Philippa de Boissière https://www.opendemocracy.net/taxonomy/term/23361/all cached version 11/07/2018 15:41:22 en En Bolivia lo hacemos así https://www.opendemocracy.net/democraciaabierta/philippa-de-boissi-re-huascar-salazar/en-bolivia-lo-hacemos-as <div class="field field-summary"> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> <p>Bolivia tiene experiencia en lograr que salgan elegidos los “no elegibles”. Los movimientos sociales en el Reino Unido podrían sacar algunas lecciones sobre ello.<strong> <em>Entrevista. <a href="https://civilsocietyfutures.org/britain-meet-bolivia-can-social-movements-learn/">English</a></em></strong></p> </div> </div> </div> <p><span class='wysiwyg_imageupload image imgupl_floating_none 0'><a href="//cdn.opendemocracy.net/files/imagecache/wysiwyg_imageupload_lightbox_preset/wysiwyg_imageupload/557099/Bolivia (1).jpg" rel="lightbox[wysiwyg_imageupload_inline]" title=""><img src="//cdn.opendemocracy.net/files/imagecache/article_xlarge/wysiwyg_imageupload/557099/Bolivia (1).jpg" alt="" title="" width="460" height="345" class="imagecache wysiwyg_imageupload 0 imagecache imagecache-article_xlarge" style="" /></a> <span class='image_meta'><span class='image_title'>CMI Cochabamba. Some rights reserved</span></span></span></p><p>El Estado Plurinacional de Bolivia es tan diverso como su nombre indica. Sin salida al mar, su geografía se extiende a lo largo de los Andes cubiertos de nieve, a través de inmensos desiertos de sal ricos en minerales y por selvas tropicales. Cuenta con la capital más alta del mundo, La Paz, situada a 3.650 metros sobre el nivel del mar.</p> <p>El país tiene también una larga historia de resistencia. Tras más de 500 años de colonización, Bolivia sigue albergando la mayor y más diversa población indígena del continente: 36 pueblos indígenas distintos, según registro oficial. Cuando el cambio de milenio, los movimientos sociales se enfrentaron con éxito a una corporación multinacional y a un Presidente, allanando el camino para la victoria electoral, en 2005, del Movimiento Al Socialismo (MAS) y del primer presidente indígena del país.</p> <p>Quedé en conversar con el académico y activista boliviano, el Dr. Huascar Salazar, a través de Skype para explorar las posibles lecciones que los pujantes movimientos sociales el Reino Unido podrían sacar de un país que tiene experiencia en lograr que salgan elegidos los “no elegibles”.</p> <p><strong>Philippa de Boissière:</strong> ¿Podría describir, para empezar, el contexto actual de los movimientos sociales bolivianos y cómo llegaron a donde han llegado?</p> <p><strong>Huascar Salazar:</strong> En términos de contexto, podríamos remontarnos muy atrás, pero me remitiré al año 2000, que fue cuando empezó una ola de resistencia ante las privatizaciones, la liberalización del mercado y otras políticas neoliberales que se estaban implementando en ese momento. Una de las luchas más emblemáticas de esa época fue la <a href="https://democracyctr.org/archive/the-water-revolt/"><strong>Guerra del Agua</strong></a>, que tuvo lugar en Cochabamba. El gobierno estaba en vías de privatizar el sistema de agua de la ciudad a través de una corporación multinacional extranjera, pero eso se paró gracias a una serie de grandes movilizaciones.</p> <p>Lo interesante del caso es que estas movilizaciones no se organizaron en torno a ningún partido político o sindicato, como era tradicional. La gente no miraba hacia el gobierno ni pedía a sus representantes que resolvieran el problema. Estaban poniendo sus propias demandas sobre la mesa desde una posición más allá del Estado. De manera visceral, la gente entendió que en la división Estado-sociedad que impera en las sociedades capitalistas, las personas pierden la capacidad de tomar decisiones sobre asuntos de interés común. Los movimientos sociales no estaban dispuestos a hacer concesiones en esta cuestión. Fue esta posición al margen del Estado lo que realmente definió las luchas antineoliberales de aquella época.</p> <p>En las elecciones de 2005, el MAS se hizo con la victoria llevando consigo una serie de condiciones que habían fijado los movimientos sociales y que básicamente buscaban poner límites al papel del Estado. Muchas organizaciones proponían, por ejemplo, la creación de un Cuarto Poder "Social" y su incorporación a la Constitución. Este Cuarto Poder debían encarnarlo organizaciones de base no vinculadas a la lógica política liberal, con poder para vetar cualquier decisión que pudieran tomar los otros tres poderes (Ejecutivo, Legislativo y Judicial). Fue esta una propuesta enormemente interesante, que implicaba una transformación radical del Estado y la participación directa de los movimientos sociales en la política nacional - en lugar de ser invitados a participar en política solo cada cuatro o cinco años, a través del voto, en las elecciones presidenciales.</p> <p><strong>PdB:</strong> Y ¿qué pasó?</p> <p><strong>HS:</strong> El MAS inició su mandato estrechando lazos con los movimientos sociales. Tenía un discurso progresista y antiimperialista basado en la transformación social. Pero, con el tiempo, el enfoque pasó de la necesidad de satisfacer las demandas populares a la de ganar elecciones. Esta capitulación de los partidos políticos ante la realpolitik es algo que vemos ocurrir una y otra vez. Cuando impera el pragmatismo, esto suele implicar la renuncia a toda una serie de anhelos populares. Vale la pena tenerlo en cuenta, ahora que existe una posibilidad real de que un candidato progresista de izquierda llegue a ser Primer Ministro en el Reino Unido.</p> <p><strong>PdB:</strong> ¿Cuál sería la enseñanza para los movimientos británicos?</p> <p><strong>HS:</strong> Lo primero que diría es que las posibilidades de transformación residen en lo pueden o no pueden hacer los de abajo – el pueblo, la sociedad civil -, y no en lo que Corbyn haga o deje de hacer cuando esté en el gobierno. No digo que no haya que participar en las elecciones - puede ser importante hacerlo. La pregunta es: ¿hasta qué punto estamos dispuestos a delegar nuestra capacidad de lucha y de toma de decisiones en el gobierno?</p> <p>En definitiva, de lo que se trata es de organizarse. Si Corbyn decide nacionalizar una serie de empresas y redistribuir los ingresos, fantástico. O si ofrece empleos dignos, estupendo. Pero si se pone a gestionar una agenda de austeridad o si se mete en una alianza para hacer la guerra en alguna parte, nosotros, la gente, debemos tener la capacidad de salir a la calle y ejercer la presión necesaria sobre el gobierno. No podemos dejar asuntos como estos en manos de los líderes políticos.</p><p><strong>PdB:</strong> O sea, ¿la clave sería el modo de relación entre los movimientos sociales y el gobierno?</p> <p><strong>HS:</strong> Hay varias maneras de entender la lucha social. Una de ellas es la que se sustenta en un marxismo bastante ortodoxo y que propone que sea una vanguardia la responsable de definir los principios y normas de vida de la gente. El foco está en la toma del poder y la transformación desde el Estado. Y todo se centra en torno a una ideología: es preciso que todos pensemos lo mismo, que pertenezcamos a la misma organización y que creemos cultos a personas concretas.</p> <p>Podría decirse que esta es una tendencia evidente en Bolivia con Evo Morales. Lo mejor que puede esperarse en estas circunstancias es que, cuando los que lideran la vanguardia lleguen al poder, las cosas cambien en un sentido con el que uno pueda estar mayormente de acuerdo. Esto vendría a resumir el desiderátum político capitalista moderno: Estado y sociedad están separados y a esta última se le concede el "derecho democrático" de sufragio en elecciones cada pocos años. O esto, o se produce una revolución que pone a otro grupo de personas a cargo de las cosas. En cualquier caso, no es la gente común la que decide, de forma continua, sobre los asuntos importantes para ella.</p> <p><strong>PdB:</strong> ¿Cuál es la alternativa? ¿Qué es lo que en Bolivia ha hecho posible más participación directa en la toma de decisiones?</p> <p><strong>HS:</strong> Bolivia tiene una gran población indígena. Hemos aprendido mucho de la lucha indígena. Antes de la Guerra del Agua, la gente ya constituía cooperativas locales y administraba colectivamente unos sistemas de distribución que habían construido con sus propias manos. Estas cooperativas garantizaban el funcionamiento de un sistema de suministro de agua permanente - es decir, que aseguraba que nadie en la comunidad pudiera quedarse sin agua. En el caso de producirse una escasez, esto se convertía automáticamente en un problema comunitario. O sea, de lo que estamos hablando aquí es de una relación organizacional a largo plazo que va mucho más allá de la ideología. En esencia, se trata de un modelo basado en garantizar los recursos básicos para la vida.</p> <p>En Bolivia se da mucho este tipo de organización. Hace diez años mucho más que ahora, pero incluso hoy existen lugares en los que el Estado está ausente y la gente se encarga de garantizar las condiciones básicas para su supervivencia. Las&nbsp; cosas son muy diferentes, y más complejas, en el Reino Unido. Conozco a personas que, en tres o cuatro semanas (usando pico y pala), pueden cavar un pozo de 40 metros y encontrar agua. Son personas que tienen la capacidad de crear y mantener unos mínimos para hacer posible la vida. Lo mismo puede decirse de las comunidades que viven de los alimentos que ellas mismas producen. Poco importa realmente si el Estado interviene o no, siempre y cuando no se interponga en el camino. Lo esencial aquí es que, si este tipo de organización ve que sus medios de subsistencia corren peligro – por ejemplo, cuando llega Bechtel (una corporación) y dice: "esta cooperativa de agua que está usted gestionando pasará a estar bajo administración privada y vamos a subir los precios un 300% " -, es capaz de reaccionar de inmediato. No estamos hablando de alguien que protesta en Facebook, sino de un colectivo que se echa a la calle, que está organizado y que tiene la capacidad de ganar la lucha. Esto es lo que quiere decir ponerle límites al poder del Estado.</p> <p>En las sociedades capitalistas modernas, especialmente en el primer mundo, esta forma de organización en torno a los recursos básicos ha desaparecido casi por completo. Los movimientos sociales tienden a organizarse siguiendo líneas ideológicas, y esto conlleva ciertos peligros: el discurso puede ser apropiado por parte de intereses creados y, si se delega la toma de decisiones, esto nos deja sin capacidad real y efectiva de ejercer presión.</p><p><strong>PdB:</strong> Considerando la complejidad que has mencionado, ¿qué posibilidades hay para que un país como el Reino Unido pueda organizarse siguiendo estos cauces? Tenemos la cuestión de las energías renovables a nivel local, por ejemplo, y se está discutiendo también mucho sobre el potencial revolucionario del software de código abierto. ¿Cómo podrían los conceptos que has descrito aplicarse en el contexto británico?</p> <p><strong>HS:</strong> Las cooperativas de energía limpia a pequeña escala y de propiedad local - comunidades que construyen sus propias turbinas o instalan paneles solares - podrían ser, por supuesto, una buena opción. Es más complicado pensar, por ejemplo, cómo podría gestionarse la producción de alimentos en un contexto urbano. Pero esto no significa que no deba explorarse su viabilidad. Y hay que valorar lo que la tecnología puede ofrecer en términos de cómo relacionarnos y la gran cantidad de información que tenemos a nuestra disposición. Pero yo insisto más en la idea de que debemos organizarnos en torno a las cosas que precisamos para vivir. La vida se reproduce materialmente y esto es lo que deberíamos tener siempre en cuenta. Con la energía estamos ampliando ese concepto, y funciona.</p> <p><strong>PdB:</strong> Es obvio que no podemos llegar a comparar aquí las diferencias socioeconómicas y políticas entre Gran Bretaña y Bolivia. Dicho esto, ¿qué otras sugerencias harías que los movimientos británicos pudieran tener en cuenta en los próximos meses y años?</p> <p><strong>HS:</strong> Creo que es justo decir que estamos hablando de dos contextos que son diametralmente opuestos. Marx se refirió a Inglaterra como "modelo de sociedad capitalista". Además, el Reino Unido es una monarquía constitucional, por lo que estamos hablando de un país con un marco institucional muy fuerte. Esa institucionalidad garantiza ciertos derechos, que son los fundamentales para el funcionamiento de una democracia burguesa. Estas garantías no existen, por ejemplo, en México, donde el gobierno puede salir impune de asesinatos, ni en Bolivia, donde el presidente puede ignorar la Constitución a su antojo. Pero la fuerte institucionalidad hace que la tarea de organizarse sea mucho más complicada en el Reino Unido.</p> <p>Yo diría que todo intento de impulsar lo que se pueda dentro de ese marco institucional tiene valor, a condición de tener siempre muy claras cuáles son sus limitaciones intrínsecas - es decir, los inconvenientes del tipo de sociedad que existe actualmente allí y dónde están las oportunidades de ruptura de las relaciones sistémicas mediadas por el capital.</p> <p><strong>PdB:</strong> ¿Aguna reflexión final?</p> <p><strong>HS:</strong> Supongo que lo importante aquí no es lo que Corbyn haga o deje de hacer, sino lo que nosotros, los de abajo, permitamos que se haga. Creo que es fundamental verlo desde esa perspectiva. La prioridad es organizarse, no en torno a Corbyn, sino más bien en torno a lo que queremos lograr en este mundo.</p><div class="field field-country"> <div class="field-label"> Country or region:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> Bolivia </div> <div class="field-item even"> UK </div> </div> </div> <div class="field field-topics"> <div class="field-label">Topics:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> Civil society </div> <div class="field-item even"> Democracy and government </div> </div> </div> <div class="field field-rights"> <div class="field-label">Rights:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> CC by NC 4.0 </div> </div> </div> DemocraciaAbierta DemocraciaAbierta UK Bolivia Civil society Democracy and government Huascar Salazar Philippa de Boissière Wed, 14 Feb 2018 15:33:11 +0000 Philippa de Boissière and Huascar Salazar 116127 at https://www.opendemocracy.net Disidencia reprimida: Cómo una multinacional italiana está persiguiendo a defensores ambientales en Colombia https://www.opendemocracy.net/democraciaabierta/philippa-de-boissi-re-thomas-mc-donagh/persecuci-n-y-represi-n-de-defensores-ambie <div class="field field-summary"> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> <P class=TextBody>Las prácticas de una multinacional italiana<STRONG> </strong>en Huila, Colombia<STRONG>,&nbsp; </strong>ejemplifican cómo se utiliza cada vez más la criminalización de los activistas para acabar con la disidencia y la participación democrática real. <STRONG><EM><A href="https://opendemocracy.net/democraciaabierta/thomas-mc-donagh-philippa-de-boissi-re/repression-and-persecuting-environmental-de">English</a></em></strong><EM></em></p> </div> </div> </div> <P class="TextBody"><span class='wysiwyg_imageupload image imgupl_floating_none 0'><a href="//cdn.opendemocracy.net/files/imagecache/wysiwyg_imageupload_lightbox_preset/wysiwyg_imageupload/557099/Local_communities_organise_0.jpg" rel="lightbox[wysiwyg_imageupload_inline]" title=""><img src="//cdn.opendemocracy.net/files/imagecache/article_xlarge/wysiwyg_imageupload/557099/Local_communities_organise_0.jpg" alt="" title="" width="460" height="345" class="imagecache wysiwyg_imageupload 0 imagecache imagecache-article_xlarge" style="" /></a> <span class='image_meta'><span class='image_title'>Comunidades locales organizadas. Fotografia del autor. Todos los derechos reservados.</span></span></span></p> <P class="blockquote-new"><EM>“La estrategia de Emgesa es parar la resistencia, porque ahora todo el departamento (del Huila) se está levantando en contra de todas la represas, en contra del fracking” .&nbsp;</em></p> <P class="blockquote-new"><EM>&nbsp;</em><EM>Miller Dussán</em></p> <P class="TextBody">Miller Dussán es un carismático y muy respetado académico y líder comunitario colombiano. Sin embargo, el 6 de febrero de 2017, este dirigente de 67 años de edad y padre de dos hijos, debe presentarse ante un tribunal para enfrentarse a uno de los dos procesos legales, que sumados podrían derivar en su encarcelamiento por 12 años. Los supuestos crímenes por los que se acusa a Miller provienen de la defensa comprometida del principal cauce de agua en Colombia ubicado en su región natal, el departamento de Huila, y de los medios de subsistencia de aquellos que dependen de este cauce. Su acusador, EMGESA, es la filial local de la gigante multinacional de energía italiana, ENEL.</p> <P class="DefaultStyle">EMGESA es la empresa operadora del proyecto hidroeléctrico El Quimbo, al que Dussán, junto con las comunidades locales del departamento del Huila, han resistido incansablemente durante casi una década. Es claro para aquellos que luchan que los procesos judiciales son una poderosa arma que la corporación está utilizando para tratar de romper esta resistencia.</p> <P class="TextBody">Ahora, en lugar de dedicar su energía y recursos a la organización comunitaria, Dussán pasa la mayor parte de su tiempo defendiendo su nombre y reputación en los medios de comunicación públicos y en los tribunales de Colombia.</p> <P class="TextBody">La historia de la represa de El Quimbo y lo que le está sucediendo a Dussán es una historia cada vez más <A href="https://www.servindi.org/actualidad-noticias/12/01/2017/se-archivaron-54-casos-de-denunciados-por-protestas-contra-conga">común</a> en toda <A href="http://www.lapress.org/articles.asp?art=7173">América Latina</a> y en otros lugares, en donde las corporaciones y los gobiernos reprimen la disidencia criminalizando la protesta social. Esto es otro ejemplo de cómo el poder corporativo intenta sobreponerse al poder de la gente, utilizando la criminalización como una táctica – de entre muchas otras – &nbsp;para acabar con la disidencia y la participación democrática real de la población.</p> <P class="TextBody"><STRONG>La represa de El Quimbo - una breve historia.</strong></p> <P class="DefaultStyle">Inicialmente los planes para la represa hidroeléctrica de El Quimbo se vinieron abajo en 1997, debido a una serie de preocupaciones ambientales, económicas y técnicas. Se consideró que los impactos de represar el caudal del río Magdalena, la vía navegable más importante de Colombia, eran demasiado altos, pues los estudios indicaban que se desplazarían y destruirían los medios de subsistencia de los agricultores y pescadores de la zona, poniendo en peligro la seguridad alimentaria de la región. Sin embargo, diez años más tarde, como si se tratara de una película de zombies, el proyecto de la represa de El Quimbo fue resucitado y viabilizado forzosamente por el gobierno del entonces presidente Álvaro Uribe. No obstante, han sido tan numerosas y evidentes las excepciones que se han concedido a favor de EMGESA, que hasta ahora todavía sigue en <A href="http://icj.wpengine.netdna-cdn.com/wp-content/uploads/2016/03/Colombia-ElQuimbo-Megaprojects-ESCR-Publications-Facts-Finding-Mission-Report-2016-SPA.pdf">duda la legalidad</a> de la mega-represa.</p> <P class="TextBody">Para el año 2012, los graves impactos previstos de la construcción de la represa se estaban convirtiendo en realidad. Fue tanto así que una coalición de residentes y representantes de organizaciones de la sociedad civil y de algunos organismos gubernamentales, declaró una crisis humanitaria en el Huila. Casi 1.500 personas habían sido desalojadas para dar paso a la represa, muchas por la fuerza y sin recurrir a compensación. El proyecto ha destruido miles de hectáreas de las tierras más ricas para la agricultura de la región y ha llevado a las familias a una situación de vulnerabilidad económica e <A href="http://www.icj.org/wp-content/uploads/2016/03/Colombia-ElQuimbo-Megaprojects-ESCR-Publications-Facts-Finding-Mission-Report-2016-SPA.pdf">inseguridad alimentaria</a>.</p> <P class="TextBody">En términos ambientales, el daño es sencillamente devastador. El proyecto no solo inunda parte de una Reserva Amazónica, sino también significa un desastre climático. El incumplimiento por parte de Emgesa de las regulaciones para retirar la biomasa del interior del embalse lo ha convertido en una bomba de tiempo de metano debido a la descomposición de la vegetación que quedó bajo el agua. El metano, como gas de efecto invernadero (GEI), es <A href="http://fractura-hidraulica.blogspot.com/2013/10/siguen-las-malas-noticias-para-la.html">86 veces</a> más potente que el dióxido de carbono&nbsp; en el corto plazo.</p> <P class="TextBody">Siguiendo un clásico comportamiento corporativo, el <A href="http://www.proyectoelquimboemgesa.com.co/site/Programaradial.aspx">programa de radio</a> y el <A href="http://www.proyectoelquimboemgesa.com.co/site/SaladePrensa/Peri%C3%B3dico.aspx">periódico</a> difundidos localmente por EMGESA, pintan un cuadro muy diferente de El Quimbo, prometiendo grandes mejoras en el bienestar de la población a través de la provisión de energía a la red nacional. Sin embargo, no se tiene que indagar mucho en los hechos&nbsp; para entender que el propósito del proyecto nunca fue servir a la población. Colombia ya <A href="http://revistacepa.weebly.com/uploads/1/3/3/7/13372958/energia_electria_y_depredacion_colombia.pdf">genera</a> más energía de la que consume, y la <A href="https://justiciaambientalcolombia.org/2016/04/28/resumen-politica-minera/">visión&nbsp; de "desarrollo</a>" del Presidente Santos depende de la expansión del extractivismo. En lugar de conectar a más familias a la red, la energía de El Quimbo está destinada a satisfacer las demandas energéticas tanto del mercado de exportación como de nuevos proyectos de minería y fracking (explotación de hidrocarburos mediante la fractura hidráulica) en el país. Aunque los grandes proyectos hidroeléctricos a menudo se venden como energía limpia y verde, esto es peligrosamente engañoso cuando sus verdaderos beneficiarios son multinacionales extractivistas como <A href="http://andeg.org/node/339">Drummond, Pacific Rubiales y Anglogold Ashanti.</a></p> <P class="TextBody"><STRONG>Resistencia local</strong></p> <P class="TextBody"><STRONG><span class='wysiwyg_imageupload image imgupl_floating_none 0'><a href="//cdn.opendemocracy.net/files/imagecache/wysiwyg_imageupload_lightbox_preset/wysiwyg_imageupload/557099/The_people_of_Huila_take_to_the_streets_0.jpg" rel="lightbox[wysiwyg_imageupload_inline]" title=""><img src="//cdn.opendemocracy.net/files/imagecache/article_xlarge/wysiwyg_imageupload/557099/The_people_of_Huila_take_to_the_streets_0.jpg" alt="" title="" width="460" height="307" class="imagecache wysiwyg_imageupload 0 imagecache imagecache-article_xlarge" style="" /></a> <span class='image_meta'><span class='image_title'>La población del departamento de Huila toma las calles. Fotografia del autor. Todos los derechos reservados.</span></span></span></strong></p> <P class="TextBody">Los marcos nacionales diseñados para defender los derechos humanos, incluyendo la propia Constitución de Colombia, han fallado de manera sistemática a la hora de proteger a los que viven bajo la sombra de la mega-represa. Los acuerdos internacionales, como los ratificados por Colombia en la Organización Internacional del Trabajo (OIT) de las Naciones Unidas, tampoco sirvieron de nada&nbsp; frente a los intereses privados de ENEL. Dado el fracaso de las salvaguardas nacionales e internacionales, las comunidades locales no tuvieron más remedio que ejercer sus derechos democráticos mediante la organización local. La Asociación de los Afectados por el Proyecto Hidroeléctrico de El Quimbo (ASOQUIMBO) es una organización creada en 2009 y formada por campesinos, pescadores, académicos, trabajadores y familias locales. De acuerdo a Elsa Ardilla, ex presidenta de la asociación, las comunidades no tuvieron&nbsp; más remedio que actuar cuando se puso en evidencia de que los procesos de "consulta" eran una mera formalidad, y que no estaban diseñados realmente para tener en cuenta la opinión de la población local. Ardilla, al igual que Dussán, enfrenta cargos criminales impulsados por EMGESA.</p> <P class="DefaultStyle">Durante los últimos tres años, ASOQUIMBO ha combinado tácticas de acción directa, como movilizaciones públicas&nbsp; y huelgas regionales, además de otras iniciativas con enfoques más institucionales, incluyendo una intervención en la Corte Interamericana de Derechos Humanos.</p> <P class="TextBody">A pesar de esta oposición, la represa de El Quimbo comenzó a inundar las tierras agrícolas más ricas de la región en junio de 2015, y comenzó a generar su lucrativa producción de energía en noviembre de 2015, con un atraso de un año y medio y 256 millones de dólares por encima del presupuesto original.</p> <P class="DefaultStyle">Aunque ASOQUIMBO no ha logrado bloquear la construcción de la represa, ha tenido éxito en la movilización de amplios sectores sociales contra nuevos proyectos extractivos en la región. Este esfuerzo ha logrado numerosos éxitos, incluyendo la elección de un <A href="http://www.huila.gov.co/centro-de-prensa/2069-despacho-del-gobernador/72105-gobernador-reafirm%C3%B3-rechazo-a-nuevas-represas-hidroel%C3%A9ctricas-en-el-huila">candidato</a> opositor a la construcción de nuevas represas como nuevo gobernador del Departamento de Huila en las elecciones regionales de&nbsp; finales de 2015. También se ha creado una Mesa sobre Ambiente, Agua y Territorio, con el fin de replantear la política minero energética en favor de la región, que no afecte medio ambiente.&nbsp; </p> <P class="TextBody">Miller Dussán ha estado a la vanguardia de este esfuerzo. Ha sido portavoz, presidente y uno de los impulsores de ASOQUIMBO desde su creación en 2009. Pero este éxito en la organización local le está costando un alto precio. Junto a Elsa Ardilla, Miller Dussán enfrenta cargos que pueden llevarlo a prisión durante 4 años. Según Dussán, estos cargos se remontan a una movilización llevada adelante en enero de 2012, y que fue organizada por una amplia gama de sectores sociales de la región afectada -no sólo ASOQUIMBO- para protestar por los daños causados en un puente local por parte de EMGESA.</p> <P class="DefaultStyle">Dussán también se enfrenta a un segundo proceso, supuestamente por ser autor&nbsp; intelectual de promover invasiones de tierras en localidades de EMGESA, un cargo que lleva una sentencia de hasta de 8 años. Según la defensa de Dussán, estos cargos se remiten a las ocupaciones de las propias tierras por parte de comunidades campesinas en 2013, como parte de una protesta en contra del desplazamiento forzado y con el fin de exigir una justa compensación de la corporación.</p> <P class="DefaultStyle">Esta posibilidad de ser condenado – sumando los dos procesos – a una pena de hasta doce años de prisión, significan una dura amenaza en contra Miller Dussán y por consiguiente en contra de ASOQUIMBO.</p> <P class="TextBody"><STRONG>Criminalización de la protesta social como estrategia corporativa</strong></p> <P class="TextBody"><STRONG><span class='wysiwyg_imageupload image imgupl_floating_none 0'><a href="//cdn.opendemocracy.net/files/imagecache/wysiwyg_imageupload_lightbox_preset/wysiwyg_imageupload/557099/Taking_action_with_affected_community_members_0.jpg" rel="lightbox[wysiwyg_imageupload_inline]" title=""><img src="//cdn.opendemocracy.net/files/imagecache/article_xlarge/wysiwyg_imageupload/557099/Taking_action_with_affected_community_members_0.jpg" alt="" title="" width="460" height="259" class="imagecache wysiwyg_imageupload 0 imagecache imagecache-article_xlarge" style="" /></a> <span class='image_meta'><span class='image_title'>Tomando acciones con los miembros afectados de la comunidad. Fotografia del autor. Todos los derechos reservados.</span></span></span></strong></p> <P class="DefaultStyle">La persecución de EMGESA a Dussán por medio de los tribunales está provocando en él y en su familia altos niveles de estrés y preocupación personal. Sin embargo, el líder de la resistencia tiene claro de que esto va mucho más allá de él. “La estrategia de EMGESA es parar la resistencia, porque ahora se está levantando todo el departamento (del Huila) en contra de todas la represas, en contra del fracking”, afirma. </p> <P class="DefaultStyle">En efecto, cada vez más personas en toda la región están relacionando cada uno de los megaproyectos individuales con el modelo extractivista general del que forman parte. Además de las protestas territoriales en contra de la represa de El Quimbo, se han producido varias movilizaciones regionales y jornadas de acción en contra de otros proyectos extractivos, como la minería y el&nbsp; fracking, siendo una de las más grandes una reciente <A href="http://millerdussan.blogia.com/2016/030601-14-de-marzo-2016-dia-mundial-contra-represas-.php">movilización</a> llevada adelante el 2016, y que contó con la participación de más de 8000 personas en Pitalito Garzón y Neiva, Huila. </p> <P class="DefaultStyle">El abogado de Dussán, Germán Romero, también considera que la criminalización de la protesta social es una estrategia diseñada deliberante para acallar la resistencia. De acuerdo a Romero “En Colombia existe una práctica recurrente de las empresas […] que se asocian directamente con grupos de abogados poderosos y con sectores de poder tanto político como económico […] que buscan afectar directamente el trabajo de liderazgo social de los defensores del medio ambiente y de los derechos humanos.&nbsp; Tratan de romper las organizaciones […] fundamentalmente es una estrategia de terror, de miedo y de represión , y en Colombia las empresas han ido cada vez más lejos, cuando se sienten acorraladas y presionadas por parte de los liderazgos sociales y de defensa de los derechos humanos.”</p> <P class="TextBody">El alcance del efecto paralizante sobre la protesta social tiene matices particulares en el contexto de Colombia, un país con una de las tasas de desplazamiento interno y asesinatos de defensores medioambientales más altas del mundo. Los riesgos para los líderes sociales prominentes van mucho más allá de los ataques a su reputación pública, o incluso a su libertad. Elevar el perfil público de estos líderes, y asociarlos con la criminalidad y la delincuencia, también implica riesgos a su seguridad. Según el Alto Comisionado de los Derechos Humanos de la ONU, 57 líderes sociales fueron <A href="http://www.hchr.org.co/publico/comunicados/2016/comunicados2016.php3?cod=49&amp;cat=101">asesinados</a> entre enero y noviembre de 2016 en Colombia. Esa es una tasa de más de un asesinato por semana. Muchas de las víctimas eran líderes sociales que defendían sus territorios de los proyectos extractivos.</p> <P class="TextBody">Dussán ha planteado estas cuestiones en una entrevista. "Todo esto tiene consecuencias aquí en Colombia para la seguridad personal. La gente empieza a decir que eres un criminal. Si alguien decidiera matarme, la gente diría que lo mataron porque era un criminal”, afirma.</p> <P class="TextBody">A pesar de los peligros, la sociedad civil en el departamento de Huila ha tomado una posición firme en apoyo a Dussán. Instituciones que van desde el <A href="http://concejo-neiva-huila.gov.co/apc-aa-files/63316635393261633636373434333362/proposicin-23-de-junio-2016.pdf">consejo</a> del Municipio de Neiva hasta la <A href="http://millerdussan.blogia.com/2016/061901-no-a-la-judicializacion-de-la-protesta-social-y-sus-lideres.php">Asociación de Profesores Universitarios</a> (ASPU-HUILA) de la Universidad del Sur de Colombia se han manifestado públicamente en su defensa, pidiendo que se detengan los “cargos injustos e irregulares que se están imputando en contra de él por la multinacional EMGESA”.</p> <P class="TextBody"><STRONG>Justicia verdadera: Responsabilizar a las empresas transnacionales</strong></p> <P class="TextBody">Aunque las luchas en defensa del territorio y el clima se dan dentro de las comunidades, éstas están lejos de ser "locales". La lucha de ASOQUIMBO en Colombia, la del Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPINH)&nbsp; al que pertenecía Berta Cáceres, y muchas otras, representan el frente de la resistencia hacia una incursión internacional que busca saquear los recursos en América Latina y el Sur Global. Los actores corporativos que dirigen este asalto están causando daños irreparables en las culturas, ecosistemas y en el clima. Los beneficios de estas incursiones -los minerales, los cultivos, la apropiación de la tierra y el agua, los combustibles fósiles- sirven para financiar los estilos de vida y de consumo suntuosos de una minoría enriquecida en el mundo, que contrastan con el de las personas que resisten a dichos&nbsp; asaltos.</p> <P class="TextBody">El 6 de febrero, Miller Dussán y Elsa Ardilla volverán al banquillo para enfrentarse a los cargos de ENEL-EMGESA. Su libertad y seguridad personal están en juego como resultado de estos intentos por reprimir su trabajo en defensa de sus comunidades.</p> <P class="TextBody">El caso de Dussán ilustra claramente el desequilibrio de poder en las luchas por la tierra y la justicia ambiental. También nos muestran dos importantes&nbsp; roles que la solidaridad internacional puede asumir.</p> <P class="TextBody">La primera es profundizar&nbsp; nuestra comprensión colectiva de la persecución judicial y la criminalización de la protesta como una de las muchas estrategias corporativas que están siendo utilizadas&nbsp; para socavar la resistencia de las comunidades. En las propias palabras de Dussán "si me meten en prisión, otros van a dejar de salir a protestar".</p> <P class="TextBody">La segunda es llevar las luchas de las comunidades locales a los lugares en donde se encuentra el poder de quienes más se benefician. La distancia y el anonimato son factores que permiten a corporaciones como ENEL disociarse de estos casos y mostrarse como corporaciones responsables en sus países de origen. En ese sentido, un papel esencial que debe jugar la solidaridad internacional es el de cerrar esa brecha y eliminar el anonimato de las corporaciones.</p> <P class="TextBody">Para empezar, los nombres de aquellas personas que están siendo perseguidas mediante procesos judiciales en&nbsp; tribunales&nbsp; y cuya sangre está siendo derramada por la incesante búsqueda de materias primas baratas por parte de las multinacionales, tienen que ser confrontados públicamente a los directores corporativos, como Francesco Starace de ENEL.</p> <P class="TextBody"><STRONG>Artículo traducido del inglés al español por Aldo Orellana López.</strong></p><div class="field field-country"> <div class="field-label"> Country or region:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> Colombia </div> </div> </div> <div class="field field-topics"> <div class="field-label">Topics:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> Civil society </div> <div class="field-item even"> Democracy and government </div> <div class="field-item odd"> Ideas </div> <div class="field-item even"> International politics </div> </div> </div> <div class="field field-rights"> <div class="field-label">Rights:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> CC by NC 4.0 </div> </div> </div> DemocraciaAbierta DemocraciaAbierta Colombia Civil society Democracy and government Ideas International politics latin america Thomas Mc Donagh Philippa de Boissière Mon, 23 Jan 2017 11:02:38 +0000 Philippa de Boissière and Thomas Mc Donagh 108276 at https://www.opendemocracy.net Philippa de Boissière https://www.opendemocracy.net/content/philippa-de-boissi-re <div class="field field-au-term"> <div class="field-label">Author:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> Philippa de Boissière </div> </div> </div> <p class="TextBody"><strong>Philippa de Boissière</strong> es&nbsp;investigadora ddel Centro para la&nbsp; Democracia, una organización de investigación y formación de campañas con sede en Cochabamba, Bolivia. Es co-autora del informe <a href="http://democracyctr.org/corporate/resources-for-action-2/informe-conquistadores-corporativos/">Conquistadores Corporativos: Las Diferentes Formas en que las Multinacionales Generan y se Benefician de las Crisis Climática</a>, publicado en 2014.&nbsp;</p><p><strong>Philippa de Boissière</strong> is a researcher at the Democracy Center, a research and campaigning organization based in Cochabamba, Bolivia. She is joint author of the 2014 report <a href="http://democracyctr.org/corporate/resources-for-action-2/corporate-conquistadors/">Corporate Conquistadors: The Many Ways that Multinationals both Drive and Profit from Climate Destruction</a></p><p>&nbsp;</p> Philippa de Boissière Mon, 23 Jan 2017 10:58:01 +0000 Philippa de Boissière 108275 at https://www.opendemocracy.net Damming dissent: how an Italian multinational is persecuting environmental defenders In Colombia https://www.opendemocracy.net/democraciaabierta/thomas-mc-donagh-philippa-de-boissi-re/repression-and-persecuting-environmental-de <div class="field field-summary"> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> <p class="TextBody">The practices of an Italian multinational in Huila, Colombia, exemplify how the criminalization of activists is increasingly used to end dissent and real democratic participation in Latin America.<a href="https://opendemocracy.net/democraciaabierta/philippa-de-boissi-re-thomas-mc-donagh/persecuci-n-y-represi-n-de-defensores-ambie"> <strong><em>Español</em></strong></a></p> </div> </div> </div> <p class="TextBody"><span class='wysiwyg_imageupload image imgupl_floating_none 0'><a href="//cdn.opendemocracy.net/files/imagecache/wysiwyg_imageupload_lightbox_preset/wysiwyg_imageupload/557099/Local_communities_organise.jpg" rel="lightbox[wysiwyg_imageupload_inline]" title=""><img src="//cdn.opendemocracy.net/files/imagecache/article_xlarge/wysiwyg_imageupload/557099/Local_communities_organise.jpg" alt="" title="" width="460" height="345" class="imagecache wysiwyg_imageupload 0 imagecache imagecache-article_xlarge" style="" /></a> <span class='image_meta'><span class='image_title'>Local communities organise. Authors´photo. All rights reserved.</span></span></span></p> <p class="blockquote-new">“<em>EMGESA ’s strategy is to stop this resistance, because the whole department of Huila is rising up against dams, against fracking." </em><em>Miller Dussan</em></p> <p class="TextBody">In his late sixties, Miller Dussan is an affable, well-respected Colombian academic and community leader. Yet on 6th February 2017 the father of two will appear in court to face one of two legal charges that could see him locked behind bars for up to twelve years. Miller's alleged crimes stem from his committed defense of Colombia's main waterway in his native region of Huila and the livelihoods of those that depend upon it. His accuser, EMGESA, is the local subsidiary of Italian multinational energy giant ENEL.</p> <p class="TextBody">EMGESA is the operator of the Quimbo megadam project that Dussan, together with local communities in the province of Huila, has been tirelessly resisting for nearly a decade. It is clear to those fighting this battle that the court charges are a powerful weapon which the corporation is using to try and break that resistance.</p> <p class="TextBody">Now, instead of dedicating his energy and resources to community organizing, Dussan spends most of his time defending his name and reputation in the public media and in the courts of Colombia.</p> <p class="TextBody">The story of the Quimbo dam and what is happening to Dussan now is an increasingly familiar <a href="https://www.servindi.org/actualidad-noticias/12/01/2017/se-archivaron-54-casos-de-denunciados-por-protestas-contra-conga">one</a> across <a href="http://www.lapress.org/articles.asp?art=7173">Latin America</a> and elsewhere, of corporations and governments clamping down on dissent by criminalizing public protest. It is yet another example of how corporate power attempts to trump people power, using criminalization as a tactic -one of many - to stamp out dissent and real democratic participation.</p> <p class="TextBody"><strong>The Quimbo dam – A brief history</strong></p> <p class="TextBody">Plans for the Quimbo hydroelectric dam were initially shot down in 1997 over a series of ecological, economic and technical concerns. The impacts of stemming the flow of the Magdalena river, Colombia's most important waterway - which assessments had indicated would displace and destroy the livelihoods of farmers and fisherfolk and put the region’s food security at risk - were deemed too high a price to pay. But ten years later, like a plot from a zombie blockbuster, the Quimbo dam project was resuscitated and forced through planning processes by the government of President Alvaro Uribe. So numerous and glaring are the exceptions that have been granted in favour of EMGESA that the megadam's <a href="http://icj.wpengine.netdna-cdn.com/wp-content/uploads/2016/03/Colombia-ElQuimbo-Megaprojects-ESCR-Publications-Facts-Finding-Mission-Report-2016-SPA.pdf">very legality</a> remains in question.</p> <p class="TextBody">By 2012 the predicted dire impacts of constructing the dam were becoming reality.&nbsp; So much so that a coalition of residents, government and civil society bodies declared a <a href="https://elturbion.com/?p=3269">humanitarian crisis</a> in Huila. Nearly 1,500 people have been evicted to make way for the dam, many forcibly and without recourse to compensation. The project has destroyed thousands of hectares of the most agriculturally rich lands in the region and pushed families into economic vulnerability and <a href="http://www.icj.org/wp-content/uploads/2016/03/Colombia-ElQuimbo-Megaprojects-ESCR-Publications-Facts-Finding-Mission-Report-2016-SPA.pdf">food insecurity</a>.</p> <p class="TextBody">Environmentally, the toll is just as devastating. The project not only floods part of an Amazon Reserve, it is a climate disaster. EMGESA's failure to comply with regulations to<a href="http://www.eltiempo.com/estilo-de-vida/ciencia/polemica-por-represa-el-quimbo/16479737"> remove biomass</a> from within the reservoir has turned it into a methane time bomb as a result of rotting vegetation.&nbsp; Methane is <a href="https://thinkprogress.org/more-bad-news-for-fracking-ipcc-warns-methane-traps-much-more-heat-than-we-thought-9c2badf392df#.yyfkgubol">8</a>6 times more potent a greenhouse gas (GHG) than carbon dioxide in the short term.</p> <p class="TextBody">In classic corporate spin, EMGESA's own locally distributed <a href="http://www.proyectoelquimboemgesa.com.co/site/Programaradial.aspx">radio program</a> and <a href="http://www.proyectoelquimboemgesa.com.co/site/SaladePrensa/Peri%C3%B3dico.aspx">newspaper</a> paint a very different picture of el Quimbo, promising vast improvements in the wellbeing of ordinary Colombians through the provision of energy to the national grid. However, you don’t have to look too hard at the facts on the ground to see that the purpose of the project was never to serve ordinary people. Colombia already <a href="http://revistacepa.weebly.com/uploads/1/3/3/7/13372958/energia_electria_y_depredacion_colombia.pdf">generates</a> more energy than it consumes and President Santos’ <a href="https://justiciaambientalcolombia.org/2016/04/28/resumen-politica-minera/">vision for ‘development</a>’ is hinged on the expansion of extractivism. Rather than connecting more families to the grid, the energy from el Quimbo is destined to meet the energy demands both of the export market and of new fracking and mining projects domestically.&nbsp; While major hydroelectric projects are often sold as clean, green energy - this is dangerously misleading when their real beneficiaries are extractivist multinationals such as <a href="http://andeg.org/node/339">Drummond, Pacific Rubiales and Anglogold Ashanti</a>.</p> <p class="TextBody"><strong>Local resistance</strong></p> <p class="TextBody"><strong><span class='wysiwyg_imageupload image imgupl_floating_none 0'><a href="//cdn.opendemocracy.net/files/imagecache/wysiwyg_imageupload_lightbox_preset/wysiwyg_imageupload/557099/The_people_of_Huila_take_to_the_streets.jpg" rel="lightbox[wysiwyg_imageupload_inline]" title=""><img src="//cdn.opendemocracy.net/files/imagecache/article_xlarge/wysiwyg_imageupload/557099/The_people_of_Huila_take_to_the_streets.jpg" alt="" title="" width="460" height="307" class="imagecache wysiwyg_imageupload 0 imagecache imagecache-article_xlarge" style="" /></a> <span class='image_meta'><span class='image_title'>The people of Huila take to the streets. Authors´photo. All rights reserved.</span></span></span></strong></p> <p class="TextBody">National frameworks designed to uphold human rights, including Colombia's very own Constitution, have systematically failed to protect those living in the shadow of the megadam. International agreements, such as those ratified between Colombia and the UN International Labour Organization (ILO) have done no better in the face of Enel's private interests.&nbsp; Given the failure of both national and international safeguards, local communities were left with no recourse but to exercise their democratic rights by organising locally. The Association of those Affected by the Quimbo Dam, (ASOQUIMBO) is a collective of farmers, fisherfolk, academics, labourers and local families, formed in 2009.&nbsp; Elsa Ardilla, former President of the association, explained that communities felt that they had been left with no choice but to take action when it became clear that 'consultation' processes were a mere formality, not actually designed to take local opinion into account. Ardilla, like Dussan, also faces criminal charges at the hands of EMGESA.</p> <p class="TextBody">Over the past three years ASOQUIMBO has combined direct action tactics, such as public mobilisations and regional strikes, with more institutional approaches including testifying at the Inter-American Court of Human Rights.</p> <p class="TextBody">Despite this opposition the Quimbo dam began flooding the region’s richest agricultural land in June 2015 and began generating its lucrative energy output in November of 2015 – over a year and a half late and<a href="http://www.elcolombiano.com/negocios/empresas/hidroelectrica-el-quimbo-al-fin-generara-desde-julio-DF1117612"> US$256 million</a> over budget.</p> <p class="TextBody">Although ASOQUIMBO has not managed to block the dam’s construction, it has been successful at mobilizing broad social sectors against further extractive projects in the region. This effort has achieved numerous successes, including the <a href="http://www.lanacion.com.co/index.php/politica/item/263795-hoy-asume-carlos-julio">election</a> of a <a href="http://www.huila.gov.co/centro-de-prensa/2069-despacho-del-gobernador/72105-gobernador-reafirm%C3%B3-rechazo-a-nuevas-represas-hidroel%C3%A9ctricas-en-el-huila">candidate</a> with a strong position against the construction of new mega dams as new governor in the regional elections in late 2015, as well as the establishment of a Roundtable on Environment, Water and Territory with the aim of reviewing mining and energy policy regionally. &nbsp;</p> <p class="TextBody">Miller Dussan has been at the forefront of this effort. He has been spokesperson, president, and one of the driving forces behind ASOQUIMBO since its inception in 2009.</p> <p class="TextBody">But these successes in local organizing have come at a high price.</p> <p class="TextBody">Together with Ardilla, Dussan is accused of obstructing public roads and affecting public order – a charge that carries up to four years in prison. According to Dussan, these charges relate to a January 2012 mobilisation that was organised by a broad range of affected social sectors - not just ASOQUIMBO- to protest damage made to a local bridge by EMGESA.</p> <p class="TextBody">Dussan also faces a second charge for allegedly instigating the occupation of land owned by the corporation, a charge that carries a sentence of up to eight years in prison. According to Dussan’s lawyer, these charges relate to land occupations by small farmer communities in 2013 as part of a protest against forced displacement and in order to demand just compensation from the corporation.</p> <p class="TextBody">The court cases and the potential of up to twelve years in prison now hang like a dark and threatening cloud over Dussan and ASOQUIMBO.</p> <p class="TextBody"><strong>Criminalisation of protest as corporate strategy</strong></p> <p class="TextBody">While EMGESA's persecution of Dussan through the courts is causing him and his family high levels of personal stress, the resistance leader is clear that this is about much more than him. “Their strategy is to stop this resistance, because the whole department (of Huila) is rising up against dams, against fracking”.</p> <p class="TextBody">Indeed, more and more people across the region are connecting the dots between individual megaprojects and the overall extractivist model that they form a part of.&nbsp; As well as the localised protests against the Quimbo dam, there have been several regional mobilizations and days of action against this and other extractive projects including mining and fracking – one of the most recent of which <a href="http://millerdussan.blogia.com/2016/030601-14-de-marzo-2016-dia-mundial-contra-represas-.php">mobilised</a> over eight thousand people in the towns of Pitalito, Garzon and Neiva in 2016.</p> <p class="TextBody">Dussan's lawyer, German Romero, also sees the criminalization of protest as a very deliberate strategy designed to quell dissent. According to Romero “in Colombia this is a recurring practice by multinationals...they associate themselves with powerful groups of lawyers and with sectors close to economic and political power…that are trying to affect the human rights work of social leaders or to break their organizations….It’s basically a strategy of terror, fear and repression that corporations have been involved in more and more when they feel under pressure by successful social leaders working in defence of human rights”.</p> <p class="TextBody">The extent of the chilling effect on social protest has particular nuances in the context of Colombia - a country with some of the highest rates of both internal displacement and killings of environmental defenders in the world. The risks to prominent social leaders go way beyond attacks on their public reputation, or even their freedom. The heightened public profile and the association with criminality also bring risks to one’s safety.&nbsp; According to the UN High Commission for Human Rights, fifty-seven social leaders were <a href="http://www.hchr.org.co/publico/comunicados/2016/comunicados2016.php3?cod=49&amp;cat=101">murdered</a> between January and November 2016 in Colombia. That’s a rate of more than one every week. Many of these were social leaders defending their territories against extractive projects.</p> <p class="TextBody">Dussan has raised these issues in previous conversations with us. “All of this has consequences here in Colombia for one’s personal security. People start to say that you’re a criminal. If somebody decided to kill me, people would say that they killed him because he was a criminal.”</p> <p class="TextBody">Despite the dangers, civil society in the province has taken a firm stand in support of Dussan. Institutions ranging from the <a href="http://concejo-neiva-huila.gov.co/apc-aa-files/63316635393261633636373434333362/proposicin-23-de-junio-2016.pdf">city council</a> of the region’s capital Neiva to the <a href="http://millerdussan.blogia.com/2016/061901-no-a-la-judicializacion-de-la-protesta-social-y-sus-lideres.php">Association of University Professors</a> (ASPU-HUILA) of the Southern Colombia University have publicly come to his defence, calling for a halt to the ‘unjust and irregular charges that are being made against him by the Multinational EMGESA’.</p> <p class="TextBody"><strong>Genuine justice: holding multinational corporations to account</strong></p> <p class="TextBody"><strong><span class='wysiwyg_imageupload image imgupl_floating_none 0'><a href="//cdn.opendemocracy.net/files/imagecache/wysiwyg_imageupload_lightbox_preset/wysiwyg_imageupload/557099/Taking_action_with_affected_community_members.jpg" rel="lightbox[wysiwyg_imageupload_inline]" title=""><img src="//cdn.opendemocracy.net/files/imagecache/article_xlarge/wysiwyg_imageupload/557099/Taking_action_with_affected_community_members.jpg" alt="" title="" width="460" height="259" class="imagecache wysiwyg_imageupload 0 imagecache imagecache-article_xlarge" style="" /></a> <span class='image_meta'><span class='image_title'>Takign action with affected community members. Authors´photos. All rights reserved.</span></span></span></strong></p> <p class="TextBody">Although frontline land and climate struggles are being fought within communities, they are far from 'local'. The struggles of ASOQUIMBO in Colombia, of Berta Caceres’ COPINH in Honduras and countless others represent the first line of resistance to an international raid on resources across Latin America and the Global South. The corporate players heading up this assault are causing irreparable damage to cultures, ecosystems and the climate. The bounty from these raids - the minerals, crops, grabbed land and water, fossil fuels - serve to fund lifestyles of conspicuous consumption among the world’s rich minority which stand in stark contrast to those of the people resisting such assaults.</p> <p class="TextBody">On the 6th February, Miller Dussan and Elsa Ardilla will be back in the dock to face ENEL-EMGESA’s charges. Their liberty and personal safety hang in the balance as a result of these attempts to repress their work in defence of their communities.</p> <p class="TextBody">Dussan’s story vividly illustrates the power imbalance at the centre of struggles for land and environmental justice. It also points to two potentially important roles for international solidarity.&nbsp;</p> <p class="TextBody">The first is to deepen our collective understanding of judicial persecution and the criminalisation of protest more broadly as one of many corporate strategies being used to undermine community resistance. In Dussan’s own words “if they put me in prison, others are going to stop going out to protest”.&nbsp;</p> <p class="TextBody">The second is to take the struggles of local communities to the seats to power of those who benefit most. Distance and anonymity are factors that allow corporations like ENEL to disassociate themselves from such cases and to present themselves as responsible corporations in their home countries. As such, one essential role of international solidarity must be to bridge that distance and to remove that anonymity.</p> <p class="TextBody">To begin with, the names of those being pursued through the courts, and of those whose blood is being spilt in the quest for cheap raw materials, need to be hung around the necks of corporate CEOs such as Francesco Starace of Enel.</p><div class="field field-country"> <div class="field-label"> Country or region:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> Colombia </div> </div> </div> <div class="field field-topics"> <div class="field-label">Topics:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> Civil society </div> <div class="field-item even"> Democracy and government </div> <div class="field-item odd"> Ideas </div> <div class="field-item even"> International politics </div> </div> </div> <div class="field field-rights"> <div class="field-label">Rights:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> CC by NC 4.0 </div> </div> </div> DemocraciaAbierta Colombia Civil society Democracy and government Ideas International politics latin america Philippa de Boissière Thomas Mc Donagh Mon, 23 Jan 2017 10:56:51 +0000 Thomas Mc Donagh and Philippa de Boissière 108274 at https://www.opendemocracy.net