Observatorio Argentino https://www.opendemocracy.net/taxonomy/term/21591/all cached version 08/02/2019 17:04:31 en Argentina: laboratorio de las nuevas derechas https://www.opendemocracy.net/democraciaabierta/observatorio-argentino/argentina-laboratorio-de-las-nuevas-derechas <div class="field field-summary"> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> <p>Al cumplirse otro aniversario del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 es hora de hacer un balance de los experimentos de la nueva derecha, que tienen como blanco la posibilidad de una democracia igualitaria y participativa.&nbsp;<strong><em><a href="https://opendemocracy.net/democraciaabierta/observatorio-argentino/argentina-laboratory-of-new-right">English</a></em></strong></p> </div> </div> </div> <p><span class='wysiwyg_imageupload image imgupl_floating_none 0'><a href="//cdn.opendemocracy.net/files/imagecache/wysiwyg_imageupload_lightbox_preset/wysiwyg_imageupload/557099/PA-30233839_0.jpg" rel="lightbox[wysiwyg_imageupload_inline]" title=""><img src="//cdn.opendemocracy.net/files/imagecache/article_xlarge/wysiwyg_imageupload/557099/PA-30233839_0.jpg" alt="" title="" width="460" height="306" class="imagecache wysiwyg_imageupload 0 imagecache imagecache-article_xlarge" style="" /></a> <span class='image_meta'><span class='image_title'>Mauricio Macri en Madrid, España. Febrero 23, 2017. Alter Photos/SIPA USA/PA Images. Todos los derechos reservados.</span></span></span></p><p>Después del triunfo de Trump y en vísperas de las elecciones en Francia donde la extrema derecha encabeza todas las encuestas, no parece caber duda acerca del rumbo que está tomando el planeta. Pero el futuro que nos tienen preparado las nuevas derechas no solo está en marcha en Estados Unidos, en Rusia o en Polonia. Así como, en los comienzos de la era neoliberal, la dictadura de Pinochet en Chile era el campo de experimentación de la ‘doctrina del choque’, hoy en día países del Sur global como Argentina son los laboratorios donde se pone a prueba el programa de los Trump y Le Pen. A pesar del drástico recorte que llevó los presupuestos de ciencia, tecnología y educación en Argentina a un nuevo mínimo histórico (reduciendo en un 60 por ciento las becas para jóvenes investigadorxs), en el laboratorio de la neoderecha florecen nuevos saberes productores de ‘hechos alternativos’. Al cumplirse otro aniversario del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 –fecha dolorosa que el gobierno de Mauricio Macri quiso desacoplar del Día Nacional de la Memoria– es hora de hacer un balance de los experimentos de la nueva derecha, que tienen como blanco la posibilidad de una democracia igualitaria y participativa.</p> <p><strong>Xenofobia aplicada</strong><strong></strong></p> <p>Cuando, en enero de 2017, el presidente Macri firmó el <a href="https://www.nytimes.com/2017/02/04/world/americas/argentinas-trump-like-immigration-order-rattles-south-america.html?_r=0">decreto que facilita la expulsión de inmigrantes</a>, se lo leyó como <a href="http://informatesalta.com.ar/noticia/112591/construyen-un-muro-en-la-frontera-entre-jujuy-y-bolivia">acto mimético del decreto similar firmado por Donald Trump</a> pocos días antes. El gesto es el mismo: criminalizar la inmigración, <em>racializar</em> el delito asociándolo, según las palabras de la Ministra del Interior, Patricia Bullrich, a redes narco transnacionales encarnadas en inmigrantes pobres de Perú o Bolivia. Sin embargo, en Argentina la criminalización sistemática de migrantes había empezado antes del efecto Trump: en el 2016, en agudo contraste con la legislación migratoria previa, se abrió un <a href="https://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-307814-2016-08-26.html">centro de detención para inmigrantes</a>, donde se puede encarcelar a cualquier extranjero que cometa la más mínima infracción. Se trata, claramente, de situar al inmigrante en el núcleo del problema de la seguridad, y hacer de su figura la clave para abrir clivajes en la sociedad y reforzar la presencia policial en las calles de las ciudades. Lejos estamos de aquella consigna que decía "la patria es el otro": ahora, "la patria es el odio", poniendo raza y racismo como eje de las políticas públicas.</p> <p>El ataque a los derechos de los inmigrantes forma parte de una escalada contra las políticas de derechos humanos. Recientemente, el titular de Aduanas, Juan J. Gómez Centurión, agrandó la lista de <a href="http://www.lanacion.com.ar/1980180-juan-jose-gomez-centurion-sobre-los-desaparecidos-son-22-mil-mentiras">funcionarios negacionistas que cuestionan el plan sistemático de desaparición de la dictadura</a>, como <a href="https://www.theguardian.com/world/2016/aug/29/argentina-denial-dirty-war-genocide-mauricio-macri">también el número de desaparecidos</a>. Estos ataques a los derechos humanos, acompañados por el vaciamiento institucional y presupuestario de las políticas de derechos humanos y la postulación de un abogado defensor de represores como representante ante la CIDH, no reflejan solamente adhesiones al pasado dictatorial. Funcionan también como un <em>permiso</em> político para acentuar divisiones interiores de la sociedad –raciales, de clase, de género, de estatus migratorio, etc.– sobre las cuales se proyecta la amenaza &nbsp;de la inseguridad; y, consecuentemente, como carta blanca para el poder de vigilancia y represión policial. Liquidar los derechos humanos para gobernar a través de la inseguridad: en ello Argentina —como otros países latinoamericanos— aparece como laboratorio de un modelo que ahora se expande hacia EEUU y Europa.</p> <p><strong>Alquimia comunicacional</strong><strong></strong></p> <p>Además de funcionarios negacionistas como Gómez Centurión, el gabinete de Macri luce a un arcoiris de personajes del mundo de las finanzas. El Secretario Técnico y Legal de la Presidencia dividía hasta hace poco su tiempo con altos cargos en las aerolíneas de la familia Macri, <a href="http://www.ambito.com/875041-como-fue-la-adjudicacion-de-avianca-que-termino-con-macri-imputado">beneficiadas por la privatización de rutas estatales</a> desde el cambio de gobierno; el Ministerio de Energía pasó al <a href="http://www.ambito.com/845008-alonso-sobre-caso-aranguren-le-pedimos-a-todos-los-funcionarios-que-deleguen-la-firma">accionista multimillonario y ex-CEO de Shell Argentina</a>, quien enseguida inició una verdadera cruzada contra los precios ‘distorsionados’, con subas de luz y gas de hasta el 2000 por ciento. ‘Tener acciones no es necesariamente un conflicto de intereses,’ opina la Jefa de la Oficina Anticorrupción, Laura Alonso. Tampoco lo es, al parecer, el <a href="http://www.minutouno.com/notas/1523704-por-decreto-macri-modifico-el-blanqueo-y-habilito-familiares-funcionarios-sumarse">indulto decretado a impuestos evadidos</a> a través de paraísos fiscales (incluyendo al abanico de empresas fantasma de la familia presidencial) ni la <a href="http://www.perfil.com/politica/mauricio-macri-le-perdono-una-deuda-de-70-mil-millones-a-su-familia-con-el-estado.phtml">condonación de deudas con el Estado</a> que el grupo Macri había incurrido por la privatización del correo y que representarían pérdidas de hasta 70 mil millones de pesos en fondos públicos. Con <a href="http://internacional.elpais.com/internacional/2017/03/09/argentina/1489075264_055333.html">más de un millón y medio de nuevos pobres</a> en solo un año, según estimaciones de la Universidad Católica Argentina, ninguno de esos cheques en blanco podría haberse firmado sin la cultivación diaria del odio contra chivos expiatorios. Contra toda evidencia, el gobierno ha instalado como tema electoral principal a la ‘delincuencia juvenil’ y la necesidad de bajar la edad penal. En realidad, siguen aumentando los <a href="http://www.clarin.com/politica/Denuncian-Macri-absoluto-violencia-institucional_0_Hy7q--yEx.html">casos de ‘gatillo fácil’</a> y de ‘detenciones por averiguación de identidad’, eufemismo para la intimidación policial de pobres y mestizos, como los jóvenes militantes de la revista villera ‘Garganta Poderosa’ <a href="http://www.infobae.com/sociedad/2016/09/30/dos-chicos-de-la-garganta-poderosa-denunciaron-haber-sido-torturados-por-prefectura/">sometidos a torturas y simulacros de fusilamiento</a>. Un ensamble tóxico de jueces mesiánicos, denunciadores seriales en los medios hegemónicos, agentes de los servicios secretos y <a href="http://www.eldestapeweb.com/como-funciona-el-call-center-troll-cambiemos-n19041">trolls encargados de difundir rumores en Facebook y Twitter</a>, está socavando las bases de convivencia democrática y convirtiendo en triste caricatura la independencia judicial. Cualquier nuevo escándalo gubernamental es inmediatamente tapado por una causa abierta a figuras de la oposición por este o aquel juez solícito: al estallar el escándalo de los Panamá Papers, un fiscal lector del realismo mágico mandó triturar el desierto patagónico por <a href="http://www.lanacion.com.ar/1893333-asi-buscan-dinero-con-excavadoras-en-las-estancias-de-lazaro-baez">un ejército de excavadoras</a>, en busca del ‘oro K’.</p> <p><strong>Toxicología</strong><strong></strong></p> <p>La propensión del gobierno a criminalizar a la oposición y la protesta social, acompaña y consolida el modelo neo-extractivista. Continuando con las políticas de expansión de la minería de los gobiernos anteriores, se han sucedido las medidas que incentivan y facilitan aún más la extracción intensiva de recursos naturales y el modelo de agronegocios, exacerbando problemas ambientales y de salud y avanzando por sobre los reclamos de los pueblos indígenas y comunidades locales. El <a href="http://www.telam.com.ar/notas/201602/135945-mauricio-macri-anuncio-exportaciones-mineras-san-juan.html">decreto presidencial de quita a las retenciones a la industria minera</a> de principios de 2016 busca ahora ser profundizado en un <a href="http://www.telam.com.ar/notas/201702/179364-representantes-del-sector-minero-culminaron-la-propuesta-para-un-acuerdo-federal.html">Acuerdo Federal Minero</a> que selle la apertura irrestricta de uno de los sectores más redituables de la economía argentina. Como en los Estados Unidos de Trump, el avance de este modelo de despojo, hace caso omiso de las <a href="http://www.infobae.com/politica/2016/11/22/un-documento-oficial-reconoce-que-44-proyectos-mineros-violan-la-ley-de-glaciares/">violaciones a las protecciones ambientales</a> como la Ley de Glaciares e incrementa las tensiones en torno a la lucha por la tierra, desoyendo los legítimos reclamos de las comunidades locales e indígenas. En estas líneas podemos entender y conectar las resistencias de las comunidades locales y los episodios de violentas represiones a lo largo y ancho del país: desde el <a href="https://www.pagina12.com.ar/20078-preso-por-reclamar-derechos">pueblo Guaraní en Salta</a>, pasando por la <a href="http://www.politicargentina.com/notas/201612/18408-represion-y-mas-de-30-detenidos-por-cortar-el-acceso-a-la-mina-veladero-en-san-juan.html">comunidad de Jáchal en San Juan</a>, las protestas de <a href="http://www.dw.com/en/increasing-number-of-deaths-due-to-glyphosate/a-19183357">pueblos fumigados en Córdoba y el Chaco</a> hasta el <a href="https://www.opendemocracy.net/democraciaabierta/saskia-fischer/mapuche-vs-benetton-un-settling-land">pueblo Mapuche Cushamen</a> en la Patagonia. El recrudecimiento del modelo de explotación de recursos naturales, continúa hipotecando el futuro del país, violentando los derechos de los más vulnerables.</p> <p><strong>Jurisprudencia creativa</strong><strong></strong></p> <p>Quienes osan organizar movimientos de resistencia se convierten en blanco de un feroz disciplinamiento social que va desde la represión policial directa hasta el secuestro y la tortura psicológica perpetrada por una justicia cómplice de los poderosos. Recientemente, el 8 de marzo, en Buenos Aires, decenas de mujeres fueron <a href="http://www.lanacion.com.ar/1991570-denuncian-que-las-detenciones-en-la-marcha-de-mujeres-fueron-arbitrarias">brutalmente reprimidas y detenidas</a> después de participar en la multitudinaria huelga de mujeres y marcha contra la violencia de género NiUnaMenos, que tuvo alcance global. El accionar policial, arbitrario y violento, dejó en claro que se trataba de una acción de amedrentamiento para disciplinar a mujeres auto-organizadas. Aún más grave es <a href="http://www.oas.org/es/cidh/prensa/comunicados/2016/182.asp">el caso de Milagro Sala</a>, cooperativista y diputada indígena jujeña, detenida arbitrariamente desde hace más de un año por el gobierno provincial aliado de Macri, pese a los reclamos de <a href="http://www.perfil.com/policia/el-cels-pide-la-liberacion-inmediata-de-milagro-sala.phtml">Naciones Unidas</a>, la <a href="http://www.perfil.com/politica/la-comision-interamericana-de-ddhh-pide-liberar-a-milagro-sala.phtml">Comisión Interamericana de Derechos Humanos</a>, <a href="https://www.amnesty.org/en/documents/amr13/5612/2017/en/">Amnistía Internacional</a> y el Parlamento de Mercosur, entre otros, merced a maniobras judiciales que ni se preocupan por disimular su abierta parcialidad. Sometidos a una campaña difamatoria feroz en los medios hegemónicos que los trata de asociar con el narcotráfico y expuestos a maltratos físicos y psicológicos en las cárceles, Milagro Sala y otros activistas de las comunidades kolla, guaraní y mapuche, están poniendo en riesgo sus vidas, no solo en defensa de sus pueblos sino también de una democracia en agonía. Tal y como lxs activistas del Dakota Pipeline en EE UU o lxs integrantes del colectivo artístico-político Pussy Riot en Rusia, también en Argentina las cooperativas indígenas como Túpac Amaru o los colectivos de mujeres y personas trans como NiUnaMenos, se vuelven inadmisibles, precisamente por llevar adelante formas de auto-organización de amplio alcance colectivo.</p> <p>No nos dejemos engañar por el lenguaje publicitario de cosmopolitismo y buena onda del macrismo y sus socios mediáticos: por más que cambie la música, la canción sigue siendo la misma. En los laboratorios latinoamericanos de la nueva derecha, en lugar del sombrero de Trump y de los bíceps de Putin, se visten trajes de CEO – sin corbata, para lucir más descontracturados. Pero las máscaras primermundistas ya apenas esconden el rostro del Señor de Ingenio, del encomendero y del latifundista, que subyace a ellas: el gobierno argentino actual está perpetrando el ataque más comprehensivo contra el pluralismo, la igualdad, la libertad, la participación social y la justicia desde el fin de la última dictadura. Como en toda otra parte en que la neoderecha llegó al poder, de Polonia a Paraguay y de Honduras a Hungría, se han iniciado medidas de represión concreta y sistemática, acompañadas de discursos de discriminación, exclusión y violencia, cuyo blanco principal es el propio pacto de convivencia democrática. Es que la democracia y los derechos civiles, para el capitalismo de rapiña que sostiene a las nuevas derechas, son el obstáculo principal a la acumulación ilimitada. No podemos consentir que avancen sus experimentos. Ni en Argentina ni en ninguna parte.</p><div class="field field-country"> <div class="field-label"> Country or region:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> Argentina </div> </div> </div> <div class="field field-topics"> <div class="field-label">Topics:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> Civil society </div> <div class="field-item even"> Democracy and government </div> <div class="field-item odd"> Ideas </div> <div class="field-item even"> International politics </div> </div> </div> <div class="field field-rights"> <div class="field-label">Rights:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> CC by NC 4.0 </div> </div> </div> DemocraciaAbierta DemocraciaAbierta Argentina Civil society Democracy and government Ideas International politics Observatorio Argentino Fri, 24 Mar 2017 08:00:00 +0000 Observatorio Argentino 109607 at https://www.opendemocracy.net Argentina: laboratory of the New Right https://www.opendemocracy.net/democraciaabierta/observatorio-argentino/argentina-laboratory-of-new-right <div class="field field-summary"> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> <p>March 24 commemorates the coup d'état of 1976 and was designated national holiday in 2002. Macri wanted to abolish it, but had to back down in front of protests of the public. <em><strong><a href="https://opendemocracy.net/democraciaabierta/observatorio-argentino/argentina-laboratorio-de-las-nuevas-derechas">Español</a></strong></em></p> </div> </div> </div> <p><span class='wysiwyg_imageupload image imgupl_floating_none 0'><a href="//cdn.opendemocracy.net/files/imagecache/wysiwyg_imageupload_lightbox_preset/wysiwyg_imageupload/557099/PA-30233839.jpg" rel="lightbox[wysiwyg_imageupload_inline]" title=""><img src="//cdn.opendemocracy.net/files/imagecache/article_xlarge/wysiwyg_imageupload/557099/PA-30233839.jpg" alt="" title="" width="460" height="306" class="imagecache wysiwyg_imageupload 0 imagecache imagecache-article_xlarge" style="" /></a> <span class='image_meta'><span class='image_title'>President of Argentina, Mauricio Macri, in Madrid, Spain. February 23, 2017. Alter Photos/SIPA USA/PA Images. All rights reserved.</span></span></span></p><p>After Trump’s victory in the US, and on the eve of elections in France in which the far right is leading many polls, there seems little doubt about the direction the world is taking. But anyone wanting to know the future that the new right has planned for us could do well to look not only at Russia or Poland but further south as well. Just as, at the dawn of the neoliberal age, the Pinochet dictatorship was the testing ground for its “shock doctrine,” today the countries of the global south, like Argentina, Brazil and the Philippines, are the laboratories where the plans of Trump, Le Pen &amp; Co. are put to the test. Another anniversary of the 1976 coup in Argentina (24 March – a date that the current government under President Mauricio Macri would like to uncouple from the National Day of Memory) offers the opportunity to assess the experiments under way. These target any possibility of a participative and egalitarian democracy. In spite of the savage and unprecedented cuts to budgets for science, technology and education (for example some 60% sliced from the fund for early-career researchers), in the laboratory of the new right, there are plenty of new knowledge producers, specialising in “alternative facts.” &nbsp;</p> <p><strong>Applied Xenophobia</strong></p> <p>In January 2017, Macri signed a <a href="https://www.nytimes.com/2017/02/04/world/americas/argentinas-trump-like-immigration-order-rattles-south-america.html?_r=1">decree allowing the deportation of immigrants</a>. It looked like a mere <a href="http://informatesalta.com.ar/noticia/112591/construyen-un-muro-en-la-frontera-entre-jujuy-y-bolivia">copy of a similar law approved by Donald Trump</a> a few days earlier. The gesture is the same: the criminalization of migration, racializing crime by linking it, in the words of Interior Minister Patricia Bullrich, to international drug networks, and their representatives in the shape of immigrants from Peru or Bolivia. However, in Argentina the systematic criminalization of foreigners had started before the “Trump effect.” In 2016, in sharp contrast to earlier border legislation, a <a href="https://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-307814-2016-08-26.html">detention centre</a> was opened, in which any foreigner can be jailed for the most minor offence. Clearly, the point is to place immigrants at the centre of security concerns, to divide society, as an excuse to boost police presence on the streets. We are a long way from that old Argentine slogan, “the homeland is your neighbour.” Instead, race and racism become the axis of public policy.&nbsp; </p> <p>This attack on the status of migrants is part of a wider assault on human rights and related policies. Juan J. Gómez Centurión, responsible for Argentina’s Customs Authority, has bolstered the ranks of right-wing politicians who <a href="http://www.lanacion.com.ar/1980180-juan-jose-gomez-centurion-sobre-los-desaparecidos-son-22-mil-mentiras">question the veracity of the last dictatorship’s crimes</a>, <a href="https://www.theguardian.com/world/2016/aug/29/argentina-denial-dirty-war-genocide-mauricio-macri">including the figure of 30,000 persons disappeared</a>. The government has proposed a lawyer who specialises in defending military repressors as head of the main human rights organisation. Meanwhile, such groups have suffered budget cuts and sackings. It is not just that the current government feels loyalty to dictatorships of the past. These measures function as a licence to accentuate social divisions, be they racial, national, class-based, or sexual. The threat of “insecurity” is ever present. The result is <em>carte blanche </em>for surveillance and police repression. The liquidation of human rights policy is the flipside to governing through insecurity. Argentina, like other Latin American countries, offers an experimental model that is spreading to the US and Europe. </p> <p><strong>Communications Alchemy </strong></p> <p>As well as dictatorship-deniers like Gómez Centurión, Macri’s cabinet covers the whole rainbow of high finance. Until very recently, the President’s Legal and Technical Secretary divided his time with positions on the executive boards of the Macri family’s private airlines, which <a href="http://www.ambito.com/875041-como-fue-la-adjudicacion-de-avianca-que-termino-con-macri-imputado">benefited from the privatization of flight routes</a> under the new government. The Energy Ministry is now in the hands of a <a href="http://www.ambito.com/845008-alonso-sobre-caso-aranguren-le-pedimos-a-todos-los-funcionarios-que-deleguen-la-firma">multimillionaire shareholder and former CEO of Shell Argentina</a>, who immediately began a wholesale crusade against supposedly “distorted” tariffs, raising gas and electric bills by up to 2,000%. “Holding shares does not necessarily constitute a conflict of interests,” according to Laura Alonso, head of the Anticorruption Agency. Neither, so it would seem, is <a href="http://www.minutouno.com/notas/1523704-por-decreto-macri-modifico-el-blanqueo-y-habilito-familiares-funcionarios-sumarse">exempting from prosecution taxes evaded through fiscal havens</a>, including a raft of shell companies owned by the president’s family, nor the <a href="http://www.perfil.com/politica/mauricio-macri-le-perdono-una-deuda-de-70-mil-millones-a-su-familia-con-el-estado.phtml">cancelling of payments on a $4.5 billion debt</a> which the Macri group owed to the nation for its share of a Post Office privatization. With <a href="http://internacional.elpais.com/internacional/2017/03/09/argentina/1489075264_055333.html">more than 1.5 million citizens newly impoverished</a> in just one year, according to estimates from the Catholic University of Argentina (UCA), none of these blank cheques could have been signed without the cover of a daily media hate campaign against a few select scapegoats. Against all evidence, the government has been campaigning on the problem of “juvenile delinquency” and the need to lower the age of criminal responsibility. In fact, there has been a <a href="http://www.clarin.com/politica/Denuncian-Macri-absoluto-violencia-institucional_0_Hy7q--yEx.html">rise in shootings by trigger-happy police</a>, as well as “ID check” stops, a euphemism for intimidation of the poor or mixed race. These include the young <a href="http://www.infobae.com/sociedad/2016/09/30/dos-chicos-de-la-garganta-poderosa-denunciaron-haber-sido-torturados-por-prefectura/">activists from a <em>villa miseria-</em>based magazine, “Garganta Poderosa” (Strong Throat)</a>, arrested without charge and subjected to torture and mock execution. </p> <p>A toxic mix of campaigning judges, serial accusers from the mainstream media, secret service agents and <a href="http://www.eldestapeweb.com/como-funciona-el-call-center-troll-cambiemos-n19041">social media trolls</a> is at work undermining the bases of a tolerant, democratic society, and turning judicial independence into a sad caricature of itself. Each new scandal effecting the government is immediately buried by another accusation against the opposition from one or another acquiescent judge. When the Panama Papers broke, heavily implicating the President, a prosecutor with a taste for magical realism ordered <a href="http://www.lanacion.com.ar/1893333-asi-buscan-dinero-con-excavadoras-en-las-estancias-de-lazaro-baez">a batallion of diggers</a> to be sent to Patagonia, excavating in search of the Kirchners’ alleged ill-gotten riches. &nbsp;</p> <p><strong>Toxicology </strong></p> <p>The criminalization of the opposition and of social protest in Argentina goes hand in hand with the government’s extractivist economic model. This follows the previous administration’s policy of expanding mining, but the growth of measures that promote and facilitate intensive extraction of natural resources, alongside the agro-business model, exacerbate health and environmental problems. They also encroach on the claims of indigenous peoples and local communities. The <a href="http://www.telam.com.ar/notas/201602/135945-mauricio-macri-anuncio-exportaciones-mineras-san-juan.html">presidential decree removing windfall taxes</a> on the mining industry at the start of 2016 is set to be extended with a <a href="http://www.telam.com.ar/notas/201702/179364-representantes-del-sector-minero-culminaron-la-propuesta-para-un-acuerdo-federal.html">Federal Mining Agreement</a> which allows unrestricted growth of one of the most lucrative sectors of the Argentine economy. As in the US under Trump, the forward march of this form of plunder pays no heed to environmental protections, such as the <a href="http://www.infobae.com/politica/2016/11/22/un-documento-oficial-reconoce-que-44-proyectos-mineros-violan-la-ley-de-glaciares/">Glacier Law</a>. It increases tensions around struggles for land, while ignoring the legitimate claims of local and indigenous communities. In this context one can understand and connect the different forms of community resistance and the violent acts of repression throughout the country: from the <a href="https://www.pagina12.com.ar/20078-preso-por-reclamar-derechos">Guaraní people in Salta</a>, to the <a href="http://www.politicargentina.com/notas/201612/18408-represion-y-mas-de-30-detenidos-por-cortar-el-acceso-a-la-mina-veladero-en-san-juan.html">Jáchal community in San Juan</a>, to the protests of <a href="http://www.dw.com/en/increasing-number-of-deaths-due-to-glyphosate/a-19183357">towns in Córdoba and the Chaco that have been fumigated</a>, to the <a href="https://www.opendemocracy.net/democraciaabierta/saskia-fischer/mapuche-vs-benetton-un-settling-land">Mapuche people of Cushamen</a> in Patagonia. This emboldened exploitation of natural resources continues to mortgage the future of the country, violating the rights of the most vulnerable. </p> <p><strong>Creative Jurisprudence </strong></p> <p>Those who dare to organise resistance movements do so at the risk of becoming targets for ferocious repression, from direct police violence through to kidnap and psychological torture carried out by a justice system complicit with the powerful. This 8 March, dozens of women were brutally <a href="http://www.lanacion.com.ar/1991570-denuncian-que-las-detenciones-en-la-marcha-de-mujeres-fueron-arbitrarias">attacked and detained after taking part in an internationally significant mass strike and demonstration</a> by women against gender violence, known as #NiUnaMenos (Not One Less – a reference to the high rates of femicide in Argentina). The arbitrary and violent actions of the police made it clear that this was an attempt to instil fear and thus bring to heal groups of women grassroots protestors. &nbsp;</p> <p>Still more troubling is <a href="http://www.oas.org/es/cidh/prensa/comunicados/2016/182.asp">the case of Milagro Sala</a>, an organizer of cooperatives and indigenous deputy in Jujuy, arbitrarily detained for over a year by a provincial government ally of Macri, as a result of legal manoeuvres that scarcely bother to hide their clear bias, and in spite of protests from <a href="https://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-314056-2016-11-12.html">the UN</a>, <a href="http://www.lanacion.com.ar/1961959-la-cidh-se-sumo-al-reclamo-por-milagro-sala">the Inter-American Court of Human Rights</a>, <a href="https://www.amnesty.org/en/documents/amr13/5612/2017/en/">Amnesty International</a> and the Parliament of Mercosur, among others. The mainstream media have subjected Sala and other activists from the Kolla, Guaraní and Mapuche communities to a savage campaign of defamation, linking them to drug trafficking; in jail they have been exposed to physical and psychological ill-treatment. They are putting their own lives in danger, in defence of their people but also of a democracy under mortal threat. Like the Dakota Pipeline activists in the US, or the members of Pussy Riot in Russia, those who stand up to the system become personae non gratae, precisely because they are carrying out forms of grassroots organisation with widespread social effects.</p> <p>Let’s not be fooled by the PR language of cosmopolitanism and good vibes from Macri and his media chums: the music may have changed, but the song remains the same. In the Latin American laboratories of the new right, instead of Trump’s baseball caps or Putin’s bare chest, politicians dress like CEOs – without the tie, of course, to look more chilled. But the first-world mask barely hides the face of the colonial lord, the <em>latifundista </em>underneath. The current government of Argentina is perpetrating the most comprehensive attack against pluralism, equality, liberty, social participation and justice since the end of the last dictatorship. As in other countries where the new right has come to power, from Poland to Paraguay, Honduras to Hungary, systematic and concrete discriminatory measures are in place, backed up by the language of discrimination, exclusion and violence, whose principal target is the pact of democratic coexistence. Democracy and civil rights are, for the predatory capitalism that underpins the new right, mere obstacles to unlimited accumulation. We cannot consent to their experiments, neither in Argentina nor anywhere else.&nbsp;</p><div class="field field-country"> <div class="field-label"> Country or region:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> Argentina </div> </div> </div> <div class="field field-topics"> <div class="field-label">Topics:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> Civil society </div> <div class="field-item even"> Democracy and government </div> <div class="field-item odd"> Ideas </div> <div class="field-item even"> International politics </div> </div> </div> <div class="field field-rights"> <div class="field-label">Rights:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> CC by NC 4.0 </div> </div> </div> DemocraciaAbierta Argentina Civil society Democracy and government Ideas International politics Observatorio Argentino Fri, 24 Mar 2017 08:00:00 +0000 Observatorio Argentino 109606 at https://www.opendemocracy.net Offshore democracy, or Argentina through the looking glass https://www.opendemocracy.net/democraciaabierta/observatorio-argentino/offshore-democracy-or-argentina-through-looking-glass <div class="field field-summary"> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> <p>Exclude the poor from politics on the grounds that they are tempted to misappropriate public funds, and replace them with the rich: this is the project. <em><strong><a href="https://opendemocracy.net/democraciaabierta/observatorio-argentino/democracia-offshore-en-la-argentina-de-macri" target="_blank">Español</a> <a href="https://opendemocracy.net/democraciaabierta/observatorio-argentino/democracia-offshore-na-argentina-de-macri" target="_blank">Português</a></strong></em></p> </div> </div> </div> <p><span class='wysiwyg_imageupload image imgupl_floating_none 0'><img src="//cdn.opendemocracy.net/files/imagecache/article_xlarge/wysiwyg_imageupload/557099/PA-26012012_0.jpg" alt="" title="" width="460" height="306" class="imagecache wysiwyg_imageupload 0 imagecache imagecache-article_xlarge" style="" /> <span class='image_meta'><span class='image_title'>Argentina's President Mauricio Macri gives a statement after an Argentine prosecutor asked for an investigation into President´s role in offshore companies. AP Photo/Natacha Pisarenko</span></span></span></p><p>Since the election of Mauricio Macri in November 2015, Argentina has found itself at the sharp end of an assault by Latin America’s New Right. This is the same New Right that in Brazil has just voted to impeach an elected President, in what amounts to a parliamentary coup, by a congress where corruption and criminality are rife. Macri, like his Brazilian bedfellows, the head of the lower chamber Eduardo Cunha and the Vice-President Michel Temer, has a liking not just for offshore companies and channelling public money to friends and associates. The co-owner of Fleg Trading, Kagemusha, Opalsen S.A. and Macri Group Panamá, involved in more than a dozen front companies in tax havens, also follows the example of his counterparts in Russia, Ukraine, Syria and Qatar implicated alongside him in the Panama Papers, in using the judiciary to persecute opposition and block free speech. </p> <p>In contrast to what has happened with Putin, Assad and Poroshenko, the Argentine news outlets affiliated to the International Consortium of Investigative Journalists have downplayed the President’s involvement in the offshore accounts scandal. With the approval of their international partners, the dailies <em>La Nación </em>and <em>Clarín </em>kept Macri’s dirty secrets under wraps until after the presidential elections. What’s more, his government was given a month’s warning about the publication: plenty of time to come up with PR and legal strategies to divert attention away from the shocking revelations.&nbsp; </p> <p><strong>“Stop, thieves!” shouted the thief, while reaching for the wallet… </strong></p> <p>The role of the mass media in the political establishment and in favour of the well-heeled is nothing new. However, there are different levels of obscenity, and the Argentine case is perhaps one of the most flagrant of recent times. When, under the leadership of the German paper <em>Süddeutsche Zeitung</em>, news outlets from several countries were invited to join the investigation, the only Argentine representatives were Macri stalwarts. No independent voice was allowed. To cap it off, <em>La Nación</em> itself appears in the Panama Papers, as the owner of offshore holdings. </p> <p>Events following the revelations leave little room for doubt. When the Panama Papers were released to the world, Macri’s inner circle had already woven a web of counter-revelations as cover, in particular an avalanche of accusations against former members and supposed associates of the previous administration. Macri, meanwhile, declared himself “surprised” at discovering he was the director of offshore companies, along with his father and brother. The culmination of this operation was to bury the inevitable investigation against the current president with another, the next day, against his predecessor, Cristina Fernández de Kirchner, which of course dominated the front pages. </p> <p>Macri’s main excuse, that one of the companies was created to support a business plan that never came to fruition, was embarrassingly scotched by <em>Página/12 </em>through a simple Google search, which unearthed an incriminating article from 2002 by, believe it or not, none other than <em>La Nación</em>. At the same time, information has emerged suggesting that offshore companies in the name of Macri’s former finance minister in the City of Buenos Aires could have been used to transfer millions from the public coffers to the electoral campaign of his party, the PRO. </p> <p>Media protection for the president and many of his ministers is just the tip of a very large and decades-old iceberg. The Clarín Group is, in proportional terms, one of the most dominant media conglomerates in the world, owning cable TV platforms, internet service providers, radio stations, free-to-air television channels and print media. The newspaper of the same name has the second-highest circulation of any Spanish-language newspaper in the world. Alongside <em>La Nación</em>, the Clarín Group is a major shareholder in the dominant newspaper manufacturer Papel Prensa, acquired in questionable circumstances under the last dictatorship. As in Brazil with <em>O Globo </em>and <em>O Estado de São Paulo</em>, this has allowed them an almost 40-year hold on printed and audio-visual public discourse. The Kirchnerist government attempted to break up this monopoly through its Media Law, voted in by a wide margin in both chambers of parliament in 2009. The law would earn the sorry distinction of being the most legally disputed in Argentina’s history, until in 2013 the Supreme Court declared it constitutional. On his first day in office, Macri hurriedly repealed the law by emergency decree. As a result of this bit of mutual back-scratching, the Clarín Group not only no longer has to divest itself of holdings, but is now in the process of signing contracts to access the only piece of the puzzle that was missing – the mobile phone market. </p> <p>As a result of this resurgence of the conservative conglomerates, the few media outfits opposed to Macri find themselves in dire straits. Journalists who have raised critical voices have been sacked. So it’s no surprise that armed attacks on opposition buildings and bomb threats against human rights organisations have gone almost unnoticed. Demonstrations against the government have been ignored or underestimated, as have massive layoffs which, according to union sources, have now accounted for some 200,000 workers since Macri’s investiture. It was always clear that the new government’s austerity policies would please few, and media manipulation would be needed to keep a lid on things. However, the sheer force with which this is being carried out brings chilling memories of the darkest moments in Argentina’s recent history. </p> <p><strong>First the sentence, and then the trial </strong></p> <p>The media’s protection of Macri’s administration works in conjunction with sectors of the judiciary who, under the banner of denouncing “corruption”, are effectively seeking to go after, weaken and, if possible, imprison members of the opposition. The judiciary’s prominent role is nothing new, but part of a region-wide onslaught&nbsp; best exemplified in neighbouring Brazil, where Judge Sérgio Moro has spearheaded the campaign to prosecute former president Lula da Silva. Although a similar trend has been underway in Argentina for quite some time, it has gathered momentum and expanded in scope with the current judicial offensive against Macri’s predecessor, Cristina Fernández de Kirchner: Judge Claudio Bonadío – an outspoken supporter of Macri, formerly linked to the notoriously corrupt government of Carlos Menem, accused of burying cases related to the traffic of contaminated blood and the terrorist attack on the Jewish Mutual Association (AMIA) in 1994 – called the former president to testify in court. Resting on shaky legal ground, the case is viewed by a broad range of jurists as outright political persecution (the judge accuses the previous government of fixing the exchange rate, a measure that undoubtedly falls within the remit of any government.)&nbsp;&nbsp; The judiciary’s pursuit of Fernández de Kirchner should be viewed within a broader pattern of judicial anomalies, most notably the arrest of indigenous activist Milagro Sala in the northern province of Jujuy, where even her defence lawyer has been threatened with legal action. These judges, serving the interests of politicians and the media, appear to share a common goal:&nbsp; to see the opposition leaders behind bars. </p> <p>Yet, this same judicial power has been alarmingly remiss in investigating key figures of the current administration, not least Macri, who is implicated in a number of cases, the latest of which concerns his offshore businesses. Judges tend to be openly partial, aligning themselves with the ruling government’s political objectives – above all, the eradication of Kirchnerism’s symbolic power. Yet, there is something more serious afoot: a judiciary that sees its function as that of political watchdog, that seeks to strip the popular struggle of its historic meaning, and that operates as a powerful tool for the neoliberal management of society.</p> <p><strong>A republic for people like us</strong></p> <p>The electoral campaign that brought Macri to power rested on an image of professionalism and respect for state institutions portrayed by corporate media outlets as either dysfunctional or encroached upon, manipulated and used by the Kirchner administrations for political and/or economic gain. Adhering to a traditional script drawing on elements from the Old and New Right, the campaign demonized any inclusive citizenship policies and dismissed them as nepotism or pork-barrel politics. In spite of these relentless accusations, the incoming administration did not see an issue in appointing their nearest and dearest to senior and mid-level government posts, whilst portraying the mass layoffs of state workers as guided by prudence and the need to get the government house in order. Beyond the cynicism associated with such shock policies, and however anecdotal the hiring of husbands, wives, cousins, in-laws and friends might seem, the real point is that this new political agenda marks the transfer of power and control of the economy to large corporations linked to members of Macri’s government. These are the coordinates within which to read supposedly disconnected phenomena: relatives and friends being hired as government officials or being awarded contracts; support for speculative capital as exemplified by the government’s pledge to pay off the holdout or “vulture” funds; and the president’s offshore accounts, the supposed “legality” of which is underpinned by the logic of transnational capital.</p> <p><strong>If you’re truly hungry, you’ll swallow anything. </strong></p> <p>The seemingly unrelated events of the offshore activities of Argentine business owners, the legal/media persecution of politicians or social activists who dare to differ from the Washington Consensus, and the inhuman statements made by members of the current administration to justify the withdrawal of support for vulnerable sectors of society – such as the declaration made by the vice-president of the School Council for the Province of Buenos Aires to defend the distribution of out-of-date milk in poor neighbourhoods –, are, in fact, closely tied together. The link is the extraordinary rate of tax evasion in countries like Argentina. For decades, corporate media have levelled one accusation after another of corruption at politicians working against its interests precisely to feed the idea among the general population that paying taxes is pointless in a country where civil servants appropriate public funds or squander them on superfluous state projects. For decades, the dominant media companies have, as a result, stirred up an absurd but extremely effective feeling of solidarity between small business owners, professionals and those workers required to pay, as is the case in any part of the world, income tax, and the large-scale business owners who, like Macri and his family, have set about opening offshore accounts to escape such fiscal obligations. </p> <p>This campaign can be summarised by comments made by the journalist Jorge Lanata for the Spanish newspaper ABC, published on 12 December 2015: ‘Macri doesn’t need power or money. It’s very noble of him to want to take on the current chaos in Argentina’. It would be hard to find anywhere in our history such a forthright declaration of love for plutocracy than the notion that we should include the rich within politics and exclude the poor on the grounds that the latter are tempted to misappropriate public funds. All of which gives some idea of the reach of this campaign, not just because such a repellent statement can be made but also because such a large sector of public opinion is in agreement with it. Plutocracy, after all, may well simply be the former name for this new offshore democracy.</p><hr /><p><em>Alejandra Crosta (University of Oxford), Alessandra Ghezzani (Università di Pisa), Andrea Pagni (Universität Erlangen-Nürnberg), Andrés Avellaneda (University of Florida), Anna Forné (Göteborgs Universitet), Ben Bollig (University of Oxford), Cara Levey (University College Cork), Carmen Arndt (AP Berlin), Cecilia Sosa (University of East London), Claudia Tomadoni (Bauhaus Universität Weimar), Daniel Ozarow (Middlesex University), Dardo Scavino (Université de Pau), David Rojinsky (King’s College London), Edoardo Balletta (Università di Bologna), Emilia Perassi (Università di Milano), Federica Rocco (Università di Udine), Fernanda Peñaloza (University of Sydney), Fernando Rosenberg (Brandeis University), Francisco Domínguez (Middlesex University), Gabriel Giorgi (New York University), Gisela Heffes (Rice University), Graciela Montaldo (Columbia University), Ignacio Aguiló (University of Manchester), James Scorer (University of Manchester), Jens Andermann (Universität Zürich), John Kraniauskas (Birkbeck College London), Jordana Blejmar (University of Liverpool), Kathrin Sartingen (Universität Wien), Liliana Ruth Feierstein (Humboldt-Universität zu Berlin), Milton Läufer (New York University), Pablo Rosso (Especialista en Moitoreo Ambiental, Berlín), Rike Bolte (Universität Osnabrück), Vikki Bell (Goldsmiths College London)</em></p><div class="field field-country"> <div class="field-label"> Country or region:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> Argentina </div> </div> </div> <div class="field field-topics"> <div class="field-label">Topics:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> Civil society </div> <div class="field-item even"> Culture </div> <div class="field-item odd"> Democracy and government </div> <div class="field-item even"> Economics </div> <div class="field-item odd"> Ideas </div> <div class="field-item even"> International politics </div> </div> </div> <div class="field field-rights"> <div class="field-label">Rights:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> CC by NC 4.0 </div> </div> </div> DemocraciaAbierta Argentina Civil society Culture Democracy and government Economics Ideas International politics latin america Observatorio Argentino Politics of Plunder Thu, 28 Apr 2016 08:00:51 +0000 Observatorio Argentino 101695 at https://www.opendemocracy.net Democracia offshore en la Argentina de Macri https://www.opendemocracy.net/democraciaabierta/observatorio-argentino/democracia-offshore-en-la-argentina-de-macri <div class="field field-summary"> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> <p>Este es el proyecto:&nbsp;con el argumento de que caen en la tentación de apropiarse indebidamente de fondos públicos,&nbsp;excluir a los pobres de la política y sustituirlos por los ricos. <strong><em><a href="https://opendemocracy.net/democraciaabierta/observatorio-argentino/offshore-democracy-or-argentina-through-looking-glass" target="_blank">English </a><a href="https://opendemocracy.net/democraciaabierta/observatorio-argentino/democracia-offshore-na-argentina-de-macri" target="_blank">Português</a></em></strong></p> </div> </div> </div> <p class="graf--p"><span class='wysiwyg_imageupload image imgupl_floating_none 0'><img src="//cdn.opendemocracy.net/files/imagecache/article_xlarge/wysiwyg_imageupload/557099/PA-26012012.jpg" alt="" title="" width="460" height="306" class="imagecache wysiwyg_imageupload 0 imagecache imagecache-article_xlarge" style="" /> <span class='image_meta'><span class='image_title'>El presidente argentino Mauricio Macri habla publicamente después de que un fiscal argentino pidiera una investigación sobre su participación en empresas offshore. Foto AP / Natacha Pisarenko</span></span></span></p><p class="graf--p">Tras la elección de Mauricio Macri en noviembre de 2015, la Argentina se ha convertido en punta de lanza de la nueva derecha latinoamericana; la misma que, en Brasil, acaba de aprobar el impeachment de la presidenta electa por un golpe parlamentario de un congreso plagado de corruptos y delincuentes. Macri comparte con sus socios brasileños, el líder del congreso Eduardo Cunha y el vicepresidente Michel Temer, no sólo la predilección por los negocios offshore y la desviación de fondos públicos a socios y amigos. </p><p class="graf--p">El co-titular de Fleg Trading, Kagemusha, Opalsen S.A. y Macri Group Panamá, involucrado también en más de una docena de otras empresas pantalla en paraísos fiscales, también sigue el ejemplo de sus pares de Rusia, Ucrania, Siria y Qatar nombrados en los Papeles de Panamá a la hora de usar la justicia para perseguir opositores y recortar la libertad de expresión. Pero a diferencia de lo que sucedió con Putin, Assad y Poroshenko, los medios argentinos afiliados al Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación han minimizado el involucramiento del presidente argentino en el escándalo de las cuentas offshore.</p><p class="graf--p"> Con el beneplácito de sus socios internacionales, los diarios <em>La Nación </em>y <em>Clarín</em> mantuvieron en secreto las revelaciones sobre los negocios turbios de Macri hasta después de las elecciones presidenciales. Más aún, su gobierno fue informado de la publicación con al menos un mes de anticipación, lo suficiente como para armar estrategias mediáticas y jurídicas que desviaran la atención del escándalo.</p> <p><strong>¡Ladrones! (gritaba el ladrón, mientras metía la mano en la billetera)</strong></p> <p class="graf--p">Esta participación de medios de comunicación en el andamiaje político y a favor de grupos económicamente beneficiados no resulta novedosa. Sin embargo, hay niveles de obscenidad en dichas prácticas y quizás el caso argentino represente uno de los más flagrantes de los últimos tiempos. Cuando, bajo la dirección del periódico alemán <em>Süddeutsche Zeitung</em>, medios de diferentes países fueron convocados para coordinar la investigación, en la Argentina sólo se eligió a medios férreamente alineados con el macrismo, sin permitir el ingreso de ninguna voz independiente. Para colmo, el propio diario<em> La Nación </em>figura en los Papeles de Panamá como dueño de empresas offshore.</p> <p class="graf--p">El tejido de acontecimientos posterior a las revelaciones no deja mucho lugar a dudas: en el momento del lanzamiento mundial de los <em>Panamá Papers</em>, el macrismo ya había urdido una red de contranoticias para cubrirlo, entre las cuales se destaca una catarata de imputaciones contra ex funcionarios y aparentes socios de la administración previa, mientras Macri declaraba estar “sorprendido” ante la existencia de sociedades offshore en cuya titularidad se turnaba con su padre y hermanos. El clímax de la operación llegó cuando se tapó la inevitable imputación al presidente actual con otra, al día siguiente, contra la su predecesora Cristina Fernández de Kirchner, la cual por supuesto cubrió las primeras planas.</p> <p class="graf--p">La principal excusa de Macri, que una de las sociedades se creó para una operación que nunca avanzó, fue bochornosamente desmentida por <em>Página/12</em> a través de una simple búsqueda en Google que resultó en –créase o no– un artículo del año 2002 del mismísimo diario <em>La Nación</em>. Al mismo tiempo, han surgido indicios de que empresas offshore a nombre de colaboradores de Macri podrían haber sido usadas para desviar millones de fondos públicos a la campaña electoral del PRO, el partido de Macri, que ha bloqueado asímismo la investigación iniciada por el gobierno anterior de las cuentas offshore relacionadas con allegados a la ESMA, uno de los principales centros de tortura de la última dictadura militar.</p><p class="graf--p"> Pero el blindaje periodístico del presidente y varios de sus ministros es sólo la punta de un iceberg que ha venido operando desde hace décadas. El Grupo Clarín es porcentualmente uno de los multimedios con más concentración en todo el mundo, dueño de proveedores de televisión por cable, servicios de internet, radios, canales de televisión abierta y medios impresos. El diario del mismo nombre es el segundo de más tirada en español a nivel global. Junto con <em>La Nación</em>, el Grupo Clarín posee asímismo la mayoría accionaria del monopólico productor de papel de diario <em>Papel Prensa</em>, que fue adquirido en circunstancias sospechosas durante la última dictadura militar y que (al igual que sucede en Brasil con <em>O Estado</em> <em>de São Paulo</em> y <em>O Globo</em>) les permitió por décadas controlar la expresión pública impresa y audiovisual. </p><p class="graf--p">El gobierno kirchnerista intentó desarticular ese monopolio a través de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisuales, votada con amplia mayoría en ambas cámaras en 2009. Luego contaría con el triste honor de ser la ley más judicializada en la historia argentina, hasta que en 2013 la Corte Suprema la declaró constitucional. En su primer día de gobierno, Macri se apresuró a derogar dicha Ley con un Decreto de Necesidad y Urgencia: el Grupo Clarín, como resultado de esta devolución de favores, no sólo no deberá desmembrarse sino que ya está cerrando contratos para acceder al único rubro que aún le faltaba, la telefonía móvil.</p> <p class="graf--p">Como resultado de esa reinstauración de los monopolios, los escasos medios opositores a Macri comienzan a desintegrarse y periodistas que lo han denunciado fueron echados de sus puestos. Así, a nadie puede sorprender que ataques armados a locales de la oposición y amenazas de bomba contra centros de derechos humanos hayan pasado casi desapercibidos, que las manifestaciones contrarias al gobierno sean negadas o minimizadas o que se escondan los despidos masivos que según fuentes sindicales ya suman más de 200 mil desde la asunción de Macri. </p><p class="graf--p">Siempre fue claro que las políticas de ajuste que llevaría a cabo el gobierno no iban a ser particularmente populares y que se requería la manipulación mediática para contener los desbordes. Sin embargo, la fuerza con la que este procedimiento está siendo llevado a cabo bordea la memoria de los tiempos más oscuros en la historia reciente del país.</p> <p><strong>Primero la sentencia, después el proceso</strong></p> <p><span>La protección mediática del gobierno de Macri funciona en conjunción con sectores de un poder judicial que, bajo la consigna general de la “corrupción”, buscan fundamentalmente perseguir, debilitar y en lo posible encarcelar a figuras políticas opositoras. Este protagonismo del poder judicial no es nuevo, y forma parte de una avanzada regional que encuentra en el caso brasileño y en el juez Sergio Moro –cabeza principal de la avanzada contra el ex presidente Lula– un ejemplo acabado. </span></p><p><span>Ese mismo esquema ya estaba en funcionamiento en Argentina, pero adquiere un nuevo impulso y alcance con la actual ofensiva judicial contra Cristina Kirchner: el juez Claudio Bonadío — un juez de perfil abiertamente pro-Macri, con antecedentes en el gobierno notoriamente corrupto de Carlos Menem, acusado de ‘dormir’ causes de tráfico de sangre contaminado y del encubrimiento oficial del atentado a la mutual judía AMIA en 1994, entre otras — la citó a declarar por una causa de debilísima base legal, que fue reconocida por un amplio espectro de juristas como persecución lisa y llanamente política (el juez acusa a la cúpula del gobierno anterior por una fijación del cambio de la moneda, medida que claramente forma parte de las atribuciones que tiene cualquier gobierno.) </span></p><p><span>Esa avanzada del poder judicial debe ser leída en el marco de otras irregularidades jurídicas, notablemente la prisión ‘provisional’ de la dirigente popular Milagro Sala en Jujuy, donde el mismo abogado defensor ha sido amenazado con una causa. El objetivo de estos jueces al servicio de sectores políticos y mediáticos parece ser el mismo: la foto en la cárcel de los dirigentes opositores.</span></p> <p class="graf--p">Este mismo poder judicial, sin embargo, ha sido más que remiso en perseguir a figuras centrales del actual gobierno, empezando por el mismo Macri, quien acumula numerosas causas a las que ahora se le suman las de sus empresas offshore. Se trata de jueces abiertamente parciales, alineados con objetivos políticos del oficialismo –sobre todo, el de liquidar el peso simbólico del kirchnerismo. Pero se trata también de algo aún más grave: un poder judicial que quiere funcionar como vigilante de la política, que busca vaciar los sentidos históricos de las luchas, y que funciona como herramienta automática para una gestión neoliberal de lo social.</p> <p><strong>Una república como la gente</strong></p> <p class="graf--p">La campaña que llevó al macrismo al poder estuvo basada en una imagen de profesionalismo y respeto por las instituciones de un Estado que los medios corporativos habían retratado como invadido, manipulado, y utilizado por el kichnerismo como una maquinaria o bien disfuncional, o bien movilizada para su propio beneficio económico y/o político. Siguiendo un guión tradicional de las derechas nuevas y viejas, toda política de inclusión ciudadana fue caricaturizada y demonizada como favoritismo o negociado. A pesar de esta persistente acusación, el nuevo gobierno no se sintió limitado en su contratación de allegados y familiares para ocupar altos y medios cargos en las estructuras del estado, mientras se intenta proyectar como limpieza y prudencia la expulsión y ninguneo de aquellos ahora considerados ‘ñoquis’ sobrantes. </p><p class="graf--p">Más allá del cinismo que esta política de shock social connota, más allá de lo anecdótico que puede parecer la contratación serial de esposas, primos, yernos y amigos, se trata de una agenda política que transfiere poder y control de la economía a grandes capitales corporativos ligados a los funcionarios del macrismo. Es en este contexto que se inscriben fenómenos aparentemente desconectados tales como la contratación como funcionarios y licitaciones de contratos estatales a familiares y amigos, la obediencia a capitales especulativos que connota el pago a los fondos buitre, y las cuentas offshore del presidente, cuya supuesta ‘legalidad’ se sustenta en la lógica del capital transnacional.</p> <p><strong>‘El que tiene hambre de verdad, come cualquier cosa’</strong></p> <p class="graf--p">Hay un vínculo que une episodios aparentemente muy diversos como los negocios offshore de empresarios argentinos, la persecución jurídico-mediática contra políticos o militantes sociales renuentes al consenso de Washington y las inhumanas declaraciones de los funcionarios de la actual gestión –como la pronunciada por la vicepresidenta del Consejo Escolar de la Provincia de Buenos Aires para justificar la distribución de leche vencida en barrios pobres– efectuadas para justificar la supresión de las ayudas a los sectores vulnerables. Este vínculo es la descomunal evasión fiscal en países como la Argentina. </p><p class="graf--p">Desde hace décadas, los medios corporativos multiplican las denuncias por corrupción contra políticos contrarios a sus intereses para instalar en la población la idea de que pagar impuestos resulta inútil en un país donde los funcionarios se apropian los fondos públicos o los dilapidan financiando puestos estatales superfluos. Desde hace décadas, los medios concentrados suscitaron así una descabellada, pero eficaz, solidaridad entre los pequeños comerciantes, los profesionales o los trabajadores calificados obligados a pagar, como en cualquier otra parte del mundo, un impuesto a las ganancias, y los grandes empresarios que, como Macri y su familia, se dedican a abrir cuentas offshore para escapar a los controles del fisco.</p> <p class="graf--p">Esta campaña puede resumirse con una declaración realizada por el periodista Jorge Lanata para el periódico madrileño ABC y publicada el 12 diciembre de 2015: “Macri no necesita poder ni dinero. Es muy noble que haya querido ponerse al frente del caos que hay en la Argentina”. Excluir a los pobres de la política, debido a que están tentados por la malversación de fondos públicos, y sustituirlos por los ricos: resulta difícil encontrar en la historia de la humanidad semejante declaración de amor a la plutocracia. Y esta dificultad nos da una idea de las proporciones de aquella campaña: no solamente para que semejante enormidad haya sido proferida sino también para que una buena porción de la opinión pública haya llegado a compartirla. Y plutocracia, después de todo, tal vez sea solo el antiguo nombre de esta nueva democracia offshore.</p><p class="graf--p">&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><hr /><p>El "Observatorio argentino" lo componen:</p><p><em>Alejandra Crosta (University of Oxford), Alessandra Ghezzani (Università di Pisa), Andrea Pagni (Universität Erlangen-Nürnberg), Andrés Avellaneda (University of Florida), Anna Forné (Göteborgs Universitet), Ben Bollig (University of Oxford), Cara Levey (University College Cork), Carmen Arndt (AP Berlin), Cecilia Sosa (University of East London), Claudia Tomadoni (Bauhaus Universität Weimar), Daniel Ozarow (Middlesex University), Dardo Scavino (Université de Pau), David Rojinsky (King’s College London), Edoardo Balletta (Università di Bologna), Emilia Perassi (Università di Milano), Federica Rocco (Università di Udine), Fernanda Peñaloza (University of Sydney), Fernando Rosenberg (Brandeis University), Francisco Domínguez (Middlesex University), Gabriel Giorgi (New York University), Gisela Heffes (Rice University), Graciela Montaldo (Columbia University), Ignacio Aguiló (University of Manchester), James Scorer (University of Manchester), Jens Andermann (Universität Zürich), John Kraniauskas (Birkbeck College London), Jordana Blejmar (University of Liverpool), Kathrin Sartingen (Universität Wien), Liliana Ruth Feierstein (Humboldt-Universität zu Berlin), Milton Läufer (New York University), Pablo Rosso (Especialista en Moitoreo Ambiental, Berlín), Rike Bolte (Universität Osnabrück), Vikki Bell (Goldsmiths College London).</em></p><div class="field field-country"> <div class="field-label"> Country or region:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> Argentina </div> </div> </div> <div class="field field-topics"> <div class="field-label">Topics:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> Civil society </div> <div class="field-item even"> Conflict </div> <div class="field-item odd"> Democracy and government </div> <div class="field-item even"> Economics </div> <div class="field-item odd"> Ideas </div> <div class="field-item even"> International politics </div> </div> </div> <div class="field field-rights"> <div class="field-label">Rights:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> CC by NC 4.0 </div> </div> </div> DemocraciaAbierta DemocraciaAbierta Argentina Civil society Conflict Democracy and government Economics Ideas International politics latin america Observatorio Argentino Thu, 28 Apr 2016 07:50:45 +0000 Observatorio Argentino 101693 at https://www.opendemocracy.net Democracia Offshore na Argentina de Macri https://www.opendemocracy.net/democraciaabierta/observatorio-argentino/democracia-offshore-na-argentina-de-macri <div class="field field-summary"> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> <p>Excluir os pobres da política, porque podem ser tentados a malversar fundos públicos, e substitui-los pelos ricos: este é o projeto da nova democracia offshore. <em><strong><a href="https://opendemocracy.net/democraciaabierta/observatorio-argentino/offshore-democracy-or-argentina-through-looking-glass" target="_blank">English </a><a href="https://opendemocracy.net/democraciaabierta/observatorio-argentino/democracia-offshore-en-la-argentina-de-macri" target="_blank">Español</a></strong></em></p> </div> </div> </div> <p><span class='wysiwyg_imageupload image imgupl_floating_none 0'><img src="//cdn.opendemocracy.net/files/imagecache/article_xlarge/wysiwyg_imageupload/557099/PA-26012012_1.jpg" alt="" title="" width="460" height="306" class="imagecache wysiwyg_imageupload 0 imagecache imagecache-article_xlarge" style="" /> <span class='image_meta'><span class='image_title'>O presidente argentino Mauricio Macri comparecendo publicamente depois de que um procurador argentino tenha pedido investigação sobre seu envolvimento em empresas offshore. AP Photo / Natacha Pisarenko</span></span></span></p><p>Depois da eleição de Maurício Macri em novembro de 2015, a Argentina converteu-se na ponta da lança da nova direita latino-americana: a mesma que, no Brasil, acaba de aprovar o impeachment da presidenta eleita através dum golpe parlamentário dum congresso repleto de corruptos e delinquentes. Macri partilha com os seus sócios brasileiros, o líder do congresso Eduardo Cunha e o vice-presidente Michel Temer, não só a predileção pelos negócios <em>offshore</em> e o desvio de fundos públicos para sócios e amigos. O cotitular da Fleg Trading, Kagemusha, Oplasen S.A. e Macri Group Panamá, envolvido também em mais duma dúzia de outras empresas fantasma em paraísos fiscais, também segue o exemplo dos seus pares da Rússia, Ucrânia, Síria e Qatar citados nos Papéis do Panamá chegada a hora de usar a justiça para perseguir opositores e limitar a liberdade de expressão. Mas, contrariamente ao que aconteceu com Putin, Assad e Poroshenko, os meios de comunicação argentinos afiliados ao Consorcio Internacional de Jornalistas de Investigação minimizaram o envolvimento do presidente argentino no escândalo das contas <em>offshore</em>. Com o beneplácito dos seus sócios internacionais, os jornais <em>La Nación</em> e o <em>Clarín</em> mantiveram em segredo as revelações sobre os negócios questionáveis de Macri até depois das eleições presidenciais. Mais ainda, o seu governo foi informado da publicação ao menos um mês antes, o suficiente para preparar estratégias mediáticas e judicias que desviassem a atenção do escândalo. </p> <p><strong>Ladroes! (gritava o ladrão, enquanto metia a mão na carteira)</strong></p> <p>Esta participação dos meios de comunicação na estrutura politica e a favor dos grupos economicamente mais poderosos não é uma novidade. Contudo, há níveis de obscenidade em ditas práticas e talvez no caso argentino represente um dos mais flagrantes dos últimos tempos. Quando, sob a direção do jornal alemão Süddeutsche Zeitung, meios de comunicação de diferentes países foram convocados para coordenar a investigação, na Argentina elegeram-se somente os meios de comunicação alinhados com o <em>macrismo</em>, sem permitir a participação de qualquer voz independente. Pior ainda, o próprio diário <em>La Nación</em> aparece nos <em>Papéis do Panamá</em> como dono de empresas <em>offshore</em>. </p> <p>A sucessão de acontecimentos posterior às revelações não deixa lugar a dúvidas: no momento do lançamento mundial dos <em>Papeis do Panamá</em>, o <em>macrismo</em> já tinha desenhado uma rede de contra notícias para cobri-lo, entre as quais se destaca uma sucessão de imputações contra ex-funcionários e aparentes sócios da administração prévia, enquanto Macri declarava estar “surpreendido" ante a existência de sociedades <em>offshore</em> em seu nome, do seu irmão e do seu pai. O clímax da operação chegou quando se tapou a inevitável imputação do presidente atual com outra, no dia seguinte, da sua predecessora Cristina Fernández de Kirchner, que obviamente ocupou as primeiras páginas dos jornais. </p> <p>A principal desculpa de Macri, que uma das sociedades se criou para uma operação que nunca avançou, foi vergonhosamente desmentida pela <em>Página 12</em> através duma simples procura no Google que teve como resultado – acredite-se ou não – num artigo do 2002 do próprio diário <em>La Nación</em>. Ao mesmo tempo, surgiram indícios de que as empresas offshore em nome de colaboradores de Macri poderiam ter sido usadas para desviar milhões de fundos públicos para a campanha eleitoral do PRO, o partido de Macri, que bloqueou a investigação iniciada pelo governo anterior das contas offshore relacionadas com indivíduos próximas à ESMA, um dos principais centros de tortura da última ditadura militar. Mas a blindagem jornalística do presidente e de vários dos seus ministros é somente a ponta do iceberg do que se tem vindo a pôr em prática há décadas. O <em>Grupo Clarin</em> é em percentagem um dos grupos multimédia com mais concentração em todo o mundo, dono de fornecedores de televisão por cabo, serviços de internet, rádios, canais de televisão aberta e meios impressos. O diário do mesmo nome é o segundo com mais tiragem em espanhol a nível global. Juntamente com La Nación, o <em>Grupo Clarín</em> detém também a maioria acionarial do monopólio produtor de papel do diário <em>Papel Prensa</em>, que foi adquirido em circunstâncias suspeitas durante a última ditadura militar e que (como acontece no Brasil com o <em>Estado de São Paulo</em> e <em>O Globo</em>) lhes permitiu durante décadas controlar a expressão pública impressa e audiovisual. O governo kirchnerista tentou desarticular dito monopólio através da Lei de Serviços de Comunicação Audiovisual, aprovada com amplia maioria em ambas camaras em 2009. Logo a mesma contaria com a triste honra de ser a lei mais contestada juridicamente da história argentina, até que em 2013 a Corte Suprema a declarou constitucional. No seu primeiro dia de governo, Macri apressou-se a derrogar dita lei com um Decreto de Necessidade e Urgência: o Grupo Clarín, como resultado desta devolução de favores, não só não terá porque desmembrar-se, pelo contrário, estando já a fechar contratos para aceder ao único setor que lhe faltava, o da telefonia móvel.&nbsp; </p> <p>Como resultado dessa restauração dos monopólios, os escassos opositores a Macri começaram a desintegrar-se e os jornalistas que o denunciaram foram despedidos. Assim, para ninguém pode ser uma surpresa que os ataques armados a sedes da oposição e ameaças de bomba contra centros de direitos humanos tenham passado quase despercebidos, que as manifestações contrárias ao governo tenham sido negadas ou minimizadas ou que se escondam os despedimentos coletivos que segundo as fontes sindicais já superam os 200 mil desde a tomada de posse de Macri. Estava claro desde o principio que as políticas de ajuste que levaria a cabo o governo nao iam ser particularmente populares e que requereriam a manipulação mediática para conter as protestas. Contudo, a força com que este procedimento está a ser levado a cabo faz lembrar os tempos mais escuros da historia recente do país. </p> <p><strong>Primeiro a sentença, depois o processo</strong></p> <p>A proteção mediática do governo de Macri funciona juntamente com setores dum poder judicial que, sob a consigna geral de “corrupção”, procuram fundamentalmente perseguir, debilitar e no possível deter as figuras politicas opositoras. Este protagonismo do poder judicial não é novo, e forma parte duma prática regional que podemos encontrar no caso brasileiro e no juiz Sérgio Moro – elemento principal do ataque contra o ex-presidente Lula da Silva – um exemplo acabado. Esse mesmo esquema já estava em funcionamento na Argentina, mas adquire um novo impulso e alcance com a atual ofensiva judicial contra Cristina Kirchner: o juiz Cláudio Bonadío – um juiz de perfil abertamente pro-Macri, com antecedentes no governo corrupto de Carlos Menem, acusado de “dormir” causas de tráfico de sangue contaminado e do encobrimento oficial do atentado à mutua judia AMIA em 1994, entre outras – citou-a a declarar por uma causa de debilíssima base legal, que foi reconhecida por um amplio espetro de juristas como uma perseguição politica (o juiz acusa a cúpula do governo anterior de fixar a taxa de cambio da moeda, mediada que claramente forma parte das atribuições que tem qualquer governo). Este ataque impulsado através do poder judicial deve ser lido no marco de outras irregularidades jurídicas, notavelmente a prisão “provisional” da dirigente popular Milagro Sala em Jujuy, onde o mesmo advogado defensor foi ameaçado com uma causa contra ele. O objetivo destes juízes ao serviço dos setores políticos e mediáticos parece ser o mesmo: a foto na prisão dos dirigentes opositores. </p> <p>Este mesmo poder judicial, contudo, foi mais que remisso chegada a hora de perseguir figuras centrais do atual governo, começando por Macri, quem acumula numerosos processos aos que agora há que somar o das suas empresas <em>offshore</em>. Tratam-se de juízes abertamente parciais, alinhados com objetivos políticos do oficialismo – sobretudo, o de liquidar o peso simbólico do Kirchnerismo. Mas trata-se de algo ainda mais grave: um poder judicial que quer funcionar como vigilante da política, que pretende esvaziar os sentidos históricos das lutas, e que funciona como ferramenta automática para uma gestão neoliberal do social. </p> <p><strong>Uma república como a gente</strong></p> <p>A campanha que levou o <em>macrismo</em> ao poder esteve baseada numa imagem de profissionalismo e respeito pelas instituições dum Estado que os meios corporativos tinham retratado como inválido, manipulado e utilizado pelo kirchnerismo como um aparato ou disfuncional, ou bem mobilizado para o seu próprio benefício económico e/ou político. Seguindo uma narrativa tradicional tanto das direitas novas como das velhas, toda política de inclusão cidadã foi caricaturada e demonizada como favoritismo e negociata. Apesar desta persistente acusação, o novo governo não se sentiu limitado para contratar familiares para ocupar altos e médios cargos nas estruturas do estado, enquanto tenta vender como "limpeza e prudência" a expulsão e o <em>ninguneo</em> de aqueles agora considerados como sobrantes. Mais além do cinismo que esta política de choque supõe, mais além do anedótico que pode parecer a contratação em série de esposas, primos, genros e amigos, tratasse duma agenda política que transfere o poder e o controlo da economia aos grandes capitalistas corporativos ligados aos funcionários do <em>macrismo</em>. É neste contexto que se incluem os fenômenos aparentemente desconectados tais como a contratação de funcionários e licitações de contratos estatais a famílias e amigos, a obediência aos capitais especulativo que supõe pagar aos “Hedge Funds”, e as contas offshore do presidente, cuja suposta “legalidade” sustem-se na lógica do capital transnacional. </p> <p><strong>“Aquele que tem fome a sério, come qualquer coisa”</strong></p> <p>Há um vínculo que une os episódios aparentemente diversos como os negócios offshore dos empresários argentinos, a perseguição jurídico-mediática contra políticos ou militantes sociais contrários ao consenso de Washington e as inumanas declarações dos funcionários da atual gestão – como a pronunciada pela vice-presidente do Conselho Escolar da Província de Buenos Aires para justificar a distribuição da leita expirada em bairros pobres – efetuadas para justificar a supressão das ajudas aos setores vulneráveis. Este vinculo é a descomunal evasão fiscal em países como a Argentina. Há décadas que os meios corporativos multiplicam as denúncias por corrupção contra aqueles cargos políticos contrários aos seus interesses para convencer a população da ideia que pagar impostos é inútil num país onde os funcionários se apropriam dos fundos públicos ou os dilapidam financiando postos estatais supérfluos. Há décadas que os meios suscitaram assim uma desnorteada, mas eficaz, solidariedade entre os pequenos comerciantes, os profissionais ou os trabalhadores qualificados obrigados a pagar, como em qualquer outra parte do mundo, um imposto sobre os rendimentos, e os grandes empresários que, como Macri e a sua família, se dedicam a abrir contas <em>offshores</em> para escapar ao controlo da administração tributaria. </p> <p>Esta campanha pode resumir-se através duma declaração realizada pelo jornalista Jorge Lanata para o jornal espanhol ABC, publicada no dia 12 de dezembro de 2015: “Macri não precisa nem de poder nem de dinheiro. É muito nobre que tenha querido pôr-se à frente do caos que existe na Argentina”. Excluir os pobres da política, que se sentem tentados a desviar fundos, e substitui-los pelos ricos: é difícil encontrar na história da humanidade semelhante declaração de amor à plutocracia. E esta dificuldade dá-nos uma ideia das proporções daquela campanha: não somente porque semelhante enormidade tenha sida proferida, mas também porque a mesma foi partilhada por uma boa parte da opinião pública. E a plutocracia, depois de tudo, tal vez não seja mais que o antigo nome que era dado ao que hoje conhecemos como democracia <em>offshore</em>. </p><hr /><p><em>Alejandra Crosta (University of Oxford), Alessandra Ghezzani (Università di Pisa), Andrea Pagni (Universität Erlangen-Nürnberg), Andrés Avellaneda (University of Florida), Anna Forné (Göteborgs Universitet), Ben Bollig (University of Oxford), Cara Levey (University College Cork), Carmen Arndt (AP Berlin), Cecilia Sosa (University of East London), Claudia Tomadoni (Bauhaus Universität Weimar), Daniel Ozarow (Middlesex University), Dardo Scavino (Université de Pau), David Rojinsky (King’s College London), Edoardo Balletta (Università di Bologna), Emilia Perassi (Università di Milano), Federica Rocco (Università di Udine), Fernanda Peñaloza (University of Sydney), Fernando Rosenberg (Brandeis University), Francisco Domínguez (Middlesex University), Gabriel Giorgi (New York University), Gisela Heffes (Rice University), Graciela Montaldo (Columbia University), Ignacio Aguiló (University of Manchester), James Scorer (University of Manchester), Jens Andermann (Universität Zürich), John Kraniauskas (Birkbeck College London), Jordana Blejmar (University of Liverpool), Kathrin Sartingen (Universität Wien), Liliana Ruth Feierstein (Humboldt-Universität zu Berlin), Milton Läufer (New York University), Pablo Rosso (Especialista en Moitoreo Ambiental, Berlín), Rike Bolte (Universität Osnabrück), Vikki Bell (Goldsmiths College London).</em></p><p>&nbsp;</p><div class="field field-country"> <div class="field-label"> Country or region:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> Argentina </div> </div> </div> <div class="field field-topics"> <div class="field-label">Topics:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> Civil society </div> <div class="field-item even"> Culture </div> <div class="field-item odd"> Democracy and government </div> <div class="field-item even"> Economics </div> <div class="field-item odd"> Ideas </div> <div class="field-item even"> International politics </div> </div> </div> <div class="field field-rights"> <div class="field-label">Rights:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> CC by NC 4.0 </div> </div> </div> DemocraciaAbierta DemocraciaAbierta Argentina Civil society Culture Democracy and government Economics Ideas International politics latin america Observatorio Argentino Thu, 28 Apr 2016 07:50:34 +0000 Observatorio Argentino 101696 at https://www.opendemocracy.net Observatorio Argentino https://www.opendemocracy.net/content/observatorio-argentino <div class="field field-au-term"> <div class="field-label">Author:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> Observatorio Argentino </div> </div> </div> <p><strong>Observatorio Argentino</strong>&nbsp;es un colectivo de académicos de diversos países de Europa, Australia y las Américas, comprometidxs con el devenir político, cultural y social y los derechos humanos en Argentina. Este texto está siendo lanzado en ocasión del Día Nacional de la Memoria, el 24 de marzo, junto con una solicitada internacional de protesta contra los atropellos de derechos civiles bajo la administración de Macri. Para más información visite: https://observatorioargentino.wordpress.com/</p><p><strong>Observatorio Argentino,&nbsp;</strong>the Argentina Observatory, is an independent, international collective of academics and cultural workers from all across Europe, the Americas and Australia, concerned with human and civil rights and with social and political justice in Argentina. The present text is written to coincide with Argentina’s National Day of Memory on March 24, in conjunction with an international academic protest against civil rights abuses under Macri; for details see: https://observatorioargentino.wordpress.com/</p><p class="MsoNormal"><span></span></p> Observatorio Argentino Wed, 27 Apr 2016 21:32:45 +0000 Observatorio Argentino 101694 at https://www.opendemocracy.net