2</a> </div> <div class="field-item even"> <a href="/can-europe-make-it/emmanuel-rodr-guez-emilia-sanchez-pantoja-kiko-garrido/glimpse-of-key-debate-deci">Glimpse of a key debate : deciding the future of Podemos, Day 3</a> </div> <div class="field-item odd"> <a href="/can-europe-make-it/miguel-lvarez-peralta-jos-luis-villaca-as-guillermo-fern-ndez-v-zquez/glimpse-of-">Glimpse of a key debate : deciding the future of Podemos, Day 4</a> </div> <div class="field-item even"> <a href="/can-europe-make-it/joan-pedro-cara-ana-simona-rentea/glimpse-into-key-party-debate-deciding-future-o">Glimpse into a key party debate: deciding the future of Podemos</a> </div> </div> </div> </fieldset> <div class="field field-country"> <div class="field-label"> Country or region:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> Spain </div> </div> </div> <div class="field field-rights"> <div class="field-label">Rights:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> CC by NC 4.0 </div> </div> </div> Can Europe make it? Can Europe make it? Spain Isabel Serra Pedro A. Honrubia Hurtado Germán Cano Tue, 07 Feb 2017 08:21:57 +0000 Germán Cano, Pedro A. Honrubia Hurtado and Isabel Serra 108511 at https://www.opendemocracy.net Podemos: the challenge in Spain https://www.opendemocracy.net/can-europe-make-it/germ-n-cano/podemos-challenge-in-spain <div class="field field-summary"> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> <p>We need to expand the emancipatory space for <em>what is possible</em> from within a <em>contaminated and contaminant</em> discourse, far removed from pure rationality and a theoretical superiority over ‘the masses’. <a href="https://opendemocracy.net/democraciaabierta/germ-n-cano/podemos-el-desaf-o-en-espa" target="_blank"><em><strong>Español</strong></em></a>. </p> </div> </div> </div> <p><span class='wysiwyg_imageupload image imgupl_floating_none 0'><a href="//cdn.opendemocracy.net/files/imagecache/wysiwyg_imageupload_lightbox_preset/wysiwyg_imageupload/548777/7675631.jpg" rel="lightbox[wysiwyg_imageupload_inline]" title=""><img src="//cdn.opendemocracy.net/files/imagecache/article_xlarge/wysiwyg_imageupload/548777/7675631.jpg" alt="" title="" width="460" height="306" class="imagecache wysiwyg_imageupload 0 imagecache imagecache-article_xlarge" style="" /></a> <span class='image_meta'><span class='image_title'>Demotix/Marcos del Mazo. All rights reserved.</span></span></span><span>To grasp how stunningly Podemos burst onto the political scene in recent Spanish history, one must understand and reflect upon an idea that has already been explored in politics: namely that the hitherto leading role of the working class, as well as its historical role in social struggles, should be taken into consideration </span><em>alongside</em><span> other emerging social forces of similar ‘critical’ relevance.</span></p> <p>Outside of the factory, other potential alliances can be discerned with transformative forces, unconventional from the point of view of the traditional and orthodox Left. Hence our interest in revisiting, in this new historical context--the crisis of a neoliberal hegemony--Gramsci’s reading of the European situation and its diagnosis after the defeat of the left by the reactionary, fascist forces that had erupted at that moment in European history. </p> <p>In a moment of systemic crisis, in which, to once again quote Gramsci, ‘the old is dying and the new is not yet ready to be born', it is politically ineffective to search for clear and distinct sectors and forces in the social topology. We must rather, if tentatively, as Gramsci put it, in these ‘morbid’ situations, work with complex, ambiguous compositions. </p> <p>If, in this time of crisis, we accept the logic of hybridization over that of purification--which requires the authentication of behaviors and the segregation or demarcation of impure identities--the need for a more experimental communication strategy becomes clear. Our strategy must have a greater sensitivity to the phenomena of mass psychology and the importance of social networks. <span class="print-no mag-quote-right">Our strategy must have a greater sensitivity to the phenomena of mass psychology and the importance of social networks.</span>These new tools have already been tested in university and cooperative spaces in recent years, and are the result of a learning process different to anything that went on before.</p> <p>&nbsp;***</p> <p>Podemos assumes affirmatively and experimentally its role in this ‘morbid’ situation in a moment of transition when so-called anomalies, dysfunctions and setbacks emerge in a wholly new light. </p> <p>This is not just because failing to contest the battle within this uneven and ambivalent political field would simply concede the ground to the forces of reaction and the inertia of decomposition. But it is also due to the need to expand the emancipatory space for <em>what is possible</em> from within a <em>contaminated and contaminant</em> discourse, that is, from a different place to that of classical left discourse, much too enamored with its own pure rationality and theoretical superiority over ‘the masses’. </p> <p>It would be a political error to simply discard and abandon impurity, or to seek withdrawal in any stance closer to the orthodox Left. It has become necessary to step back and abandon the discourse of ‘explosive’ myths, hysteric illusions about the withdrawal of the social, typical of their activist, <em>movements-style</em>. </p> <p>It is this raw political insolence of Podemos that has given it its status as ‘illegitimate child’, so to speak, in relation to other political formations. This does not come into play from the ‘necessity’ of a <em>fait accompli,</em> or from the set point of the ‘concentration’ of any given and potential social forces, but rather firstly from the contingency of a very specific emergency situation and, secondly, from the desire for an extensive new articulation of social demands and frustrations. This is what gave rise to Podemos’ strategy of inserting itself into the cracks of existing normalized spaces.</p> <p>Another question that Podemos puts on the table is whether the limits of militancy and political activism, important as these are, should also be the limits of political action. Today, the factories, community centres and squares are no longer the only political spaces, even if they are and remain of distinct relevance. Neither is the democratizing technological device of social media, despite its broad reach, capable of generating by itself a new political common sense, as has already been illustrated by the mixed results of <em>Party X</em> in the last European elections in Spain.</p> <p>The excitement of ‘we can’ from Podemos cannot be understood as a form of voluntarism suspended over or removed from given social and economic realities. There would be no appeal to such a flexible and fluid subject without the existence of a serious situation of emergency today. This is rooted in a neoliberal ideology for so long successful in hegemonizing illusion and individualizing any sense of discomfort, either by reducing it to private complaint or using it as an incentive for better self-entrepreneurship (‘there are no bad crises that cannot be successfully ridden by good self-entrepreneurs!’). </p> <p>At a certain point, however, this euphemistic ‘I can’, capable of leading one to euphoria or plunging one into depression, was fractured and 15-M was able to emerge. The 15-M movement was instead characterized by a ‘Yes, we can’ slogan, which quickly began to reveal the cracks in this inexorable mirror held up by the bipartisan horizon, thus ushering in a radically different political force to any previous neoliberal formations. And so was born the ‘we can’ of Podemos, the culmination of a collective concatenation of pain and sufferings, that had until that point been unable to find political articulation. <span class="print-no mag-quote-left">And so was born the ‘we can’ of Podemos, the culmination of a collective concatenation of pain and sufferings, that had until that point been unable to find political articulation.</span></p> <p>In a social body fragmented and wounded by crisis, this concatenation of discomforts should be best understood both as a ‘suture’ of an incumbent sense of powerlessness and passivity and as an aggregation of powerful demands. It should also be understood as a tentative process of political learning where, in a performative sense, discourses give meaning to interests and interests open the path for new discourses, creating new opportunities for intervention within the existing social reality and its groups.</p> <p>‘Is it possible (asked Gramsci) that a “formally” new conception can present itself in a guise other than the crude, unsophisticated version of the populace? And yet the historian, with the benefit of all kinds of perpsective, managed to establish and to understand the fact that the beginnings of a new world, rough and jagged though they always are, are better than the passing away of the world in its death-throes and the swan-song that it produces.’ It is tempting to see this time in Spanish history, in the light of what Gramsci said, as the hour of the battle between a new (more social) politics, one yet not fully sketched out but steadily emerging, and the swan songs of the ’78 Regime, whose downfall today is illustrated not only by the proliferation of defensive attitudes, but also the symptomatic sophistication and theoretical proliferations of a politically sterile end. </p> <p>The fact that the space between these two paradigms is reducing is probably a sign of our times, but so are the dynamics of this new zone of uncertainty where proposals for regeneration from within the old paradigm can also flourish--as illustrated by <em>Ciudadanos, </em>a party aimed at absorbing the current discomfort, but ultimately working to reinforce the <em>status quo.</em></p> <p>&nbsp;***</p> <p>Just as deep as the yawning chasm opened up in recent Spanish history between the language of the political elites of the Transition and the people they are supposed to represent, is the divide between the people and a traditional Left retreated into its own programmatic bubble - a position it has reached again in the twenty-first century just as it did in the Weimar of the thirties. </p> <p>The existence of these deep cleavages comes to show us that all transformative political initiatives today that aspire to base themselves in reality, a reality that is neither naïve nor opportunistic, are required to lower themselves to and make themselves understood in a more basic, yet experimental, emancipatory language that places little emphasis on identitarian aspects. </p> <p>This a basic requirement if we want to avoid repeating the error of giving the social monopoly of communication to the new ‘barbarians’ of the Right, particularly in a socially fragmented world where there is a high chance that anger and discontent could take the form of neo-fascist and anti-political resentments. </p> <p>To avoid and neutralize this latter possibility requires both tentative scouting trips into ‘the enemy camp’ with a less apocalyptic sensitivity that takes on the discourse of mass society, and embraces a new analysis of the dynamics of ‘populism’--this phantasmatic appearance-form of our times--which would require a reassessment of the lessons to be drawn from Latin American politics. It is at this fascinating crossroads that the Podemos project emerged in Spain as a means of social-cultural transformation and as a political instrument for the people. </p> <p>Only time will tell if its proposals contain the necessary elements to fundamentally reshape the political physiognomy of Spain, or if it is just yet another surface expression and manifestation of the crisis of the ’78 Regime. So far, its popular-hegemonic position has clearly allowed it to develop a refined cartographic instrument, equipped to better account for the complex processes of sedimentation in today’s map of social transformation, to grasp its inertias and subjective formations without any illusions about the complex challenges of building a new popular power, this power that is subject to a radical process of construction rather than simple recuperation. </p> <p>This is a Podemos (and ‘yes, we can’) that, while not removing itself from the historical failures arising from defeat in the confrontation with the neoliberal offensive in operation since the 1970s, does attempt to articulate and to be faithful to an emerging emancipatory desire.</p><fieldset class="fieldgroup group-sideboxs"><legend>Sideboxes</legend><div class="field field-read-on"> <div class="field-label"> 'Read On' Sidebox:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> <p><a href="https://opendemocracy.net/can-europe-make-it/podemos-story-so-far">The story of Podemos on openDemocracy, so far...</a></p> </div> </div> </div> <div class="field field-related-stories"> <div class="field-label">Related stories:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> <a href="/can-europe-make-it/violeta-barba/who-are-we-where-did-we-come-from-and-where-are-we-going"> Who are we, where did we come from... and where are we going?</a> </div> <div class="field-item even"> <a href="/can-europe-make-it/carlos-fern-ndez-liria/struggle-for-centre-programme-for-europe"> The struggle for the centre: a programme for Europe</a> </div> <div class="field-item odd"> <a href="/can-europe-make-it/simona-rentea-joan-pedro-cara-ana/introducing-this-week-s-theme-smile-at-indignados-podemos-struggle">Introducing this week’s theme: &#039;Smile at the Indignados&#039;: Podemos&#039; struggle for a new politics</a> </div> </div> </div> </fieldset> <div class="field field-country"> <div class="field-label"> Country or region:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> Spain </div> <div class="field-item even"> EU </div> </div> </div> <div class="field field-topics"> <div class="field-label">Topics:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> Civil society </div> <div class="field-item even"> Conflict </div> <div class="field-item odd"> Culture </div> <div class="field-item even"> Democracy and government </div> <div class="field-item odd"> Ideas </div> <div class="field-item even"> International politics </div> <div class="field-item odd"> Internet </div> </div> </div> <div class="field field-rights"> <div class="field-label">Rights:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> CC by NC 4.0 </div> </div> </div> Can Europe make it? Can Europe make it? EU Spain Civil society Conflict Culture Democracy and government Ideas International politics Internet Germán Cano Podemos - new politics? Mon, 14 Dec 2015 09:07:59 +0000 Germán Cano 98376 at https://www.opendemocracy.net Podemos: el desafío en España https://www.opendemocracy.net/democraciaabierta/germ-n-cano/podemos-el-desaf-o-en-espa <div class="field field-summary"> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> <p class="x_MsoNormal">Necesitamos expandir el espacio emancipatorio de&nbsp;<em>lo que es posible</em>&nbsp;desde dentro del discurso&nbsp;<em>contaminado y contaminante</em>, muy alejado de la pura racionalidad y una superioridad teórica sobre “las masas”. <em><strong><a href="https://opendemocracy.net/can-europe-make-it/germ-n-cano/podemos-challenge-in-spain" target="_blank">English</a>. </strong></em></p> </div> </div> </div> <p class="Standard"><span class='wysiwyg_imageupload image imgupl_floating_none 0'><img src="//cdn.opendemocracy.net/files/imagecache/article_xlarge/wysiwyg_imageupload/557099/7675631.jpg" alt="" title="" width="460" height="306" class="imagecache wysiwyg_imageupload 0 imagecache imagecache-article_xlarge" style="" /> <span class='image_meta'><span class='image_title'>Demotix/Marcos del Mazo. All rights reserved.</span></span></span></p><p class="Standard">Posiblemente, para entender la fulgurante entrada en escena de Podemos en la historia española reciente hay que comprender una reflexión que, no por conocida, había sido del todo explorada en la práctica política concreta anterior, a saber, que junto al hasta ahora el rol protagonista de la clase trabajadora y su función histórica en la lucha social debían ser tenidas en cuenta otras emergentes fuerzas sociales, también “críticas” incluso en un sentido difuso, no muy definido en términos ideológicos. Por fuera de los espacios de trabajo cabía vislumbrar otras alianzas potenciales con fuerzas transformadoras no convencionales desde un discurso ortodoxo de Izquierda clásica. De ahí el interés por revisitar, en un nuevo contexto histórico -la hegemonía neoliberal y su crisis-, la lectura gramsciana y su lúcido diagnóstico tras la derrota de la izquierda en manos de las nuevas fuerzas de repliegue, en ese momento histórico de la historia europea, fascistas. </p> <p class="Standard">En un momento de crisis orgánica, cuando, por repetir una vez más la célebre cita de Gramsci, “lo viejo no termina de morir, y lo nuevo no termina de nacer”, resulta políticamente inoperante buscar demarcaciones claras y distintas de sectores y fuerzas de la topología social. Frente a esta tentación, es preciso trabajar tentativamente con composiciones complejas y ambiguas o, como escribe Gramsci, “morbosas”. Aceptando en tiempos de crisis esta lógica de la "hibridación" frente a la de la "depuración" -la crisis como momento de autentificación de comportamientos- o "segregación" -demarcación de identidades impuras-, se imponía así la necesidad de una política comunicativa más experimental que prescriptiva, así como una mayor sensibilidad a los fenómenos psicosociales de masas y a la importancia de las redes sociales. Estas nuevas herramientas habían sido ya testadas en espacios universitarios y cooperativos en años anteriores y eran fruto de procesos de aprendizaje políticos diferentes de los predominantes anteriormente. </p><p class="Standard">Todo ello implicaba para Podemos asumir positiva y experimentalmente esa situación "morbosa" de transición en la que supuestas anomalías, disfunciones y contratiempos adquieren una nueva luz. No solo porque no dar la batalla política en ese terreno irregular y ambivalente significa sencillamente regalarlo a las fuerzas de la reacción y las inercias de la descomposición, sino por la necesidad de ampliar el espacio emancipatorio de lo posible desde un discurso contaminante no tan enamorado de su racionalidad y su superioridad teórica respecto a las masas populares. Aquí, abandonar la impureza y no dar la disputa en ese campo embarrado buscando el repliegue en cualquier forma de identidad o en las siglas de una Izquierda demasiado convencida es un error político. Había, pues, que articular, retroceder y desalojar del discurso no solo los mitos "explosivos", sino las ilusiones histéricas de repliegue propias de la Izquierda social o más movimientista. </p><p class="Standard">Con estos mimbres, la insolencia política de Podemos, su estatuto de "hijo ilegítimo", por así decirlo, en relación con las restantes formaciones políticas, radica en que no entra en escena desde la "necesidad" del hecho consumado o desde la consigna de "concentración" de los espacios sociales dados o potenciales, sino, por un lado, en la contingencia de una situación de urgencia muy concreta y, por otro, desde una voluntad de articulación muy amplia de demandas y frustraciones sociales aún por desarrollar y construir, una apuesta que se introduce preferentemente en las fisuras de los espacios ya normalizados. </p><p class="Standard">Otra de las preguntas que Podemos ha puesto sobre la mesa es si los límites de la militancia y del activismo político, por importantes que estos sean y hayan podido ser, son los límites de la acción política. Hoy los espacios de la politización no pueden ser solo, por relevantes que hayan sido y aún sean, las fábricas, los centros sociales y las plazas. Por influyente que sea, tampoco el dispositivo tecnológico democratizador de las redes sociales es capaz por sí mismo de generar todo el sentido político, como se mostró en el resultado del Partido X en las últimas elecciones europeas en España. </p><p class="Standard">No hay por ello que entender en absoluto el ilusionante “podemos” de&nbsp;Podemos&nbsp;como un voluntarismo&nbsp;suspendido sobre las determinaciones económicas y sociales. No faltan en la actualidad las apelaciones a ese sujeto flexible, fluido, sin gravedad social, porque ha sido la ideología neoliberal quien mejor ha hegemonizado esta ilusión en el campo social individualizando ese malestar, bien reduciéndolo a queja privada, bien como acicate para el buen emprendimiento. No hay mala crisis que por bien no venga al buen empresario de sí mismo. Ahora bien, fue justo ese rotundo “yo puedo” eufemístico, tan proclive a ascender a la euforia como a descender a la depresión, el que reveló sus fracturas en las protestas del 15M. Fue la estela de la consigna “Sí se puede” la que nos mostró las grietas de ese espejo inexorable que nos mostraba el horizonte bipartidista, pero poniendo de manifiesto un tipo de fuerza política diferente del dispositivo neoliberal. De ahí que el “podemos” de&nbsp;<em>Podemos</em>&nbsp;surja más bien del encadenamiento colectivo de muchos dolores que hasta ahora por diversas razones no encontraban salida o gramática políticas.&nbsp; </p><p class="Standard">En un cuerpo social fragmentado y herido por la crisis este encadenamiento de malestares se entiende así más bajo la imagen de una “sutura” de muchas impotencias y pasividades de distinta naturaleza que como una agregación de potentes demandas ensimismadas o de comportamientos individuales atomizados –versión liberal de la construcción del sujeto; más como un proceso de formación tentativa y de aprendizaje político desde el que de modo performativo los discursos dan sentido a los intereses y los intereses abren el camino a los discursos que como una intervención oportunista en la realidad y en sus grupos sociológicamente constituidos.&nbsp; </p><p class="Standard">"¿Es posible -escribía Gramsci- que una nueva concepción se presente 'formalmente' con otra vestimenta que la rústica y confusa de una ‘plebe’? Sin embargo el historiador, con la perspectiva necesaria, llega a fijar y a comprender que los inicios de un mundo nuevo, siempre ásperos y pedregosos, son superiores al declinar de un mundo en agonía y a los cantos de cisne que éste produce". Resulta tentador definir el momento español, a tenor de lo aquí expuesto, como la hora de la lucha entre una nueva política social, de contornos aún no nítidos, pero con paso firme, y los cantos de cisne del Régimen del 78, cuyo agotamiento hoy se expresa en una proliferación de actitudes defensivas, pero también en una sintomática sofisticación y proliferación teóricas a la postre estériles en términos políticos. El hecho de que se esté reduciendo el espacio de entendimiento entre estos dos paradigmas parece convertirse en un signo de nuestro tiempo, pero también que, en este espacio de incertidumbre sin garantías, florezcan propuestas de regeneración desde dentro, como la de Ciudadanos, orientadas a absorber el malestar, pero apuntalando el&nbsp;<em>statu quo</em>. </p><p class="Standard">Tan hondo también ha sido el abismo abierto en la historia reciente de España entre el lenguaje de las elites políticas de la Transición y sus representados y tan replegada en su burbuja programática la posición de la Izquierda tradicional que hoy, en el siglo XXI, de nuevo -como, salvando distancias, en escenarios históricos anteriores como la Weimar de los años treinta-, toda iniciativa política transformadora que se considere realista de un modo no ingenuo ni oportunista, está obligada a rebajarse, balbucear y hacerse entender en un lenguaje emancipador más elemental y experimental, pero también menos identitario. Es una condición básica si no quiere volver a repetir el error de regalar a los nuevos “bárbaros” de la derecha el monopolio social de la comunicación con este mundo desintegrado y la posibilidad de que esa rabia y ese malestar se deformen autoritariamente bajo formas neofascistas o de resentimiento antipolítico. Entrar como avanzadilla “en campo enemigo” para destensar y neutralizar esa posibilidad requiere ser más sensible, y menos apocalíptico, respecto a las lógicas de la sociedad de masas, pero también abrazar una nueva reflexión sobre las dinámicas "populistas" -ese fantasma de nuestro tiempo- que conduce a extraer no pocas lecciones políticas de las experiencias latinoamericanas.&nbsp; </p><p class="Standard">En esa apasionante encrucijada el proyecto de Podemos ha emergido en España como herramienta de la ciudadanía y medio de transformación sociocultural. Será el tiempo el que ratifique si su propuesta contenía elementos susceptibles de reconfigurar de raíz la fisonomía política del país o se trataba de una expresión epidérmica más de la crisis del Régimen del 78. Su ejemplo, sin embargo, hasta ahora muestra que es su posición hegemónico-popular la que nos ofrece una cartografía más afinada para dar cuenta hoy de los procesos de sedimentación de las transformaciones sociales, de sus inercias y de sus marcos de subjetivación sin mistificaciones acerca de un poder popular que ha de ser objeto más de renovada construcción política que de simple recuperación. Un "podemos", en definitiva, que, no entendiéndose al margen de los fracasos históricos y, en concreto, de la derrota sufrida ante la ofensiva neoliberal desplegada desde la década de los setenta, sigue, pese a todo, manteniéndose fiel a un deseo emancipador.&nbsp; </p><div class="field field-country"> <div class="field-label"> Country or region:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> Spain </div> </div> </div> <div class="field field-topics"> <div class="field-label">Topics:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> Civil society </div> <div class="field-item even"> Culture </div> <div class="field-item odd"> Democracy and government </div> <div class="field-item even"> Economics </div> <div class="field-item odd"> Ideas </div> <div class="field-item even"> International politics </div> </div> </div> <div class="field field-rights"> <div class="field-label">Rights:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> CC by NC 4.0 </div> </div> </div> DemocraciaAbierta DemocraciaAbierta Spain Civil society Culture Democracy and government Economics Ideas International politics europe Podemos - "sí se puede" Germán Cano Mon, 14 Dec 2015 09:07:28 +0000 Germán Cano 98429 at https://www.opendemocracy.net Germán Cano https://www.opendemocracy.net/content/germ-n-cano <div class="field field-au-term"> <div class="field-label">Author:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> Germán Cano </div> </div> </div> <p>Germán Cano is Professor of Contemporary Philosophy at the <em>Universidad de Alcalá de Henares</em> (Madrid). His most recent book is <em>Fuerzas de flaqueza. </em><em>Nuevas gramáticas políticas. </em><em>Del 15M a Podemos</em> (La Catarata, 2015). &nbsp;He is member of the <em>Promoter Group</em> and of the <em>State Citizens’ Council</em> of Podemos, where he is Co-chair for Culture and is on the candidates’ list for the Senate, representing Madrid.</p><p>Germán Cano es Profesor Titular de Filosofía Contemporánea en la Universidad de Alcalá de Henares (Madrid). Su último libro es <em>Fuerzas de flaqueza. Nuevas gramáticas políticas. Del 15M a Podemos</em> (La Catarata, 2015). &nbsp;Es miembro del Grupo Promotor y del Consejo Ciudadano Estatal de Podemos, donde es co-responsable del área de Cultura y Candidato al Senado por Madrid.</p> Germán Cano Thu, 10 Dec 2015 15:47:39 +0000 Germán Cano 98377 at https://www.opendemocracy.net