El momento populista https://www.opendemocracy.net/taxonomy/term/23400/all cached version 09/02/2019 05:25:38 en Líderes latinoamericanos estilo Trump https://www.opendemocracy.net/democraciaabierta/brian-saady/l-deres-latinoamericanos-estilo-trump <div class="field field-summary"> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> <p>Donald Trump se reunió con Jimmy Morales, presidente de Guatemala, en un contexto de resurgimiento mundial del populismo de extrema derecha. <em><strong><a href="https://opendemocracy.net/democraciaabierta/trump-style-latin-american-leaders">English</a></strong></em></p> </div> </div> </div> <p><span class='wysiwyg_imageupload image imgupl_floating_none 0'><a href="//cdn.opendemocracy.net/files/imagecache/wysiwyg_imageupload_lightbox_preset/wysiwyg_imageupload/557099/Trump_0.jpg" rel="lightbox[wysiwyg_imageupload_inline]" title=""><img src="//cdn.opendemocracy.net/files/imagecache/article_xlarge/wysiwyg_imageupload/557099/Trump_0.jpg" alt="" title="" width="460" height="306" class="imagecache wysiwyg_imageupload 0 imagecache imagecache-article_xlarge" style="" /></a> <span class='image_meta'><span class='image_title'>Busto de Donald Trump en el Museo de Cera de Madrid. Foto: Francisco Seco/Press Association. All rights reserved</span></span></span></p><p>&nbsp;Donald Trump se reunió con el Presidente de Guatemala el 8 de febrero. <span><a href="https://www.whitehouse.gov/briefings-statements/readout-president-donald-j-trumps-meeting-president-morales-guatemala/">Oficialmente</a></span>, discutieron de temas como el traslado de la embajada guatemalteca a Jerusalén y de "restaurar la democracia" en Venezuela.</p> <p>Un día antes de su encuentro, se informó de que Trump había ordenado a &nbsp;funcionarios del Pentágono que hicieran planes para llevar a cabo un gran desfile militar. Según parece, la idea se le ocurrió la idea tras presenciar el desfile del Día de la Bastilla en Francia. Sin embargo, de seguir adelante dicho proyecto, será como si el gobierno norteamericano hubiese inadvertidamente sacado la idea del cuaderno de bitácora de Morales. De hecho, hay muchos ejemplos de curiosas coincidencias entre los gobiernos de Trump y Morales.</p><p class="mag-quote-center">En octubre de 2015, cuando Morales resultó elegido, varios medios se refirieron a él como el "Trump latinoamericano". Jimmy Morales, al igual que Trump, carecía de experiencia política.</p> <p>En octubre de 2015, cuando Morales resultó elegido, varios medios se refirieron a él como el "Trump latinoamericano". Jimmy Morales, al igual que Trump, carecía de experiencia política. Era un popular actor cómico televisivo cuyo sketch humorístico más famoso era el de un vaquero bobo que se convertía en presidente. Muchos opinan que otros sketches de su programa indican claramente que se trata de alguien sexista, homofóbo y racista.</p> <p>Tanto Trump como Morales apelan a una base conservadora por su aversión declarada a lo políticamente correcto y por su personalidad agresiva. También por su afición a proponer medidas políticas extravagantes. Morales apoyó la absurda idea del muro fronterizo de Trump y llegó a bromear con ofrecerle <span><a href="http://www.washingtontimes.com/news/2016/apr/19/jimmy-morales-guatemalan-president-offers-us-cheap/">mano de obra</a></span> guatemalteca barata para construirlo. También se apuntó a la idea de rastrear a los maestros con dispositivos <span><a href="http://www.independent.co.uk/news/world/americas/jimmy-morales-how-the-comedian-became-president-of-guatemala-a6810931.html">GPS</a></span> para asegurarse de que acuden al trabajo.</p> <p>A diferencia de Trump, Morales arrasó en las elecciones. Los votantes <span><a href="http://www.economist.com/node/13611560">querían</a> </span>que "dirigiera el país de la misma manera que dirige sus negocios". Pero resultados aparte, sus campañas fueron muy similares. La de Morales fue una campaña bastante apolítica y anodina, centrada en la lucha contra la corrupción. No habló de "drenar el pantano", pero se jactó de que él "no era corrupto ni ladrón". Este mensaje fue lo que hizo que muchos votantes le vieran como un mal menor.</p> <p>La campaña de Morales también jugó con la impopularidad de su oponente, Sandra Torres. Al igual que Hillary Clinton, Torres es una ex primera dama y ejemplo paradigmático de "la candidata del <em>establishment</em>". Tuvo que pasar por la formalidad de divorciarse para postularse para presidenta. Y arrastraba también un pesado bagaje de escándalos políticos del pasado.</p> <p>Tras tomar posesión, la presidencia de Morales se vio envuelta en escándalos cleptocráticos. Al igual que Trump, Morales ha utilizado su cargo a beneficio propio, y aunque los gastos oficiales de Morales son insignificantes si los comparamos con los más de <a href="http://www.newsweek.com/trump-mar-lago-airfare-cost-taxpayers-6-million-2017-according-report-758877">&nbsp;<span>6 millones</span> </a>de dólares de dinero de los contribuyentes que Trump se ha gastado con sus frecuentes viajes a Mar-a-Lago, lo cierto es que enojaron a mucha gente. Siendo presidente de uno de los países más pobres del mundo, los <span><a href="http://www.elcomercio.com/actualidad/jimmymorales-investigacion-gastopublico-guatemala-presidencia.html">gastos</a></span> de Morales ascienden a 40.000 dólares - gastos que incluyen masajes, ramos de flores, whisky y gafas de sol de diseño. Cuando se le preguntó por qué no pagó unas gafas de sol que costaban 3.000 dólares de su propio bolsillo, Morales <span><a href="http://www.bbc.com/news/world-latin-america-42789249">respondió</a></span> con cierta displicencia: "Porque no tengo por qué pagarlas con mi salario. Me entregaron ese par de gafas. ¿Cree usted que yo ando tras este tipo de cosas?”</p> <p>Otros escándalos en los que está involucrado Morales son mucho más serios. Su hijo y su hermano están siendo juzgados por fraude y lavado de dinero. Su campaña electoral recibió 825.000 dólares de fuentes no reveladas, de las cuales se calcula que 500.000 dólares provinieron supuestamente de narcotraficantes. También recibió 62.500 dólares en "bonos" mensuales del ejército. El oficial responsable de los pagos ha sido detenido, pero Morales sigue en su cargo.</p> <p class="mag-quote-center">Como hizo Trump cuando despidió a James Comey, Morales intentó que el fiscal especial a cargo de las investigaciones anticorrupción, un ciudadano colombiano, fuera expulsado del país.</p><p>Como hizo Trump cuando despidió a James Comey, Morales intentó que el fiscal especial a cargo de las investigaciones anticorrupción, un ciudadano colombiano, fuera expulsado del país, a pesar de haber prometido durante la campaña extender el mandato de la comisión especial independiente respaldada por la ONU que dirigía éste hasta <span><a href="https://www.ijmonitor.org/2015/09/what-does-guatemalas-presidential-election-mean-for-trials-of-grave-crimes-part-i-jimmy-morales/">2022</a></span>.</p> <p>El Tribunal Supremo guatemalteco revocó su decisión, pero el Congreso apoyó a Morales. Su partido político solo tiene <span><a href="http://www.ticotimes.net/2016/01/14/comedian-jimmy-morales-takes-office-as-guatemalas-new-president">11 escaños</a></span> en el Congreso de un total 158 pero éste, preocupado por no enajenar a la base popular del Presidente, lo mismo que el Congreso de los Estados Unidos, votó a favor de otorgarle inmunidad judicial. Fue ésta una decisión, sin embargo, teñida de interés propio, ya que más de 100 congresistas también enfrentan acusaciones de <span><a href="https://www.occrp.org/en/daily/6946-guatemalan-president-is-facing-impeachment-for-illegal-political-financing">corrupción</a></span>.</p> <p>Morales, como Trump, salió indemne de estos escándalos. Ambos se revisten de una personalidad pública fuerte. Ninguno de los dos tiene antecedentes militares, pero ambos tienen tendencia a nombrar a ex generales del ejército para puestos de alto nivel en el gobierno.</p> <p>Ahora la Fiscalía quiere <span><a href="https://www.ncronline.org/news/world/guatemalan-authorities-arrest-soa-trained-officers-massacres-disappearances">llevar a juicio</a></span> al ex coronel Edgar Justino Ovalle Maldonado, principal asesor de Morales y cofundador de su partido político (Frente de Convergencia Nacional - FCN), por crímenes contra la humanidad presuntamente cometidos durante la larga y sangrienta "guerra civil" del país. Maldonado, sin embargo, goza de inmunidad por ser miembro del Congreso.</p> <p>Maldonado es uno de varios ex oficiales del ejército, en la actualidad miembros del FCN, sospechosos de haber cometido crímenes de guerra. El costo en vidas humanas de la "guerra civil" respaldada por Estados Unidos durante 36 años en Guatemala y que finalizó en 1996, fue de aproximadamente 200.000. Alrededor del 90% de las víctimas fueron asesinadas por fuerzas paramilitares o del gobierno y, sin embargo, a muy pocos de los implicados se les ha exigido responsabilidades, a pesar de que se considera que la "guerra civil" guatemalteca fue en realidad un genocidio (la gran mayoría de las víctimas fueron <span><a href="https://www.usip.org/publications/1997/02/truth-commission-guatemala">civiles</a></span> indígenas).</p> <p>Jimmy Morales no solo se niega a llamarla <span><a href="http://www.ticotimes.net/2015/10/09/the-military-powers-behind-guatemalas-comedian-presidential-front-runner">genocidio</a></span>, sino que elogió el trabajo "<span><a href="https://www.telesurtv.net/english/news/Guatemalan-President-Praises-Exemplary-Work-of-Genocidal-Army-20160704-0026.html">ejemplar</a></span>" que han llevado y llevan a cabo los militares durante el desfile del Día de las Fuerzas Armadas del año pasado. Cabe señalar que este desfile fue prohibido durante diez años tras la "guerra civil" como tributo de respeto a las víctimas.</p> <p>Este tipo de decisiones y de retórica pueden describirse, en el mejor de los casos, como propio de sordos. En el peor de los casos, como un silbido a sus partidarios extremistas - al igual que los comentarios que hizo Trump refiriéndose a la "buena gente" a raíz de la tragedia de Charlottesville.</p><p class="mag-quote-center">La mayoría de los guatemaltecos están hartos de la corrupción endémica y desenfrenada que padece el país, hoy día en gran parte como consecuencia de la guerra contra las drogas. La campaña de Morales recibió supuestamente financiación de narcotraficantes</p> <p>En lo que resulta otra coincidencia terrorífica, un conductor atropelló a una multitud de <span><a href="http://www.foxnews.com/world/2017/04/28/shocking-guatemala-video-shows-car-plowing-through-protesters.html">manifestantes</a></span> en Ciudad de Guatemala, hiriendo a varias personas, cuatro meses antes de la tragedia de Charlottesville. Volvió a suceder el mes pasado, cuando otro conductor <span><a href="http://www.laht.com/article.asp?ArticleId=2449112&amp;CategoryId=23558">mató</a></span> a una persona que formaba parte de un grupo de manifestantes que bloqueaban una carretera y exigían la dimisión de Morales.</p> <p>La mayoría de los guatemaltecos están hartos de la corrupción endémica y desenfrenada que padece el país, hoy día en gran parte como consecuencia de la guerra contra las drogas. Como ya se ha mencionado más arriba, la campaña de Morales recibió supuestamente financiación de narcotraficantes. Su predecesor en el cargo, Otto Pérez Molina, está siendo juzgado por corrupción. Y la ex vicepresidenta de Molina, Roxana Baldetti, y su ex ministro del Interior, Mauricio López Bonilla, están a la espera de juicio por aceptar sobornos de <span><a href="https://www.univision.com/noticias/america-latina/la-exvicepresidenta-de-guatemala-roxana-baldetti-recibio-dinero-y-seguridad-de-los-zetas-segun-eeuu">250.000</a></span> dólares y <span><a href="http://www.prensalibre.com/guatemala/justicia/lopez-bonilla-habria-recibido-us15-millones-del-narcotrafico">1.5 millones</a></span> de dólares respectivamente de Los Zetas.</p> <p>También el ex presidente Álvaro Colom y la mayoría de miembros de su gabinete fueron arrestados la semana pasada acusados de <span><a href="http://abcnews.go.com/International/wireStory/guatemalan-president-colom-detained-corruption-case-53044994">corrupción</a></span>. Y otro ex presidente, Alfonso Portillo, ha estado cumpliendo condena en una <a href="https://www.reuters.com/article/us-guatemala-portillo/guatemalan-ex-president-who-took-bribe-released-from-u-s-prison-idUSKBN0LT28F20150225">cárcel</a> de Estados Unidos por blanquear dinero de sobornos a través de bancos estadounidenses.</p><p>A todo esto se le debería añadir que los manifestantes se enfrentan regularmente con actuaciones <a href="https://www.telesurtv.net/english/news/Anti-Corruption-Protesters-Evacuated-with-Tear-Gas-in-Guatemala-20180114-0015.html">violentas</a> por parte del gobierno y que se han producido <a href="https://www.telesurtv.net/english/news/Guatemalan-Activists-Murder-Sparks-Alarm-over-Rights-Crisis-20161116-0015.html">asesinatos</a> de activistas en defensa de los Derechos Humanos. De hecho, el fiscal general del estado por los derechos humanos en Guatemala evito recientemente un intento de homicidio.</p> <p>¿Cuál ha sido la respuesta del gobierno de Estados Unidos ante todo esto? <span><a href="https://explorer.usaid.gov/cd/GTM">Aumentar un 215%</a></span> la ayuda externa a Guatemala en el primer año de mandato de Morales. Procedente principalmente del Departamento de Defensa, se trata de ayuda "antinarcóticos".</p> <p>Evidentemente, el historial antinarcóticos de Guatemala es terrible, pero esta "ayuda" es, en realidad, asistencia militar. Estados Unidos entregó el mes pasado al gobierno guatemalteco 108 vehículos todoterreno blindados por valor de <span><a href="https://dialogo-americas.com/en/articles/us-donation-increases-guatemalas-armored-vehicle-force">6.6 millones</a></span> de dólares. Cabe decir que esta ayuda militar no lleva asociada ninguna expectativa de reducción del tráfico de drogas o de la violencia relacionada con las drogas en el país. "Ayuda antinarcóticos" es el nombre en código para apoyo político a un aliado militar.</p> <p class="mag-quote-center">Desgraciadamente, Jimmy Morales no es ninguna anomalía en el contexto actual de resurgimiento del populismo de extrema derecha a nivel mundial.&nbsp;</p><p>Desgraciadamente, Jimmy Morales no es ninguna anomalía en el contexto actual de resurgimiento del populismo de extrema derecha a nivel mundial. La retórica de este tipo de populismo atrae a ciertos segmentos de la sociedad en tiempos económicos difíciles, particularmente en países plagados por la corrupción política. Ante una masa de votantes desencantados con la política de siempre, el atractivo de nuevos actores “no políticos” es innegable.</p> <p>Por ejemplo, el <span><a href="http://www.as-coa.org/articles/poll-update-costa-ricas-2018-presidential-election">otrora candidato favorito</a></span> en Costa Rica, Juan Diego Castro, también comparte, como Morales, algunas similitudes con Trump. Le han llamado, de hecho, "el Trump de los trópicos". Expresa abiertamente ideales <span><a href="http://www.ticotimes.net/2018/01/12/how-juan-diego-castro-is-turning-costa-rica-upside-down">autoritarios</a></span> a la vez que consigue hacerse con la imagen de campeón &nbsp;anticorrupción. El tema de la corrupción ha estado muy presente en Costa Rica tras verse sacudido el país por un escándalo reciente de corrupción de alto nivel, el llamado <em>Cementazo</em>, en el que estaban involucrados contratistas del gobierno. El mensaje económico nacionalista de Castro, "Reconstruyamos Costa Rica", también le ayudó a subir en las encuestas. Por fortuna, su progreso se ha visto truncado en la primera ronda del proceso electoral, que se celebró a principios de este mes.</p><p class="mag-quote-center">En Brasil, el candidato que ocupa el segundo lugar en las encuestas de opinión, Jair Bolsonaro, se compara abiertamente con Trump.</p> <p>Este mismo tipo de dinámica está claramente en juego en Brasil, donde el candidato que ocupa el segundo lugar en las encuestas de opinión, Jair Bolsonaro, se compara abiertamente con Trump. En realidad, es mucho peor. Ex oficial del ejército y siete veces congresista, Bolsonaro es un defensor descarado de la antigua dictadura militar de Brasil. De hecho, después de que una congresista describiera las violaciones, torturas y asesinatos cometidos bajo la dictadura, Bolsonaro le respondió diciendo que a ella ni siquiera valía la pena violarla. Y no se ha desdicho nunca de ello.</p> <p>La lista de sus ideas altamente ofensivas es demasiado larga para ser reproducida aquí, pero es sin duda la razón por la que Glenn Greenwald ha calificado a Bolsonaro como <a href="https://theintercept.com/2014/12/11/misogynistic-hateful-elected-official-democacratic-world-brazils-jair-bolsonaro/">"<span>el representante electo más odioso y misógino del mundo democrático</span>".</a></p> <p>A pesar de que Brasil tiene una de las <span><a href="https://www.theguardian.com/world/2018/jan/22/brazil-lgbt-violence-deaths-all-time-high-new-research">tasas más altas</a></span> de violencia anti LGTBQ del mundo, es probable que pueda salir elegido presidente un candidato que ha dicho que preferiría ver morir a su hijo a aceptarlo como homosexual. Bolsonaro afirma que no hay homofobia en Brasil y que el 90% de las víctimas son asesinadas en "lugares de consumo de drogas y prostitución, o asesinadas por sus parejas".</p> <p>Este tipo de percepción defectuosa, insensible e hipócrita de los crímenes de odio es en cierto modo consistente con la agenda contra el crimen de la coalición "Balas, Buey y Bíblia" que da su apoyo a Bolsonaro. Un buen ejemplo de dicha agenda es la "<a href="http://blogs.oglobo.globo.com/lauro-jardim/post/solucao-de-bolsonaro-para-rocinha.html">solución</a>" para acabar con la violencia de las pandillas en Brasil que Bolsonaro detalló ante un grupo de inversores: a las zonas con un alto nivel de crimen se les da aviso de 6 horas y luego se entra a matar a todo lo que se mueve.</p> <p>A día de hoy, las cosas están en que Bolsonaro podría ser el próximo presidente de Brasil. Por extraño que parezca, ya que se encuentra en un distante segundo lugar en las encuestas, pero el candidato en primera posición, el ex presidente Lula da Silva, no puede presentarse por haber sido condenado por corrupción. Aunque Lula está apelando la condena, que le fue impuesta por un juez cuya animadversión por Lula es abierta y notoria en base al <span><a href="https://www.usnews.com/opinion/world-report/articles/2017-10-20/could-jair-bolsonaro-become-brazils-next-president">testimonio</a></span> de un informante que obtuvo una reducción de condena por su testimonio.</p> <p>Por otra parte, un tercio de los electores dice que no acudirá a votar. Se trata de personas que se sienten claramente desmotivadas por la magnitud del escándalo de corrupción "Operación Lava Jato" que, con epicentro en Brasil, involucra a cientos de empresarios y políticos en toda América Latina. Será teniendo presente esto que algunos de los que sí irán a votar podrían ver a Bolsonaro como "un mal menor".</p><fieldset class="fieldgroup group-sideboxs"><legend>Sideboxes</legend><div class="field field-related-stories"> <div class="field-label">Related stories:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> <a href="/democraciaabierta/paolina-albani/dos-os-sin-el-cambio-prometido-en-guatemala">Dos años sin el cambio prometido en Guatemala</a> </div> <div class="field-item even"> <a href="/democraciaabierta/patricia-ard-n/guatemala-el-reto-democr-tico">Guatemala: el reto democrático</a> </div> <div class="field-item odd"> <a href="/democraciaabierta/pedro-henrique-leal/bolsonaro-y-la-extrema-derecha-brasile">Bolsonaro y la extrema derecha brasileña</a> </div> <div class="field-item even"> <a href="/democraciaabierta/lena-lavinas/populismo-por-todas-partes">Populismo por todas partes</a> </div> </div> </div> </fieldset> <div class="field field-country"> <div class="field-label"> Country or region:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> Guatemala </div> <div class="field-item even"> Costa Rica </div> <div class="field-item odd"> Brazil </div> <div class="field-item even"> United States </div> </div> </div> <div class="field field-topics"> <div class="field-label">Topics:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> Democracy and government </div> <div class="field-item even"> Ideas </div> <div class="field-item odd"> International politics </div> </div> </div> <div class="field field-rights"> <div class="field-label">Rights:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> CC by NC 4.0 </div> </div> </div> DemocraciaAbierta DemocraciaAbierta United States Brazil Costa Rica Guatemala Democracy and government Ideas International politics El momento populista Brian Saady Wed, 21 Feb 2018 10:59:10 +0000 Brian Saady 116253 at https://www.opendemocracy.net El retroceso «nacional-estalinista» https://www.opendemocracy.net/democraciaabierta/pablo-stefanoni/el-retroceso-nacional-estalinista <div class="field field-summary"> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> <p>El nacional-estalinismo es una especie de populismo de minorías que gobierna como si estuviera resistiendo en la oposición. <strong><em><a href="https://opendemocracy.net/democraciaabierta/pablo-stefanoni/retreat">English</a></em></strong><strong></strong></p> </div> </div> </div> <p><span class='wysiwyg_imageupload image imgupl_floating_none 0'><a href="//cdn.opendemocracy.net/files/imagecache/wysiwyg_imageupload_lightbox_preset/wysiwyg_imageupload/557099/PA-32260972.jpg" rel="lightbox[wysiwyg_imageupload_inline]" title=""><img src="//cdn.opendemocracy.net/files/imagecache/article_xlarge/wysiwyg_imageupload/557099/PA-32260972.jpg" alt="" title="" width="460" height="306" class="imagecache wysiwyg_imageupload 0 imagecache imagecache-article_xlarge" style="" /></a> <span class='image_meta'><span class='image_title'>CARACAS, 2 de agosto de 2017 (Xinhua) - El ministro venezolano de Defensa, Vladimir Padrino (C-Front), participa en una rueda de prensa en Caracas, Venezuela, el 1 de agosto de 2017. Foto: Stringer/Xinhua News Agency/PA Images. Todos los derechos reservados. </span></span></span></p><p><strong>Este artículo es producto de la alianza entre Nueva Sociedad y DemocraciaAbierta.&nbsp;<a href="http://nuso.org/articulo/el-retroceso-nacional-estalinista/">Lea el contenido original aquí</a>.</strong>&nbsp;</p><p>Tras un viaje en 1920 a la Rusia revolucionaria, junto con un grupo de sindicalistas laboristas, el pensador británico Bertrand Russell escribió un pequeño libro –<em>Teoría y práctica del bolchevismo</em>– en el que plasmaba sus impresiones sobre la reciente revolución bolchevique. Allí planteó con simpleza y visión anticipatoria algunos problemas de la acumulación del poder y los riesgos de construir una nueva religión de Estado. </p><p>En un texto fuertemente empático hacia la tarea titánica que llevaban a cabo los bolcheviques, sostuvo que el precio de sus métodos era muy alto y que, incluso pagando ese precio, el resultado era incierto. En este sencillo razonamiento residen muchas de las dificultades del socialismo soviético y su devenir posterior durante el siglo XX.</p> <p>A cien años de esa gesta libertaria, no está mal volver sobre estos problemas. Sobre todo porque la tensión entre democracia y revolución sigue vigente, aunque, por lo general, la vigencia se manifiesta a menudo más como farsa que como tragedia, al menos si leemos algunos análisis sobre la actual coyuntura latinoamericana. </p><p>El caso venezolano es el más dramático, ya que se trata de la primera experiencia autodenominada socialista triunfante luego de la Revolución Sandinista de 1979. Solo por eso, ya amerita prestarle atención. Pero, además, es posible que su derrota tenga consecuencias similares o peores que la derrota electoral sandinista de 1990. No obstante, los análisis escasean y son habitualmente reemplazados por discursos panfletarios que no son más que el espejo invertido de los de la derecha regional.</p><p class="mag-quote-left">Atribuir todo a la «guerra económica» resulta absurdo.</p> <p>La convocatoria a una incierta Asamblea Constituyente parece una fuga hacia delante de un gobierno, el de Nicolás Maduro, que fue perdiendo apoyo popular tanto en las urnas como en las calles. Es cierto que las protestas tienen más intensidad en algunos territorios que en otros, pero la afirmación de que son solo los ricos de Altamira o del este de Caracas quienes se oponen al gobierno es desmentida por la aplastante derrota del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) en las elecciones parlamentarias de 2015. </p><p>Por eso después ya no hubo elecciones regionales (ni sindicales en el caso de la estratégica petrolera PDVSA). Y por eso la Constituyente fue diseñada de tal forma que el voto ciudadano se combinara con el territorial y el corporativo, en una viveza criolla revestida de principismo revolucionario. </p><p>Que este domingo hayan ido a votar (lo que equivalía a votar por el oficialismo) más electores que en los mejores momentos de la Revolución Bolivariana habría sido, en efecto, un «milagro», como lo denominó Nicolás Maduro, incluso considerando la enorme presión estatal sobre los empleados públicos y quienes reciben diversos bienes sociales mediante el Carné de la Patria.</p><p class="mag-quote-right">Se trata de una izquierda que podríamos denominar «nacional-estalinista».</p> <p>Si el populismo tiene un irreductible núcleo democrático pese a que suele tensar las instituciones, este refiere a un apoyo plebiscitario del electorado. Sin eso, el poder depende cada vez más del aparato militar, como ocurre hoy en Venezuela (si Maduro tuviera la mayoría, podría convocar a un revocatorio, ganarlo y cerrar, al menos transitoriamente, la crisis política, como lo hicieron en su momento Hugo Chávez y Evo Morales). </p><p>En Venezuela, el agravante del poder militarizado es que los militares forman parte de esquemas de corrupción institucionalizados que incluyen acceso a dólares al tipo de cambio oficial (para luego cambiarlos en el mercado paralelo con gigantescas ganancias) o el contrabando de gasolina o de otros bienes lícitos y posiblemente ilícitos. Y, para peor, la gestión del Estado devino en un autoritarismo caótico, con desabastecimiento, cortes de luz, violencia urbana descontrolada y degradación moral del proceso bolivariano. </p><p>Atribuir todo a la «guerra económica» resulta absurdo. Nunca puede explicarse por qué Bolivia o Ecuador sí han podido manejar sus economías razonablemente bien.</p> <p>No obstante, una parte de la izquierda regional defiende al madurismo en nombre de la revolución y de la lucha de clases. El análisis empírico desapareció y es reemplazado por apelaciones genéricas al pueblo, al antiimperialismo y a la derecha golpista. Retomando a Russell: digamos que estamos dispuestos a pagar el precio de los métodos represivos de Maduro, ¿qué resultado esperamos? </p><p>¿Qué esperan quienes, desde posiciones altisonantes, anuncian que el domingo 30 de julio fue un día histórico en el que triunfó el pueblo contra la contrarrevolución? ¿Qué cielo queremos tomar por asalto? Resulta sintomático que la Constituyente no esté acompañada de un horizonte mínimo de reformas y que se la justifique únicamente en nombre de la paz, lo que deja en evidencia que se trata de una maniobra y no de una necesidad de la «revolución».</p> <p>Resulta difícil creer que, luego del fracaso o la marginalidad de las diferentes experiencias «anticapitalistas» ensayadas desde 2004 (cuando Chávez abrazó el socialismo del siglo XXI), pueda emprenderse hoy algún tipo de horizonte nuevo de cambio social. No es la primera vez, ni será la última, que en nombre de la superación de la «democracia liberal» se anule la democracia junto con el liberalismo. </p><p>No es casual tampoco que gran parte de la izquierda que sale a festejar la «madre de todas las batallas» venezolana sea admiradora de Kadafi y su&nbsp;<em>Libro verde</em>. En Libia, el «líder espiritual» llevó al extremo el reemplazo de la democracia liberal por un Estado de masas (<em>Yamahiriya</em>) basado en su poder personal –aunque no tenía cargos formales– y en una eficaz policía secreta que resolvía el problema de la disidencia.</p> <p>Se trata de una izquierda que podríamos denominar «nacional-estalinista». Un tipo ideal que permite captar un más o menos difuso espacio que junta un poco de populismo latinoamericano y otro de nostalgia estaliniana (cosas que en el pasado se conjugaban mal). </p><p>De esa mezcla sale una especie de «estructura de sentimiento» que combina retórica inflada, escasísimo análisis político y social, un binarismo empobrecedor y una especie de neoarielismo frente al imperio (más que análisis marxistas del imperialismo, hay a menudo cierta moralina que lleva a entusiasmarse con las bondades de nuevas potencias como China o con el regreso de Rusia, por no hablar de simpatías con Bashar al-Assad y otros próceres del antiimperialismo). </p><p>En la medida en que la marea rosada latinoamericana se retrae, el populismo democrático que explicó la ola de izquierda en la región pierde fuerza y esta sensibilidad nacional-estalinista, que tiene a algunos intelectuales en sus filas –varios de los cuales encontraron un refugio en la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad– gana visibilidad e influencia en los gobiernos en retroceso o en las izquierdas debilitadas. El nacional-estalinismo es una especie de populismo de minorías que gobierna como si estuviera resistiendo en la oposición. Por eso gobierna mal.</p><p class="mag-quote-left">El precio a pagar en Venezuela ¿sería para tener una especie de orteguismo con petróleo?</p> <p>Hoy es habitual que se compare la Venezuela de 2017 con el Chile de 1973. Claro que los gobiernos democrático-populares enfrentan reacciones antidemocráticas de las derechas conservadoras muchas veces apoyadas por Estados Unidos y es necesario enfrentarlas, lo que puede incluir estados puntuales de excepción. Pero la comparación pasa por alto algunos «detalles». Primero, Salvador Allende se enfrentó a unas fuerzas armadas supuestamente institucionales pero hostiles, de las que salió Augusto Pinochet. En Venezuela, pese a la existencia de sectores antidemocráticos en la oposición (hay que recordar el golpe fallido de 2002), las fuerzas de seguridad están hasta hoy del lado del gobierno. Y su capacidad de fuego sigue intacta.</p> <p>Por otra parte, el gobierno chileno no estaba atravesado por la ineficacia y la corrupción interna en los niveles en que lo está el chavismo actual, donde hoy son estructurales. Quizás la comparación con Nicaragua puede ser más enriquecedora: allá sí la injerencia imperial fue sangrienta y criminal, y erosionó muy fuertemente el poder sandinista. ¿</p><p>Es comparable con esa ofensiva criminal una sanción económica a Maduro, quien, sospechamos, no tiene cuentas en EEUU, o la estrategia de los «golpes de cuarta generación», que consistirían en la aplicación de un libro del casi nonagenario Gene Sharp que se puede descargar de internet? El imperio conspira en todos lados, pero en otros países de la ALBA más o menos bien administrados no faltan los alimentos en los mercados y, por ejemplo, en el caso de Bolivia, las cifras macroeconómicas son elogiadas por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. </p><p>Mientras los gobiernos mantienen las mayorías, el populismo democrático mantiene a raya a los nacional-estalinistas porque conserva los reflejos hegemónicos y democráticos activos y resiste el atrincheramiento autoritario.</p> <p>Lo que sí permite trazar puentes entre el sandinismo tardío y el neochavismo actual es la corrupción como mecanismo de erosión interna y degradación moral, que en el caso nicaragüense terminó primero en derrota y luego en un retorno –contra la mayoría de la vieja guardia sandinista– del matrimonio Ortega-Murillo, hoy atornillado en el poder tras su conversión al catolicismo provida y a una nueva y estrambótica religiosidad estatal, combinada con un pragmatismo sorprendente para hacer negocios públicos y privados –cada vez más imbricados en Nicaragua–. </p><p>El precio a pagar en Venezuela ¿sería para tener una especie de orteguismo con petróleo? ¿En favor de eso algunos intelectuales le reclaman a Maduro mano dura contra la oposición?</p><p class="mag-quote-right">Lamentablemente, sin una izquierda más activa y creativa respecto de Venezuela, la iniciativa regional queda en manos de las derechas.&nbsp;</p> <p>Claro que para la izquierda es importante diferenciarse del antipopulismo –con sus aristas antipopulares, revanchistas, clasistas y también autoritarias–, pero despreciar la perspectiva de la radicalización democrática, acusando de liberales a quienes observan los déficits democráticos efectivos y operando en favor de formas de neoautoritarismo decadente, solo favorece nuevas derechas regionales. </p><p>En lugar de dar una disputa por el sentido de la democracia contra las visiones que la reducen a la libertad de mercado, la pospolítica o un republicanismo conservador, los nacional-estalinistas la abandonan y se atrincheran en una «resistencia» incapaz de regenerar la hegemonía que la izquierda conquistó en la «década ganada». Lo que se argumentaba en nombre de un «socialismo del siglo XXI»&nbsp;acaba&nbsp;en una parodia setentista.</p> <p>Articular socialismo y democracia sigue siendo una agenda pendiente para la izquierda: el riesgo contrario, que ya vivimos, es la defensa de la democracia sin contenidos igualitarios ni proyectos reformistas capaces de erosionar los procesos actuales de desdemocratización. Por eso, en relación con Venezuela, parte de la socialdemocracia latinoamericana tampoco puede decir algo que vaya más allá de su apoyo a la oposición nucleada en la Mesa de Unidad Democrática (MUD). </p><p>Una salida pactada en Venezuela no puede basarse únicamente en la normalización de la democracia política: debe incluir también una defensa de los derechos económicos populares (una agenda de democracia económica) frente a quienes, desde la oposición, buscan una salida tipo Temer en Brasil.</p> <p>Pero frente a los peligros de «temerización» de Venezuela, los nacional-estalinistas pueden resultar contraproducentes: el creciente desprestigio del socialismo, gracias al desgobierno de Maduro y la vuelta de la asociación entre socialismo, escasez y colas, hace que las salidas promercado ganen terreno y apoyo social. </p><p>No obstante, la tentación de construir el socialismo a palos –«si no es con los votos, será con las armas», Maduro dixit, o «con el mazo dando», como Diosdado Cabello bautizó a su programa de televisión–, en nombre de un pueblo abstracto o contra un pueblo manipulado, sigue captando la imaginación y el entusiasmo de parte de la izquierda militante continental. </p><p>Para colmo, no hay ningún socialismo. Pero los «filtros burbuja» de las redes sociales confirman convicciones y posverdades, de manera bastante parecida a como operan los (violentos) espacios de sociabilidad antipopulistas.</p><p> Lamentablemente, sin una izquierda más activa y creativa respecto de Venezuela, la iniciativa regional queda en manos de las derechas. Analicemos estos procesos con sentido crítico y hagamos todo lo posible para que Caracas no sea nuestro Muro de Berlín del siglo XXI.</p><fieldset class="fieldgroup group-sideboxs"><legend>Sideboxes</legend><div class="field field-related-stories"> <div class="field-label">Related stories:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> <a href="/democraciaabierta/daniel-cerqueira/brasil-sucursal-de-venezuela">Brasil, ¿sucursal de Venezuela?</a> </div> <div class="field-item even"> <a href="/democraciaabierta/marcelo-pereira/las-izquierdas-latinoamericanas-y-la-cuesti-n-de-venezuela">Las izquierdas latinoamericanas y la cuestión de Venezuela</a> </div> <div class="field-item odd"> <a href="/democraciaabierta/tom-s-straka/est-tiempo-venezuela-de-evitar-la-explosi-n">¿Está a tiempo Venezuela de evitar la explosión?</a> </div> </div> </div> </fieldset> <div class="field field-country"> <div class="field-label"> Country or region:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> Venezuela </div> </div> </div> <div class="field field-topics"> <div class="field-label">Topics:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> Conflict </div> <div class="field-item even"> Democracy and government </div> </div> </div> <div class="field field-rights"> <div class="field-label">Rights:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> CC by NC 4.0 </div> </div> </div> DemocraciaAbierta DemocraciaAbierta Venezuela Conflict Democracy and government El momento populista Venezuela Chavismo Crisis Pablo Stefanoni Thu, 24 Aug 2017 11:42:41 +0000 Pablo Stefanoni 113003 at https://www.opendemocracy.net Donald Trump propone recortar el financiamiento de la ONU: es una amenaza para la paz y la seguridad internacionales https://www.opendemocracy.net/democraciaabierta/michael-caster/donald-trump-propone-recortar-el-financiamiento-de-la-onu-es-una-am <div class="field field-summary"> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> <p>Señalando claramente prioridades, Trump pidió un aumento de $ 52.000 millones en los gastos de defensa. Pero los EE.UU. ya gastan casi tanto como los siguientes 14 países juntos. <strong><em><a href="https://opendemocracy.net/michael-caster/donald-trump-s-proposal-to-slash-un-funding-threat-to-international-peace-and-securit">English</a></em></strong></p> </div> </div> </div> <p><span class='wysiwyg_imageupload image imgupl_floating_none 0'><a href="//cdn.opendemocracy.net/files/imagecache/wysiwyg_imageupload_lightbox_preset/wysiwyg_imageupload/557099/PA-30335000.jpg" rel="lightbox[wysiwyg_imageupload_inline]" title=""><img src="//cdn.opendemocracy.net/files/imagecache/article_xlarge/wysiwyg_imageupload/557099/PA-30335000.jpg" alt="" title="" width="460" height="339" class="imagecache wysiwyg_imageupload 0 imagecache imagecache-article_xlarge" style="" /></a> <span class='image_meta'><span class='image_title'>El 1 de marzo de 2017, en su primer discurso en una sesión conjunta del Congreso desde su toma de posesión, el Presidente Donald Trump explica su agenda "America First". Xinhua / Asociación de Prensa. Todos los derechos reservados.</span></span></span></p><p>Este primero de abril, los Estados Unidos asumen la presidencia rotativa mensual del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Y lo hace en medio de una alarma generalizada ante las afirmaciones del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, de que su gobierno está considerando reducir drásticamente sus contribuciones financieras y su participación en la ONU. Esto podría suponer un duro golpe para el organismo mundial encargado de la paz y la seguridad internacionales.</p> <p>A mediados de marzo, la administración Trump dio a conocer su propuesta de presupuesto para su política “America First”. El presupuesto final no se dará a conocer hasta mayo, y tendrá que ser aprobado por el Congreso. Pero aunque la propuesta de presupuesto ha sido objeto de críticas por parte de ambos partidos, tanto la hostilidad hacia las Naciones Unidas desde hace tiempo, sobre todo por parte de los republicanos, como el duro discurso duro de la administración Trump, provocan una grave preocupación.</p> <p>Utilizando un vocabulario casi orwelliano, el presupuesto de Trump llama a la búsqueda de la "paz mediante la fuerza", mientras ataca a las instituciones que trabajan para preservar la paz. Se pide, entre otras cosas, la eliminación de los fondos para el Instituto Estadounidense de la Paz y una reducción del 28 por ciento en fondos para el Departamento de Estado. Y esto a pesar de una carta de más de 120 militares retirados de alto rango a favor de asumir el imperativo de seguridad de la diplomacia y el desarrollo. El presupuesto también pide reducciones presupuestarias no especificadas a las Naciones Unidas, y poner un límite a las contribuciones de los Estados Unidos, para no exceder el 25 por ciento del presupuesto total de mantenimiento de la paz.</p> <p>Tomada como un reflejo de las prioridades de la administración, esta propuesta de presupuesto podría ser también la pira sobre la cual se sacrifica la paz a la fuerza.</p> <p>En la actualidad, los Estados Unidos contribuyen con alrededor de 2.500 millones de $, casi el 29 por ciento de los $ 7.870 millones del presupuesto total de mantenimiento de la paz. Los otros cinco principales países contribuyentes son China (10,29 por ciento), Japón (9,68 por ciento), Alemania (6,39 por ciento) y Francia (6,31 por ciento).</p> <p>El presupuesto ordinario de la ONU para 2016-2017 es de $ 5.400 millones, de los cuales los Estados Unidos pagan el 22 por ciento, alrededor de $ 1.200&nbsp; millones. Las contribuciones voluntarias cubren la labor humanitaria, de desarrollo y de derechos humanos de las Naciones Unidas. Esto incluye la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos y el Alto Comisionado para los Refugiados. Estas son funciones son vitales para la preservación de la paz y la seguridad y, sin embargo, en enero de 2017 se filtró un proyecto de orden ejecutiva que aludía a una reducción del 40 por ciento de las contribuciones voluntarias de los Estados Unidos.</p> <p>La propuesta de presupuesto llamada "América Primero" es vaga a la hora de cuantificar reducciones presupuestarias a la ONU. Sin embargo, en lo que Colum Lynch en Foreign Policy ha descrito como una retirada sin precedentes de las operaciones internacionales, hay informaciones que señalan que funcionarios del Departamento de Estado han recibido instrucciones para recortar hasta un 60 por ciento todas las cuotas y contribuciones voluntarias, incluyendo una reducción de $ 1.000 millones en contribuciones al mantenimiento de la paz.</p> <p>Mientras tanto, enviando una señal clara de cuáles son sus prioridades, la administración Trump ha pedido un aumento de $ 52.000 millones en los gastos de defensa, aún cuando los Estados Unidos ya gastan en defensa casi tanto como los siguientes 14 países juntos.</p> <p><strong>¿Qué está pasando?</strong></p> <p>La administración Trump está tratando de legitimar su retirada sin precedentes de la ONU al reclamar que sus contribuciones actuales son desproporcionadas, lo que resulta un argumento vacío. Rosa Freedman, profesora de derecho y conflicto en la Universidad de Redding, argumenta que, “teniendo en cuenta que los EE.UU. representa más del 24 por ciento del PIB total del mundo, en realidad contribuye con menos de lo que le correspondería.”</p> <p>Las contribuciones de los estados miembros, establecidas por la Carta de la ONU, vienen determinadas por la Asamblea General sobre la base de una fórmula que tiene en cuenta factores como el tamaño de la economía y el ingreso per cápita. Además, los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad (Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Rusia y China) están obligados a pagar cuotas adicionales para el mantenimiento de la paz, teniendo en cuenta la responsabilidad que tienen de mantener la paz y la seguridad internacionales. Sin embargo, como ha señalado Anjali Dayal, en la revista Political Violence at a Glance “el Congreso ya establece un techo a la contribución anual de los EE.UU. que determina que el presupuesto de mantenimiento de la paz debe estar por debajo de la cuota asignada a los EE.UU. para ser miembros de la ONU.”</p> <p>Recortes presupuestarios del alcance con el que amenazan los Estados Unidos tendrán su mayor impacto en el capítulo de las contribuciones voluntarias, que son especialmente importantes para apoyar los esfuerzos humanitarios y de desarrollo. Pero lo que también está en juego es el impacto en las reformas necesarias que ya están en marcha, incluida la incorporación de la seguridad humana que, junto con su financiación, requerirá de liderazgo y apoyo diplomático.</p> <p><strong>Un sistema imperfecto</strong></p> <p>La ONU no es perfecta. Quizás dos de los ejemplos más reveladores del reciente fracaso de la ONU son la negligencia de las fuerzas de paz nepalíes en Haití en 2010 -más de 700.000 personas resultaron infectadas de cólera y más de 8.500 murieron- y una pauta de explotación y abuso sexual por parte de las fuerzas de paz en la República Centroafricana, a partir del 2013.</p> <p>La pauta de explotación y abuso sexual por parte de las fuerzas de mantenimiento de la paz que participan en misiones se ha prolongado en el tiempo, sobre todo debido a la vacilación de la ONU en identificar públicamente y avergonzar a los países cuyas fuerzas son culpables de tales crímenes. Esto, por supuesto, ha sido culpa de la conveniencia política. Pero está cambiando poco a poco, ya que es cada vez más probable que la ONU identifique públicamente a los países cuyas tropas perpetúen tales atrocidades, y envíe a casa a los mandos de contingentes de tropas encontrados culpables, o a los contingentes enteros.</p> <p>La organización se está moviendo para alentar a los países que aportan contingentes a llevar a cabo juicios en los tribunales nacionales, aunque esto sigue representando un desafío, y para rechazar a los futuros pacificadores de aquellos países que no cumplan con las obligaciones de derechos humanos. Los investigadores académicos están también contribuyendo significativamente para hacer frente a estas disfunciones en las operaciones de mantenimiento de la paz, como por ejemplo hacen Sabrina Karim y Kyle Beardsley , quienes proponen un enfoque integral con perspectiva de género en la reforma del programa de Igualdad de Oportunidades en Misiones de Mantenimiento de la Paz.</p> <p>Estas preocupaciones son reales, pero necesitan reformas y liderazgo por parte los estados miembros mas poderosos, y no que las abandonen.</p> <p>Mejorar la ONU es hoy especialmente necesario para poder hacer frente a lo que algunos funcionarios de la ONU describen como la peor crisis humanitaria desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Las amenazas del terrorismo, los efectos desestabilizadores del cambio climático, la pobreza y la grave discriminación que desencadenan conflictos y que provocan desplazamientos masivos son retos muy serios para el mantenimiento de la paz y la seguridad. Pero hacerles frente requiere más que embarazosos presupuestos militares.</p> <p>Para abordar estos retos, el nuevo secretario general, Antonio Guterres, ha prometido una reforma integral de la estrategia de las Naciones Unidas para &nbsp;la construcción y mantenimiento de la paz. Guterres también ha prometido una reforma de la gestión, incluida la rendición de cuentas, la protección de los denunciantes de Naciones Unidas y la paridad de género en los puestos de más alto nivel.</p> <p>En febrero de 2017, Guterres anunció la creación de un consejo de revisión interno que llevará adelante la reforma de la estrategia de paz y seguridad de la ONU. El resultado de esta revisión se espera que estará listo en junio, y producirá recomendaciones que pueden tener implicaciones financieras, cuya implementación podría verse severamente limitada por la retirada de los fondos de los Estados Unidos y de otros apoyos.</p> <p>El nuevo embajador de Estados Unidos ante la ONU, Nikki Haley, ha pronunciado llamamientos a la reforma similares, especialmente en lo que respecta a la corrupción y la rendición de cuentas por abusos sexuales. Pero la reducción, insinuada por su gobierno, o el final de apoyo para las “organizaciones internacionales cuyas misiones no defienden sustancialmente los intereses de política exterior”, significan el riesgo de colocar al organismo mundial como rehén de los intereses nacionalistas del “America First”, que priorizan la fuerza militar norteamericana sobre el multilateralismo y la seguridad humana.</p> <p>En lugar de enfocar la paz por medio de la fuerza, como proclama el presupuesto corto de miras de Trump, el enfoque de la nueva administración en cuestiones de paz y seguridad debe ser del de “la paz a través de la prevención”.</p> <p><strong>Paz a través de la prevención</strong></p> <p>En abril de 2016, la Asamblea General y el Consejo de Seguridad aprobaron una resolución conjunta por la que se establecía el concepto de "paz sustentable". La resolución es un reflejo de cuatro informes, entre ellos el Panel Independiente de Alto Nivel sobre Operaciones de Paz y el informe sobre la aplicación de la resolución 1325 sobre la mujer, la paz y la seguridad. Se puede argumentar que, al reunir varios conceptos el año antes de que tanto el nuevo Secretario General de la ONU como el presidente de los Estados Unidos asumiesen sus cargos, la resolución sirvió para sentar las bases de una conversación sobre el futuro de la ONU en cuestiones de paz y seguridad.</p> <p>Tratando de poner en práctica en enfoque de la prevención, la resolución pide que se pongan en marcha “actividades dirigidas a la prevención de crisis, escalada, continuación y reaparición del conflicto, ocupándose de sus causas fundamentales... y haciendo hincapié en que el mantenimiento de la paz es una tarea y una responsabilidad compartida... [que] debe fluir a través de los tres pilares de las Naciones Unidas ". Estos tres pilares son: los derechos humanos, la paz y la seguridad y el desarrollo. Están interconectados y son interdependientes.</p> <p>Destaca la importancia de un enfoque integral obtenido mediante la prevención de conflictos y de sus causas, la erradicación de la pobreza, el desarrollo social y sostenible, el diálogo inclusivo, el Estado de derecho, la justicia transicional, la igualdad de género y la protección de los derechos humanos.</p> <p>Por definición, tales medidas integrales exigen superar la estricta dependencia de la voluntad militar, basada en un enfoque corto de miras del interés nacional en las misiones de paz y seguridad internacionales, enfoque que ahora presenta el gobierno de los Estados Unidos.</p> <p>En su intervención en la mesa redonda de alto nivel anual sobre la incorporación de los derechos humanos, en febrero de 2017, Oscar Fernández-Taranco, secretario general adjunto de apoyo consolidación de la paz, puso de relieve la necesidad de la cooperación inclusiva entre los estados miembros.</p> <p>El problema que plantea la obsesión estadounidense por un presupuesto de defensa inflado, y que amenaza con retirarse de la diplomacia internacional o con restringir los fondos a la ONU, es el impacto que tendría para los enfoques de cooperación más amplia en la consolidación de la paz. Podría conducir a lo contrario, a reducir las operaciones de paz a la simple estabilización, y a un enfoque de mínimos sobre la paz y la seguridad que menosprecie la gobernanza, los derechos humanos o el desarrollo.</p> <p>El otro gran factor, dice Ian Johnstone, profesor de derecho internacional en la Facultad de Derecho y Diplomacia Fletcher, es el Combate al Extremismo Violento (CVE, por sus siglas en inglés). Si esto se convierte en el principal motivador para establecer las operaciones de paz, es probable que sólo veamos un apoyo político significativo para nuevas misiones allá donde exista o sea percibida la amenaza del terrorismo. Claro que tiene que haber CVE pero, una vez más, las soluciones militares estrictas y el unilateralismo resultan, en última instancia, contraproducentes.</p> <p>La amenaza del extremismo violento presenta un dilema para las operaciones de paz tradicionales, porque el CVE se sitúa generalmente fuera de los parámetros que establecen los mandatos. Pero, como Johnstone escribe en Peace Operations Review, basándose en el Plan de Acción para Prevenir el Extremismo Violento del 2015, hay que hacer frente a los retos del CVE dentro de la labor de consolidación, junto a la necesaria adaptabilidad y creatividad.</p> <p>Precisamente es aquí donde un enfoque de “paz a través de la prevención” tiene valor, no sólo para hacer frente a la inseguridad, sino también para abordar sus causas profundas a través de la reducción de la pobreza, el diálogo inclusivo y la incorporación de las cuestiones de género y de derechos humanos. Desafortunadamente la retórica xenófoba de la administración Trump señala en la dirección opuesta.</p> <p>En última instancia, el impacto de la administración Trump sobre la capacidad de las Naciones Unidas para desarrollar un enfoque más integral y preventivo de paz y seguridad se basará tanto en la identificación de misiones como en las restricciones financieras.</p> <p><strong>Mirando hacia delante</strong></p> <p>La propuesta de presupuesto "America First" del presidente Trump, en su denominación y en sus compromisos financieros declarados, es una ataque contra el multilateralismo. La alarmante reducción de las contribuciones presupuestarias a las Naciones Unidas será sin duda enmendada en la revisión que hará el Congreso, si bien la hostilidad general hacia las Naciones Unidas dentro de un Congreso controlado por los republicanos indica que alguna reducción en las contribuciones de Estados Unidos será casi segura. Sin embargo, sea cual fuere la cifra final, es menos probable que haga descarrilar la reforma o que tenga un impacto tan devastador como el que tendrá la puesta en escena de un EE.UU. que ya no está interesado en la ONU.</p> <p>La cooperación y el apoyo de los estados miembros más poderosos es vital para que la ONU cumpla su función de preservar la paz y la seguridad internacionales, de promover el desarrollo y de proteger los derechos humanos. Esto requiere diplomacia. Por supuesto, esto no quiere decir que se ignore completamente la importancia de que la ONU es un ente basado en la membresía, que depende de las cuotas para contratar personal y para apoyar los esfuerzos de construcción de paz antes mencionados.</p> <p>El hecho de que los Estados Unidos asuman la presidencia del Consejo de Seguridad en abril, especialmente antes de que la Casa Blanca emita su propuesta de presupuesto formal en mayo, representa una oportunidad para que reevalúen sus prioridades y su papel de liderazgo, alineándose con la directriz de “paz a través de la prevención”. La forma en que &nbsp;los Estados Unidos utilicen su presidencia del Consejo de Seguridad, o las reuniones temáticas que se celebren en Nueva York, por ejemplo, ofrecerá una mayor claridad sobre cuáles son las prioridades reales de esta administración, y puede ofrecer oportunidades a los demás miembros del Consejo de Seguridad para negociar esas prioridades. Podría darse también la oportunidad para que los gobiernos no-miembros del Consejo de Seguridad junto a los representantes no-gubernamentales ejerzan presión sobre los Estados Unidos en relación con la “paz mediante la prevención.”</p> <p>Una retirada de Estados Unidos ahora significa poner en cuestión las reformas actualmente en curso, tanto en la teoría como en la práctica, y puede significar el descarrilamiento del futuro de la paz y la seguridad internacionales.</p><div class="field field-country"> <div class="field-label"> Country or region:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> United States </div> </div> </div> <div class="field field-topics"> <div class="field-label">Topics:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> Civil society </div> <div class="field-item even"> Democracy and government </div> <div class="field-item odd"> Ideas </div> <div class="field-item even"> International politics </div> </div> </div> <div class="field field-rights"> <div class="field-label">Rights:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> CC by NC 4.0 </div> </div> </div> DemocraciaAbierta DemocraciaAbierta United States Civil society Democracy and government Ideas International politics El momento populista Michael Caster Sat, 01 Apr 2017 07:00:00 +0000 Michael Caster 109812 at https://www.opendemocracy.net "El futuro de Europa está en nuestras manos: nosotros, los del 89, tenemos que defenderlo." https://www.opendemocracy.net/democraciaabierta/rodrigo-vaz-manuel-nunes-ramires-serrano/el-futuro-de-europa-est-en-nuestras-manos <div class="field field-summary"> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> <p>Los jóvenes europeos deben protagonizar el diseño del futuro de Europa, ya que en última instancia recaerá sobre ellos la defensa de una sociedad abierta, tolerante y liberal. <em><strong>Entrevista</strong></em><strong>. <em><a href="https://opendemocracy.net/democraciaabierta/rodrigo-vaz-manuel-nunes-ramires-serrano/europes-fate-is-in-our-hands-we-89ers-mus">English</a> <a href="https://opendemocracy.net/democraciaabierta/rodrigo-vaz-manuel-nunes-ramires-serrano/o-futuro-da-europa-est-nas-nossas-m-os-n-">Português</a></em></strong></p> </div> </div> </div> <p><span class='wysiwyg_imageupload image imgupl_floating_none 0'><a href="//cdn.opendemocracy.net/files/imagecache/wysiwyg_imageupload_lightbox_preset/wysiwyg_imageupload/557099/PA-23516741_0.jpg" rel="lightbox[wysiwyg_imageupload_inline]" title=""><img src="//cdn.opendemocracy.net/files/imagecache/article_xlarge/wysiwyg_imageupload/557099/PA-23516741_0.jpg" alt="" title="" width="460" height="307" class="imagecache wysiwyg_imageupload 0 imagecache imagecache-article_xlarge" style="" /></a> <span class='image_meta'><span class='image_title'>Manifestación a favor del futuro europeo de Grecia. Atenas, Grecia, 9 de julio de 2015. Pikoulas Kostas ABACA/PA Imágenes. Todos los derechos reservados.</span></span></span></p><p class="blockquote-new"><span>“<em>Enójate. Enfádate con nosotros. Pero cambia Europa. Lo necesitamos</em>.”</span></p> <p>- Timothy Garton Ash, <strong><a href="https://www.theguardian.com/commentisfree/2014/dec/07/europe-brussels-european-eu">The Guardian</a></strong>.</p> <p>Generación 1989 es una red política abierta, comprometida con la movilización de los jóvenes europeos, cuyo objetivo es regenerar a largo plazo el proyecto europeo a través del desarrollo de propuestas políticas innovadoras. Entrevistamos a Rodrigo Vaz, director de la sección portuguesa. </p> <p><strong>Manuel Serrano</strong>: El objetivo de Generación 1989 es revitalizar el proyecto europeo reflejando las ideas propuestas por ciudadanos jóvenes comprometidos con los valores fundacionales de la Unión y de una sociedad abierta. ¿Cómo nació esta iniciativa?</p><p class="mag-quote-center">La Generación 1989 es una red política abierta, comprometida con la movilización de los jóvenes europeos.</p> <p><strong>Rodrigo Vaz</strong>: La Iniciativa empezó en Londres: la creó en 2015 un grupo de estudiantes de la London School of Economics (LSE), que se dieron cuenta de la necesidad de renovar los ideales europeos y las políticas de la UE. Surgió como <a href="https://www.theguardian.com/commentisfree/2014/dec/07/europe-brussels-european-eu">respuesta al desafío lanzado por Timothy Garton Ash en <em>The Guardian</em></a>, en el que exhortaba a los jóvenes europeos a asumir el protagonismo del diseño del futuro de Europa. Pretendemos no sólo elaborar propuestas que estén en consonancia con una visión ecuménica de Europa, sino también convertirlas en realidad a través de acciones concretas. </p> <p><strong>MS</strong>: La Unión Europea está atravesando una crisis existencial. Muchos europeos han perdido la fe en un proyecto que logró unir a los países europeos y evitar conflictos en este continente tantas veces diezmado por las guerras. ¿Cómo podemos revertir esta situación?</p> <p><strong>RV</strong>: Creo que la salida de esta crisis depende de un cambio de políticas y de dinámica. Existen una serie de propuestas políticas, desde reformas institucionales hasta la configuración de la Unión Europea como actor global, que tratamos en nuestro blog (<a href="http://89ers.blogactiv.eu/">1989 blog @ EurActiv</a>). Seguramente discutiremos estos temas, y otros muchos, en la conferencia que realizaremos en febrero en la LSE sobre cómo <a href="http://www.1989generationinitiative.org/event">abordar el populismo</a>. A esto yo le añadiría la urgencia de cambiar la dinámica que caracteriza el proyecto europeo. Hace ya demasiado tiempo, desde la crisis de 2008, que la UE reacciona a la defensiva y siempre con retraso. Esta no es casi nunca una buena receta para contrarrestar cualquier tipo de crisis, y mucho menos una con implicaciones tan profundas como esta. Estoy convencido de que una forma de salir de esta crisis consiste en revertir estas dinámicas. Y esto, hay que hacerlo aportando propuestas políticas. <a href="http://89ers.blogactiv.eu/2015/10/14/the-eu-as-a-presidential-system-re-instating-equidistance-through-direct-election/#comment-3">Reformar la arquitectura política de la Unión Europea</a>, por ejemplo, sería una forma audaz de revitalizar la dinámica del proyecto europeo. </p> <p><strong>MS</strong>: ¿Qué pasará ahora que el Reino Unido ha decidido abandonar la UE? ¿Debemos preocuparnos por si se produce un efecto contagio?</p> <p><strong>RV</strong>: La respuesta depende de lo que hagan los responsables políticos, de que tengamos líderes capaces – y motivadores – y una sociedad civil responsable. Es fundamental que tanto los actores políticos europeos como sus electores salgan a escena y rechacen de forma inequívoca cualquier amenaza populista. La UE se verá reforzada – y saldremos ganando todos - si sus miembros no se rinden a las fuerzas centrífugas. La decisión del electorado en países como Francia, Holanda o Alemania será decisiva para evaluar si existe o no riesgo de contagio. Creo que en Alemania y Francia, sobre todo, el riesgo es menor.</p><p><span class='wysiwyg_imageupload image imgupl_floating_none 0'><a href="//cdn.opendemocracy.net/files/imagecache/wysiwyg_imageupload_lightbox_preset/wysiwyg_imageupload/557099/PA-29371659_0.jpg" rel="lightbox[wysiwyg_imageupload_inline]" title=""><img src="//cdn.opendemocracy.net/files/imagecache/article_xlarge/wysiwyg_imageupload/557099/PA-29371659_0.jpg" alt="" title="" width="460" height="307" class="imagecache wysiwyg_imageupload 0 imagecache imagecache-article_xlarge" style="" /></a> <span class='image_meta'><span class='image_title'>Manifestantes reunidos delante del Tribunal Supremo Británico. Londres, 5 diciembre 2016. NurPhoto SIPA USA/PA Images. Todos los derechos reservados. </span></span></span></p> <p><strong>MS: </strong>Vuestro programa de trabajo para 2016/2017, ya lo has dicho antes, se centra en el populismo, en buscar entender sus orígenes y su poder de atracción. En un contexto en el que las élites han demostrado no estar a la altura de los retos, ¿cómo podemos combatir la retórica del miedo y el odio?</p> <p><strong>RV: </strong>Entablando una conversación que abarque las causas del descontento en toda Europa: la falta de movilidad social, las dificultades económicas crecientes y la brecha de la desigualdad. A esto hay que añadir la peligrosa amenaza de división que atraviesa nuestras sociedades – en términos de edad, etnia, religión u otros criterios. Nos encontramos hoy en una situación impensable hace diez años. Algunas de estas tensiones ya existían desde luego antes de la crisis de 2008, pero se han <em>normalizado </em>en los últimos dos años. La mejor forma de combatir esta retórica divisiva es con una agenda económica que logre ser efectiva a escala europea. Pero es crucial que vaya de la mano con la conversación que mencioné antes: necesitamos una narrativa renovada que deje claros los beneficios de una sociedad abierta, tolerante y liberal - una narrativa que vaya más allá del nacionalismo y de la demagogia.</p><p class="mag-quote-center">Necesitamos una narrativa renovada que deje claros los beneficios de una sociedad abierta, tolerante y liberal.</p> <p><strong>MS</strong>: Los medios de comunicación son corresponsables del actual estado de ansiedad y desinformación de la población. ¿Deberíamos invertir más en estrategias de comunicación más eficaces? ¿Deberíamos <em>publicitar</em> las ventajas de pertenecer a la UE para neutralizar la narrativa negativa que prevalece en la actualidad?</p> <p><strong>RV</strong>: No hay duda de que necesitamos una nueva narrativa. Y que hay mucho margen de mejora en lo que a comunicación de la UE se refiere. Las fuerzas populistas han sido mucho más eficientes en trasladar su mensaje. Sin embargo, yo evitaría culpar a los medios de comunicación. Pese a estar de acuerdo con que la cobertura mediática ha beneficiado en cierto modo a aquellos que quieren construir muros que nos separen, y que comprobar datos no es tan prioritario como debería, el grueso de la responsabilidad recae sobre aquellos actores políticos que creen en fronteras abiertas y el orden liberal: tienen que dar un paso al frente, decir las cosas por su nombre y acallar a los contrarios. Si analizamos las últimas elecciones canadienses y estadounidenses, vemos que en ambas teníamos a dos candidatos mediáticos que acabaron ganando las elecciones – las diferencias entre ambos, sin embargo, son tan enormes como obvias.</p><p><span class='wysiwyg_imageupload image imgupl_floating_none 0'><a href="//cdn.opendemocracy.net/files/imagecache/wysiwyg_imageupload_lightbox_preset/wysiwyg_imageupload/557099/PA-29815532_0.jpg" rel="lightbox[wysiwyg_imageupload_inline]" title=""><img src="//cdn.opendemocracy.net/files/imagecache/article_xlarge/wysiwyg_imageupload/557099/PA-29815532_0.jpg" alt="" title="" width="460" height="450" class="imagecache wysiwyg_imageupload 0 imagecache imagecache-article_xlarge" style="" /></a> <span class='image_meta'><span class='image_title'>Manifestación contra la elección del presidente Trump. Varsovia, Polonia. 21 de enero de 2017. Anna Ferensowicz Zuma Press/PA Images. Todos los derechos reservados.</span></span></span></p><p><strong>MS: </strong>Generación 1989 tiene secciones en varios países europeos. ¿Crees que iniciativas como ésta pueden ayudar a promover la inclusión y la pluralidad en un mundo en el que los populistas manipulan a los ciudadanos para enfrentarlos unos a otros?</p> <p><strong>RV</strong>: Sin duda. Como escribió el presidente de Generación 1989 en el <a href="http://89ers.blogactiv.eu/2017/01/04/tackling-populism-a-european-counter-narrative/">blog de la iniciativa</a>, si hay algo positivo que podamos sacar de 2016, éste es el apoyo rotundo de los del 89 – los jóvenes europeos nacidos después de 1989, o sea los <em>millenials</em> – hacia los ideales europeos. Este apoyo debe traducirse en iniciativas como esta, capaces de movilizar a los jóvenes europeos para trabajar juntos en fortalecer estos ideales. Al final, recaerá sobre nuestros hombros la responsabilidad de defender los valores en los que creemos. &nbsp;&nbsp;</p> <p><strong>MS</strong>: Estáis estableciendo una nueva sección en Portugal, la primera en el sur de Europa. ¿Qué piensas del futuro de la región? ¿Y de Portugal en particular?</p> <p><strong>RV</strong>: Portugal es la primera sección en el sur de Europa, pero pronto abriremos nuevas secciones en la región. El sur de Europa ha sido la zona más afectada por la crisis financiera de 2008 y la correlación que se produce aquí entre depresión económica y permeabilidad hacia las fuerzas populistas es casi perfecta – Grecia sería el ejemplo más claro, pero también Italia y España. Creo, por lo tanto, que es urgente luchar en el sur por una Europa liberal y abierta. Y esa retórica debe ir de la mano de un rescate económico de la población. La interdependencia es clave y las fuerzas políticas pro-europeas tienen que encontrar nuevas formas de cooperación eficaces y lograr resultados positivos para todos. Esto no se logrará sin realismo, pero tampoco sin creatividad.</p><p class="mag-quote-center">La interdependencia es clave y las fuerzas políticas pro-europeas tienen que encontrar nuevas formas de cooperación eficaces y lograr resultados positivos para todos.</p> <p>Portugal formó un nuevo ejecutivo el año pasado recurriendo a una fórmula parlamentaria bastante creativa. No me corresponde a mí, y por supuesto no desde esta posición, detenerme a analizar los méritos o deméritos de la solución encontrada, pero el hecho crucial ha sido que, en Portugal, las fuerzas nacionalistas no se han visto favorecidas por la crisis. Esto es algo de lo que debemos estar orgullosos. Y algo sobre lo que debemos construir. &nbsp;&nbsp;</p> <p>Creatividad quiere decir explorar también nuevos espacios de cooperación y compromiso. La <a href="http://www.naftemporiki.gr/story/1145928/athens-declaration-of-the-1st-mediterranean-eu-countries-summit">cumbre EUMed</a> se celebró por primera vez en septiembre, en Atenas, y hace unas semanas se celebró una <a href="http://www.dw.com/en/southern-eu-states-to-forge-strategies-in-lisbon/a-37312241">segunda cumbre en Lisboa</a>. Todavía es pronto para saber si esta iniciativa logrará resultados significativos a la hora de conformar una agenda de prioridades común, pero su propia existencia ya es muy alentadora.&nbsp;</p><div class="field field-country"> <div class="field-label"> Country or region:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> Portugal </div> <div class="field-item even"> France </div> <div class="field-item odd"> Germany </div> </div> </div> <div class="field field-topics"> <div class="field-label">Topics:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> Civil society </div> <div class="field-item even"> Democracy and government </div> <div class="field-item odd"> Ideas </div> <div class="field-item even"> International politics </div> </div> </div> <div class="field field-rights"> <div class="field-label">Rights:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> CC by NC 4.0 </div> </div> </div> DemocraciaAbierta DemocraciaAbierta Germany France Portugal Civil society Democracy and government Ideas International politics El momento populista europe Manuel Nunes Ramires Serrano Rodrigo Vaz Mon, 13 Feb 2017 08:30:00 +0000 Rodrigo Vaz and Manuel Nunes Ramires Serrano 108729 at https://www.opendemocracy.net Manipulación y mentiras contra medios de comunicación y políticos en Estados Unidos https://www.opendemocracy.net/democraciaabierta/francis-ghil-s/manipulaci-n-y-mentiras-contra-medios-de-comunicaci-n-y-pol-ticos-e <div class="field field-summary"> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> <P>Si la&nbsp; América de Trump acaba pareciéndose al viejo Oriente Medio y a Rusia, los riesgos de que una crisis se vaya de las manos son enormes. <STRONG><EM><A href="https://opendemocracy.net/democraciaabierta/francis-ghil-s/manipula-o-e-mentiras-contra-os-meios-de-comunica-o-e-pol-ticos-nos">Português</a></em></strong>&nbsp;<STRONG><EM><A href="https://opendemocracy.net/democraciaabierta/francis-ghile-s/lies-and-manipulation-threaten-us-media-and-politicians">English</a></em></strong></p> </div> </div> </div> <P><span class='wysiwyg_imageupload image imgupl_floating_none 0'><a href="//cdn.opendemocracy.net/files/imagecache/wysiwyg_imageupload_lightbox_preset/wysiwyg_imageupload/557099/PA-29918675_0.jpg" rel="lightbox[wysiwyg_imageupload_inline]" title=""><img src="//cdn.opendemocracy.net/files/imagecache/article_xlarge/wysiwyg_imageupload/557099/PA-29918675_0.jpg" alt="" title="" width="460" height="306" class="imagecache wysiwyg_imageupload 0 imagecache imagecache-article_xlarge" style="" /></a> <span class='image_meta'><span class='image_title'>Una mujer sostiene una pancarta diciendo "los hechos importan" durante una manifestación contra la prohibición de la inmigración del presidente Trump en el aeropuerto internacional de Portland. 29 de enero de 2017. Alex Milan Tracy SIPA USA/PA Images. Todos los derechos reservados.</span></span></span></p> <P>Desde el Oriente Medio hasta Asia y&nbsp;África, la gente que vive bajo regímenes autoritarios&nbsp;debe estar rascándose la cabeza con incredulidad. Si repasan una serie de particularidades de la campaña presidencial en Estados Unidos — y de los primeros días de la presidencia de Donald Trump—, se acordarán de las campañas, presidenciales o legislativas, que tienen lugar &nbsp;en sus propios países. La sugerencia de que los servicios de inteligencia están involucrados en apartar a uno de los candidatos, o la discusión sobre una injerencia extranjera en la elección, por no hablar directamente de una conspiración, resulta familiar en muchos países de Oriente Medio, y también en Turquía, en Europa del Este y en Asia. El desprecio absoluto del nuevo presidente hacia los medios de comunicación tradicionales resulta ya habitual, pero se habla menos del fenómeno del voto rural en contra de los bastiones urbanos. Los corresponsales extranjeros informaron sobre algunos feudos electorales de Trump con igual desconcierto con el que a menudo tienden a informar sobre el mundo árabe, mostrando su desprecio por la gente común a la que están entrevistando, desprecio que resulta muy familiar a aquellos que observan la manera en que muchos canales occidentales cubren la noticias de Oriente Medio. </p> <P><EM>Sectarismo </em>y<EM> tribu</em> son palabras que por primera vez se han utilizado para cubrir las elecciones estadounidenses, aunque en realidad, para cualquiera que quisiera verlo, eso ya llevaba algún tiempo allí. La mayor parte de los medios de comunicación occidentales parece estar descubriendo ahora las pequeñas ciudades y las zonas rurales de América, y lo hacen con el mismo desconcierto con el que descubrieron que, a unos pocos cientos de kilómetros de la costa de Túnez, con sus hoteles que tanto gustan a los turistas, se extienden territorios de enorme pobreza, que ya estaban allí para que todos los que quisieran pudieran verlos. Cuando se evoca el “Estado dentro del Estado”<EM> </em>en los EE.UU., ello difícilmente sorprende a los observadores más experimentados. La existencia de un “Estado&nbsp; dentro del Estado” es una realidad en los EE.UU. y en la mayoría de las otras naciones importantes, ya sean democráticas o no. </p> <P>Trump ha acusado a los medios de comunicación de mentir, y de participar en conspiraciones secretas para socavarlo. El Presidente se negó a contestar preguntas de un reportero de la CNN, lo cual dista mucho de la práctica habitual en Estados Unidos. A su vez, los medios de comunicación acusan a Trump de mentir: la relación del nuevo presidente con la verdad está, de hecho, desprovista de la corrección política que pasa como buenos modales en muchas salas de prensa de las capitales occidentales. Pero las mentiras no son nuevas en Occidente. En lugar de mentir deliberadamente para defender la guerra, muchos de los amigos de Estados Unidos se mostraron&nbsp; dispuestos a creer que, sobre la base de inteligencia falsa, Estados Unidos había cometido un error en Irak en 2003. Pero en toda África, en el Medio Oriente y en gran parte de la Europa continental, la gente ha perdido la fe en Estados Unidos, y muchos de sus líderes hace ya tiempo que no se callan la boca. En los EE.UU, es novedad amenazar a la prensa en público, pero amenazar a &nbsp;denunciantes (<EM>whistleblowers) </em>&nbsp;o a periodistas díscolos no lo es. Las mentiras de Trump son frecuentes y flagrantes, pero con la deshonestidad de Dick Cheney y George W. Bush con respecto a Irak comenzó la podredumbre y se dañó inmensamente la imagen de los EE.UU. en el extranjero y, con ella, el futuro de la democracia en ese país.</p> <P class="mag-quote-center">Sectarismo&nbsp;y&nbsp;tribu&nbsp;son palabras que por primera vez se han utilizado para cubrir las elecciones estadounidenses, aunque en realidad, para cualquiera que quisiera verlo, eso ya llevaba algún tiempo allí.&nbsp;</p> <P>La verdad es que la veracidad de las noticias en Occidente, tanto en prensa escrita como en radio y televisión, ha disminuido en los últimos años - y Oriente Medio ha sufrido mucha manipulación. Ya se trate de Irak, de Siria, de Irán o de Libia, distinguir la verdad de la falsedad en las noticias de los medios occidentales está siendo cada vez más difícil. Si el Presidente Trump intensifica las mentiras desde la atalaya de poder en los EE.UU., no hará otra cosa que abrir las compuertas a un aluvión de infamias rusas. &nbsp;</p> <P>Vladimir Putin sostiene que todo el mundo miente y manipula, pero fue incapaz de argumentar, de manera convincente, que no se utilizara armamento ruso&nbsp; para derribar el vuelo 17 de&nbsp; Malaysia Airlines sobre suelo ucraniano en 2014. Si &nbsp;Trump llegara a recurrir a la mentira de manera sistemática, durante una crisis internacional alcanzaría rápidamente un punto en que el mundo no&nbsp; estaría más inclinado a creerle a él que al líder ruso. La clara inapetencia de Trump hacia la verdad, por no hablar de los derechos humanos, debilita de manera efectiva a aquellos disidentes que, sea en Rusia o sea en China, señalan que Occidente es un lugar mejor para vivir. Nadie, ni tan siquiera la canciller alemana, podrán hacer demasiado por defender la honestidad política. </p> <P>Algunas audiencias en el mundo árabe, especialmente aquéllas que han seguido las elecciones en Estados Unidos, seguramente habrán tenido la sensación de que la admirable creatividad desplegada les resultaba familiar ¿Fue la elección de Trump una conspiración rusa, o la discusión sobre una tal conspiración no era más que una conspiración para acabar con el candidato republicano?¿Filtraba el FBI &nbsp;información acerca de las acusaciones de conspiración que hacía el mismo FBI con el objetivo de poder acusar mejor al propio Trump? Lo bueno de las teorías de la conspiración es que son complejas y que pueden elaborarse para que encajen en el objetivo político o ideológico de los que creen en ellas.</p> <P class="mag-quote-center">¿Fue la elección de Trump una conspiración rusa, o la discusión sobre una tal conspiración no era más que una conspiración para acabar con el candidato republicano?</p> <P>En muchos países de todo el mundo, los medios no son libres y las noticias están manipuladas. En Europa y América, el gusto por las teorías de la conspiración está creciendo, pero en ningún lugar del mundo las teorías de la conspiración son más favorecidas que en muchas partes de Oriente Medio. Si lo que quieren los Estados Unidos bajo Trump es menos prensa libre y más manipulación, será mucho más difícil gestionar una crisis internacional cuando ésta se presente. A pesar de todos los defectos de Occidente y de la deliberada tergiversación del mundo a la que algunos de sus medios de comunicación se han dedicado, Europa y América han ofrecido y seguirán ofreciendo medios en los que se ha podido y podrá confiar. Si la &nbsp;América de Trump empieza a parecerse al viejo Oriente Medio y a Rusia, los riesgos de que una crisis se vaya de las manos son enormes. </p> <P>Resulta irónico que los Estados Unidos de Trump estén resucitando la tradición de la conspiración en un momento en que debería estar sirviendo de ejemplo de pensamiento racional y de tolerancia para la expresión libre en el mundo.&nbsp;</p> <P><EM><STRONG>Este artículo fue publicado previamente en el&nbsp;<A href="http://www.thearabweekly.com/">The Arab Weekly</a>.</strong></em></p><div class="field field-country"> <div class="field-label"> Country or region:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> United States </div> </div> </div> <div class="field field-rights"> <div class="field-label">Rights:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> CC by NC 4.0 </div> </div> </div> DemocraciaAbierta DemocraciaAbierta United States El momento populista Francis Ghilès Tue, 31 Jan 2017 14:43:24 +0000 Francis Ghilès 108471 at https://www.opendemocracy.net Populismo sin líderes: el surgimiento del "ciudadanismo" https://www.opendemocracy.net/democraciaabierta/paolo-gerbaudo-antonis-galanopoulos/populismo-sin-l-deres-el-surgimiento-del-ciuda <div class="field field-summary"> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> <p>¿Es el populismo de izquierdas la mejor respuesta al populismo de derechas? Entrevista con Paolo Gerbaudo sobre "ciudadanismo" – el movimiento político que define a esta generación. <strong><em><a href="https://opendemocracy.net/can-europe-make-it/paolo-gerbaudo-antonis-galanopoulos/populism-with-no-leaders-rise-of-citizenism-a">English</a></em></strong><em></em></p> </div> </div> </div> <p><span class='wysiwyg_imageupload image imgupl_floating_none 0'><a href="//cdn.opendemocracy.net/files/imagecache/wysiwyg_imageupload_lightbox_preset/wysiwyg_imageupload/557099/indig.jpg" rel="lightbox[wysiwyg_imageupload_inline]" title=""><img src="//cdn.opendemocracy.net/files/imagecache/article_xlarge/wysiwyg_imageupload/557099/indig.jpg" alt="" title="" width="460" height="306" class="imagecache wysiwyg_imageupload 0 imagecache imagecache-article_xlarge" style="" /></a> <span class='image_meta'><span class='image_title'>La Puerta del Sol de Madrid. 20 de mayo de 2011. Punto focal para el movimiento indignado español. Wikimedia. Dominio publico.</span></span></span></p><p><strong>Antonis Galanopoulos: En su nuevo libro </strong><a href="http://www.hurstpublishers.com/book/the-mask-and-the-flag/"><strong><em>La máscara y la bandera: Populismo, ciudadanismo y protesta global</em></strong></a><strong><em>, </em></strong><strong>que será publicado en 2017, argumenta que las manifestaciones contemporáneas llevan la marca de 'ciudadanismo'. ¿Qué es exactamente el ciudadanismo? En el pasado también se ha referido al "anarco-populismo". ¿Es el mismo concepto?</strong></p> <p>Paolo Gerbaudo: El ciudadanismo, como lo describo en el libro, es la ideología de los movimientos de 2011, de Ocupy Wall Street, los Indignados, <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Protestas_en_Grecia_de_2010-2012">Aganaktismenoi</a>, de todas estas protestas que, a pesar de sus diferencias, comparten características comunes en sus prácticas, su discurso y su visión.</p> <p>Estos movimientos intentaron recuperar la idea populista que no existía anteriormente en los movimientos de protesta. Es un tipo particular de populismo. No es el tipo de populismo que asociamos con las luchas populares del siglo XIX, o con el populismo latinoamericano. Por eso lo describo como <em>ciudadanismo</em>, como el populismo de los ciudadanos.</p> <p>Primero, significa que en estos movimientos es el sujeto “ciudadano”, más que el sujeto “pueblo”, lo que se menciona con más frecuencia. Esto implica una serie de cosas interesantes. Sugiere que, de alguna manera, la referencia al pueblo parece estar pasada de moda, fuera de sincronía con nuestra sociedad, que se caracteriza por el hiperindividualismo, en el que las personas tienen más dificultades para identificarse con un sujeto totalizador global como es "el pueblo".</p> <p>En cambio, encuentran un punto de identificación más fácil, el "ciudadano" como miembro individual del pueblo. Las referencias a "ciudadano" en lugar de al "pueblo" permiten un populismo más pluralista, más orientado a la diversidad. El uso de referencias al ciudadano también implica que los ciudadanos están auto-organizados.</p> <p>Por lo general, en el discurso de estos movimientos nos encontramos con esta idea de la ciudadanía auto-organizada que se reúne en las plazas, en las nuevas ágoras. Por el mismo hecho de reunirse, las personas son capaces de construir esta auto-organización que finalmente les lleva a construir un poder popular. Estas son las diferentes dimensiones que describen el ciudadanismo, utilizadas analíticamente para describir un tipo diferente de discurso populista, que no pasa necesariamente por la mediación de un líder carismático.</p> <p>Yo uso el término ciudadanismo alternativamente al término anarco-populismo, aunque prácticamente se trata del mismo término. El ciudadanismo es anarco-populismo precisamente por el hecho de que renuncia, de que elimina la necesidad de un líder carismático como punto de unidad e identificación para los movimientos populares.</p> <p>Estos movimientos, de hecho, combinan motivos que provienen del populismo y el anarquismo. El populismo y el anarquismo son dos ideologías que están estrechamente relacionadas. Bakunin, el pensador más influyente del anarquismo, estuvo fuertemente influenciado por el movimiento populista<em> </em><a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Narodnik"><em>narodnik</em></a> en Rusia. El movimiento anarquista de principios del siglo XX tenía una visión más populista de lo que la gente suele suponer, en términos de que trataba de movilizar a toda la sociedad, y no sólo a la clase.</p> <p><strong>¿Cómo se explica el surgimiento del populismo de derechas? ¿Por qué la derecha, y no la izquierda, lideran la resistencia populista al neoliberalismo y parece ganar la batalla por la hegemonía</strong>?</p> <p>La derecha está cosechando ahora los beneficios de sus propios fracasos. Fue la derecha la que puso en marcha y generalizó el neoliberalismo, la que introdujo el neoliberalismo como agenda política.</p> <p>Ahora, las personas que hasta hace poco eran neoliberales son las primeras en rechazar el neoliberalismo, y precisamente aquellos países que primero abrazaron el neoliberalismo, a saber, Estados Unidos y el Reino Unido, ahora lo rechazan. Son los primeros que se están moviendo más allá del neoliberalismo, pero desde un punto de vista conservador.</p> <p>Nos estamos acercando a lo que puede ser descrito como un horizonte post-neoliberal, en el que una serie de ideas de la era neoliberal se cuestionan. Esto no significa que sea un horizonte post-capitalista. Incluso podemos avanzar hacia un tipo de capitalismo peor de lo que el neoliberalismo fuera jamás, más explotador, más autoritario y más peligroso para las relaciones internacionales.</p><p class="mag-quote-center">Ciudadanismo es anarco-populismo precisamente porque renuncia, porque elimina la necesidad de un líder carismático como punto de unidad e identificación.</p><p>Es la derecha la que primero gana la batalla por la hegemonía, porque la izquierda, incluso en sus filas radicales, adoptó una visión globalista muy problemática que, si bien internalizó muchos valores liberales, no tuvo en cuenta los deseos de control por parte del pueblo a nivel local y nacional. La incapacidad de lidiar con la soberanía y la cuestión nacional es una patología de la izquierda.</p> <p>Intelectuales como Isaiah Berlin, pensador liberal, han apuntado que el fascismo era el producto de la incapacidad de la izquierda para entender a la nación. Fue el resultado de la incapacidad de la izquierda para concebir la solidaridad de la nación, un tipo de ingenuidad que, en última instancia, quedó ridiculizada en la Primera Guerra Mundial.</p> <p>Hoy estamos en una coyuntura similar. La razón por la cual la derecha lleva ventaja en este discurso es la incapacidad de la izquierda para comprender el por qué de este resurgimiento de los sentimientos nacionales, y cómo este resurgimiento tiene sus raíces en el fracaso de la globalización a la hora de cumplir sus propias promesas.</p> <p>La derecha también puede identificar enemigos que son más patentes e inmediatamente visibles, como son los inmigrantes y los extranjeros, en lugar de enemigos más abstractos. Por último, tiene que ver con la obstinación de la izquierda, con el dogmatismo de la izquierda. La izquierda es mucho más lenta para cambiar y adaptarse a las circunstancias.</p> <p><strong>¿Cree que la articulación de un populismo de izquierdas es la mejor solución a la hora de luchar contra el populismo de derechas, o es el populismo <em>per se</em> enemigo de la democracia?</strong></p> <p>Sí, creo que el populismo de izquierdas es la mejor respuesta al populismo de derechas. Necesitamos relacionarnos con el populismo. El populismo es un fenómeno que emerge en tiempos de crisis orgánica, y no es de extrañar que esté en ascenso a partir de la última crisis del capitalismo. </p> <p>Esto no significa que el populismo tenga todas las soluciones, o que esté exento de problemas. Es productivo en ciertas circunstancias y contraproducente en otras. Es productivo, efectivamente, para la izquierda en la condición actual, ya que permite la reconstrucción de una base social más amplia.</p> <p>No veo que el populismo sea una rendición a la lógica de la derecha radical, como lo ven muchos en la izquierda. Después de todo, la mayoría (si no todas) las maneras de hacer de política exitosa de izquierdas han sido populistas en su forma.</p> <p><strong>La crisis puso de relieve la importancia de la noción de «soberanía», especialmente en Europa. ¿Puede un discurso de soberanía articularse de manera progresista?</strong></p> <p>Creo que este es un esfuerzo difícil, pero se puede hacer. La soberanía es un concepto polisémico. Hay puntos de vista sobre la soberanía que se originan en Thomas Hobbes, pero también hay otras visiones positivas y más progresistas de la soberanía, como la de Rousseau, que habla de la soberanía como una soberanía popular.</p><p class="mag-quote-center">No puede haber populismo sin un sentido de identidad local, regional o nacional, sin una identidad territorial.</p><p>Lo que tales visones comparten, en última instancia, es que la soberanía es la condición para lo político. No hay política sin soberanía. No hay poder político sin definir un territorio, una jurisdicción de autoridad en la que operar.</p> <p>Esta noción tiene que ser recvindicada si queremos tener algún poder para actuar contra el neoliberalismo que viene colapsando. Es una batalla difícil, pero aún así es una batalla que, en última instancia, trata de hacer frente a las condiciones en las que nos encontramos.&nbsp; </p> <p><strong>Usted argumentó recientemente que no hay populismo de izquierda sin patriotismo progresista. ¿Qué es exactamente el patriotismo progresista? ¿Cómo entiende la relación entre populismo y patriotismo?</strong></p> <p>No es algo que me inventase yo. Ya forma parte de los discursos de Podemos y Syriza, al dejar claro que esas condiciones no están necesariamente en contra &nbsp;de la izquierda.</p> <p>El patriotismo proviene del término romano "patria" que viene de "pater" (que significa "padre"), y se refiere a la tierra de los padres. No es necesariamente un patriotismo nacional. Puede ser patriotismo local o puede ser patriotismo regional. No puede haber populismo sin sentido de identidad local, regional o nacional, sin sentido de identidad territorial. Alexis De Tocqueville dijo que la democracia en los Estados Unidos era producto del patriotismo. Gracias al sentimiento de orgullo que tenía la gente, ésta se preocupaba tanto por la comunidad, y quería involucrarse en la política.</p> <p>Lo mismo se aplica a la política actual. No puede haber una política progresista exitosa si la gente no está orgullosa e implicada en la comunidad a la que pertenece. Ello no significa despreciar a otras comunidades. Necesitamos recuperar, como elemento progresista, un sentido de pertenencia. De hecho, este concepto de patriotismo es el mejor antídoto para el nacionalismo.</p> <p><strong>Durante los últimos ocho años de crisis, hemos asistido al auge y la caída de varios movimientos sociales. ¿Qué cree que falta en su estrategia y cuál es la causa de su ostensible fracaso a la hora de lograr el cambio social?</strong></p> <p>Todos estos movimientos que emergieron, no alcanzaron sus objetivos declarados. Pero esto era de esperar, porque los movimientos sociales no son sindicatos o partidos. No pueden ser juzgados en términos de sus consecuencias inmediatas en el sistema político.</p> <p>Pero en España y en Grecia, el resurgimiento de la izquierda es producto de estos movimientos. Lo que estos movimientos hicieron fue crear un nuevo imaginario, una nueva lógica para la izquierda, aunque ésta no asegura necesariamente el cambio inmediato. Un cambio que, &nbsp;debido a su naturaleza, estos movimientos difícilmente pueden lograr.</p> <p><strong>¿Qué nos dice sobre el papel del liderazgo el surgimiento de nuevos partidos radicales de izquierda, como Syriza y Podemos, y la aparición de distintos movimientos sociales en los últimos años? ¿Pueden articularse conjuntamente las dimensiones horizontal y vertical de la política?</strong></p> <p>Las dimensiones vertical y horizontal no se excluyen mutuamente. Debemos evitar el tipo de simplificaciones y verbalizaciones de algunas visiones dogmáticas de la política en que la gente cree que la política puede hacerse de manera totalmente horizontal.</p> <p>"Horizontal" <em>per se</em> es un término absolutista, que pertenece tan sólo al ámbito de la religión. La idea de que la horizontalidad puede construir un espacio de participación completamente igualitario es algo que no tiene nada que ver con las herencias de lo político. Creo que se puede lograr una democracia radical con líderes fuertes.</p> <p>Un líder puede ser el facilitador de una democracia fuerte, porque puede ser reconocido, la gente puede identificarse con él y puede ser utilizado por un movimiento de base como un punto de identificación y presión, para asegurarse de que sus demandas se mantienen.</p> <p>En este escenario populista, lo que estamos viendo es que estas dos cosas van juntas a la vez. Un desarrollo más horizontal, que tiene que ver con las prácticas democráticas radicales, y un desarrollo vertical, que tiene que ver con la construcción de nuevas formas de liderazgo carismático. Estas dos cosas juntas apuntan a una nueva forma de organización, que es característica de los partidos de izquierda posteriores a 2008.</p> <p><strong>Internet, y especialmente las redes sociales, son parte de nuestra vida cotidiana. En su opinión, ¿cómo pueden utilizarse las redes sociales y otras plataformas digitales para promover políticas progresistas? ¿Son una parte esencial de la lucha o se ha sobreestimado su importancia?</strong></p> <p>Son una parte esencial de la lucha, porque ahora son medios de comunicación de masas. Su alcance es bastante considerable. Conforman un espacio que los movimientos populares y los partidos populistas no pueden ignorar.</p> <p>Obviamente, estos medios son hostiles a las fuerzas populares por varias razones: son propiedad de la oligarquía (de grandes corporaciones), persiguen una lógica comercial, pueden estar en desacuerdo con los movimientos sociales y, finalmente, pueden utilizarse a menudo como herramientas de vigilancia por parte del Estado.</p><p> Pero las ventajas son mayores que las desventajas. La cuestión está en cómo usarlos y qué se puede canalizar a través de ellos. Los medios sociales seguirán siendo una herramienta importante en los arsenales de los movimientos sociales y los partidos populistas, mientras que, al mismo tiempo, existe la necesidad de desarrollar plataformas auto-gestionadas y de propiedad popular cooperativa.</p><div class="field field-topics"> <div class="field-label">Topics:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> Civil society </div> <div class="field-item even"> Democracy and government </div> </div> </div> <div class="field field-rights"> <div class="field-label">Rights:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> CC by NC 4.0 </div> </div> </div> DemocraciaAbierta DemocraciaAbierta Civil society Democracy and government El momento populista Paolo Gerbaudo Antonis Galanopoulos Tue, 31 Jan 2017 12:11:28 +0000 Paolo Gerbaudo and Antonis Galanopoulos 108475 at https://www.opendemocracy.net Fórum de los Ciudadanos: repensar la participación en Portugal https://www.opendemocracy.net/democraciaabierta/louren-o-jardim-de-oliveira-manuel-nunes-ramires-serrano/f-rum-de-los-ciudadanos-r <div class="field field-summary"> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> <p>¿Qué opciones tomarían los portugueses si dispusieran del tiempo, la información y las condiciones ideales para reflexionar y debatir sobre las cuestiones políticas más importantes de la actualidad? <em><strong>Entrevista</strong></em><strong>. <em><a href="https://opendemocracy.net/democraciaabierta/manuel-nunes-ramires-serrano-louren-o-jardim-de-oliveira/citizens-forum-revisiting">English</a> <a href="https://opendemocracy.net/democraciaabierta/louren-o-jardim-de-oliveira-manuel-nunes-ramires-serrano/f-rum-dos-cidad-os-revisi">Português</a></em></strong></p> </div> </div> </div> <p><span class='wysiwyg_imageupload image imgupl_floating_none 0'><a href="//cdn.opendemocracy.net/files/imagecache/wysiwyg_imageupload_lightbox_preset/wysiwyg_imageupload/557099/PA-15890520_2.jpg" rel="lightbox[wysiwyg_imageupload_inline]" title=""><img src="//cdn.opendemocracy.net/files/imagecache/article_xlarge/wysiwyg_imageupload/557099/PA-15890520_2.jpg" alt="" title="" width="460" height="307" class="imagecache wysiwyg_imageupload 0 imagecache imagecache-article_xlarge" style="" /></a> <span class='image_meta'><span class='image_title'>Una joven pintando un mural en Lisboa. 24 febrero 2013. Fotografia AP/Armando França. Todos los derechos reservados.</span></span></span></p><p><strong>Manuel Serrano</strong>: El Fórum de los Ciudadanos se propone reforzar la democracia en Portugal haciendo que se escuche la voz de los ciudadanos de a pie en debates públicos sobre cuestiones importantes. ¿De dónde vino la idea?</p> <p><strong>Lourenço Jardim de Oliveira: </strong>El principio de deliberación pública viene de lejos: se encuentra en las raíces mismas de la democracia. En este sentido, el Fórum de los Ciudadanos no es una idea nueva, sino la actualización de un viejo principio. Estamos asistiendo a la adopción de formas modernas de participación ciudadana e innovación política, para intentar revitalizar la democracia, en lugares donde a menudo se ha dado por sentada. Iniciativas como los <em>Citizen Juries</em> en Estados Unidos y Australia, o las <em>Citizens´ Assemblies</em> en Canadá, Irlanda y los Países Bajos tienen todas una misma misión: incorporar ideas frescas a la democracia y situar al ciudadano en el centro del sistema político. El Fórum de los Ciudadanos es una iniciativa inspirada en estos referentes internacionales que dinamiza un reducido equipo que sueña con que Portugal reinvierta en el concepto de ciudadanía y se convierta en un ejemplo de buenas prácticas.&nbsp;</p><p><strong class="mag-quote-center">El Fórum de los Ciudadanos tiene como misión revitalizar la democracia portuguesa, haciendo que se escuche la voz informada de ciudadanos de a pie sobre los grandes temas de actualidad.</strong></p><p><strong>MS: </strong>¿Son escalables las experiencias de países como Canadá, Islandia y Australia?</p> <p><strong>LJ</strong>: Mantenemos una estrecha relación con los equipos que lideran estas iniciativas en Canadá, Islandia y Australia, pero también en Estados Unidos, Irlanda y Francia. En algunos países, son algo más que experiencias: asistimos a la institucionalización de procesos de deliberación pública al haberse comprobado su eficacia en promover la implicación de los ciudadanos y una mejora en la calidad de la toma de decisiones. La mayoría de estos proyectos se hallan en fase de crecimiento y van ganando influencia en la vida política, lo cual supone a la vez un acicate y una esperanza para proyectos como el nuestro. </p> <p>Creo que no podemos copiar simplemente los modelos y métodos extranjeros. Aprendemos mucho de ellos, los consultamos con frecuencia, usamos muchas de sus herramientas y compartimos periódicamente ideas y experiencias. Pero no existe un método único para la construcción de espacios de deliberación. Cada proyecto debe adaptarse a las características y dinámicas locales. Por supuesto, no es lo mismo construir un fórum ciudadano en Portugal y en Suiza. Para desarrollar el Fórum de los Ciudadanos tuvimos que adaptarnos a las especificidades de nuestra democracia, de nuestra vida pública, de nuestra historia y de nuestro comportamiento político como sociedad. Sólo así podemos esperar a tener un impacto real y alcanzar nuestros objetivos. </p> <p>Por otra parte, impresiona ver cómo, más allá de las distancias, distintos proyectos alrededor del mundo logran apoyarse mutuamente. Cuando presentamos los resultados de la primera edición del Fórum (17 de enero de 2017), estuvo con nosotros el profesor David Farrell, que viajó desde Dublín para participar en la sesión y compartir su experiencia liderando proyectos de esta índole en su país. De hecho, muchos países están hoy enfrentándose a los mismos desafíos y es importante trabajar juntos para desarrollar ideas innovadoras. Las nuevas tecnologías fueron impulsadas por un movimiento global de emprendedores que compartieron sus soluciones e influencia para promover nuevas ideas. Lo mismo debería suceder con las democracias. Ya debería haber más “<em>start-ups</em> políticas”. Desgraciadamente, los únicos movimientos políticos en crecimiento que cooperan a nivel internacional son los relacionados con el populismo, más que con la innovación.&nbsp;</p><p class="mag-quote-center"><strong>El Fórum de los Ciudadanos pretende estructurar el debate público y orientarlo en una dirección constructiva, permitiendo que se escuche la voz ponderada que proviene de la propia sociedad civil</strong>.&nbsp;</p><p><strong>MS</strong>: ¿Existe una desconexión entre lo que los ciudadanos quieren y lo que los políticos hacen? ¿Cuán grande es la brecha? </p> <p><strong>LJ</strong>: Los sucesos recientes en Estados Unidos y el Reino Unido, así como la evolución del populismo en otros países europeos, reflejan claramente el distanciamiento entre ciudadanos y políticos que afecta particularmente a aquellos países en los que la democracia se da por sentada. Los ciudadanos ya no se identifican con los políticos. No protestan sólo contra la corrupción o la mala gestión de los fondos públicos. Las prioridades de los políticos simplemente no se corresponden con las prioridades de los ciudadanos. En Portugal, la crisis financiera centró la atención de la clase política y de las empresas de comunicación en los bancos, la deuda pública, el déficit y los impuestos. Son temas importantes que impactan en la vida de la mayoría de los ciudadanos. Pero han absorbido totalmente la atención de los políticos en detrimento de los problemas reales a los que se enfrentan los ciudadanos en su día a día. Los canales de noticias han contribuido a esta situación, sin entender ni exponer estas realidades. Esto deja a los ciudadanos sin más voz que el voto y, por consiguiente, sintiéndose abandonados por lo que se da en llamar “el sistema”. La brecha es lo suficientemente grande como para que la mitad de la población de un país acuda a las urnas para votar en un sentido que los medios de comunicación son incapaces de predecir. </p> <p>Recientemente, en Portugal, un grupo de académicos trabajó con el gobierno para llevar a cabo un ejercicio muy interesante: organizaron una reunión de 60 ciudadanos con los miembros del gobierno, en la que los ciudadanos pudieron formular preguntas libremente. Acostumbrados a tratar con periodistas, los miembros del gobierno se prepararon para responder a preguntas sobre el sistema bancario, el déficit y los pequeños escándalos políticos que aparecen en las portadas de los periódicos. Pero les sorprendieron. En su gran mayoría, las preguntas versaron sobre el funcionamiento del estado del bienestar, la sanidad, la educación y el empleo – o sea, todo muy lejos de las prioridades de periodistas y políticos.&nbsp;</p><p><span class='wysiwyg_imageupload image imgupl_floating_none 0'><a href="//cdn.opendemocracy.net/files/imagecache/wysiwyg_imageupload_lightbox_preset/wysiwyg_imageupload/557099/170117-PRMRS-MFL-1468_94G2436_1.jpg" rel="lightbox[wysiwyg_imageupload_inline]" title=""><img src="//cdn.opendemocracy.net/files/imagecache/article_xlarge/wysiwyg_imageupload/557099/170117-PRMRS-MFL-1468_94G2436_1.jpg" alt="" title="" width="460" height="307" class="imagecache wysiwyg_imageupload 0 imagecache imagecache-article_xlarge" style="" /></a> <span class='image_meta'><span class='image_title'>Entrega de los resultados del Primer Foro de Ciudadanos al Presidente Marcelo Rebelo de Sousa. Palacio de Belém, Lisboa, Portugal. 17 de enero de 2017. Foto: Todos los derechos reservados.</span></span></span></p><p><strong>MS</strong>: En estos momentos, la democracia está siendo atacada desde varios frentes. Autócratas cínicos, populistas racistas y charlatanes ignorantes están sacando tajada de las protestas contra el <em>statu quo</em> por parte de un número considerable de ciudadanos inquietos. ¿De quién es la culpa? ¿De los medios de comunicación, por no ser capaces de informar y ofrecer debate sobre las cuestiones políticas más relevantes de nuestro tiempo? ¿De los intelectuales, como en Weimar?</p> <p><strong>LJ: </strong>Prefiero pensar en soluciones que en atribuir culpas. Obviamente, tenemos que hacer un diagnóstico de la situación para entender porqué las cosas se han descontrolado tanto. Probablemente las élites han dado su posición por sentada y ahora se las ven y se las desean para mantenerse en medio de los cambios constantes que se producen en el mundo de hoy. Los medios de comunicación, por otra parte, luchan por encontrar modelos de negocio sostenibles en un contexto en el que todo el mundo quiere tener acceso gratuito a la información. Creo que ambos, élites y medios, comparten algo de culpa por poner a un lado la realidad de los ciudadanos y centrarse en otras prioridades. El resultado es que ya no comprenden a los ciudadanos, y esto tiene efectos devastadores para la democracia. </p> <p>Por otra parte, realizar un diagnóstico adecuado de los problemas actuales de la democracia exige cierto grado de introspección por parte de los propios ciudadanos. Una de las conclusiones a las que llegamos en la primera edición del Fórum en Portugal fue que los ciudadanos reconocen su falta de implicación y participación en la vida pública del país. Este es un paso esencial para revitalizar la democracia. Es lógico que, sintiéndose decepcionados y a menudo olvidados, a los ciudadanos les falte motivación para participar. Esto es algo que queda muy claro en Portugal si analizamos los niveles de abstención (más de 50% en las últimas elecciones legislativas). Pero la mejor forma de reducir la distancia entre ciudadanos y políticos es precisamente conseguir que los ciudadanos sean más proactivos. Es preciso romper este círculo vicioso.&nbsp;</p><p class="mag-quote-center"><strong>El Fórum organiza regularmente “asambleas de ciudadanos” sobre temas de actualidad y difunde los resultados a los políticos, los medios de comunicación y el público en general.&nbsp;</strong></p><p><strong>MS</strong>: ¿Puede la participación sustituir a la representación? ¿O son complementarias?</p> <p><strong>LJ</strong>: Existen distintos modelos de representación, según el país. Algunos funcionan mejor que otros. Yo no diría que hay que sustituir la representación, sino replantear desde luego nuestro modelo en Portugal. Son muchos los ciudadanos que no se sienten representados por los políticos y no debemos tener miedo a discutir y evaluar nuestro modelo. Sólo entonces seremos capaces de identificar los puntos débiles y pensar en herramientas de participación que puedan resolver estas debilidades. Pero no debemos ver en la participación sólo una forma de resolver temas de representación. Creo que la participación es parte esencial de nuestra democracia, una condición para su existencia a la par de la representación.</p><p><span class='wysiwyg_imageupload image imgupl_floating_none 0'><a href="//cdn.opendemocracy.net/files/imagecache/wysiwyg_imageupload_lightbox_preset/wysiwyg_imageupload/557099/170117-PRMRS-MFL-1380_94G2343_2.jpg" rel="lightbox[wysiwyg_imageupload_inline]" title=""><img src="//cdn.opendemocracy.net/files/imagecache/article_xlarge/wysiwyg_imageupload/557099/170117-PRMRS-MFL-1380_94G2343_2.jpg" alt="" title="" width="460" height="307" class="imagecache wysiwyg_imageupload 0 imagecache imagecache-article_xlarge" style="" /></a> <span class='image_meta'><span class='image_title'>El primer Foro de los Ciudadanos discutió tres ideas concretas para mejorar la comunicación entre los ciudadanos y los políticos. Palacio de Belém, Lisboa, Portugal. 17 de enero de 2017. Foto: Todos los derechos reservados.</span></span></span></p><p><strong>MS</strong>: Las instituciones políticas deben ser las que nosotros decidamos otorgarnos a nosotros mismos como ciudadanos. Hoy por hoy, ¿qué instituciones están los portugueses dispuestos a darse a sí mismos?</p> <p><strong>LJ</strong>: Creo que a los portugueses probablemente les gustaría tener unas instituciones en las que pudieran participar de forma activa, directa y regular, y discutir los temas que les tocan más de cerca. Votamos cada cuatro años y ya está. Los medios de comunicación no nos proporcionan la información que necesitamos ni dan prioridad a los problemas que tienen mayor impacto en nuestras vidas. Creo que necesitamos un lugar donde podamos ser escuchados de forma clara, directa y estructurada, y donde nuestra voz pueda tener un impacto real. Por esto hemos creado el Fórum de los Ciudadanos.&nbsp;</p><div class="field field-country"> <div class="field-label"> Country or region:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> Portugal </div> </div> </div> <div class="field field-topics"> <div class="field-label">Topics:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> Civil society </div> <div class="field-item even"> Democracy and government </div> <div class="field-item odd"> Ideas </div> </div> </div> <div class="field field-rights"> <div class="field-label">Rights:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> CC by NC 4.0 </div> </div> </div> DemocraciaAbierta DemocraciaAbierta Portugal Civil society Democracy and government Ideas El momento populista europe Manuel Nunes Ramires Serrano Lourenço Jardim de Oliveira Wed, 25 Jan 2017 17:07:41 +0000 Lourenço Jardim de Oliveira and Manuel Nunes Ramires Serrano 108343 at https://www.opendemocracy.net El perverso populismo de Trump https://www.opendemocracy.net/democraciaabierta/robert-borosage/el-perverso-populismo-de-trump <div class="field field-summary"> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> <p>Cómo la plataforma "America First" (América, primero) de Trump distorsiona el populismo para proteger a los poderosos. <strong><em><a href="https://opendemocracy.net/robert-borosage/trumps-perverse-populism">English</a></em></strong></p> </div> </div> </div> <p><span class='wysiwyg_imageupload image imgupl_floating_none 0'><a href="//cdn.opendemocracy.net/files/imagecache/wysiwyg_imageupload_lightbox_preset/wysiwyg_imageupload/557099/PA-29845957_1.jpg" rel="lightbox[wysiwyg_imageupload_inline]" title=""><img src="//cdn.opendemocracy.net/files/imagecache/article_xlarge/wysiwyg_imageupload/557099/PA-29845957_1.jpg" alt="" title="" width="460" height="626" class="imagecache wysiwyg_imageupload 0 imagecache imagecache-article_xlarge" style="" /></a> <span class='image_meta'><span class='image_title'>Donald Trump. Press Association/Ron Sachs. Todos los derechos reservados.</span></span></span></p> <p>El <a href="http://www.nytimes.com/es/2017/01/20/el-discurso-inaugural-completo-de-donald-trump-con-analisis-y-comentarios/">discurso inaugural de Donald Trump</a> sorprendió élites de Washington. El New York Times, el Washington Post y otros comentaron su populismo desenfrenado, su tono acusatorio. El conservador, y anticuado, columnista del “Post” George Will, lo calificaba como: "El discurso inaugural más terrible en la historia". Si bien Trump leyó disciplinadamente el teleprompter, apenas se alejó de sus discursos de campaña. Pero el discurso merece atención porque revela cómo el populismo derechista de Trump distorsiona la tradición populista de Estados Unidos. Las diferencias son claras en cada elemento de la narrativa de Trump. </p> <p><strong>¿Quién lo hizo? </strong></p> <p>Trump comienza con una acusación al "establishment de Washington": </p> <p>"Durante demasiado tiempo, un pequeño grupo de la capital de nuestra nación ha cosechado las recompensas del gobierno mientras que el pueblo ha pagado los costos. Washington floreció, pero el pueblo&nbsp;no compartió su riqueza. Los políticos prosperaron pero los empleos se acabaron y las fábricas cerraron. La élite se protegió pero no cuidó a los ciudadanos de nuestro país. Sus victorias no han sido tus victorias. Sus triunfos no han sido tus triunfos…”</p> <p>Más adelante, vuelve a acusar a los "Ya no aceptaremos a políticos que solo prometan y no cumplan, de los que se quejan constantemente pero nunca hacen nada al respecto". </p> <p>Para Trump, los enemigos del pueblo no son los "millonarios y multimillonarios" de Bernie Sanders, que han corrompido nuestra política y manipulado la economía para beneficiarse a sí mismos. El enemigo es "Washington" y sus "políticos" que "prosperaron" mientras que "los puestos de trabajo se marcharon". </p> <p><strong>¿Cuál fue el delito? </strong></p> <p>Trump pinta una visión distópica de América - "fábricas oxidadas, repartidas como lápidas &nbsp;mortuorias en el paisaje de nuestra nación" y "crimen y pandillas y drogas" - y promete que "esta carnicería estadounidense se detiene aquí, y se detiene ahora mismo". </p> <p>Pero, ¿cuál fue el delito? El delito, según Trump, fue que Washington eligió enriquecer al mundo, pero no a América: </p> <p>“ Durante muchas décadas, hemos enriquecido la industria extranjera a expensas de la industria estadounidense… Hemos defendido las fronteras de otros países mientras nos rehusamos a defender las nuestras, y gastamos billones y billones de dólares en el extranjero mientras la infraestructura de Estados Unidos ha quedado&nbsp;en muy mal estado y se ha deteriorado. Hemos hecho ricos a otros países mientras la riqueza, la fuerza y la seguridad de nuestro país se ha esfumado en el horizonte… La riqueza de nuestra clase media ha sido despojada de sus hogares y después redistribuida en todo el mundo”.</p> <p>Le faltó decir, por supuesto, que la realidad es que en los Estados Unidos el gran capital y los intereses encubiertos manipularon el sistema para beneficiar a unos pocos. Mientras que la mayoría de los estadounidenses lucharon por mantenerse simplemente a flote, el 1% está mejor que nunca y los beneficios de las grandes empresas alcanzan niveles récord. El sistema no fue trucado por China o por México. Fue manipulado por las élites americanas para beneficiarse a sí mismas. </p> <p><strong>¿Cuál es el remedio? </strong></p> <p>Trump habla de devolver el gobierno a la gente, pero empoderar a los trabajadores no es su prioridad. No tratara de redistribuir la riqueza, que ha sido capturada por muy pocos. No tratará de fortalecer a los sindicatos, para elevar el salario mínimo o para frenar los abusos de los altos directivos, ni querrá gravar la especulación financiera, ni pondrá fin a los esquemas perversos de compensación a los ejecutivos, que los recompensan por saquear sus propias compañías. Trump no está hablando de fortalecer la educación pública, ni de hacer que la matrícula universitaria sea gratuita. Y seguro que no está intentando fortalecer la democracia, ni quiere frenar el poder del dinero en la política, ni acabar con la marginación de votantes o con los distritos electorales con resultados pre-determinados (grerrymandering). </p> <p>No, el remedio Trump es el nacionalismo. A partir de ahora, "America First", como si todos los estadounidenses – desde los multimillonarios de Wall-Mart hasta los cajeros de sus supermercados, que cobran los salarios más bajos – tuvieran los mismos intereses económicos. </p> <p>“America First” construirá un muro contra los inmigrantes indocumentados (pero ampliará los programas para los trabajadores acogidos y para importar a los trabajadores calificados que las empresas tecnológicas quieran). “America First” impondrá aranceles a las mercancías enviadas desde el exterior, pero incentivará a las compañías a que se queden reduciendo sus impuestos, y relajando las regulaciones - sobre aire limpio, agua limpia, salud ocupacional y protección al consumidor. America First aumentará el presupuesto militar, y apoyará la "ley y el orden" de la policía. </p> <p>Trump hace dos promesas sorprendentes. Primero, promete reconstruir América con mano de obra estadounidense: "Construiremos nuevos carreteras, autopistas, puentes, aeropuertos, túneles y ferrocarriles a través de toda nuestro maravilloso país". Pero, por supuesto, el Congreso en manos republicanas no está dispuesto a gastar grandes sumas de dinero en infraestructura, por lo que el programa Trump se basa en exenciones fiscales para los inversores privados. El resultado, seguramente, será un baile de depredadores, un frenesí de nutrición corporativa en el comedero público. </p> <p>La segunda promesa es seguir "dos sencillas reglas: comprar americano y contratar americano". Pero Trump no ha hecho nada de eso en sus propios negocios, y no hay muchos indicios que sugieran que los republicanos vayan a imponer esas limitaciones a nuestras cadenas de suministro globalizadas. </p> <p><strong>La estafa </strong></p> <p>El movimiento populista original americano creció entre los pequeños agricultores y trabajadores que estaban siendo ensartados por los bancos y los ferrocarriles. Argumentaban que la gente tenía que hacerse cargo del gobierno para convertirlo en un instrumento a su servicio, no en el instrumento de los piratas. Enviaron maestros y conferenciantes a través del Medio Oeste para educar a los agricultores y trabajadores sobre hasta qué punto se estaban deteriorando, sobre la posibilidad de establecer una política monetaria alternativa, sobre cómo montar cooperativas y otros medios para obtener mayor influencia y sobre cómo reformar nuestra democracia para poner más poder en manos del pueblo. Así, un movimiento mayoritario popular tomaría el gobierno, lo limpiaría y usaría sus poderes para pasar cuentas con los intereses privados que lo habían corrompido. </p> <p>El populismo de derechas de Trump hace que el gobierno y los políticos sean el enemigo, que el nacionalismo sea la respuesta, y dirige la rabia hacia el “otro” – inmigrantes, musulmanes, extranjeros, China, aliados criticados, internacionalistas irresponsables... La estafa puede funcionar por un tiempo, pero al ignorar el poder de los pocos, hará poco para resolver la difícil situación de los muchos.&nbsp;</p> <p>_________________</p> <p>Traducción del original en inglés, publicado inicialmente por:<em><span> <a href="https://ourfuture.org/20170123/trumps-perverse-populism">Ourfuture.org.</a></span></em></p><fieldset class="fieldgroup group-sideboxs"><legend>Sideboxes</legend><div class="field field-related-stories"> <div class="field-label">Related stories:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> <a href="/democraciaabierta/francesc-badia-i-dalmases/donald-trump-el-hombre-equivocado">Donald Trump: el hombre equivocado</a> </div> </div> </div> </fieldset> <div class="field field-country"> <div class="field-label"> Country or region:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> United States </div> </div> </div> <div class="field field-topics"> <div class="field-label">Topics:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> Civil society </div> <div class="field-item even"> Conflict </div> <div class="field-item odd"> Democracy and government </div> <div class="field-item even"> Ideas </div> <div class="field-item odd"> International politics </div> </div> </div> <div class="field field-rights"> <div class="field-label">Rights:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> CC by NC 4.0 </div> </div> </div> DemocraciaAbierta DemocraciaAbierta United States Civil society Conflict Democracy and government Ideas International politics El momento populista latin america Robert Borosage Wed, 25 Jan 2017 13:11:45 +0000 Robert Borosage 108347 at https://www.opendemocracy.net El legado de Bauman https://www.opendemocracy.net/democraciaabierta/neal-lawson/el-legado-de-bauman <div class="field field-summary"> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> <p>Zygmunt entendió la crisis de la socialdemocracia, cuyo éxito estaba enraizado en empleos sólidos, identidades fijas y consignadas en los estados-nación, y abrió el camino para pensar en la necesidad de tejer alianzas progresistas. <strong><em><a href="https://opendemocracy.net/neal-lawson/baumans-legacy">English</a></em></strong></p> </div> </div> </div> <p><span class='wysiwyg_imageupload image imgupl_floating_none 0'><a href="//cdn.opendemocracy.net/files/imagecache/wysiwyg_imageupload_lightbox_preset/wysiwyg_imageupload/557099/640px-Zygmunt_Bauman,_fot._M._Oliva_Soto_(6144135392).jpg" rel="lightbox[wysiwyg_imageupload_inline]" title=""><img src="//cdn.opendemocracy.net/files/imagecache/article_xlarge/wysiwyg_imageupload/557099/640px-Zygmunt_Bauman,_fot._M._Oliva_Soto_(6144135392).jpg" alt="" title="" width="460" height="307" class="imagecache wysiwyg_imageupload 0 imagecache imagecache-article_xlarge" style="" /></a> <span class='image_meta'><span class='image_title'>Zygmunt Bauman en el Congreso Europeo de la Cultura, Wroclaw, Polonia, septiembre de 2011. Wikicommons/Polish National Audiovisual Institute. Algunos derechos reservados.</span></span></span></p><p>Pido disculpas, lo que sigue es tan personal como político.</p><p>No se qué hacer. Un mundo cada vez más oscuro ahora se volvió todo negro. Zygmunt Bauman ha muerto. El que era el formidable coloso intelectual de nuestros tiempos y, a pesar de ello, un ser humano frágil, liviano y humilde, ha desaparecido. Vivió una vida asombrosa, y era él mismo una persona asombrosa. El fulgor de su mente, y el calor de su corazón, resplandecían con tanta fuerza y claridad que incluso en estos momentos de desolación contábamos con una persona que podía iluminar la senda hacia una buena sociedad. </p><p>Vivir hasta los 91, y haber hecho tanto, no puede ser algo verdaderamente triste. Aún así, mientras escribo, estoy llorando. No sólo por la tristeza y por la sensación de privación, sino por el temor de no poder alcanzar lo que su legado nos deja, justo cuando lo necesitamos tanto. Zygmunt anticipó antes que nadie la llegada de Trump, del Brexit y del levantamiento de la derecha extrema, y comprendió la debilidad de la izquierda en una época que él bautizó como modernidad líquida.</p><p>La primera vez que leí a Zygmunt seriamente fue alrededor de 1998, en un período de formación, justo en el momento que intentaba balbucir una crítica fundamental del Nuevo Laborismo. Me ayudó a entender que el papel de los pobres no es sólo el de constituir un ejército en la reserva – al que acudir cuando, y sólo cuando, la economía los necesitase— sino que los pobres existen para ser humillados y 'despersonalizados', para que nos veamos obligados a correr sin-fin, atrapados en la rueda del hámster del turbo-consumo, por miedo a convertirnos en uno de ellos. Mientras veía al Nuevo Laborismo dividir a los pobres entre los "merecedores" y los "no-merecedores", para mi espíritu político Zygmunt fue como un relámpago iluminador.</p><p>Y luego, profundizando en su trabajo, comprendí su visión de cómo un mundo, basado en identidades forjadas por la producción, cambió hacia unas identidades, una vida y una sociedad forjada en gran parte por el consumo – comprando cosas que no sabíamos que necesitamos, con dinero que no tenemos, para impresionar a gente que no conocemos. Y luego, vio la separación de la política del poder y el poder de la política, mientras los flujos financieros y la inversión corporativa se escapaban del control del Estado-nación y se volvían globales. Con todo esto, y mucho más, resaltó la caducidad de la cultura sólida y predecible del siglo XX y nos lanzó hacia la fragilidad y la fluidez de una cultura líquida del siglo XXI, donde todo se percibe como temporal y todo es nuevo, hasta nuevo aviso.</p><p>Fue así como Zygmunt entendió la crisis de la socialdemocracia, cuyo éxito estaba enraizado en empleos sólidos, identidades fijas y consignadas en el interior de los estados-nación. Y así, abrió el camino para pensar en la necesidad de tejer alianzas progresistas, no sólo de partidos, sino de movimientos que traten de encarar y navegar un mundo en el que, día a día, vivimos la tensión entre nuestra necesidad de seguridad y nuestro deseo de libertad.</p><p>Leer a Zygmunt puede ser difícil – tanto en términos de lenguaje como, también, ante la desolación de algunos de sus análisis. Ante ello, algunos retroceden. Pero mirar fijamente al precipicio es la única manera de prepararnos para la lucha que tenemos por delante.</p><p>Para mí, ya no habrá más vodka al mediodía en su casa desvencijada de las fueras de Leeds, ciudad de donde Zygmunt fue profesor emérito de la Universidad durante más tiempo del estuvo allí como empleado docente. Ya no habrá más humo de pipa, que se aglomeraba mientras reflexionaba sobre la perla de sabiduría con la que iba a estimularte al día siguiente. Ya no habrá más artículos interesantes (como estos en <a href="https://www.socialeurope.eu/author/zygmunt-bauman/">Social Europe</a>) o discursos explosivos de alta precisión y <a href="http://elpais.com/elpais/2016/01/19/inenglish/1453208692_424660.html">entrevistas que iluminan con luz propia el futuro</a>. En este momento, hay un vacío. Y tenemos que llenarlo. Y lo llenaremos tomando sus ideas, sus reflexiones y su enorme apetencia por la humanidad, y las elaboraremos, y les daremos forma.</p><p> Zygmunt sabía que no morimos deseando comprar una televisión más grande, sino anhelando más tiempo para estar con la gente que queremos, haciendo las cosas que nos encanta hacer. Murió como le habría gustado morirse. Nunca se detuvo. Nunca se dio por vencido. Dijo que la "buena sociedad es aquella que no sabe que es lo suficientemente buena". Como miembro de Compass, sabía que todo gira en torno al viaje, en torno a nuestro sentido de la dirección y a la forma en que nos comportamos el uno con el otro mientras viajamos juntos por el camino para mejorar y mejorar.</p><p>En el desconsuelo de este momento, y en la tristeza de nuestra pérdida, estoy muy agradecido por lo que Zygmunt Bauman nos proporcionó: esperanza. Ahora debemos actuar en consecuencia.</p><p> Deseo lo mejor, Neal</p><div class="field field-rights"> <div class="field-label">Rights:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> CC by NC 4.0 </div> </div> </div> DemocraciaAbierta DemocraciaAbierta El momento populista latin america europe Neal Lawson Wed, 11 Jan 2017 16:30:48 +0000 Neal Lawson 108047 at https://www.opendemocracy.net Autoritarismo vs. derechos humanos en Nicaragua https://www.opendemocracy.net/democraciaabierta/luciana-t-llez-ch-vez/autoritarismo-vs-derechos-humanos-en-nicaragua <div class="field field-summary"> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> <p>Tras la reelección de Daniel Ortega, el país se encuentra en un momento decisivo, a punto de convertirse en un régimen de partido único. Defensores nicaragüenses de los derechos humanos lo denuncian. <strong><em><a href="https://opendemocracy.net/democraciaabierta/luciana-t-llez-ch-vez/human-rights-vs-authoritarianism-in-nicaragua">English</a></em></strong></p> </div> </div> </div> <p><span class='wysiwyg_imageupload image imgupl_floating_none 0'><a href="//cdn.opendemocracy.net/files/imagecache/wysiwyg_imageupload_lightbox_preset/wysiwyg_imageupload/557099/PA-29067593_0.jpg" rel="lightbox[wysiwyg_imageupload_inline]" title=""><img src="//cdn.opendemocracy.net/files/imagecache/article_xlarge/wysiwyg_imageupload/557099/PA-29067593_0.jpg" alt="" title="" width="460" height="324" class="imagecache wysiwyg_imageupload 0 imagecache imagecache-article_xlarge" style="" /></a> <span class='image_meta'><span class='image_title'>El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega y la primera dama Rosario Murillo, saludan a los simpatizantes durante un evento conmemorativo del 36º aniversario del Frente Sandinista de Liberación Nacional. AP Foto / Esteban Felix.</span></span></span></p><p>Tras haber sido proclamado ganador de la elección presidencial celebrada el 6 de noviembre en Nicaragua, Daniel Ortega, el Comandante que durante la revolución sandinista derrocó a una dictadura dinástica de 50 años, ejercerá un tercer mandato consecutivo. Ortega designó a Rosario Murillo, primera dama y directora de la estrategia de comunicación gubernamental, como su compañera de candidatura, asegurando así la concentración del poder en manos de su familia. Durante los últimos diez años del gobierno de Ortega, la separación de poderes, el respeto de los derechos humanos y la libertad de prensa se han deteriorado de manera constante. Asistimos a una repetición preocupante de la historia.</p> <p>El proceso electoral del 6 de noviembre se caracterizó por una abstención masiva, la ausencia de los principales partidos de oposición en la papeleta de voto y la prohibición de observadores internacionales independientes. Los preparativos para quebrantar la legitimidad de las elecciones empezaron cuando, en junio de este año, la Corte Suprema de Justicia <a href="http://www.elnuevodiario.com.ni/politica/399582-destituyen-16-diputados-ellos-eduardo-montealegre/">destituyó</a> a 16 diputados titulares y a 12 suplentes pertenecientes al principal partido opositor. La Corte destituyó al líder de la oposición, y designó en su lugar a otro congresista, <a href="http://www.laprensa.com.ni/2016/07/30/politica/2076088-ortega-impone-sistema-de-partido-unico">considerado</a> más 'cercano' al partido de gobierno. </p> <p>En este contexto, los defensores y defensoras de derechos humanos están luchando para preservar el espacio de la sociedad civil y para llamar la atención de la comunidad internacional hacia el autoritarismo creciente del gobierno. La activista <a href="https://www.frontlinedefenders.org/en/case/national-police-seize-francisca-ramirez-property">Francisca Ramírez </a>vivió en carne propia la naturaleza represiva del régimen: fue intimidada y detenida arbitrariamente, y varios miembros de su familia fueron atacados violentamente en represalia por su activismo. Ramírez es una defensora de la tierra y del medio ambiente, y lidera un movimiento de la sociedad civil que se opone a la construcción del canal inter-oceánico, financiado por el Grupo HKND, originario de Hong Kong.</p> <p>En la comunidad rural nicaragüense de La Fonseca, Nueva Guinea, de donde proviene Ramírez, el pueblo se ha levantado contra la amenaza de desalojo forzado y destitución que representa el canal. “En mi comunidad”, afirma Ramírez, “somos dos mil personas y estamos bien organizados”. Durante nuestra conversación, la defensora de derechos humanos me cuenta cómo fue acosada e intimidada por simpatizantes del partido de gobierno y autoridades locales, y cómo teme que estos grupos se sientan envalentonados por la reelección de Ortega. “El gobierno, la policía y el ejército […] todos dicen que somos criminales. Me acusan de ser traficante de drogas”, relata Ramírez.</p> <p>La represión contra el movimiento por la defensa del medio ambiente y el derecho a la tierra, que se opone a la construcción del canal, se ha intensificado tras la implementación de reformas que concentran el poder en manos del Ejecutivo. Entre éstas, es clave la Ley 288, una reforma institucional de la Policía Nacional que numerosas organizaciones de derechos humanos <a href="http://www.cenidh.org/noticias/631/">condenaron</a> por violar la separación de poderes. En efecto, la ley establece al Presidente como la máxima autoridad de la Policía Nacional y convierte la elección de varios altos cargos dentro de la institución en un acto discrecional. En el 2014, la reforma del Ejército modificó la Constitución para facilitar la militarización de la seguridad ciudadana, permitiendo que soldados participen en labores que competen a la Policía Nacional.</p> <p><strong>“En este país, los poderosos no tienen la verdad, la verdad la tiene el pueblo”, Francisca Ramírez</strong><strong></strong></p> <p>Además de la naturaleza represiva del gobierno, Ramírez está luchando contra la propaganda y los esfuerzos para desinformar a los ciudadanos. Este parece ser uno de los mayores problemas a la hora de denunciar violaciones de derechos humanos y movilizar a sus compatriotas. “Durante mucho tiempo, el gobierno se ha dedicado a desinformar al pueblo: la gente no conoce sus derechos”, dice la líder campesina, “¡ellos creen que cada vez que marchamos en manifestación, somos nosotros los que estamos violando los derechos del gobierno!". Ramírez sabe que los medios de comunicación, una industria en la que la familia presidencial ha adquirido una gran cantidad de activos en los últimos cinco años, están en su contra. “Siempre hay un medio dispuesto a contradecir todo lo que digo”, declara la defensora.</p> <p>Al otro lado del país, donde las plantaciones de café dominan las sierras desde hace siglos, Marellyn Somarriba, de la <em>Red de las Mujeres del Norte</em>, ratifica las afirmaciones de Ramírez. “Una de las estrategias del gobierno es promoverse”, dice Somarriba. “Toda la atención está enfocada en los programas [sociales] del gobierno”. Somarriba teme que la reelección traerá consigo más amenazas –y una mayor probabilidad de que éstas se materialicen— más acoso judicial, y una mayor disminución del espacio para la sociedad civil. “El hostigamiento y las campañas de desprestigio son cada vez más sofisticadas”, sostiene. La defensora de los derechos de las mujeres sabe que esta posibilidad es real, ya que otra organización feminista de la que es parte, <em>Las Venancias</em>, fue acusada falsamente en el año 2008 de malversación de fondos, lo que permitió que el Estado abriese una investigación invasiva y comprometiera su legitimidad.</p> <p>Además del hostigamiento judicial, una serie de leyes restringen arbitrariamente el trabajo que desarrollan las organizaciones de derechos humanos. Somarriba cuenta que en el 2014, tras las regulaciones impuestas a la Ley Integral Contra la Violencia hacia las Mujeres (Ley 779), se limitaron considerablemente las acciones que podía tomar en el ámbito de su trabajo de derechos humanos. Inicialmente, la Ley 779 fue considerada un triunfo de las organizaciones feministas, pero luego fue reformada mediante un decreto presidencial que cercena la capacidad de los/as defensores/as para acompañar físicamente a supervientes de violencia de género cuando comparecen ante distintas instituciones gubernamentales en su búsqueda de justicia.</p> <p><strong>"Sin nuestra tierra, dejamos de existir, nuestra relación con la tierra es espiritual”, Lottie Cunningham</strong></p> <p>Lottie Cunningham Wren es defensora del derecho a la tierra y defensora de los derechos de los pueblos indígenas. Como fundadora del <em>Centro por la Justicia y los Derechos Humanos de la Costa Atlántica de Nicaragua</em> (CEJUDHCAN) y destacada abogada en materia de derechos humanos, Cunnigham ha sido una defensora efectiva de su pueblo. Importa destacar que ha contribuido como testigo experta en el caso Awas Tingni vs. Nicaragua ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, una decisión fundamental a favor de los derechos de los pueblos indígenas en América sobre sus tierras ancestrales. El personal de CEJUDHCAN ha sido objeto de represalias debido a su activismo a favor de la demarcación y titulación de las tierras de los pueblos indígenas, entre ellos ataques, amenazas de muerte y llamadas telefónicas intimidatorias.</p> <p>“La participación de los pueblos indígenas en el proceso electoral es prácticamente inexistente”, afirma Wren, “para ejercer nuestros derechos como ciudadanos, debemos enfrentar obstáculos de manera constante”. Wren busca fortalecer su movimiento a través de la construcción de alianzas a nivel nacional con otros defensores y defensoras, consolidando los mecanismos de monitoreo existentes para darle seguimiento a las violaciones de derechos humanos y combatir el aislamiento de defensores y defensoras indígenas en la costa Atlántica. "En tanto que pueblos indígenas, nos enfrentamos a muchos problemas y obstáculos en un sistema que no permite el diálogo, lo que constituye una razón más para que continuemos la lucha por la justicia social y para abrir los espacios [para la sociedad civil]", continúa Wren.</p> <p>Al preguntar qué necesitan para perseverar en su lucha, las tres defensoras -que provienen de distintos contextos socioeconómicos, operan en áreas geográficas completamente diferentes y trabajan en la promoción de distintos derechos- todas expresan el mismo imperativo: <em>espacio. </em>El espacio para la sociedad civil, para ejercer el derecho a expresar sus preocupaciones en foros públicos, para incidir por el cambio, para manifestarse de manera pacífica en las calles de sus ciudades y para crear organizaciones que representen los intereses de sus comunidades. Tal como lo describe Somarriba, los espacios de coordinación entre organizaciones sociales civiles no partidarias y el Estado se están desvaneciendo rápidamente.</p> <p>Los defensores y defensoras de derechos humanos en Nicaragua denuncian la ausencia o condena insuficiente de parte de la comunidad internacional respecto a la represión que enfrentan y el deterioro del Estado de derecho en el país. Somarriba describe un sentimiento de abandono cuando, a pesar de los numerosos acontecimientos preocupantes, los expertos internacionales han hechos pocas visitas al país para reunirse con los defensores para arrojar luz sobre la situación de los derechos humanos. A las preocupaciones de Somarriba se suma el hecho de que el gobierno haya creado cada vez más obstáculos para que las organizaciones internacionales de derechos humanos puedan ingresar al país para monitorear, documentar y visibilizar la situación, cuando hay varios activistas <a href="http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2016/06/27/deportaran-a-los-ambientalistas-detenidos-en-nicaragua">deportados</a> en el curso de este año.</p> <p>Este año, Nicaragua celebra –en una atmósfera agridulce— el 37 aniversario de la revolución que derrocó la dictadura de Somoza. Esta celebración anual conmemora la lucha de una generación y constituye un tributo a quienes murieron durante el conflicto. En el norte del país, sin embargo, la amenaza de un conflicto armado sigue latente. Durante siglos, esta área montañosa ha sido el escondite ideal para numerosos grupos rebeldes. Después de la revolución, abrigó a integrantes de la <a href="http://www.icj-cij.org/docket/?sum=367&amp;p1=3&amp;p2=3&amp;case=70&amp;p3=5">Contra,</a> un grupo armado financiado por el gobierno de los EE.UU. que se opuso al gobierno sandinista, llevó a cabo actos de sabotaje y perpetró atrocidades contra la población civil. Somarriba relata que una de sus mayores preocupaciones es que, al mismo tiempo que se fortalece el control del régimen actual, grupos armados de oposición puedan resurgir. La defensora apunta a actos de sabotaje y escaramuzas con el ejército y la policía que han dejado varios muertos en pequeños pueblos del norte del país. Los cadáveres son presentados como trofeos de la guerra contra el crimen organizado, pero Somarriba denuncia estas tácticas como una forma de negar la existencia de oposición armada al gobierno.</p> <p>Los defensores y defensoras de los derechos humanos nicaragüenses están luchando por preservar el espacio de la sociedad civil donde la igualdad y la dignidad humana se valoran por encima de la personalización del poder y el clientelismo. El país se encuentra en un momento decisivo, en el que puede convertirse indefinidamente en un régimen de partido único. El interrogante es si esta vez la comunidad internacional está lista para apoyar a quienes utilizan medios pacíficos para combatir el autoritarismo y garantizar el respeto de los derechos humanos.</p><div class="field field-country"> <div class="field-label"> Country or region:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> Nicaragua </div> </div> </div> <div class="field field-topics"> <div class="field-label">Topics:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> Civil society </div> <div class="field-item even"> Conflict </div> <div class="field-item odd"> Democracy and government </div> <div class="field-item even"> Ideas </div> <div class="field-item odd"> International politics </div> </div> </div> <div class="field field-rights"> <div class="field-label">Rights:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> CC by NC 4.0 </div> </div> </div> DemocraciaAbierta DemocraciaAbierta Nicaragua Civil society Conflict Democracy and government Ideas International politics El momento populista latin america Luciana Téllez Chávez Fri, 16 Dec 2016 11:19:58 +0000 Luciana Téllez Chávez 107725 at https://www.opendemocracy.net El reto populista https://www.opendemocracy.net/democraciaabierta/chantal-mouffe/el-reto-populista <div class="field field-summary"> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> <p>La lucha contra la post-democracia ¿requiere una intervención política populista?<strong>&nbsp;<a href="https://opendemocracy.net/democraciaabierta/chantal-mouffe/populist-challenge"><strong><em>Englis</em></strong>h</a></strong></p> </div> </div> </div> <p><span class='wysiwyg_imageupload image imgupl_floating_none 0'><a href="//cdn.opendemocracy.net/files/imagecache/wysiwyg_imageupload_lightbox_preset/wysiwyg_imageupload/557099/Alexis_Tsipras_c_May_2014.jpg" rel="lightbox[wysiwyg_imageupload_inline]" title=""><img src="//cdn.opendemocracy.net/files/imagecache/article_xlarge/wysiwyg_imageupload/557099/Alexis_Tsipras_c_May_2014.jpg" alt="" title="" width="460" height="311" class="imagecache wysiwyg_imageupload 0 imagecache imagecache-article_xlarge" style="" /></a> <span class='image_meta'><span class='image_title'>Alexis Tsipras, primer ministro griego, durante un mitin electoral en Atenas. Mayo 2014. Wikimedia Commons/Drocks. Todos los derechos reservados.</span></span></span></p> <p><em>Este arículo desarrolla el argumento presentado en&nbsp;&nbsp;</em><a href="https://opendemocracy.net/democraciaabierta/chantal-mouffe/el-momento-populista"><strong><em>El momento populista</em></strong></a><em>, pieza que publicamos recientemente en&nbsp;democraciaAbierta&nbsp;/ openDemocracy.</em></p> <p>Hace ya tiempo que múltiples voces nos advierten &nbsp;contra el peligro del populismo, el cual es presentado como una ‘perversión de la democracia’. Pero con la victoria del Brexit en el Reino Unido y la popularidad inesperada de Trump en los Estados Unidos, la denuncia del populismo se ha vuelto más estridente. Los miembros del <em>establishment</em> parecen haber empezado a preocuparse por el potencial de descontento social que hasta ahora habían menospreciado. Nos acosan con declaraciones alarmistas que claman que el populismo tiene que ser eliminado porque significa una amenaza mortal para la democracia. Creen que la demonización del populismo y el temor a un posible retorno del ‘fascismo’ van ser suficientes para conjurar el crecimiento de partidos y movimientos que ponen en cuestión el consenso neo-liberal. </p> <p>Es importante hacer frente a esa histeria anti-populista examinando qué es lo que ha estado en juego en la emergencia de los movimientos llamados ‘populistas’ en los últimos años en Europa. Resulta imperioso hacer un análisis sereno del estado actual de nuestras democracias a fin de visualizar la manera de fortalecer las instituciones democráticas contra los peligros a los cuales están expuestas. Esos peligros son reales, pero provienen del abandono por parte de los partidos que se presentan como ‘democráticos’ de los principios de soberanía popular e igualdad, los cuales son constitutivos de una política democrática. Con el auge del neo-liberalismo, esos principios han quedado relegados a categorías zombis, y nuestras sociedades han entrado en una era ‘post-democrática’.</p> <p class="mag-quote-center">Con la victoria del Brexit en el Reino Unido y la popularidad inesperada de Trump en los Estados Unidos, la denuncia del populismo se ha vuelto más estridente.</p> <p>I. ¿Qué se entiende exactamente por ‘post-democracia’? Empecemos por clarificar el significado de &nbsp;‘democracia’. Como se sabe, etimológicamente democracia proviene del griego <em>demos/kratos,</em> y significa poder del pueblo. Se trata de un principio de legitimad que no se ejerce en abstracto, sino a través de instituciones determinadas. Cuando en Europa hablamos de ‘democracia’ &nbsp;nos referimos a un modelo específico: el modelo occidental que resulta de la inscripción del ideal democrático en un contexto histórico particular. &nbsp;Ese modelo - que ha recibido una variedad de nombres: democracia moderna, democracia representativa, democracia parlamentaria, democracia constitucional, democracia liberal, democracia pluralista- se caracteriza por la articulación entre dos tradiciones diferentes. Por un lado, la tradición del liberalismo político: el estado de derecho, la separación de los poderes y la defensa de la libertad individual; por otro lado, la tradición democrática, cuyas ideas centrales son la igualdad, la identidad entre gobernantes y gobernados y la soberanía popular. A diferencia de lo que se dice a veces, no existe una relación necesaria entre estas dos tradiciones, sino sólo una articulación histórica contingente que -como lo mostró C.B MacPherson- se materializó en el siglo XIX a través de las luchas conjuntas de los liberales y los demócratas contra los regímenes absolutistas. </p> <p>Algunos autores como Carl Schmitt afirman que esa&nbsp; articulación -que fue el origen de la democracia parlamentaria- produjo un régimen inviable, ya que el liberalismo niega a la democracia y la democracia niega al liberalismo; otros, siguiendo a Jürgen Habermas, sostienen la co-originalidad entre los principios de libertad y de igualdad. Schmitt tiene razón, sin duda, al señalar la presencia de un conflicto entre la ‘gramática’ liberal de la igualdad- que postula la universalidad y la referencia a la ‘humanidad’- y la ‘gramática’ de la igualdad democrática, que requiere la construcción de un pueblo y la frontera entre un ‘nosotros’ y un ‘ellos’. Pero considero que se equivoca al presentar ese conflicto en términos de una contradicción que ineluctablemente ha de llevar a la democracia liberal pluralista a la autodestrucción.&nbsp; En <em>La paradoja democrática</em><a href="///C:/Users/Manel/Desktop/El_reto_populista_SPANISH.doc#_ftn1"><em><strong>[1]</strong></em></a><em> </em>propuse concebir la articulación de esas tradiciones - por cierto, finalmente irreconciliables- bajo el modo de una configuración paradójica, como el <em>locus </em>de una <em>tensión</em> que define la originalidad de la democracia liberal y garantiza su carácter pluralista. La lógica democrática de construir un pueblo y de defender prácticas igualitarias es necesaria para definir un <em>demos </em>y subvertir la tendencia al universalismo abstracto del discurso liberal; pero la articulación con la lógica liberal permite desafiar las formas de exclusión que son inherentes en las prácticas políticas de determinar el pueblo que ha de gobernar. La política liberal democrática consiste en un constante proceso de negociación – por medio de distintas articulaciones hegemónicas- de esa tensión constitutiva. Esa tensión, que se expresa en términos políticos por la frontera entre derecha e izquierda, sólo puede estabilizarse temporalmente mediante negociaciones pragmáticas entre fuerzas políticas, y dichas negociaciones siempre establecen la hegemonía de una de ellas. Revisitando la historia de la democracia liberal pluralista, constatamos que en algunas ocasiones predominó la lógica liberal, y en otras predominó la lógica democrática, pero las dos lógicas permanecieron activas, y la posibilidad de una negociación agonística entre derecha e izquierda -propia del régimen liberal-democrático, siempre se mantuvo.</p> <p>II. Si se puede calificar la situación actual como ‘post-democracia’, es porque en los últimos años, con el debilitamiento de los valores democráticos como consecuencia de la implementación de la hegemonía neo-liberal, esa tensión constitutiva ha sido eliminada y han desaparecido los espacios agonísticos donde diferentes proyectos de sociedad&nbsp; podían confrontarse. En el terreno político esa evolución se manifestó a través de lo que en <em>En torno a lo político</em><a href="///C:/Users/Manel/Desktop/El_reto_populista_SPANISH.doc#_ftn2"><em><strong>[2]</strong></em></a> he propuesto llamar la ‘post-política’ para apuntar al desdibujamiento de la frontera política entre derecha e izquierda. Con ese término me refiero al consenso establecido entre los partidos de centro-derecha y de centro-izquierda sobre la idea de que no había alternativa a la globalización neo-liberal. Bajo el pretexto de la ‘modernización’ impuesta por la globalización, los partidos social-demócratas aceptaron los <em>diktats</em> del capitalismo financiero y los límites que imponían a las intervenciones del Estado en las políticas redistributivas. El papel de los parlamentos y de las instituciones que permiten a los ciudadanos influir sobre las decisiones políticas fue drásticamente limitado, y los ciudadanos han sido despojados de la posibilidad de ejercer sus derechos democráticos. Las elecciones ya no ofrecen ninguna oportunidad de decidir sobre verdaderas alternativas por medio de los partidos tradicionales de ‘gobierno’. La política ha pasado a ser una mera cuestión técnica de gestión del orden establecido, un dominio reservado a la competencia de expertos. Lo único que permite la post-política es la alternancia bipartidista en el poder entre los partidos de centro-derecha y de centro-izquierda. Todos aquellos que se oponen a ese ‘consenso en el centro’ son percibidos como ‘extremistas’ y calificados de ‘populistas’. La soberanía popular ha sido declarada obsoleta, y la democracia&nbsp; ha sido reducida a su componente liberal. Así fue socavado uno de los pilares del ideal democrático: el poder del pueblo. Por cierto, se sigue hablando de ‘democracia’, pero sólo para indicar la presencia de elecciones y la defensa de los derechos humanos. </p> <p>Esos cambios a nivel político han tenido lugar en el contexto de un nuevo modo de regulación del capitalismo, en el cual el capital financiero ocupa un lugar central. Con la financiarización de la economía se produjo una gran expansión del sector financiero a costa de la economía productiva. Bajo los efectos conjuntos de la desindustrialización, de la promoción de cambios tecnológicos y de procesos de relocalización hacia países donde la fuerza de trabajo era más barata, se redujeron los puestos de trabajo. Las políticas de privatización y desregulación &nbsp;también contribuyeron a crear una situación de desempleo endémico, y los trabajadores se encontraron en condiciones cada vez más difíciles. &nbsp;Si uno añade los efectos de las políticas de austeridad que fueron impuestas después de la crisis de 2008, se pueden entender las causas del aumento exponencial de las desigualdades que hemos&nbsp; presenciado en varios países europeos, particularmente en el sur. Esa desigualdad &nbsp;ya no afecta solamente a las clases populares, sino también a buena parte de las clases medias, que han entrado en un proceso de pauperización y precarización. Los partidos social-demócratas han acompañado esta evolución, y en muchos lugares incluso han jugado un papel importante en la instauración de las políticas neo-liberales. Esto contribuyó a que el otro pilar del ideal democrático -la defensa de la igualdad- también haya sido eliminado del discurso liberal- democrático. Lo que rige ahora es una visión liberal individualista que celebra la sociedad de consumo y la libertad que ofrecen los mercados.</p> <p class="mag-quote-center">Todos aquellos que se oponen a ese ‘consenso en el centro’ son percibidos como ‘extremistas’ y calificados de ‘populistas’.</p> <p>III. El resultado de la hegemonía neoliberal fue la instauración, tanto a nivel socio-económico como político, de un régimen verdaderamente ‘oligárquico’. Es precisamente esa oligarquización de las sociedades europeas lo que da origen al éxito de los partidos populistas de derecha. De hecho, son a menudo los únicos que denuncian esa situación y prometen volver a darle al pueblo el poder que le ha sido confiscado por las elites, y defenderlo contra la globalización. Traduciendo los problemas sociales en clave étnica, en muchos países llegaron a articular &nbsp;en un vocabulario xenofóbico las demandas de los sectores populares, las cuales fueron ignoradas por los partidos del centro por ser incompatibles con el proyecto neoliberal. Los partidos social-demócratas, prisioneros de sus dogmas post-políticos y reacios a admitir sus errores, se niegan a reconocer que muchas de esas demandas son demandas democráticas legítimas, a las cuales es preciso dar una respuesta progresista. &nbsp;De ahí su incapacidad para aprehender la naturaleza del reto populista.</p> <p>Para poder apreciar ese reto es necesario rechazar la visión simplista difundida por los medios, que tachan al populismo de pura demagogia. La perspectiva analítica desarrollada por Ernesto Laclau nos ofrece instrumentos teóricos importantes para abordar esa cuestión. &nbsp;El define al populismo como una forma de construir lo político, que consiste en establecer una frontera política que divide la sociedad en dos campos, apelando a la movilización de los ‘de abajo’ frente a ‘los de arriba’. Surge cuando se busca construir un nuevo sujeto de la acción colectiva- el pueblo-, capaz de reconfigurar un orden social vivido como injusto. No es una ideología, y no se le puede atribuir un contenido programático específico. Tampoco es un régimen político. Es una manera de hacer política que puede tomar varias formas según las épocas y los lugares, y es compatible con una variedad de formas institucionales. El populismo se refiere a la dimensión de soberanía popular y de construcción de un <em>demos</em> que es constitutiva de la democracia. Ahora bien, es<em> </em>justamente esa dimensión la que ha sido descartada por la hegemonía neoliberal, y es por eso que la lucha contra la post-democracia requiere una intervención política de tipo populista.</p> <p>IV. El ‘momento populista’ que estamos presenciando&nbsp; nos ofrece la oportunidad&nbsp; de restablecer una frontera política que permita recrear la tensión agonista propia de la democracia. De hecho, varios partidos populistas de derecha ya lo están haciendo, y es lo que explica sus avances recientes. La fuerza del populismo de derecha se explica precisamente porque fue capaz, en muchos países, de trazar una frontera y de construir un pueblo para dar una traducción política a las diversas resistencias al fenómeno de oligarquización inducido por la hegemonía neoliberal. Su atractivo es particularmente notable en las clases populares, pero también está prosperando en las clases medias afectadas por las nuevas estructuras de dominación ligadas a la globalización neoliberal.</p> <p>Desgraciadamente, hasta ahora, la respuesta de las fuerzas progresistas no ha estado a la altura del reto. Se han dejado influenciar por los discursos de las fuerzas del <em>establishment, </em>que descalifican al populismo para poder mantener su dominación. &nbsp;Siguen preconizando estrategias políticas tradicionales, inadaptadas para la profunda crisis de legitimidad que afecta a los regímenes liberal-democráticos. &nbsp;Esta crisis es la expresión de demandas muy heterogéneas, que no pueden ser formuladas de manera adecuada a través del clivaje&nbsp; derecha/izquierda, tal como está configurado tradicionalmente. A diferencia de las luchas características de la época del capitalismo fordista, cuando existía una clase obrera defendiendo sus intereses específicos, en el capitalismo neoliberal post-fordista surgieron resistencias en muchos puntos por fuera del proceso productivo. &nbsp;Esas &nbsp;demandas ya no corresponden a sectores sociales definidos en términos sociológicos y por su ubicación en la estructura social. Muchas son reivindicaciones que tocan cuestiones que tienen que ver con la calidad de vida y que poseen un carácter transversal. También han adquirido una creciente centralidad las demandas ligadas a las luchas contra el sexismo, el racismo y otras formas de dominación.&nbsp; Para poder articular&nbsp; tal diversidad en una voluntad colectiva,&nbsp; ya no funciona la frontera tradicional izquierda / derecha. Federar esas diversas luchas exige establecer una sinergia entre el movimiento social y formas partidarias con el objetivo de construir&nbsp; un ‘pueblo’ y para eso se requiere una frontera construida de manera populista.</p> <p class="mag-quote-center">Desgraciadamente, hasta ahora, la respuesta de las fuerzas progresistas no ha estado a la altura del reto.&nbsp;</p> <p>Eso no quiere decir que la oposición izquierda/ derecha deje de ser pertinente, pero se debe plantear de otra manera, en función del tipo de populismo que está en juego y de las cadenas de equivalencias a través de la cuales se construye ‘el pueblo’. Entendido como categoría política, el pueblo siempre resulta de una construcción discursiva, y el ‘nosotros’ alrededor del cual se cristaliza puede ser construido de distintas maneras, dependiendo de los elementos&nbsp; que lo constituyen &nbsp;y de la manera como se define el ‘ellos’ al cual está confrontado. Es allí donde radica la diferencia entre un populismo de derecha -como el de Marine Le Pen, que construye un&nbsp; pueblo que se limita a los ‘verdaderos nacionales’, excluyendo a los inmigrantes relegados&nbsp; al ‘ellos’, junto con las fuerzas ‘anti-nación’ de las elites- y un populismo de izquierda de corte progresista. Este último está representado en Francia por el movimiento de Jean-Luc Mélenchon, que tiene una concepción más amplia del ‘nosotros’ que incluye a los inmigrantes, los movimientos ecologistas y los colectivos LGBT, &nbsp;definiendo &nbsp;el ‘ellos’ como el conjunto de fuerzas cuyas políticas fomentan la desigualdad social. En el primer caso estamos en frente de un populismo autoritario cuyo objetivo es una restricción de la democracia, mientras que en el segundo caso se trata de un populismo que aspira a ampliar y radicalizar la democracia.</p> <p>V. Además de cómo se construye el pueblo, hay que considerar otra cuestión importante para distinguir entre varias formas de populismo: la manera como se concibe la relación entre el pueblo y los ‘de arriba’. Las identidades colectivas siempre requieren la distinción &nbsp;nosotros / ellos, pero en el campo político la frontera entre el nosotros y el ellos indica la presencia de un antagonismo, es decir de un conflicto que no puede tener una solución racional. Pero ese antagonismo puede manifestarse bajo formas diferentes. Puede tomar la forma de una confrontación amigo/enemigo cuyo objetivo es de erradicar el ‘ellos’ para establecer un orden radicalmente nuevo. La revolución francesa nos procura un ejemplo de ese populismo ‘antagonista’. Pero esa confrontación puede también darse bajo una forma ‘agonista’, donde el ‘ellos’ no es visto como un enemigo, sino como un adversario contra el cual se va a luchar&nbsp; a través de medios democráticos. Para que un movimiento populista sea compatible con la democracia pluralista, la confrontación tiene que ser de tipo agonista. Un populismo agonista no aboga por el rechazo total del marco institucional existente. Su objetivo no es la destrucción de las instituciones liberal-democráticas, sino la desarticulación de los elementos que configuran el orden hegemónico y la rearticulación de una nueva hegemonía.</p> <p class="mag-quote-center">Las identidades colectivas siempre requieren la distinción &nbsp;nosotros / ellos, pero en el campo político la frontera entre el nosotros y el ellos indica la presencia de un antagonismo.</p> <p>Un populismo de izquierda idóneo para la situación europea debe ser concebido como un ‘reformismo radical’ que se esfuerza por recuperar y profundizar la democracia. Es una lucha que se lleva a cabo por medio de una ‘guerra de posición’ en el seno de las instituciones, con el fin de transformarlas. Una lucha que, por cierto, va necesitar cambios institucionales significativos para permitir que se exprese la voluntad popular, pero esos cambios no significan un desafío radical a las instituciones llamadas ‘republicanas’. No se trata de acabar con la democracia representativa, sino de fortalecer las instituciones que dan voz al pueblo. Es una forma de ‘republicanismo plebeyo’ que se inscribe en la línea democrática de la tradición republicana, cuyo precursor fue Maquiavelo. </p> <p>La actual crisis se debe a que nuestras instituciones no son suficientemente representativas, no al hecho mismo de la representación. La solución no puede ser la eliminación de la representación y la instauración de una democracia ‘presentista’ como pretenden algunos. Como lo he subrayado en <em>Agonística</em><a href="///C:/Users/Manel/Desktop/El_reto_populista_SPANISH.doc#_ftn3"><em><strong>[3]</strong></em></a>, en una sociedad democrática que reconoce la posibilidad siempre presente del antagonismo, y donde el pluralismo no se concibe de un modo armonioso y anti-político, las instituciones representativas -al dar forma a la división de la sociedad- desempeñan un papel crucial porque permiten la institucionalización de esa dimensión conflictual. Ahora bien, ese rol sólo puede ser cumplido mediante la existencia de una confrontación agonista. El problema central de la post-democracia es la ausencia de tal confrontación agonista y la incapacidad de los ciudadanos de escoger entre verdaderas alternativas. Es por eso que la cuestión de las fronteras es decisiva.</p> <p>Estoy convencida de que en los próximos años el eje central del conflicto político se va dar entre populismo de derecha y populismo de izquierda, y resulta imprescindible que los sectores progresistas entiendan la importancia de involucrarse en esa lucha. Idear un populismo de izquierda requiere visualizar la política de manera que se reconozca su carácter partisano. Hay que descartar la perspectiva racionalista dominante en el pensamiento político liberal-democrático y reconocer la importancia de los afectos comunes (lo que llamo las ‘pasiones’) en la formación de las identidades colectivas. Es a través de la construcción de otro pueblo, de una voluntad colectiva que resulte de la movilización de las pasiones en defensa de la igualdad y de la justicia social, que se puede combatir la política xenófoba promovida por el populismo de derecha.</p> <p class="mag-quote-center">Estoy convencida de que en los próximos años el eje central del conflicto político se va dar entre populismo de derecha y populismo de izquierda.</p> <p>Al recrear fronteras políticas, el ‘momento populista’ al cual estamos asistiendo en Europa nos señala un ‘retorno de lo político’. Un retorno que puede abrir la vía para soluciones de índole autoritarias -a través de regímenes que debilitan las instituciones liberales democráticas-, pero que también puede conducir a una reafirmación y profundización de los valores democráticos. Todo va a depender del tipo de populismo que salga victorioso de la lucha contra la post-política y la post-democracia.</p> <hr size="1" /> <p><a href="///C:/Users/Manel/Desktop/El_reto_populista_SPANISH.doc#_ftnref1">[1]</a> Chantal Mouffe, <em>La paradoja democrática,</em> Gedisa, 2016 </p> <p><a href="///C:/Users/Manel/Desktop/El_reto_populista_SPANISH.doc#_ftnref2">[2]</a> Chantal Mouffe, <em>En torno a lo político, </em>Fondo de Cultura Económica, 2007 </p> <p><a href="///C:/Users/Manel/Desktop/El_reto_populista_SPANISH.doc#_ftnref3">[3]</a> Chantal Mouffe, <em>Agonística. Pensar el mundo políticamente</em>, Fondo de Cultura Económica, 2014</p><fieldset class="fieldgroup group-sideboxs"><legend>Sideboxes</legend><div class="field field-related-stories"> <div class="field-label">Related stories:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> <a href="/democraciaabierta/chantal-mouffe/el-momento-populista">El momento populista</a> </div> </div> </div> </fieldset> <div class="field field-topics"> <div class="field-label">Topics:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> Civil society </div> <div class="field-item even"> Culture </div> <div class="field-item odd"> Democracy and government </div> <div class="field-item even"> Ideas </div> <div class="field-item odd"> International politics </div> </div> </div> <div class="field field-rights"> <div class="field-label">Rights:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> CC by NC 4.0 </div> </div> </div> DemocraciaAbierta DemocraciaAbierta Civil society Culture Democracy and government Ideas International politics El momento populista latin america europe Chantal Mouffe Mon, 05 Dec 2016 15:33:05 +0000 Chantal Mouffe 107384 at https://www.opendemocracy.net La contrarrevolución de la derecha https://www.opendemocracy.net/democraciaabierta/pablo-stefanoni/la-contrarrevoluci-n-de-la-derecha <div class="field field-summary"> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> <p>En Europa y Estados Unidos se afianza un proyecto antiliberal y anticosmopolita, que mira a Rusia y pelea su propia batalla cultural. <strong><em><a href="https://opendemocracy.net/democraciaabierta/pablo-stefanoni/counter-revolution-of-right">English</a></em></strong></p> </div> </div> </div> <p><span class='wysiwyg_imageupload image imgupl_floating_none 0'><a href="//cdn.opendemocracy.net/files/imagecache/wysiwyg_imageupload_lightbox_preset/wysiwyg_imageupload/557099/Golden_Dawn_demonstration_1_0.jpg" rel="lightbox[wysiwyg_imageupload_inline]" title=""><img src="//cdn.opendemocracy.net/files/imagecache/article_xlarge/wysiwyg_imageupload/557099/Golden_Dawn_demonstration_1_0.jpg" alt="" title="" width="460" height="420" class="imagecache wysiwyg_imageupload 0 imagecache imagecache-article_xlarge" style="" /></a> <span class='image_meta'><span class='image_title'>Manifestación de un grupo de extrema derecha en Atenas, Grécia. Steve Jurvetson/Flickr. Algunos derechos reservados.</span></span></span></p><p>“Europa necesita una contrarrevolución cultural”, anunció el líder polaco Jaroslaw Kaczynski en una cumbre en la localidad de Krynica -apodada la “Davos del Este”-, en septiembre pasado. “Para mí esto suena como música”, respondió, sin ocultar su entusiasmo, el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, quién sintetizó: “El Brexit ofrece una gran oportunidad para esta contrarrevolución. Debemos afirmar que los valores nacionales y religiosos son importantes y debemos defenderlos (…) Los inmigrantes pueden desplazar a los habitantes oriundos de Europa”. Esta última frase es un calco y copia de la teoría conspiracionista del <em>grand remplacement</em> (gran reemplazo de franceses por inmigrantes) del escritor francés de extrema derecha Renaud Camus, convertida en una suerte de “estructura de sentimiento” de un nuevo frente anticosmopolita con muchas facetas, pero marcado por lo que el periodista Marc Saint-Upéry denominó “paranoia civilizacional”.</p> <p>Es verdad que en las últimas décadas, el cosmopolitismo fue capturado por las élites y los mercados. La crisis de las izquierdas debilitó, hasta su casi desaparición, el antiguo internacionalismo, sólo parcialmente retenido por los movimientos alterglobalizadores. Y es precisamente esta mundialización de las finanzas, con su realismo capitalista, la que alentó la emergencia de una suerte de internacional anticosmopolita en clave nacionalista, antidemocrática y a menudo nativista.</p> <p><strong>Víktor Orban: “Los valores religiosos y nacionales europeos deben defenderse”.</strong></p> <p>Orbán impulsa una “democracia iliberal o no liberal”, que tiene en la Rusia de Putin un buen <em>role model</em>, aunque para parte de Europa del Este Moscú sea un vecino históricamente problemático. Putin admira al comunista-nacionalista Stalin y se inspira en el anticomunista conservador y antidemocrático Ivan Ilyin, mientras rechaza al cosmopolita Lenin. Así, el concepto filosófico de ser humano como “ciudadano del mundo”, compartido por liberales y socialistas, aquel que no se identifica sólo con su patria ni considera al resto de los humanos como “extraños” -por el que brega el intelectual angloghanés Kwame A. Appiah en su libro <em>Cosmopolitismo. La ética en un mundo de extraños</em> (Katz, 2007)- está bajo fuego.</p> <p>“El eje franco-alemán está de capa caída, España (…) está ausente, los holandeses, otrora europeístas, están de retirada, (el italiano) Renzi clama en el desierto, Bélgica hace tiempo dejó de existir y el Reino Unido ha acabado en manos de los bárbaros que quedaron detrás del muro de Adriano”, ironizó José Ignacio Torreblanca en las páginas de El País. Y, en efecto, frente a ese vacío, un eje entre Varsovia y Budapest, con bifurcaciones en otras naciones de Europa central y oriental -y también occidental- ha tomado el rechazo a los refugiados no cristianos como punta de lanza de un proyecto antiliberal y anticosmopolita de más amplio alcance.</p> <p><strong>Caldo de cultivo</strong></p> <p>Al fin de cuentas, estos países excomunistas son un buen caldo de cultivo: la ausencia de pasado colonial primero, la emergencia de nacionalismos de matriz fascista en los años 30 y luego casi medio siglo de aislamiento detrás de la “cortina de hierro”, han generado una mezcla de falta de interacción con los “extraños” y de desconfianza hacia lo extranjero, en un combo hoy explotado por los nacionalistas. Y ello ha ido en paralelo con una acometida autoritaria y conservadora de estos gobiernos hacia sus propios ciudadanos.</p> <p>Esta deriva no está exenta de resistencia, como se vio en mayo de este año en una movilización de más de 200.000 polacos en defensa de la democracia, pero por ahora eso no basta. “Escuchar cada día, a toda hora, el nuevo discurso patriótico y clerical, mentiras groseras, insultos (…) o ver demostraciones de fuerza neonazis en las iglesias provocan desmoralización más que rebelión”, escribió el experto en política polaca Jean-Yves Potel en su blog en Mediapart.</p> <p>No obstante, las recientes protestas multitudinarias de mujeres polacas frenaron una iniciativa parlamentaria que endurecía todavía más la ya restrictiva ley de aborto y se anuncian nuevas movilizaciones. Orbán, por su parte, tuvo su traspié en el reciente referéndum antiinmigración anulado porque la participación no llegó al 50%. Sin embargo, quienes votaron (alrededor del 40%) lo hicieron casi unánimemente contra la inmigración y al líder húngaro se le suma el opositor Movimiento por una Hungría Mejor (Jobbik), de ultraderecha.</p> <p><strong>Jaroslaw Kaczynski: “Europa necesita una contrarrevolución cultural”.</strong></p> <p>Slawomir Sierakowski distingue, no obstante, entre ambos liderazgos. En un artículo en Project Sindicate escribió que “Orbán es un cínico” mientras que “Kaczynski es un fanático”. Este último integra esta “internacional iliberal” por convicción, mientras que el primero lo haría sólo como medio de permanecer en el poder. “El <em>Homo Kaczynskius</em> es un polaco obsesionado con el destino del país, que muestra los dientes a críticos y contrarios, particularmente si son extranjeros. Los gays y las lesbianas no pueden ser verdaderos polacos. Todo elemento foráneo dentro de Polonia es una amenaza”. Pero ambos se potencian. Y el crecimiento de las extremas derechas europeas -como la de Marine Le Pen, capaz de distanciarse públicamente de su padre fascista para volver más respetable a su proyecto- dan aires al nuevo anticosmopolitismo. “El ex presidente francés Nicolas Sarkozy, con la mirada puesta en volver al poder en 2017, ya está adoptando parte del vocabulario y de las posturas del eje Orbán/Kaczynski. (El británico) Johnson, por su parte, mostró afinidad con sus métodos. ¿Se les sumarán otros?”, se pregunta Sierakowski. La británica Theresa May anda en busca de pista de lanzamiento.</p> <p><strong>Contra la corrección política</strong></p> <p>Por lo pronto, del otro lado del Atlántico también se consolidó un heterogéneo movimiento antiglobalización de derecha. La periodista francesa Laura Raim escribió en la <em>Revue du Crieur</em> una completa radiografía de la extrema derecha estadounidense, que en gran parte apoya a Donald Trump y lucha contra la “tiranía de lo políticamente correcto”. Varios de estos grupos se agrupan en la llamada <em>Alt-Right</em> (derecha alternativa). Los conservadores tradicionales están en pánico: es la primera vez que un candidato de un gran partido actúa de megáfono de estos sectores hasta ahora marginales. El exótico Trump les tomó el partido por asalto, con los votos de las bases y aún debaten qué hacer.</p> <p>En este bloque heterogéneo de la extrema derecha existen neorreaccionarios decepcionados del tradicional “anarcocapitalismo” libertariano y partidarios de un nuevo elitismo oligárquico capaz de restaurar los objetivos civilizatorios. Pero también nacionalistas blancos de matriz más populista y menos hostiles al Estado. “Los norteamericanos deben superar su fobia a los dictadores”, declaró en 2012 el pensador neorreacionario y programador Curtis Yarvin, animador del blog <a href="http://unqualified-reservations.blogspot.com.ar/" target="_blank">Unqualified Reservations</a>, cuyo subtítulo es “Ilustración reaccionaria”. Sin embargo, como apunta Raim, parte de este núcleo desconfía del trumpismo, al que ve como estatista y populista. “La <em>Alt-Right</em> y el trumpismo son demasiado políticos, estatistas, nacionalistas, democráticos, populistas y a menudo críticos del capitalismo como para que nos identifiquemos con ellos”, dice el neorreaccionario Nick Land.</p> <p>A sus primos hermanos, los nacionalistas blancos, sí les gusta el mensaje de Trump. La meta de esta “tribu” es restaurar la grandeza de la civilización occidental, hoy atrapada, según ella, en la “mediocridad igualitaria”, el consumismo y el igualitarismo. Sus seguidores rechazan el llamado “fin de la historia” y la consigna <em>Make America Great Again!</em> (Recuperemos la grandeza de Estados Unidos) suena como música para sus oídos supremacistas, masculinistas y “antipolíticamente correctos”. Para ellos, mientras los negros y los latinos pueden defender su raza de manera legítima, los blancos, cuando lo hacen, son de inmediato criminalizados como racistas. Y en política internacional se oponen al “imperialismo democrático y mesiánico” de los neoconservadores de la era Bush y a sus tratados de libre comercio. Para muchos de estos herederos del “paleo-conservatismo”, la división del mundo es entre globalizadores y antiglobalizadores.</p> <p><strong>Curtis Yarvin: “EEUU debe perder su fobia a los dictadores”.</strong></p> <p>Entre los enemigos a combatir, recuerda el citado artículo de Raim, están las universidades de élite de la Ivy League, el periódico New York Times y Hollywood, “responsables del consenso igualitarista universal en el debate público”. En todo esto hay una gran paradoja: mientras la izquierda global se siente derrotada frente al capitalismo triunfante, para la <em>Alt-Right</em>, por el contrario, la izquierda es la gran ganadora en la batalla ideológica mundial, y muchos de ellos extrañan no tener a un Antonio Gramsci en sus filas para mejorar su batalla cultural. Claro que, para estos grupos, casi todo lo que no es <em>Alt-Right</em> es izquierda y socialismo y hoy una oligarquía izquierdista y bienpensante controlaría el mundo.</p> <p>La mutua simpatía entre Trump y Putin no es ajena a estas articulaciones de sentido en un mundo en el que un nuevo anticosmopolitismo reaccionario cosecha en el malestar con la globalización, el rechazo a las élites y al afianzamiento de una élite financiera y corporativa que ha capturado el cosmopolitismo para sus propios negocios globales. Y en el que la política progresista centrada en la identidad como reemplazo de las clases sociales ha dejado fuera a masas de trabajadores (y desocupados) blancos que no pueden identificarse con ninguna “minoría” pero no por ello son menos pobres, y hasta pueden ser calificados -como ocurre en Estados Unidos- como <em>white trash</em> (basura blanca).</p> <p>La propia Hillary Clinton calificó a “la mitad” de los votantes de Trump como una “cesta de deplorables”, aunque luego se arrepintió públicamente. Y, recreando el lema negro contra la violencia policial (Las vidas de los negros importan), los trumpistas respondieron con <em>Deplorable Lives Matter</em> (las vidas de los deplorables importan).</p> <p><strong>Este artículo fue publicado previamente por <em><a href="https://lalineadefuego.info/">lalineadefuego</a></em>.</strong></p><div class="field field-topics"> <div class="field-label">Topics:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> Civil society </div> <div class="field-item even"> Democracy and government </div> <div class="field-item odd"> Ideas </div> <div class="field-item even"> International politics </div> </div> </div> <div class="field field-rights"> <div class="field-label">Rights:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> CC by NC 4.0 </div> </div> </div> DemocraciaAbierta DemocraciaAbierta Civil society Democracy and government Ideas International politics latin america europe El momento populista Pablo Stefanoni Wed, 30 Nov 2016 15:13:16 +0000 Pablo Stefanoni 107269 at https://www.opendemocracy.net De la democracia a la kakistocracia – ida y vuelta https://www.opendemocracy.net/democraciaabierta/manuel-nunes-ramires-serrano/de-la-democracia-la-kakistocracia-ida-y-vuelta <div class="field field-summary"> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> <p>Kakistocracia (<a href="https://en.oxforddictionaries.com/definition/kakistocracy">griego</a>: κακιστοκρατία): dícese de un estado o país gobernado por los peores, los menos cualificados y menos escrupulosos de sus ciudadanos. <strong><em><a href="https://opendemocracy.net/democraciaabierta/manuel-nunes-ramires-serrano/da-democracia-kakistocracia-ida-e-volta">Português</a></em></strong><strong><em><a href="https://opendemocracy.net/democraciaabierta/manuel-nunes-ramires-serrano/road-from-democracy-to-kakistocracy-and-back"> English</a></em></strong></p> </div> </div> </div> <p><span class='wysiwyg_imageupload image imgupl_floating_none 0'><a href="//cdn.opendemocracy.net/files/imagecache/wysiwyg_imageupload_lightbox_preset/wysiwyg_imageupload/557099/Donald_Trump_(25832785252)_0.jpg" rel="lightbox[wysiwyg_imageupload_inline]" title=""><img src="//cdn.opendemocracy.net/files/imagecache/article_xlarge/wysiwyg_imageupload/557099/Donald_Trump_(25832785252)_0.jpg" alt="" title="" width="460" height="307" class="imagecache wysiwyg_imageupload 0 imagecache imagecache-article_xlarge" style="" /></a> <span class='image_meta'><span class='image_title'>Donald Trump durante un acto de campaña en Fountain Park, Fountain Hills, Arizona. Gage Skidmore/Wikimedia Commons. Todos los derechos reservados</span></span></span></p><p><em>“There is a crack in everything.</em></p> <p><em>&nbsp;That's how the light gets in.”</em></p> <p>― Leonard Cohen, Selected Poems, 1956-1968</p> <p>Al amanecer el día 9 de noviembre en este lado del Atlántico, Donald Trump se dirigía a sus partidarios como el 45º presidente-electo de Estados Unidos. Un candidato racista, misógino y desacomplejadamente ignorante se sentará en el Despacho Oval del número 1600 de Pennsylvania Avenue. Y se rodeará de algunos de los más notables paladines del racismo y la división en América. Trump está empeñado en separar aún más a los americanos. Impedírselo requiere un ejercicio de humildad. Cuando los valores de nuestras democracias liberales dejan de ser evidentes para muchos, nuestra responsabilidad consiste en recordar a los votantes por qué dichos valores son tan importantes. Tenemos que recordar que, tal como ha sucedido ya varias veces en el pasado, incluso &nbsp;los gobiernos que aparentan ser todopoderosos se les puede obligar a rendir cuentas.</p> <p><strong>Desnormalizando a Trump</strong></p> <p>Se suponía que esta elección iba a terminar con la derrota del Trump a manos de una coalición de los “diversos” y la consolidación del legado de Obama. Ocurrió lo contrario. El miedo de los votantes blancos a perder su <em>estatus</em> resultó ser más poderoso que el temor de las mujeres y las minorías ante la amenaza que supone Trump. No hay vuelta a la normalidad tras este resultado. Terminadas las elecciones, la clase política y la sociedad suelen <em>normalizar</em> lo que han producido las urnas y el sistema electoral. Pero la falta de respeto de Trump hacia la cultura política del país, su ignorancia y su preferencia por nombrar supremacistas blancos y figuras de la extrema derecha para los cargos de mayor responsabilidad dista mucho de ser normal. Al contrario, apunta a que Estados Unidos va a ser gobernado por <a href="http://www.newyorker.com/news/daily-comment/donald-trumps-first-alarming-week-as-president-elect">ciudadanos sin principios ni cualificaciones</a> – convirtiéndose así en una <a href="http://www.merriam-webster.com/dictionary/kakistocracy">kakistocracia</a>. </p> <p>Trump a la vez una <em>creación mediática</em> y una <em>criatura mediática</em>. Los periodistas lo trataron como una celebridad desde el primer día, algo de lo que él rápidamente se aprovechó a través de las redes sociales. Desde Tweets incendiarios a ruedas de prensa, todo lo que hizo el candidato republicano ocupó titulares y portadas de la mayoría de los periódicos. Su narrativa secuestró el debate político, sustituyéndolo por ataques personales y promesas imposibles. Pocos parecieron darse cuenta de que se pasó del debate de las <em>ideas </em>al de<em> las identidades</em>. El objetivo era confundir de tal forma a la gente para que ésta desistiera de debatir.&nbsp;</p><p class="mag-quote-center">El miedo de los votantes blancos a perder su&nbsp;<em>estatus</em>&nbsp;resultó ser más poderoso que el temor de las mujeres y las minorías ante la amenaza que supone Trump.</p> <p>Observadores y comentaristas políticos aseguraron que el candidato republicano no ganaría – que la candidatura de Trump era un <em>juego de poder</em>, una campaña de marketing para promover su marca. Que un candidato tan inexperto pudiera ocupar un puesto tan significativo no podía tratarse más que de una broma. Pero les pasó por alto la visión de conjunto. Muchos estadounidenses no confiaban en Trump. Pero tampoco confiaban en Hillary Clinton. Su <a href="http://www.cnbc.com/2016/11/09/why-clinton-lost-and-the-democrats-got-blindsided.html">campaña</a> no tuvo una narrativa clara, cercana a los sentimientos e intereses del votante medio, ni presentar un mensaje seductor. Tanto los medios como el <a href="http://www.cnbc.com/2016/11/09/why-clinton-lost-and-the-democrats-got-blindsided.html">Partido Demócrata</a> se dieron cuenta demasiado tarde de que la broma iba para <em>ellos</em>. Cuando cayeron en ello, el daño era ya irreversible. Había ganado la <a href="http://www.economist.com/news/leaders/21706525-politicians-have-always-lied-does-it-matter-if-they-leave-truth-behind-entirely-art">política de la post-verdad</a>.</p> <p>Ahora, varios políticos – entre ellos Hillary Clinton y Barack Obama - argumentan que hay que darle una oportunidad a Trump. Pero <em>normalizar</em> al Presidente Trump después de haber sido testigos de hasta qué punto el candidato Trump llegó a acosar a las minorías sería un grave error. No se puede medir a los políticos por sus discursos de victoria.</p> <p>Esta no fue una elección normal, y no existen indicios de que Trump pueda llegar a ser un político normal. Ningún discurso suyo durante la pasada campaña induce a esperar nada más que lo peor en los próximos meses. Tratar de normalizarle es tan solo una ilusión. Trump ganó jugando la baza de las ansiedades de la población. Es difícil imaginar que vaya a dirigir el país de otra manera.</p> <p><strong>Reinventar la narrativa</strong></p> <p>La campaña conservadora contra los medios "liberales" no es nueva – y es una de las razones por las que organizaciones de extrema derecha como <a href="http://www.motherjones.com/politics/2016/08/stephen-bannon-breitbart-donald-trump">Breitbart</a> se han establecido como <a href="http://www.motherjones.com/politics/2016/08/stephen-bannon-breitbart-donald-trump">alternativa creíble</a> para muchos. El Partido Republicano lleva ya mucho tiempo quejándose de un supuesto sesgo mediático en contra de las opiniones conservadoras y de derecha. Pero Trump eligió un enfoque diferente: socavar la libertad de prensa al vincular a los medios con el <em>Establishment</em>. Sus afirmaciones de que las elecciones estaban manipuladas supusieron un ataque contra aquellos periodistas que se atrevieron a destapar asuntos y airear cosas acerca de Trump. Por señalar sus muchas carencias e inadecuación para el cargo. Por llegar a la conclusión que tener a Trump como Presidente sería una tragedia para la democracia americana y un riesgo de seguridad para el mundo. Trump los atacó por ejercer su función de informar a los ciudadanos estadounidenses acerca de los peligros que se avecinan.</p><p class="mag-quote-center">Trump eligió un enfoque diferente: socavar la libertad de prensa al vincular a los medios con el&nbsp;<em>Establishment</em>.</p> <p>Al cuestionar prácticamente todo, Trump situó verdad y mentira al mismo nivel. Sin respeto alguno por las disposiciones legales y la cultura democrática, Trump ha hecho todo lo posible por <a href="http://www.nytimes.com/2016/11/14/business/media/where-will-trump-stand-on-press-freedoms.html?_r=0">socavar a la prensa</a> negándose a condenar los ataques de sus seguidores contra los medios de comunicación, proponiendo establecer límites para internet y la libertad de prensa, planteando flexibilizar los casos de difamación y negando credenciales de prensa a varios medios de comunicación. Acusó a los medios de hacer campaña a favor de Clinton y de conspirar con ella para manipular las elecciones. Y, sorprendentemente, su mensaje caló: restó votantes y legitimidad a Clinton y a la prensa. La <em>emoción</em> le pudo a la <em>verdad</em>.</p> <p>Los periodistas deben tratar el <em>Presidente</em> Trump con más tino del que han tenido con el <em>candidato</em> Trump. En primer lugar, deben explicar a los ciudadanos que no se trata de tomar partido, sino de ser conscientes del peligro de otorgar tanto poder a alguien que no tiene respeto alguno por los principios democráticos. En segundo lugar, deben obligarle a rendir cuentas de su incompetencia, sus conflictos de intereses, su nepotismo, sus nombramientos. Al formular las preguntas <em>correctas</em> y abordar los temas <em>adecuados</em>, los medios de comunicación pueden forzar a Trump a tener que hacerle un hueco a la rendición de cuentas en su narrativa. En tercer lugar, deben desacreditar sus afirmaciones con hechos y datos – una tarea especialmente importante en un contexto en el que las redes sociales en general y Facebook en particular han tenido un <a href="http://www.nytimes.com/2016/11/14/technology/facebook-is-said-to-question-its-influence-in-election.html">papel significativo en el resultado de las elecciones</a>, y en el que muchos ciudadanos parecen tener dificultad para distinguir entre realidad y ficción. Esto es algo que los medios de comunicación de la extrema derecha han entendido perfectamente. Hoy los lectores interactúan con las noticias de forma distinta de cómo lo hacían hace tan solo unos años: buscan historias &nbsp;divertidas, líneas argumentales diferentes, melodrama y, por supuesto, héroes y villanos.</p> <p>Para muchos, el respeto por los hechos no es ningún problema en la era de la <em>post-verdad</em>. Aquí es donde los movimientos sociales disfrazados de medios de comunicación como <a href="http://www.newyorker.com/news/news-desk/steve-bannon-will-lead-trumps-white-house">Breitbart</a> entran en escena, y la razón por la que qué es tan importante cerrar la brecha de legitimidad de los medios entre los conservadores – explicar a los lectores que a pesar de todo lo que les han dicho, Clinton y Trump <em>no son dos lados de la misma moneda</em>, que la democracia y la corrección política no son palabras vacías, y que no hay nada peor que un público mal informado. Los periodistas deben centrarse en los hechos y permanecer vigilantes. Impedir que Trump destruya los valores que unen a los estadounidenses solo será posible si logran convencer a los ciudadanos de que la información honesta, los principios democráticos y los valores humanistas sí importan.</p> <p><strong>Resistir a Trump</strong></p> <p>El concepto de democracia es inseparable del concepto de libertad, de separación de poderes, de la libertad de prensa y de los derechos de las minorías. Estos son los pilares de nuestros sistemas democráticos. La inesperada victoria de Trump no debe distraernos del hecho que el presidente-electo de los Estados Unidos es un <a href="http://www.politico.eu/article/15-most-offensive-things-trump-campaign-feminism-migration-racism/">personaje ignorante, narcisista y racista</a> que restringirá<em> </em>la democracia si se le presenta la ocasión. Contra esto, los ciudadanos tienen todo el derecho a protestar. Los políticos que intentan hacer creer que la resistencia civil y las protestas pacíficas son inconstitucionales son aquellos que nunca han respetado la democracia ni la Constitución de los Estados Unidos.</p><p class="mag-quote-center">El concepto de democracia es inseparable del concepto de libertad, de separación de poderes, de la libertad de prensa y de los derechos de las minorías.</p> <p>Protestar contra la situación actual es un derecho. Y el ejercicio de este derecho es esencial para proteger a la democracia en Estados Unidos. Los ataques de Trump contra los “latinos” y las mujeres –tanto de forma oficial como extraoficial – nos dan pistas sobre cuál es su agenda. Y el nombramiento de personajes como <a href="http://www.independent.co.uk/news/world/americas/us-elections/donald-trump-cabinet-list-top-a7409881.html">Reince Priebus, Steve Bannon, Mike Flynn y Jeff Sessions</a> indica claramente qué métodos está dispuesto a usar para ponerla en práctica. </p> <p>Una América en la que se deje de lado el respeto por los demás no es una América que la mayoría de los estadounidenses estén dispuestos a aceptar. Conceder pacíficamente la derrota es una obligación, independientemente de nuestra aversión hacia el resultado y las circunstancias en las que se ha producido. Pero protestar contra la legislación racista que se avecina no es sólo un derecho, sino una obligación cívica.</p><p><span class='wysiwyg_imageupload image imgupl_floating_none 0'><a href="//cdn.opendemocracy.net/files/imagecache/wysiwyg_imageupload_lightbox_preset/wysiwyg_imageupload/557099/Not_My_President,_Protesters_outside_Trump_Hotel_on_Pennsylvania_Ave,_DC_(30603012530)_0.jpg" rel="lightbox[wysiwyg_imageupload_inline]" title=""><img src="//cdn.opendemocracy.net/files/imagecache/article_xlarge/wysiwyg_imageupload/557099/Not_My_President,_Protesters_outside_Trump_Hotel_on_Pennsylvania_Ave,_DC_(30603012530)_0.jpg" alt="" title="" width="460" height="306" class="imagecache wysiwyg_imageupload 0 imagecache imagecache-article_xlarge" style="" /></a> <span class='image_meta'><span class='image_title'>Manifestantes delante del Hotel Trump en Pennsylvania Ave, DC. November 10, 2016. Lorie Shaull/Wikimedia Commons. Todos los derechos reservados. </span></span></span></p><p><strong>La cuestión “latina”</strong></p> <p>Si alguna vez hubo una clara ocasión para que los “latinos” ejercieran su derecho a votar en Estados Unidos, ésta fue el pasado 8 de noviembre. De una población de <a href="http://www.pewresearch.org/fact-tank/2016/09/08/key-facts-about-how-the-u-s-hispanic-population-is-changing/">57 millones de “latinos”</a> que residen legalmente allí, unos 27,3 millones estaban <a href="http://www.pewresearch.org/topics/hispaniclatino-vote/">registrados como electores en estas elecciones</a> - es decir, <a href="http://www.pewresearch.org/fact-tank/2016/10/14/key-facts-about-the-latino-vote-in-2016/">4 milliones más</a> que en 2012.</p> <p>No se puede negar del entusiasmo de los “latinos” con la votación. Pero a muchos no les motivaba suficientemente el mensaje de Hillary Clinton: su campaña no consiguió despertar al gigante dormido. Sólo el <a href="http://www.pewresearch.org/fact-tank/2016/11/09/hillary-clinton-wins-latino-vote-but-falls-below-2012-support-for-obama/">65% de los votantes “latinos” le dieron su apoyo</a>, cuando, en 2012, un <a href="http://www.pewresearch.org/fact-tank/2016/11/09/hillary-clinton-wins-latino-vote-but-falls-below-2012-support-for-obama/">71% apoyó a Obama</a>. Considerando el aumento de votantes “latinos” con derecho a voto y los ataques protagonizados por Trump, éste no es en absoluto el resultado que la campaña de Clinton esperaba. El apoyo de Trump entre los “latinos” <a href="http://www.pewresearch.org/fact-tank/2016/11/09/hillary-clinton-wins-latino-vote-but-falls-below-2012-support-for-obama/">alcanzó el 29%</a> - Mitt Romney obtuvo el 27% en 2012 -, algo que se puede entender si reconocemos que la narrativa de que los “latinos” <a href="https://www.theguardian.com/commentisfree/2016/nov/09/the-latino-vote-didnt-overwhelm-trump-because-were-not-all-the-same">votan como un bloque</a> es harto engañosa. Los “latinos” apoyaron a Clinton muy por encima de Trump. Pero el candidato republicano fue capaz de hallar suficientes votantes blancos para contrarrestar esta ventaja. Trump salió elegido no <em>por</em>, sino <em>a pesar</em> del voto de los “latinos”.</p> <p>Durante la campaña, Trump se posicionó como el defensor de la identidad estadounidense. Pero sabe muy poco de pertenencia. Millones de latinoamericanos viven en Estados Unidos. Y comparten lazos sociales y culturales. Cuestionar el lugar de los “latinos” en Estados Unidos causaría ondas de choque en todo el continente. Tendría un impacto impredecible en la región. Y las tensiones resultantes irían mucho más allá de los acuerdos comerciales. Limitar estas tensiones depende, por una parte, de la voluntad de los partidos norteamericanos – de ambos partidos - de proteger a sus ciudadanos y, por otra parte, de la capacidad de América Latina para alzarse una vez más contra el populismo, el autoritarismo y el racismo – esta vez, más allá de sus fronteras.</p><p class="mag-quote-center">Trump salió elegido no&nbsp;<em>por</em>, sino&nbsp;<em>a pesar</em>&nbsp;del voto de los “latinos”.</p> <p><strong>La ignorancia y el odio no pueden convertirse en algo bueno</strong></p> <p>Muchos estadounidenses decidieron votar a un candidato que representa odio y división. Son libres de hacerlo. Al fin y al cabo, los ciudadanos son libres de elegir a sus líderes e ignorar la razón y la racionalidad.</p> <p>Sin embargo, tanto las instituciones como la ley deben permanecer vigilantes – la ignorancia y el odio nunca producen nada bueno. Y debemos recordar que los autócratas surgen también en los sistemas democráticos. ¿Por qué no en Estados Unidos? Las instituciones americanas son sólidas, y el imperio de la ley está fuertemente anclado en la cultura política americana. Pero las instituciones pueden cooptarse: pensemos en <a href="http://www.truth-out.org/speakout/item/37717-lawrence-davidson-discusses-turkey-russia-and-the-autocratic-age">Rusia o en Turquía</a>.</p> <p>La mayoría de los estadounidenses creen que en su país no es posible la tiranía. Pero sería un error pensar que la democracia es algo intrínseco al ser humano. No lo es. La democracia es un proceso que requiere tolerancia y empatía. Los valores no se heredan, tienen que ser enseñados y aprendidos. </p> <p>Trump no puede enseñarnos nada sobre tolerancia y empatía. Denunciar su falta de respeto por los principios democráticos no es ninguna campaña a favor de los demócratas, de los liberales o del <em>Establishment</em>. Es parte de una campaña cívica para evitar que los principios autocráticos se normalicen en la sociedad y evitar que parezcan tan <em>buenos</em> como los democráticos.</p><p class="mag-quote-center">La democracia es un proceso que requiere tolerancia y empatía. Los valores no se heredan, tienen que ser enseñados y aprendidos.</p> <p>La democracia requiere igualdad, respeto por el estado de derecho, por los derechos humanos, por las garantías procesales, por la intimidad, por la libertad de expresión. Requiere una prensa libre. No necesita respuestas <em>fáciles</em>.</p> <p>Nunca había sido tan importante como ahora pararse para reflexionar, para escuchar a los demás, para aprender de lo que está pasando y darle sentido. Y para demostrar que, en una democracia, incluso a los gobiernos todopoderosos se les puede obligar a que rindan cuentas ante su pueblo. Ya lo hemos hecho con anterioridad, hay que hacerlo de nuevo.</p><fieldset class="fieldgroup group-sideboxs"><legend>Sideboxes</legend><div class="field field-related-stories"> <div class="field-label">Related stories:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> <a href="/democraciaabierta/francesc-badia-i-dalmases/trump-gana-y-ahora-qu">Trump gana. ¿Y ahora qué?</a> </div> </div> </div> </fieldset> <div class="field field-country"> <div class="field-label"> Country or region:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> United States </div> </div> </div> <div class="field field-topics"> <div class="field-label">Topics:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> Civil society </div> <div class="field-item even"> Conflict </div> <div class="field-item odd"> Democracy and government </div> <div class="field-item even"> Ideas </div> <div class="field-item odd"> International politics </div> </div> </div> <div class="field field-rights"> <div class="field-label">Rights:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> CC by NC 4.0 </div> </div> </div> DemocraciaAbierta DemocraciaAbierta United States Civil society Conflict Democracy and government Ideas International politics El momento populista north america mexico latin america europe Manuel Nunes Ramires Serrano Tue, 29 Nov 2016 20:20:42 +0000 Manuel Nunes Ramires Serrano 107223 at https://www.opendemocracy.net El momento populista https://www.opendemocracy.net/democraciaabierta/chantal-mouffe/el-momento-populista <div class="field field-summary"> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> <p class="Standard">El ‘demos’, el pueblo soberano, ha sido declarado una categoría ‘zombie’ y ahora vivimos en sociedades ‘post-democráticas’. <strong><em><a href="https://opendemocracy.net/democraciaabierta/chantal-mouffe/o-momento-populista">Português</a></em></strong>&nbsp;<em><strong><a href="https://opendemocracy.net/democraciaabierta/chantal-mouffe/populist-moment">English</a></strong></em></p> </div> </div> </div> <p class="Standard"><span class='wysiwyg_imageupload image imgupl_floating_none 0'><a href="//cdn.opendemocracy.net/files/imagecache/wysiwyg_imageupload_lightbox_preset/wysiwyg_imageupload/557099/PA-29025778_1.jpg" rel="lightbox[wysiwyg_imageupload_inline]" title=""><img src="//cdn.opendemocracy.net/files/imagecache/article_xlarge/wysiwyg_imageupload/557099/PA-29025778_1.jpg" alt="" title="" width="460" height="306" class="imagecache wysiwyg_imageupload 0 imagecache imagecache-article_xlarge" style="" /></a> <span class='image_meta'><span class='image_title'> Pablo Iglesias, líder del partido Podemos, se dirige al presidente español en funciones, Mariano Rajoy, durante una sesión de investidura en el Congreso de los Diputados,en Madrid, el 27 de Octubre 2016.Francisco Seco AP/Press Association Images, all rights reserved.</span></span></span>Hoy en Europa estamos viviendo un ‘momento populista‘ que significa un punto de inflexión para nuestras democracias, cuyo futuro dependerá de la respuesta que se de a ese reto. Para afrontar esa situación es necesario descartar la visión mediática simplista del populismo como pura demagogia y adoptar una perspectiva analítica. Propongo seguir a Ernesto Laclau, que define el populismo como una forma de construir lo político consistente en establecer una frontera política que divide la sociedad en dos campos, apelando a la movilización de los ‘de abajo’ frente a los ‘de arriba’. El populismo no es una ideología y no se le puede atribuir un contenido programático especifico. Tampoco es un régimen político y es compatible con una variedad de formas estatales. Es una manera de hacer política que puede tomar formas variadas según las épocas y los lugares. Surge cuando se busca construir un nuevo sujeto de la acción colectiva –el pueblo– capaz de reconfigurar un orden social vivido como injusto.</p> <p class="Standard">Examinado desde esa óptica, el reciente auge en Europa de formas populistas de la política aparece como la expresión de una crisis de la política liberal-democrática que se debe a la convergencia de varios fenómenos que en los últimos años han afectado&nbsp; las condiciones de ejercicio de la democracia. El primero es lo que he propuesto llamar&nbsp; la ‘post-política’ para referirme al desdibujamiento de la frontera política entre derecha e izquierda. Fue el resultado del consenso establecido entre los partidos de centro-derecha y de centro-izquierda sobre la idea que no había alternativa a la globalización neo-liberal. Bajo el imperativo de la ‘modernización’ se aceptaron los <em>diktats</em> del capitalismo financiero globalizado y los límites que imponían a la intervención del Estado y a las políticas públicas. El papel de los parlamentos y de las instituciones que permiten a los ciudadanos influir sobre las decisiones políticas fue drásticamente reducido. Así fue puesto en cuestión&nbsp; lo que representa el corazón mismo de la idea democrática: el poder del pueblo. </p> <p class="Standard">Hoy en día se sigue hablando de ‘democracia’ pero sólo para referirse a la existencia de elecciones y a la defensa de los derechos humanos. Esa evolución, lejos de ser un progreso hacia una sociedad más madura como se dice a veces, socava las bases mismas de nuestro modelo occidental de democracia, habitualmente designado como ‘republicano’. Ese&nbsp; modelo fue el resultado&nbsp; de la articulación entre dos tradiciones, la tradición liberal del Estado de Derecho, de la separación de poderes y de la afirmación de la libertad individual, y la tradición democrática de la igualdad y de la soberanía popular. Estas dos lógicas políticas son en última instancia irreconciliables, ya que siempre existirá una tensión entre los principios de libertad y de igualdad. Pero esa tensión es constitutiva de nuestro modelo republicano porque garantiza el pluralismo. A lo largo de la historia europea ha sido negociada a través de una lucha ‘agonista’ entre la ‘derecha’, que privilegia la libertad, y la ‘izquierda’, que pone el énfasis en la igualdad.</p> <p class="Standard">Al volverse borrosa la frontera izquierda/derecha por la reducción de la democracia a su dimensión liberal, desapareció el espacio donde podía tener lugar esa confrontación agonista&nbsp; entre adversarios y la aspiración democrática ya no encuentra canales de expresión en el marco de la política tradicional. El ‘demos’, el pueblo soberano, ha sido declarado una categoría ‘zombie’ y ahora vivimos en sociedades ‘post-democráticas’.&nbsp; </p> <p class="Standard">Esos cambios a nivel político se inscriben en el marco de una nueva formación hegemónica ‘neo-liberal’, caracterizada por una forma de regulación del capitalismo en la cual el capital financiero ocupa un lugar central. Hemos asistido a un aumento exponencial de las desigualdades que ya no solamente afecta a las clases populares, sino también a buena parte de las clases medias que han entrado en un proceso de pauperización y precarización. Se puede hablar de un verdadero fenómeno de ‘oligarquización’ de nuestras sociedades. </p> <p class="Standard">En ese contexto de crisis social y política ha surgido una variedad de movimientos populistas que rechazan la post-política y la post-democracia. Proclaman que van a volver a darle al pueblo la voz que le ha sido confiscada por las elites. Independientemente de las formas problemáticas que pueden tomar algunos de esos movimientos, es importante reconocer que se apoyan en legitimas aspiraciones democráticas. El ‘pueblo’ sin embargo puede ser construido de maneras muy diferentes y el problema es que no todas van en una dirección progresista. En varios países europeos esa aspiración a recuperar la soberanía ha sido captada por partidos populistas de derecha que han logrado construir el ‘pueblo’ a través de un discurso xenófobo que excluye a los inmigrantes, considerados como una amenaza para la prosperidad nacional. Esos partidos están construyendo un&nbsp; pueblo cuya voz reclama una democracia que se limita a defender los intereses de los considerados nacionales.</p> <p class="Standard">La única manera de impedir la emergencia de tales partidos y de oponerse a los que ya existen es a través la construcción de otro pueblo, promoviendo un movimiento populista progresista que sea&nbsp; receptivo ante esas aspiraciones democráticas y las encauce hacia una defensa de la&nbsp; igualdad y de la justicia social.</p> <p class="Standard">Es la ausencia de una narrativa capaz de ofrecer un vocabulario diferente para formular esas demandas democráticas lo que explica que el populismo de derecha tenga eco en sectores sociales cada vez más numerosos. Es urgente darse cuenta de que para luchar contra ese tipo de populismo no sirven la condena moral y la demonización de sus partidarios. Esa estrategia es completamente contraproducente porque refuerza los sentimientos anti-<em>establishment</em> de las clases populares. En lugar de descalificar sus demandas hay que formularlas de modo progresista, definiendo el adversario como la configuración de fuerzas que afianzan y promueven el proyecto neo-liberal. Lo que está en juego es la constitución de una voluntad colectiva que establezca una sinergia entre la multiplicidad de movimientos sociales y de fuerzas políticas cuyo objetivo es la profundización de la democracia. </p> <p class="Standard">En la medida en que amplios sectores sociales están sufriendo los efectos del capitalismo financiarizado, existe un potencial para que esa voluntad colectiva tenga un carácter transversal que desborde el clivaje derecha/izquierda tal como está configurado tradicionalmente. Para estar a la altura del reto que representa el momento populista para el devenir de la democracia se necesita una política que restablezca la tensión agonista entre la lógica liberal y la lógica democrática y, a pesar de lo que algunos pretenden, eso se puede hacer sin poner en peligro las instituciones republicanas. Concebido de manera progresista, el populismo, lejos de ser una perversión de la democracia, constituye&nbsp; la fuerza política más adecuada para recuperarla y ampliarla en la Europa de hoy.</p> <p>&nbsp;</p><div class="field field-topics"> <div class="field-label">Topics:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> Democracy and government </div> </div> </div> <div class="field field-rights"> <div class="field-label">Rights:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> CC by NC 4.0 </div> </div> </div> DemocraciaAbierta DemocraciaAbierta Democracy and government El momento populista Chantal Mouffe Mon, 21 Nov 2016 11:48:39 +0000 Chantal Mouffe 106971 at https://www.opendemocracy.net Trump vs Hillary: consequências das eleições presidenciais na América Latina https://www.opendemocracy.net/democraciaabierta/trump-clinton-latinamerica-elections-latinos <div class="field field-summary"> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> <p>Seja qual for o resultado, a eleição presidencial&nbsp;terá um impacto determinante ao Sul do Rio Grande. Recolhemos a visão de alguns analistas desde a região. <strong><em><a href="https://opendemocracy.net/democraciaabierta/francesc-badia-i-dalmases-gema-santamar-carlos-mesa-aber-gibert-alejandro-v-lez/tr">Español</a> <a href="https://opendemocracy.net/democraciaabierta/francesc-badia-i-dalmases-gema-santamar-carlos-mesa-abel-gibert-alejandro-v-lez/tr">English</a></em></strong></p> </div> </div> </div> <p><span class='wysiwyg_imageupload image imgupl_floating_none 0'><a href="//cdn.opendemocracy.net/files/imagecache/wysiwyg_imageupload_lightbox_preset/wysiwyg_imageupload/557099/PA-28744211_0.jpg" rel="lightbox[wysiwyg_imageupload_inline]" title=""><img src="//cdn.opendemocracy.net/files/imagecache/article_xlarge/wysiwyg_imageupload/557099/PA-28744211_0.jpg" alt="" title="" width="460" height="289" class="imagecache wysiwyg_imageupload 0 imagecache imagecache-article_xlarge" style="" /></a> <span class='image_meta'><span class='image_title'>Dois homens batem numa Pinhata de Donald Trump, durante uma campanha para encorajar a participação. Cidade do México. 25 setembro 2016. AP Photo/Marco Ugarte. Todos os direitos reservados. </span></span></span></p> <p>A historia contemporânea das relações da América Latina com o seu poderoso vizinho do Norte foi turbulenta, nunca se tendo chegado a desenvolver o enorme potencial que supõe o seu destino comum. </p> <p>Uma longa historia de intervencionismo, padrões morais relativistas e uma atitude de superioridade e desdém marcaram as relações durante décadas. A enorme assimetria em peso económico e político, e a posição hegemónica dos Estados Unidos na região, fizeram com que a defesa dos seus interesses económicos e da sua segurança passassem por cima dos valores partilhados: a liberdade, a democracia e os direitos humanos. <a href="https://opendemocracy.net/democraciaabierta/juliano-fiori/as-elei-es-americanas-e-america-latina-o-diabo-que-j-conhecemos">Esta atitude foi tradicionalmente fonte de importantes tensões no eixo norte/sul.</a></p> <p class="mag-quote-center">Uma longa historia de intervencionismo, padrões morais relativistas e uma atitude de superioridade e desdém marcaram as relações durante décadas.</p> <p>Ainda que realizar uma análise no dia anterior implica o risco de que a mesma fique obsoleta no dia seguinte às eleições, considerámos relevante recolher a opinião de alguns colaboradores da DemocraciaAberta já que, independentemente dos resultados, a preocupações de fundo permanecerão. </p> <p>O ex-presidente <strong>Carlos Mesa</strong>, desde a Bolívia, comenta:</p> <p>“Esta eleição tem uma importância especial para los latino-americanos devido à atitude do candidato republicano, Donald Trump, em relação à migração, em particular, e em relação aos latino-americanos, em geral. Trump ressuscita um estereotipo que retorna às visões mais conservadoras, anteriores à conquista dos direitos civis. Esse olhar superficial e carregado de preconceitos pode ser extremamente nocivo para a <a href="https://opendemocracy.net/democraciaabierta/juliano-fiori/as-elei-es-americanas-e-america-latina-o-diabo-que-j-conhecemos">política global norte-americana em relação à América Latina</a>. </p> <p>Um elemento importante hoje é a presença dos erroneamente denominados “latinos” nos Estados Unidos – a primeira minoria do país –o que obriga os seus governantes a modificar a sua perceção e ação em relação a nós, ou – possibilidade real – a aprofundar a divisão entre ambos. </p> <p>À primeira vista, um triunfo de Trump não potenciaria uma evolução na direção marcada pelo Presidente Obama em Cuba, nem noutras questões referidas à necessidade de relações de integração económica menos assimétricas, a migração, a luta contra as drogas, o tráfico de armas, o crime organizado e o fortalecimento do respeito e não-ingerência nos aspetos internos das nossas nações (nesta matéria, a política exterior de Washington não é a mesma para a América do Sul que para a América Central ou para as Caraíbas).</p> <p><strong>Read More: <a href="https://opendemocracy.net/democraciaabierta/juliano-fiori/as-elei-es-americanas-e-america-latina-o-diabo-que-j-conhecemos">as eleições americanas e a América Latina</a></strong></p> <p>Se Hillary Clinton ganhar, podemos esperar uma atitude mais aberta, ainda que o risco – excetuando o caso de Cuba – é a continuidade de uma relação de dominante indiferença, que não contribuiu para a composição de um clima de confiança e cooperação mutua entre a primeira potencia do mundo e o hemisfério ao que pertence.” </p> <p><strong>Abel Gilbert</strong>, desde Buenos Aires, avisa:</p> <p>“Poderia dizer-se que a América Latina está tao ocupada pelas sus urgências que a sua visão se torna turva ao observar o horizonte. Vemos como a Venezuela tenta <a href="https://opendemocracy.net/democraciaabierta/piers-purdy/venezuela-elija-su-propio-dictador">evitar uma guerra civil</a>, como a Colômbia <a href="https://opendemocracy.net/democraciaabierta/alejandro-matos/dez-elementos-chave-para-explicar-o-frenesim-colombiano">tenta salvar o acordo de paz</a> entre o Governo e as FARC, e como o <a href="https://opendemocracy.net/democraciaabierta/francesc-badia-i-dalmases-juca-ferreira/entrevista-com-juca-ferreira">Brasil se encontra no limiar de um novo experimento <em>tatcheriano</em></a>, que provocará turbulência sociais. Na Argentina, a <a href="https://opendemocracy.net/democraciaabierta/samuele-mazzolini/argentina-o-regresso-da-terapia-de-choque">direita pretende refundar outra vez o país</a> à sua imagem e semelhança.</p> <p class="mag-quote-center">Poderia dizer-se que a América Latina está tao ocupada pelas sus urgências que a sua visão se torna turva ao observar o horizonte.</p> <p>As eleições nos Estados Unidos parecem, neste contexto., um assunto contingente, como se o que está em jogo no tivesse efeitos pontuais ao sul do Rio Bravo. Talvez seja o México <a href="https://opendemocracy.net/democraciaabierta/gema-santamar/violencia-sin-justicia-en-m-xico-la-guerra-y-sus-consecuencias">o país mais preocupado</a> por um possível triunfo de Donald Trump. Uma inquietude deste teor poderia estender-se a Cuba. Mas depois da terça feira, muitos lideres políticos e de opinião poderão começar a vislumbrar os perigos que se avizinham. Se ganha Hillary, talvez tudo continue como está, o que não é de todo beneficiosos nem auspicioso. Mas as coisas poderiam ser muito piores.” </p> <p>É evidente que é no México <a href="https://opendemocracy.net/democraciaabierta/gema-santamar/violencia-sin-justicia-en-m-xico-la-guerra-y-sus-consecuencias">onde a eleição se vive de forma mais intensa</a>. Neste sentido, a análise da professora <strong>Gema Santamaria</strong> sublinha que: </p> <p>“Independentemente de quem seja amanha o novo presidente dos Estados Unidos, os sentimentos protecionistas e anti-imigrantes, potencializados durante este processo eleitoral, permanecerão como telão de fundo da agenda política norte-americana. Em particular, o sentimentos anti-imigrantes e a promessa de recuperar uns Estados Unidos – mítico, por sinal – branco, seguro e homogéneo, terão sem duvida consequências no México e no norte da América Central.</p> <p>As políticas migratórias e de deportação, já endurecidas, poderiam tornar-se ainda mais severas sob um eleitorado que continuará a pedir a construção de muros. Esta eleição <a href="https://opendemocracy.net/democraciaabierta/juliano-fiori/as-elei-es-americanas-e-america-latina-o-diabo-que-j-conhecemos">deixará os Estados Unidos divididos e magoados</a>, entre dois campos que parecem ser irreconciliáveis. Uns Estados Unidos magoados é um país proclive a assumir decisões unilaterais, protecionistas, ou invasivas, pretendendo recuperar a unidade. Confiemos em que o país dos pesos e dos contrapesos permita que prevaleça a democracia e a pluralidade.” </p> <p>Por sua parte, <strong>Alejandro Vélez</strong>, desde a capital Mexicana, avisa-nos que: </p> <p>O México está a viver uma década sangrenta. A catástrofe mexicana tornou-se visível no ultimo período de Bush e continuou indemne sob a carismática presidência de Obama. A influência dos Estados Unidos fez-se sentir com a iniciativa Mérida, com o falhado programa <em>Rápido e Furioso</em>, e com a <em>securitização</em> da fronteira com o Guatemala e Belize. O denominador comum de estes programas foi o seu enquadramento no paradigma da <em>Homeland Security</em> e no regime global da proibição de narcóticos. </p> <p>Neste sentido, a pregunta mais importante que deveríamos fazer desde o México é como mudariam estes paradigmas em caso de ganhar um ou outro candidato. Por um lado, considero que ambos são <em>drug warriors</em>, e que o regime de proibição teria outros 4 anos de vida, com a subsequentes consequências para o México e outros países da região. Finalmente, acredito que um dos principais perigos da hipotética vitória de Donald Trump seria uma extrapolação do modelo da <em>Homeland Security</em> – vigilância massiva, militarização da segurança interna e guerras preventivas – levada demasiado longe, enquanto que Hillary o manteria mais ou menos como está agora.</p> <p class="mag-quote-center">A pregunta mais importante que deveríamos fazer desde o México é como mudariam estes paradigmas em caso de ganhar um ou outro candidato.</p> <p>Finalmente, <strong>Breno Bringel</strong>, professor e investigador do Instituto de Estudos Sociais e Políticos da Universidade Estatal do Rio de Janeiro, aponta o seguinte: </p> <p>“Ainda que tenha havido uma profunda reconfiguração geopolítica desde o virar do século, que afetou tanto os Estados Unidos como a América Latina como região, parece-me importante sublinhar dois elementos, interpretados habitualmente como aparentes paradoxos, que também delimitam determinadas permanências sistémicas. </p> <p>Por um lado, está o facto de que ainda que os Estados Unidos tenham inaugurado no cenário Pós 11 de setembro uma nova etapa bélica plasmada na “guerra contra o terrorismo” y tenha desatado uma brutal crise do sistema financeiro que se expandiu desde as suas fronteiras ao resto do mundo, acabou por sair fortalecido da crise, mantendo a sua centralidade como potencia capitalista. Por outro lado, a reivindicação da autonomia e do caráter proactivo e potencialmente alternativo da projeção global da América Latina observado nos últimos anos não só esteve muito marcado por uma aliança conjuntural de governos progressistas que se tem vindo a desfazer, mas também reforçou a sua posição dependente no sistema-mundo, associada à permanência da sua posição provedora de matérias primas à economia-mundo. </p> <p>Neste cenário, o futuro presidente dos Estados Unidos encontrar-se-á com um mapa regional bastante diferente ao de alguns anos atrás, marcado hoje – e tendencialmente nos próximos anos – por uma forte polarização social; retrocessos nos direitos sociais conquistados historicamente; desestabilização política; fragmentação inter-regional; e por vários governos inclinados a uma relação mais supeditada e menos conflituosa com os Estados Unidos. Esta situação poderá ser lida por Hillary ou por Trump de diversas formas, ainda que, em qualquer caso, com representações geopolíticas que continuarão a ver a América Latina pelo seu potencial comercial e como um importante polo de contenção do social. </p> <p>Seja como for, não podemos pensar as relações dos Estados Unidos com a América Latina unicamente a partir da ótica dos Estados e, nesse sentido, uma possível vitória de Trump – ainda que desastrosa no plano interno para grande parte da população norte-americana (inclusive a população migrante latino-americana) – poderia, contudo, reativar com maior força o sentimento anti-imperialista e a potencia dos movimentos sociais da região que construíram, desde a luta contra o ALCA na década dos 90, uma serie de redes, espaços de convergência e iniciativa que permanecem presentes no imaginário coletivo."</p> <p>Seja qual for o resultado das eleições, <a href="https://opendemocracy.net/democraciaabierta/juliano-fiori/as-elei-es-americanas-e-america-latina-o-diabo-que-j-conhecemos">é hora de que o vizinho do Norte mude de atitude</a>. Por múltiplas razões (geográficas, económicas, demográficas, ideológicas) os Estados Unidos jogam o seu futuro na América Latina. Em qualquer caso, parece claro que a agressividade de Donald Trump gera mais anticorpos que a previsível dureza realista de Hillary Clinton.&nbsp;</p><fieldset class="fieldgroup group-sideboxs"><legend>Sideboxes</legend><div class="field field-related-stories"> <div class="field-label">Related stories:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> <a href="/democraciaabierta/juliano-fiori/as-elei-es-americanas-e-america-latina-o-diabo-que-j-conhecemos">As eleições americanas e a América Latina: O diabo que já conhecemos</a> </div> <div class="field-item even"> <a href="/democraciaabierta/federico-finchesltein/trump-y-el-populismo-machista">Trump y el populismo machista</a> </div> <div class="field-item odd"> <a href="/democraciaabierta/rebecca-abecassis/jornalismo-em-tempos-de-crise">Jornalismo em tempos de crise</a> </div> </div> </div> </fieldset> <div class="field field-country"> <div class="field-label"> Country or region:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> United States </div> </div> </div> <div class="field field-topics"> <div class="field-label">Topics:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> Civil society </div> <div class="field-item even"> Conflict </div> <div class="field-item odd"> Culture </div> <div class="field-item even"> Democracy and government </div> <div class="field-item odd"> Ideas </div> <div class="field-item even"> International politics </div> </div> </div> <div class="field field-rights"> <div class="field-label">Rights:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> CC by NC 4.0 </div> </div> </div> DemocraciaAbierta DemocraciaAbierta United States Civil society Conflict Culture Democracy and government Ideas International politics Português DemocraciaAbierta El momento populista north america mexico latin america Breno Bringel Gema Santamaría Alejandro Vélez Carlos Mesa Abel Gibert Francesc Badia i Dalmases Tue, 08 Nov 2016 16:10:48 +0000 Francesc Badia i Dalmases, Gema Santamaría, Carlos Mesa, Abel Gibert, Alejandro Vélez and Breno Bringel 106568 at https://www.opendemocracy.net Argentina: el regreso de la terapia de choque https://www.opendemocracy.net/democraciaabierta/argentina-el-regreso-de-la-terapia-de-choque <div class="field field-summary"> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> <p>Argentina bajo Macri es un intenso campo de batalla, un laboratorio conflictivo que anticipa una amarga disputa entre visiones políticas opuestas en toda la región. <strong><em><a href="https://opendemocracy.net/democraciaabierta/samuele-mazzolini/argentina-o-regresso-da-terapia-de-choque">Português</a></em></strong>&nbsp;<a href="https://opendemocracy.net/democraciaabierta/samuele-mazzolini/return-of-shock-therapy-in-argentina-and-legacy-of-leftist-past"><strong><em>E</em></strong><em><strong>nglish</strong></em></a></p> </div> </div> </div> <p><span class='wysiwyg_imageupload image imgupl_floating_none 0'><a href="//cdn.opendemocracy.net/files/imagecache/wysiwyg_imageupload_lightbox_preset/wysiwyg_imageupload/557099/PA-28826709_0.jpg" rel="lightbox[wysiwyg_imageupload_inline]" title=""><img src="//cdn.opendemocracy.net/files/imagecache/article_xlarge/wysiwyg_imageupload/557099/PA-28826709_0.jpg" alt="" title="" width="460" height="307" class="imagecache wysiwyg_imageupload 0 imagecache imagecache-article_xlarge" style="" /></a> <span class='image_meta'><span class='image_title'>Michel Temer, presidente de Brasil, y Mauricio Macri, Presidente de Argentina, durante una conferencia de prensa en Buenos Aires. 3 octubre 2016. AP Photo/Natacha Pisarenko. Todos los derechos reservados. </span></span></span></p> <p>La terapia de choque está de vuelta para la economía argentina, o al menos esta es la alocución más habitual para describir la política de los 10 primeros meses de la presidencia de Mauricio Macri. Sin embargo, a pesar de los titulares llamativos, esta descripción no es completa. En realidad, mientras que Macri ha implementado una serie de medidas de liberalización de largo alcance, en clara ruptura con las políticas de sus predecesores, Cristina Fernández y Néstor Kirchner, este cambio no significa una vuelta en toda regla al llamado “Consenso se Washington”.&nbsp; Además, tampoco existe un acuerdo generalizado sobre si la política de Macri es acertada o no.</p> <p>En otras palabras, el giro de 180 grados en la política no viene acompañado por una completa sensación de desencanto frente al modelo anterior –un modelo de izquierda populista. Es por esto que, para rellenar el vacío, Macri ha desplegado una estrategia de doble sentido: por un lado, se ha mostrado bien dispuesto a mantener algunos de los programas sociales más populares, adoptados por el gobierno anterior; por otro lado, ha estado intentando presentar como catastrófica toda la herencia económica recibida de los Kirchner. Arremeter contra los predecesores no es algo que sea nuevo en la política Argentina pero, si bien estaba de alguna manera garantizado tras las crisis económicas de 1989 y de 2001, esta vez esa descripción calamitosa parece estar más guiada por motivos ideológicos que por un verdadero malestar socio-económico. En este sentido, Argentina bajo Macri es un intenso campo de batalla, un laboratorio conflictivo que anticipa una amarga disputa entre visiones políticas opuestas en toda la región.</p> <p class="mag-quote-left">El giro de 180 grados en la política no viene acompañado por una completa sensación de desencanto frente al modelo anterior</p> <p>Al apelar a los principios de emprendeduría y modernización, y bajo el lema “que cada día estemos un poco mejor”, Macri fue elegido con la promesa de mejorar una economía que, desde el 2011, ha venido ciertamente fallando y ha puesto en evidencia algunos cuellos de botella. La elevada inflación (aunque de ninguna manera hiperinflación), el bajo crecimiento y el déficit fiscal, estaban entre los males más visibles que Macri prometió remediar. Tras nombrar un gobierno repleto de directores y altos ejecutivos de grandes empresas, Macri se decidió a abolir la política de control de cambios, con la consiguiente devaluación del peso; a eliminar los subsidios al gas y a la energía, lo que resultó en un encarecimiento desproporcionado de la factura energética; y a eliminar o rebajar las tasas a la exportación de productos agrícolas, perdiendo de esta manera una importante fuente de ingresos para el gobierno. </p> <p>Como resultado, la inflación bajó ligeramente, pero no tanto como se esperaba (el objetivo del 10% al final del mandato de Macri está todavía muy lejano), mientras que el déficit primario continua siendo un factor de preocupación, al profundizar el endeudamiento del país. Pero han sido las cifras del crecimiento las que han generado el mayor descontento, con una contracción del PIB en torno al 1,8% para el 2016, de acuerdo con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). Incluso <em>The</em> <em>Wall Street Journal, </em>que tradicionalmente apoya las reformas de liberalización del mercado, anticipaba en un artículo reciente una cierta perplejidad ante la evolución económica. </p> <p>De esta manera, la luna de miel entre el presidente y el electorado se ha deteriorado, y el apoyo popular a Macri se ha desplomado desde el 63% al 40%, según la encuesta de opinión de la consultora Hugo Haime. Junto al encarecimiento de la factura energética, ahora parcialmente mitigado por una sentencia de la Corte Suprema, lo que ha provocado mayor oposición ha sido la política de despidos puesta en marcha por el nuevo ejecutivo. Tras haber despedido, por motivaciones políticas, a alrededor de diez mil funcionarios, Macri ha vetado una ley anti-despidos que pretendía mitigar una oleada mucho mayor de despidos en el sector privado. El veto presidencial llegó tras una derrota parlamentaria que puso en evidencia las primeras fracturas en el interior del bloque que apoya al gobierno. Un contratiempo de este tipo contrasta con la exitosa gestión, por parte de Macri, de la falta de mayoría parlamentaria en ambas cámaras: por un lado, ha conseguido soslayar al Congreso a través de decretos presidenciales; por otro lado, ha conseguido forjar una alianza post-electoral con otros actores políticos.</p> <p>Un área en la que Macri ha sido ampliamente aplaudido ha sido en el restablecimiento de relaciones internacionales “normales”. Como dijo enfáticamente el Presidente en una reciente entrevista con la Agencia EFE, “Argentina ha regresado al mundo, no hay mejor lugar para invertir”. Su discurso en el World Economic Forum de Davos, y las visitas a Buenos Aires de Barack Obama, François Hollande y Matteo Renzi, fueron vistos como señales inequívocas de un renovado dinamismo internacional. Sin embargo, detrás de estos elogios estuvo la decisión de rendirse a las demandas de algunos “fondos buitre” norteamericanos, y autorizar que se pagasen miles de millones de dólares en lo que había sido, sin ligar a dudas, una operación especulativa.</p> <p class="mag-quote-right">Un área en la que Macri ha sido ampliamente aplaudido ha sido en el restablecimiento de relaciones internacionales “normales”.&nbsp;</p> <p>Esto permitió que Argentina regresase al mercado de capitales tras el bloqueo impuesto por un tribunal de Nueva York, pero introdujo un nuevo lastre al presupuesto gubernamental. Esto ha venido, además, acompañado por una amnistía fiscal que pretendía traer de vuelta dinero que los evasores fiscales argentinos tenían en el extranjero –una iniciativa que, según sus críticos, beneficia al propio Presidente, él mismo vinculado a ocho empresas domiciliadas en paraísos fiscales, según los “Papeles de Panamá” (la lista de documentos filtrados sobre cientos de compañías offshore publicada recientemente).</p> <p>En lo que a las relaciones regionales se refiere, Argentina se apresuró a reconocer al nuevo gobierno de Michel Temer en Brasil, cuyo poco ortodoxo acceso al poder levantó más de una sospecha, incluso entre los presidentes más moderados del continente, pero que ha ayudado a Macri a encontrar un poderoso aliado, alguien que piensa como él. Sin embargo, no todos los esfuerzos internacionales han resultado exitosos. Presionado por la opinión pública, Macri reconoció recientemente que había acordado de manera informal con Theresa May entablar conversaciones sobre la soberanía de las islas Malvinas, si bien eso fue inmediatamente desmentido por Londres y por su propio ministro de exteriores.&nbsp; Más problemática aún ha sido su relación con el Vaticano. El Papa Francisco, argentino como él, ha mantenido una relación fría con Macri, señalada por numerosos comentaristas, y ha rechazado recientemente una donación a la fundación del Vaticano. El aumento de la pobreza desde el inicio del mandato de Macri puede haber contribuido a la actitud circunspecta mantenida por Bergoglio.</p> <p>Pero a la oposición a Macri tampoco le va especialmente bien. Cristina Fernández se ha visto implicada en una serie de investigaciones por corrupción, aunque ella aduce que están motivadas políticamente. Su reciente vuelta a Buenos Aires tras pasar varios meses en su residencia de El Calafate sugiere que podría volver a liderar el Frente para la Victoria. Dentro del Partido Justicialista, del cual el Frente es su ala izquierda, se habla de celebrar elecciones primarias el año que viene: una perspectiva apoyada por Sergio Massa, un Peronista moderado que actualmente está apoyando al gobierno en el parlamento pero que tiene ambiciones propias, aunque esto sea rechazado por muchos exponentes del Frente, que preferirían tener tras ellos el apoyo de todo el partido. A nivel de las bases, los movimientos sociales de las distintas orientaciones políticas han empezado a recuperar cierta fuerza. Además, el encarcelamiento de la activista social Milagro Salva, una acción que le ha supuesto muchas críticas sociales a Macri, está aún muy vivo entre la gente.</p> <p class="mag-quote-center">&nbsp;A nivel de las bases, los movimientos sociales de las distintas orientaciones políticas han empezado a recuperar cierta fuerza.</p> <p>Tras trece años de hegemonía política, el campo del populismo izquierdista ha provocado su propia condena. Pero sería un error inferir que las incertidumbres de la oposición la hayan anulado completamente. Por el contrario, la situación actual sugiere un equilibrio más matizado: la promoción de los derechos sociales y la dinámica consumista que impulsaron los Kirchner representan una barrera para la plena implementación del proyecto de Macri.</p> <p>En este sentido, el caso argentino es indicativo de que, a pesar de algunos síntomas de agotamiento, debidos a la crisis económica mundial y a sus propias contradicciones, los experimentos de la “marea rosa” en América del Sur no podrán ser barridos tan fácilmente.</p><fieldset class="fieldgroup group-sideboxs"><legend>Sideboxes</legend><div class="field field-related-stories"> <div class="field-label">Related stories:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> <a href="/democraciaabierta/rut-diamint/hacia-d-nde-va-la-defensa-en-argentina">¿Hacia dónde va la defensa en Argentina?</a> </div> <div class="field-item even"> <a href="/juan-gabriel-tokatlian/la-peligrosa-estratagema-de-macri">La peligrosa estratagema de Macri</a> </div> <div class="field-item odd"> <a href="/democraciaabierta/roberto-lampa/fin-de-la-luna-de-miel-entre-el-presidente-macri-y-el-pa-s-real">Fin de la luna de miel entre el presidente Macri y el país real</a> </div> </div> </div> </fieldset> <div class="field field-country"> <div class="field-label"> Country or region:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> Argentina </div> </div> </div> <div class="field field-topics"> <div class="field-label">Topics:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> Civil society </div> <div class="field-item even"> Democracy and government </div> <div class="field-item odd"> Ideas </div> <div class="field-item even"> International politics </div> </div> </div> <div class="field field-rights"> <div class="field-label">Rights:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> CC by NC 4.0 </div> </div> </div> DemocraciaAbierta DemocraciaAbierta Argentina Civil society Democracy and government Ideas International politics El momento populista latin america Samuele Mazzolini Mon, 24 Oct 2016 08:55:51 +0000 Samuele Mazzolini 106176 at https://www.opendemocracy.net