Estado de Desigualdad https://www.opendemocracy.net/taxonomy/term/25655/all cached version 13/06/2018 14:03:07 en Criptomonedas para hacer frente a la desigualdad https://www.opendemocracy.net/democraciaabierta/elizabeth-stephens/criptomonedas-ante-la-desigualdad-en-aumento-los-ciudadanos-bus <div class="field field-summary"> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> <p>Las criptomonedas pueden ayudar a llevar a cabo transacciones de igual a igual, sin pasar por las manos de burócratas.<a href="https://opendemocracy.net/democraciaabierta/elisabeth-stephens/cryptocurrencies-with-inequality-rising-citizens-seek-out-alter"> <em><strong>English</strong></em></a></p> </div> </div> </div> <p class="BodyA"><span class='wysiwyg_imageupload image imgupl_floating_none 0'><a href="//cdn.opendemocracy.net/files/imagecache/wysiwyg_imageupload_lightbox_preset/wysiwyg_imageupload/557099/JoelHopkins anothe world is poasible.jpg" rel="lightbox[wysiwyg_imageupload_inline]" title=""><img src="//cdn.opendemocracy.net/files/imagecache/article_xlarge/wysiwyg_imageupload/557099/JoelHopkins anothe world is poasible.jpg" alt="" title="" width="460" height="306" class="imagecache wysiwyg_imageupload 0 imagecache imagecache-article_xlarge" style="" /></a> <span class='image_meta'><span class='image_title'>Credit: By Guillaume Paumier (Own work) CC BY 3.0 via Wikimedia Commons.</span></span></span></p><p class="BodyA">El año 2017 será recordado como particularmente duro para la sociedad civil, especialmente para los países en el hemisferio sur. El pronunciado aumento en las restricciones gubernamentales en materia de libertades y derechos fundamentales, así como en términos de desigualdad, han jugado un papel fundamental para que la evaluación de este periodo sea tan negativa.</p> <p class="BodyA">De acuerdo con un reciente estudio llevado a cabo por Oxfam, el 1% más rico del planeta posee actualmente el 82% de la riqueza, creándose un nuevo millonario cada dos días en el año 2017.</p> <p class="BodyA">Sin embargo, estamos siendo testigos de cómo gente común está luchando contra un sistema que favorece sistemáticamente a las clases más altas de la sociedad a expensas de los demás. Gracias a CIVICUS Monitor, una herramienta online que controla las principales amenazas que la sociedad civil enfrenta en cada país, han sido registrados al menos 42 informes de activismo que está teniendo un impacto positivo en el desarrollo y mejora del espacio cívico en 2017.</p> <p class="mag-quote-center">Estamos siendo testigos de cómo gente común está luchando contra un sistema que favorece sistemáticamente a las clases más altas de la sociedad.</p><p>No obstante, no son solo activistas los que están desafiando el actual ‘status quo’, sino que ciudadanos de a pie también lo están haciendo. Estas personas lo están consiguiendo a través de innovaciones que promueven modelos económicos alternativos – como por ejemplo plataformas de ‘economía colaborativa’ (‘sharing economy’) y criptomonedas – que les permiten actuar en países donde la represión es una cuestión habitual, y donde solo las élites tienen acceso a realizar transacciones.</p><h3><strong>Economia compartida, recompensas compartidas</strong></h3> <p>Amén de compañías multinacionales como Uber y Airbnb, las cuales crecen más rápidamente en países industrializados, las plataformas de ‘sharing economy’ están siendo adaptadas para cubrir las necesidades de los ciudadanos en sociedades en desarrollo – especialmente en aquellos donde los derechos a manifestarse libremente, a reunirse pacíficamente y/o organizarse en torno a una determinada cuestión, no son respetados –. </p><p>En estas naciones, dichas plataformas actúan a menudo como un modelo de mercado ‘hibrido’ que envuelve tanto servicios de pago como donados, compartidos a través de una red propia y libre de intervención estatal.</p> <p><a href="https://www.fablabs.io">FabLab </a>es una plataforma de prototipos técnicos para la innovación y la invención, que proporciona estímulo para el emprendimiento local. Sus oficinas se encuentran en todo el mundo, incluyendo más de 40 oficinas en América Latina, y los aprendizajes compartidos cargados en su plataforma les permiten a los miembros acceder tanto a espacios físicos de co-trabajo como a través de la red. <a href="http://www.tryngo.ch/es/">Tryngo </a>implica un intercambio de bienes en la comunidad más cercana a las personas. Y en Ginebra, han ampliado el concepto de economía colaborativa para incluir habilidades duras: ahora pueden compartir sus habilidades comerciales con otros miembros de la red de forma gratuita, y a cambio recibir capacitación en la <a href="http://tradeschool.coop/geneva/">Trade School</a>.<br />&nbsp;<br />En este contexto, Trade School, FabLab y otros modelos similares son capaces de abordar la demanda de servicios entre los ciudadanos y su falta de fondos para acceder a ellos, recurriendo a un mercado especializado dispuesto a donar o intercambiar servicios pro bono.</p><h3>Cryptopoder para la gente</h3><p class="BodyA">Fortalecidas por la tecnología de ‘Cadena de Bloques’ (‘<a href="https://www.coindesk.com/information/what-is-blockchain-technology/">Blockchain’ technology</a>), las criptomonedas también han tenido éxito en países en desarrollo. Debido a la inmutable naturaleza de ‘Blockchain’, estas divisas encriptadas son capaces de asistir a los destinatarios de la ayuda internacional brindándoles la oportunidad de llevar a cabo transacciones de igual a igual, sin tener que ser mediados por burócratas, que en muchos casos les dejarían expuestos a extorsiones, sobornos y otras formas de corrupción.</p> <p class="BodyA">Las criptomonedas también operan en el mercado global, combatiendo de manera efectiva la inflación que a menudo la población de estos países en desarrollo tiene que afrontar y que provoca la ineficacia de sus monedas nacionales, dejándolas inservibles. <a href="https://www.bitpesa.co/">&nbsp;<span>BitPesa</span></a>, <a href="https://www.mobileworldlive.com/money/analysis-money/m-pesa-continues-to-dominate-kenyan-market/">&nbsp;<span>M-Pesa</span></a> y <a href="http://marketmadhouse.com/micromoneys-30-million-token-distribution-campaign-generates-1-million-12-hours/">&nbsp;<span>MicroMoney</span></a> están siendo usadas muy activamente en países africanos y asiáticos para transferir criptomenadas, tanto a nivel local como internacionalmente.</p> <p class="BodyA">De hecho, incluso la ONU está experimentando este modelo mediante transferencias en la criptomoneda <a href="https://blockonomi.com/cryptocurrencies-developing-countries/">&nbsp;<span>Ethereum</span></a> a 10.000 refugiados en Jordania, ya que dicha moneda puede ser intercambiada mediante el uso del teléfono móvil.</p> <p class="BodyA">Las criptomonedas y el modelo de economía colaborativa no son soluciones perfectas, ni tan siquiera son las únicas soluciones existentes, algunas de las cuales se pueden observar ya en el proyecto <em><a href="https://innovationforchange.net/2018-civic-comeback-five-ways-to-turn-the-tide-on-global-repression/">Fighting back in 2018</a></em><em>.</em> Asegurar la participación entre diversos grupos e individuos que no disponen de tiempo ni recursos para llevar a cabo servicios es un desafío para muchas de esta plataformas digitales de ‘sharing economy’.</p> <p class="BodyA">Igualmente, la volatilidad del Mercado y la falta de formación sobre cómo funcionan las criptomonedas, representan un escollo tanto para la moneda en sí, como para aquellos que comercian con ella.</p> <p class="BodyA">Mientras los millonarios acaparan titulares y el 1% de la población mundial toma decisiones críticas en Davos (Suiza) que afectan al resto del planeta, es importante resaltar que existen soluciones alternativas tanto para ciudadanos, como activistas y organizaciones.</p> <p class="BodyA">Gracias a la considerable penetración de la telefonía móvil en la vida cotidiana, incluso en países menos desarrollados, dichas soluciones son ahora más fáciles de acceder que nunca.</p><div class="field field-topics"> <div class="field-label">Topics:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> Civil society </div> <div class="field-item even"> Democracy and government </div> <div class="field-item odd"> Economics </div> <div class="field-item even"> Equality </div> </div> </div> <div class="field field-rights"> <div class="field-label">Rights:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> CC by NC 4.0 </div> </div> </div> DemocraciaAbierta DemocraciaAbierta Civil society Democracy and government Economics Equality latin america Estado de Desigualdad Elizabeth Stephens Mon, 12 Feb 2018 10:52:25 +0000 Elizabeth Stephens 116067 at https://www.opendemocracy.net Desigualdad persistente: el controvertido legado de la Marea Rosa en América Latina https://www.opendemocracy.net/democraciaabierta/s-rgio-costa-francesc-badia-i-dalmases/la-desigualdad-persistente-el-controvertido <div class="field field-summary"> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> <p>Bajo el título 'Desigualdad persistente' lanzamos una serie de artículos analizando por qué, durante el ciclo progresista, los avances en la lucha contra la desigualdad han sido mucho más modestos de lo esperado.&nbsp;<em><strong><a href="https://opendemocracy.net/s-rgio-costa-francesc-badia-i-dalmases/persistent-inequality-disputing-legacy-of-pink-tide-in-latin-">English</a></strong></em></p> </div> </div> </div> <p><span class='wysiwyg_imageupload image imgupl_floating_none 0'><a href="//cdn.opendemocracy.net/files/imagecache/wysiwyg_imageupload_lightbox_preset/wysiwyg_imageupload/557099/PA-28272072.jpg" rel="lightbox[wysiwyg_imageupload_inline]" title=""><img src="//cdn.opendemocracy.net/files/imagecache/article_xlarge/wysiwyg_imageupload/557099/PA-28272072.jpg" alt="" title="" width="460" height="306" class="imagecache wysiwyg_imageupload 0 imagecache imagecache-article_xlarge" style="" /></a> <span class='image_meta'><span class='image_title'>Retransmisión de la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de Río 2016 vista desde un televisor en la favela de Mangueira en Río de Janeiro, Brasil, el 5 de agosto de 2016. Foto: Xinhua / SIPA USA / PA Images. Todos los derechos reservados</span></span></span></p><p>En este año electoral en América Latina, cuando es posible que culmine el cambio de marea y alcancen o afiancen su poder fuerzas conservadoras, es un buen momento para reflexionar cómo fue que los gobiernos progresistas fracasaron en su propósito de reducir la desigualdad al tiempo que sacaban a millones de ciudadanos de la pobreza extrema.</p> <p>Así, nuevas mediciones, no ya basadas en encuestas en hogares sino en declaraciones de impuestos sobre la renta, demuestran que el impacto de los gobiernos de izquierda en América Latina en cuanto a la redistribución de ingresos y riqueza fue menor de lo esperado.</p> <p>Está comprobado que dichos gobiernos fueron capaces de reducir de manera significativa la pobreza, pero no de disminuir la concentración de ingresos y de riqueza en el pequeño grupo de millonarios situado en la cúspide de la pirámide social de cada país. Se ha utilizado esto para socavar la credibilidad de los gobiernos de izquierda, alegando que no han sido eficientes ni para conseguir el objetivo que los justificaba - el de reducir las desigualdades.</p> <p>Para abordar esta controvertida cuestión, en este año en que van a celebrarse elecciones presidenciales en países latinoamericanos clave como Colombia, México y Brasil, el <a href="http://www.lai.fu-berlin.de/en/index.html">Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Freie Universität de Berlín</a> y Democracia Abierta se han puesto de acuerdo para presentar una serie de artículos bajo el título "Desigualdad persistente". </p><p>El objetivo es proponer argumentos sólidos y elementos de análisis para consideración y discusión en la esfera pública latinoamericana e internacional en estos tiempos de rápidos cambios políticos que a menudo desatienden lecciones recientes como las de la Marea Rosa.</p> <h3>&nbsp;<strong>La Marea Rosa y la lucha contra la desigualdad</strong></h3> <p>Es cierto que las desigualdades y la pobreza han disminuido más en los países que en los últimos años han sido o continúan siendo gobernados por fuerzas de izquierda - especialmente en Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Ecuador, El Salvador, Nicaragua, Paraguay, Uruguay y Venezuela -, que en los países de Latinoamérica en que no ha habido gobiernos de izquierda.</p> <p>Sin embargo, es innegable que los avances en la lucha contra la desigualdad durante el ciclo de la Marea Rosa han sido mucho más modestos de lo que se esperaba, considerando que los gobiernos de izquierda fueron elegidos prometiendo precisamente revertir las desigualdades acumuladas desde el período colonial.</p> <p>Las explicaciones que se dan de estos modestos resultados suele combinar factores externos e internos. En cuanto a factores externos, se alega que el ciclo de crecimiento económico que ayudó a financiar el gasto en políticas sociales de los gobiernos de izquierda se basó en las exportaciones de materias primas y productos agrícolas, cuyos precios volátiles han disminuido en gran medida en los mercados internacionales en los últimos tiempos.</p> <p>En cuanto a factores internos, se critica el hecho de que las transferencias en efectivo a los sectores más pobres de la población haya sido el elemento central de las políticas sociales que han seguido prácticamente todos los gobiernos de izquierda, ya que es bien sabido que su impacto redistributivo - a diferencia del de las políticas dirigidas a crear estructuras duraderas propias de un estado del bienestar (educación de calidad y asistencia sanitaria proporcionada por el estado, inversiones públicas en formación profesional, etc.) – es muy limitado.</p> <p>El tema fiscal también ha sido muy discutido. A fin de cuentas, excepto en casos aislados, los gobiernos de izquierda no han logrado crear una estructura de tipos impositivos progresivos capaz de redistribuir los ingresos de la cúspide a la base de la pirámide social.</p> <p class="mag-quote-center">Es necesario comprender las circunstancias políticas que han provocado que los gobiernos de izquierda no hayan podido avanzar más en su voluntad de promover la redistribución de los ingresos.</p><p>Son, todas ellas, explicaciones sólidas y pertinentes que merecen ser tomadas en consideración. Sin embargo, revelan tan solo la superficie del fenómeno y no dilucidan las razones últimas por las que los gobiernos de izquierda no han ido mucho más allá de distribuir efectivo a los pobres.</p> <p>Para comprender estas razones profundas, es necesario articular el análisis de las desigualdades sociales con el examen, en cada caso, de las relaciones de poder. Es decir, es necesario comprender las circunstancias políticas que han provocado que los gobiernos de izquierda no hayan podido avanzar más en su voluntad de promover la redistribución de los ingresos.</p> <h3><strong>&nbsp;</strong><strong>Seis factores a considerar</strong></h3> <p>1. <strong>El agotamiento de las grandes narrativas nacionales</strong> que, en otros momentos de la historia reciente de América Latina, permitieron unir a naciones en torno a objetivos comunes. Fue éste el caso, por ejemplo, del discurso nacional-desarrollista que, a mediados del siglo XX, ayudó a legitimar la participación decisiva del Estado en el desarrollo socioeconómico de países como Argentina y Brasil.</p> <p>Pudo observarse algo similar durante los procesos de democratización de fines del siglo pasado, cuando grupos con intereses bastante distintos se unieron en torno al objetivo común de restablecer la democracia en países como Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay o Chile.</p> <p>Las fuerzas de izquierda que alcanzaron el poder en el umbral del siglo XXI, a pesar de ganar en las urnas, no han logrado convertir la lucha contra la desigualdad en un proyecto nacional hegemónico.</p> <p>2. <strong>La erosión de las esferas públicas nacionales. </strong>En el contexto del proceso de democratización, en los distintos países se crearon espacios públicos que demostraron ser capaces de promover el intercambio efectivo de ideas, interpretaciones y argumentos entre grupos sociales diversos.</p> <p>Estos espacios de debate permitieron a los gobiernos promover y defender sus políticas y reajustarlas en función de las reacciones del público.</p><p class="mag-quote-center">La esfera pública se ha transformado en un espacio de lucha, en el que los insultos y las noticias falsas tienen más peso que los buenos argumentos.</p> <p>En los últimos años, la intensificación de la concentración de los medios de comunicación y el aumento del partidismo de dichos medios, junto con la aparición de múltiples foros y blogs que no se comunican entre sí, han transformado la esfera pública en un espacio de lucha, en el que los insultos y las noticias falsas tienen más peso que los buenos argumentos.</p> <p>Este contexto nuevo crea dificultades insuperables para la legitimación de propuestas de cambio sustantivo, como los programas de redistribución de los ingresos que la izquierda latinoamericana quería implementar.</p> <p>3. <strong>Una base parlamentaria volátil. </strong>La mayoría de los gobiernos de izquierda solo pudieron establecerse a costa de alianzas con fuerzas conservadoras. Estas alianzas aportaron la mayoría legislativa necesaria para gobernar, pero muy a menudo impidieron proyectos de reforma fiscal o planes redistributivos más audaces.</p> <p>4. <strong>La aparición de las llamadas nuevas clases medias</strong>, más comprometidas con la movilidad ascendente individual y la ampliación de sus oportunidades de consumo que con promover la justicia social.</p> <p>Obviamente, en esto no va implícita ninguna condena moral a estos estratos por querer la prosperidad material. Lo que sí señala es que la aparición de las llamadas nuevas clases medias, integradas por votantes tradicionales de los gobiernos de izquierda, obligó a estos gobiernos a corregir su discurso y sus intenciones redistributivas más radicales y a favorecer medidas destinadas a expandir las posibilidades de consumo y la movilidad ascendente de este segmento.</p> <p>5. <strong>La resistencia de las clases medias establecidas</strong>. En muchos países, la creciente capacidad de consumo de las nuevas clases medias se percibió, por parte de las clases medias establecidas, como una amenaza para su reproducción como clase.</p> <p class="mag-quote-center">Las clases medias establecidas se convirtieron en el gran y poderoso oponente de los gobiernos de izquierda y de sus planes redistributivos.</p><p>Al fin y al cabo, sus señas de distinción social, como el acceso a ciertos bienes y servicios (automóviles, empleados domésticos, educación universitaria, etc.), o ya no se garantizaban, o dejaban de ser un privilegio suyo.</p> <p>Esto convirtió a las clases medias establecidas en el gran y poderoso oponente de los gobiernos de izquierda y de sus planes redistributivos.</p> <p>6<strong>. La apropiación del Estado y de la política por parte de las élites económicas</strong>. En los últimos años, los grupos más ricos de América Latina han logrado ampliar y consolidar su control sobre los estados de la región, incluidos los gobernados por la izquierda.</p> <p>Ejerciendo una poderosa y a menudo corrupta influencia sobre los políticos y los gobiernos, estas elites han logrado instrumentalizar porciones del Estado en beneficio propio, así como obstruir leyes y reformas que podían limitar su poder económico.</p> <p>Esto explica, al menos en parte, la inexistencia en muchos países de una estructura impositiva mínimamente justa para las ganancias de capital y las grandes fortunas. También explica por qué la cúspide de la pirámide social (el 1% más rico de cada país) ha sido capaz de ampliar su participación en la apropiación de la riqueza y los ingresos, incluso en los países gobernados por la izquierda.</p> <h3><strong>Una serie de artículos</strong></h3> <p>La combinación de estos seis factores, y otros que son relevantes en el caso concreto de cada país, permite interpretar de manera más profunda y articulada los modestos resultados obtenidos por los gobiernos de izquierda de América Latina en cuanto a la distribución de los ingresos y de la riqueza.</p><p class="mag-quote-center">Las fuerzas de izquierda han carecido de fuerza suficiente para promover reformas más radicales.</p> <p>Estos modestos resultados no se deben a falta de voluntad política, incompetencia técnica o desconocimiento de mecanismos efectivos para promover una mayor igualdad. Las circunstancias en las que los gobiernos accedieron al poder parecerían indicar que las fuerzas de izquierda han carecido de fuerza suficiente para promover reformas más radicales.</p> <p>La serie de artículos que proponemos busca analizar los límites y las dificultades que ha enfrentado y enfrenta la izquierda en Latinoamérica para redistribuir la riqueza y los ingresos en cada país.</p> <p>Los artículos dedicados a cada país en concreto analizan primero el impacto redistributivo del gobierno de izquierda, considerando los diferentes componentes de las desigualdades sociales: dimensión socioeconómica, asimetrías de poder y cuestiones ambientales. Cada artículo analiza luego los actores y circunstancias que han detenido el ímpetu redistributivo del gobierno.</p> <p>Estos artículos se publicarán en español e inglés, e intentarán trascender el debate académico para poder llegar a un público más amplio, de legisladores, formadores de opinión, actores políticos, activistas de la sociedad civil y medios de comunicación, que son los que conforman el espacio en el que se desarrolla la batalla de ideas y propuestas políticas.</p><p> Tras su publicación en democraciaAbierta, los artículos se editarán y publicarán en formato de e-book.</p><fieldset class="fieldgroup group-sideboxs"><legend>Sideboxes</legend><div class="field field-related-stories"> <div class="field-label">Related stories:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> <a href="/democraciaabierta/fran-ois-houtart/el-final-del-post-neoliberalismo">El final del post-neoliberalismo</a> </div> <div class="field-item even"> <a href="/democraciaabierta/maryluz-barrag-n/pobreza-desigualdad-y-discriminaci-n-en-am-rica-latina">Pobreza, desigualdad y discriminación en América Latina</a> </div> <div class="field-item odd"> <a href="/democraciaabierta/carlos-march/las-cinco-pobrezas-de-la-inequidad">Las cinco pobrezas de la inequidad</a> </div> </div> </div> </fieldset> <div class="field field-country"> <div class="field-label"> Country or region:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> Brazil </div> </div> </div> <div class="field field-topics"> <div class="field-label">Topics:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> Democracy and government </div> <div class="field-item even"> Economics </div> <div class="field-item odd"> Equality </div> </div> </div> <div class="field field-rights"> <div class="field-label">Rights:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> CC by NC 4.0 </div> </div> </div> DemocraciaAbierta DemocraciaAbierta Brazil Democracy and government Economics Equality Estado de Desigualdad Francesc Badia i Dalmases Sérgio Costa Tue, 23 Jan 2018 17:03:46 +0000 Sérgio Costa and Francesc Badia i Dalmases 115778 at https://www.opendemocracy.net Pobreza, desigualdad y discriminación en América Latina https://www.opendemocracy.net/democraciaabierta/maryluz-barrag-n/pobreza-desigualdad-y-discriminaci-n-en-am-rica-latina <div class="field field-summary"> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> <p>Cuando los gobiernos buscan disminuir la discriminación por pobreza y asegurar el acceso al disfrute de derechos, deben al mismo tiempo hacer un esfuerzo por reducir la discriminación por factores históricos.<em><a href="https://opendemocracy.net/democraciaabierta/maryluz-barrag-n/poverty-inequality-and-discriminatuion-in-latin-america"> <strong>English</strong></a></em></p> </div> </div> </div> <p><span class='wysiwyg_imageupload image imgupl_floating_none 0'><a href="//cdn.opendemocracy.net/files/imagecache/wysiwyg_imageupload_lightbox_preset/wysiwyg_imageupload/557099/7273775672_2f34d92ece_z.jpg" rel="lightbox[wysiwyg_imageupload_inline]" title=""><img src="//cdn.opendemocracy.net/files/imagecache/article_xlarge/wysiwyg_imageupload/557099/7273775672_2f34d92ece_z.jpg" alt="" title="" width="460" height="345" class="imagecache wysiwyg_imageupload 0 imagecache imagecache-article_xlarge" style="" /></a> <span class='image_meta'><span class='image_title'>Fuente: Clara (via openGlobalRights/DeJusticia) All rights reserved.</span></span></span></p><p>La pobreza es la privación de un bien-estar, es no tener una vivienda digna donde refugiarse, estar enfermo y no recibir los cuidados necesarios, trabajar en condiciones insalubres, no tener la oportunidad de ir a la escuela, entre otras muchas situaciones. Esto marca un alto nivel de vulnerabilidad frente a la garantía de derechos fundamentales. De manera particular, en América Latina y el Caribe, la pobreza tiende a estar íntimamente relacionado con la discriminación y la desigualdad. Es por esto que, toda política de reducción de pobreza en la región debe reconocer estos fenómenos y plantear acciones positivas para contrarrestarlos y no mantenerse neutral ante los mismos.</p><p>La pobreza es causa y consecuencia de violaciones de derechos humanos. Las personas empobrecidas están expuestas a que sus derechos sean frecuentemente desconocidos. Por lo general se enfrentan a un círculo de estigmatización, segregación y discriminación que compromete las garantías de sus derechos a la igualdad y a la vida digna. Del mismo modo, las personas históricamente discriminadas tienden a estar sobrerrepresentadas en el grupo de personas con menores ingresos. Esto, por cuanto las dinámicas de la pobreza también están mediadas por factores de discriminación que influyen en la exclusión de las mujeres, de afros, indígenas, personas con discapacidad, LGBT, entre otros. Ello determina dos cosas: i) que las personas que pertenecen a grupos minoritarios tengan mayor probabilidad de caer en círculos de pobreza y; ii) que existe una mayor desprotección de los derechos de los grupos minoritarios que viven en la pobreza.</p><p>Por ejemplo, el informe sobre pobreza multidimensional de&nbsp;<em><a href="https://www.dejusticia.org/Downloads/UNDP_RBLAC_IDH2016Final.pdf">Progreso Multidimensional: Bienestar más allá del ingreso (2016)</a></em>, indica que muchos miembros de los más de 400 grupos indígenas de la región sufren carencias sistémicas que les hacen difícil alcanzar el nivel de las personas no indígenas. Se afirma que en Guatemala, los niños y niñas no indígenas van a la escuela el doble de años que sus pares indígenas. En Bolivia, Ecuador, Perú y México, los niños y niñas no indígenas cursan entre dos y tres años y medio más de estudios que los que son indígenas. Considerando la importancia de la educación como un factor principal de la movilidad socio-económica, estas limitaciones suponen una afectación grave al derecho a la educación de los niños y niñas indígenas con directas repercusiones en sus derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales.</p><p>En materia de desigualdad, el informe más reciente de la CIDH sobre&nbsp;<em><a href="http://www.oas.org/es/cidh/informes/pdfs/PobrezaDDHH2017.pdf">Pobreza y Derechos Humanos (2017)</a></em>&nbsp;reporta que en el 2014, en América Latina, el 10% de la población acaparaba el 71% de la riqueza, en comparación con la mitad de la población que se encontraba en situación de pobreza, quienes solamente habrían acumulado el 3.2%. En ese contexto, y en términos más específicos, solo el 1% de la población poseía el 40% de la riqueza.</p><p><span class='wysiwyg_imageupload image imgupl_floating_none 0'><a href="//cdn.opendemocracy.net/files/imagecache/wysiwyg_imageupload_lightbox_preset/wysiwyg_imageupload/557099/graph_0.png" rel="lightbox[wysiwyg_imageupload_inline]" title=""><img src="//cdn.opendemocracy.net/files/imagecache/article_xlarge/wysiwyg_imageupload/557099/graph_0.png" alt="" title="" width="460" height="192" class="imagecache wysiwyg_imageupload 0 imagecache imagecache-article_xlarge" style="" /></a> <span class='image_meta'><span class='image_title'>Indice Gini en la región. Fuente: CEPAL</span></span></span></p><p>Así también, en el último informe de la CEPAL&nbsp;<em><a href="https://www.cepal.org/es/comunicados/cepal-la-elevada-desigualdad-america-latina-constituye-un-obstaculo-desarrollo">Panorama Social de América Latina 2016</a></em>&nbsp;se había reportado que, a pesar de los esfuerzos realizados por los gobiernos para disminuir la desigualdad, América Latina y el Caribe sigue siendo la región más desigualdad del mundo. Esto coincide con el informe de PNUD&nbsp;<em><a href="https://www.dejusticia.org/Downloads/UNDP_RBLAC_IDH2016Final.pdf">&nbsp;(2016)</a></em>, en el que se afirma que 10 de los 15 países más desiguales del mundo se encuentran en la región.</p><p>Frente a esta problemática y la tendencia de la concentración de la riqueza, resulta indispensable que los Estados de la región, al momento en que se estructuran medidas de desarrollo humano, tengan en cuenta los riesgos de desvío de los recursos de política social y la mayor vulnerabilidad de los grupos minoritarios. Por un lado, la estructuración de controles fiscales más rigurosos del gasto público y una activa participación de la población empobrecida podría limitar el desvió de los recursos destinados a la reducción de la pobreza. La limitada capacidad que tiene este segmento de la población para denunciar y/o hacer veeduría ciudadana a la correcta ejecución de los recursos destinados a programas sociales, facilita el manejo irregular de los mismos. Por ello es necesario poner al alcance de todas las personas, un sistema de información efectivo para que estén enterados de estos recursos, así como procedimientos claros y expeditos de denuncia frente a casos de corrupción. Se trata entonces de un sistema de control en doble vía, con acciones concretas por parte del Estado y que comprometan a la ciudadanía a contribuir en el mejoramiento de sus condiciones de vida.</p><p>Y por otro lado, sin necesidad de entrar en el debate sobre qué resulta más grave si la discriminación por pobreza o la pobreza causada por la discriminación, es indispensable que las medidas para reducir la pobreza tengan en cuenta la forma en que la discriminación histórica de las minorías influye en la distribución de los recursos y en la protección de los derechos. Al momento en que se buscar disminuir la discriminación por pobreza y asegurar el acceso al goce de derechos, debe hacerse un esfuerzo por reducir la discriminación por factores históricos como la raza, etnia, género, orientación sexual, situación de discapacidad, entre otros, por cuanto son elementos que facilitan el empobrecimiento de varios grupos sociales.</p><p>----</p><p>Este artículo apareció previamente en<a href="https://www.dejusticia.org/poverty-inequality-discrimination-latin-america/"> openGlobalRights / DeJusticia</a></p><div class="field field-topics"> <div class="field-label">Topics:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> Conflict </div> <div class="field-item even"> Democracy and government </div> <div class="field-item odd"> Economics </div> <div class="field-item even"> Equality </div> </div> </div> <div class="field field-rights"> <div class="field-label">Rights:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> CC by NC 4.0 </div> </div> </div> DemocraciaAbierta DemocraciaAbierta Conflict Democracy and government Economics Equality Estado de Desigualdad Maryluz Barragán Thu, 28 Dec 2017 15:54:40 +0000 Maryluz Barragán 115482 at https://www.opendemocracy.net ¿Salvará la economía colaborativa a la sociedad civil de América Latina y el Caribe? https://www.opendemocracy.net/democraciaabierta/CIVICUS/gerardo-torres/salvar-la-econom-colaborativa-la-sociedad-civil-de-am-rica-latina-y <div class="field field-summary"> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> <p>La economía colaborativa tiene el potencial de volver a crear “comunidades” en América Latina, donde la mayor parte de la población desconfía de su vecino, de su gobierno, de su organización comunitaria y de su iglesia. <strong><em><a href="https://opendemocracy.net/democraciaabierta/gerardo-torres/will-collaborative-economy-save-civil-society-in-latin-america-and-">English</a></em></strong></p> </div> </div> </div> <p><span class='wysiwyg_imageupload image imgupl_floating_none 0'><a href="//cdn.opendemocracy.net/files/imagecache/wysiwyg_imageupload_lightbox_preset/wysiwyg_imageupload/557099/PA-14604307.jpg" rel="lightbox[wysiwyg_imageupload_inline]" title=""><img src="//cdn.opendemocracy.net/files/imagecache/article_xlarge/wysiwyg_imageupload/557099/PA-14604307.jpg" alt="" title="" width="460" height="286" class="imagecache wysiwyg_imageupload 0 imagecache imagecache-article_xlarge" style="" /></a> <span class='image_meta'><span class='image_title'>Yaniris, una mujer de 19 años y madre de cuatro hijos en San Juan de la Managua, República Dominicana, 3 de marzo de 2009. Imagen: Erika Santelices/DPA/PA Images. Todos los derechos reservados.</span></span></span></p><p><strong>Este artículo es parte de nuestra serie sobre la Semana Internacional de la Sociedad Civil 2017, donde CIVICUS y la Asociación de Organizaciones No Gubernamentales de las Islas del Pacífico (PIANGO) reunieron a miembros de la sociedad civil y activistas de todo el mundo para discutir algunos de los desafíos clave de nuestro planeta se enfrenta. Puedes ver más de lo que salió del evento&nbsp;<a href="https://opendemocracy.net/democraciaabierta/civicus-international-civil-society-week-2017">aquí</a>.</strong></p><p>Intercambiar no es nada nuevo. Los seres humanos han intercambiado habilidades, información, conocimiento y/o activos entre sí desde el principio de la historia. Lo nuevo es la tecnología que está permitiendo que las personas compartan con personas de todo el mundo.</p> <p>Sin embargo, el intercambio se basa en la confianza y en América Latina y el Caribe la confianza se ha ido perdiendo en las últimas décadas. El estudio &nbsp;<em><a href="http://www.latinobarometro.org/latNewsShow.jsp?ID=225" target="_blank">“La confianza en América Latina 1995-2015”</a> </em>muestra un dato alarmante: solo el 17% de los latinoamericanos&nbsp; afirma que se puede confiar en un tercero.&nbsp;</p> <p>En la práctica, la falta de confianza se refleja en la dificultad de articular sectores diversos para trabajar juntos por un mismo objetivo. A pesar de que problemas tales como la violencia y la corrupción afectan a&nbsp; todos, rara vez vemos a la sociedad civil y el sector privado o a la sociedad civil y a la academia trabajando juntos para solucionar algunos de estos desafíos.</p> <h2><strong>La desconfianza de y en la sociedad civil</strong></h2> <p>El sector que más está sufriendo la falta de confianza es la sociedad civil. La inexistente relación de confianza con el sector privado les impide colaborar y en muchos casos el sector privado prefiere crear sus propias fundaciones, duplicando lo que ya existe, en lugar de destinar fondos a organizaciones de la sociedad civil tradicionales.&nbsp;</p> <p>Encima de esto, la cultura filantrópica ha decrecido enormemente en América Latina y el Caribe en los últimos años, tal como lo demuestra el <em>Índice Mundial de la Generosidad </em>y las organizaciones de la sociedad civil tienen cada vez más problemas en atraer voluntarios porque muchos de ellos no confían en el trabajo de estas organizaciones o&nbsp; las ven en muchos casos como muy politizadas.&nbsp;</p> <p>Por tanto, las organizaciones de la sociedad civil se enfrentan a un dilema: ¿cómo sobrevivir en una era en la que los fondos de la cooperación internacional decrecen y en la que la desconfianza predomina en la región?</p> <h2><strong>El potencial de la economía colaborativa para revitalizar a la sociedad civil</strong><strong><em>&nbsp;</em></strong></h2> <p>En el año 2011, la revista TIME mencionaba a la economía colaborativa como una de las 10 ideas que iban a cambiar el mundo porque el principal beneficio de la economía colaborativa es social: “En una época en que las familias están dispersas y es posible que no conozcamos a las personas que están en la calle, compartir cosas, incluso con desconocidos que acabamos de conocer en línea, nos permite establecer conexiones significativas”.&nbsp;</p><p class="mag-quote-center">Los modelos de economía colaborativa son espacios seguros para practicar la democracia, la interdependencia y la confianza.</p> <p>Amanda Cahill, directora del Centre for Social Change, explicaba durante la Semana Internacional de la Sociedad Civil (ICSW), los modelos de economía colaborativa son espacios seguros para practicar la democracia, la interdependencia y la confianza. Además, Cahill no consideraba a plataformas como Uber o Airbnb como modelos de economía colaborativa porque no se adherían a los que ella considera los principios de la economía colaborativa: Sustentabilidad ecológica, colaboración, justicia social y redistribución de la riqueza.&nbsp;</p> <p>Lo anterior evidencia que la economía colaborativa tiene el potencial de volver a crear “comunidades” en una región donde la mayor parte de la población desconfía de su vecino, de su gobierno, de su organización comunitaria y de su iglesia, e indica un camino a seguir para una sociedad civil seriamente amenazada.&nbsp;</p> <h2><strong>El gran desafío de la sociedad civil</strong>&nbsp;</h2> <p>La sociedad civil de América Latina y el Caribe debe entender que la economía colaborativa significa volver a construir comunidades en donde las personas estén dispuestas a compartir, o intercambiar, su tiempo, recursos financieros y conocimiento para fortalecer y potenciar a las organizaciones.&nbsp;</p> <p>Esto significa esto es que la sociedad civil tiene que volver a “enamorar” a la población porque nadie comparte su bien más valioso, su tiempo, u otros bienes con alguien en el que no confían. Tal como explicaba Luis Bonilla, director de Techo Internacional, &nbsp;durante la ICSW: “TECHO es capaz de movilizar a más de medio millón de voluntarios al año a que compartan su tiempo con nosotros porque les convence de que al hacerlo están cambiando el mundo”.<strong><em>&nbsp;</em></strong></p><p class="mag-quote-center">La ilusión vuelve al darse cuenta de que algunas organizaciones sociedad civil en América Latina y el Caribe ya ha establecido comunidades de economía colaborativa exitosas</p> <h2><strong>Volver a ilusionarse</strong>&nbsp;</h2> <p>La ilusión vuelve al darse cuenta de que algunas organizaciones sociedad civil en América Latina y el Caribe ya ha establecido comunidades de economía colaborativa exitosas que están solucionando algunos de los problemas más graves de la región.&nbsp;</p> <p>En Guatemala, Jóvenes Contra la Violencia ha establecido una aplicación llamada EspantaCacos en torno a la cual se ha formado una comunidad en la que se comparte información sobre puntos en los que se están cometiendo crímenes en la Ciudad de Guatemala. EspantaCacos funciona porque existe confianza dentro de la comunidad y los miembros ven un beneficio real en compartir la información.&nbsp;</p> <p>En Chile, el emprendedor Cristian Lara ha creado una aplicación llamada ReciclApp la cual permite conectas a personas que desean compartir sus objetos para reciclar lo cual ha creado una comunidad de recicladores. Antes de la aplicación, las personas, los objetos y las intenciones ya existían pero no se habían integrado en comunidad.&nbsp;</p> <p>En Colombia, la aplicación Biko ofrece una idea al sector de la sociedad civil sobre cómo trabajar en comunidad con el sector privado. Básicamente, Biko es una aplicación que promueve que las personas ocupen bicicletas en lugar de automóviles y empresas se han unido a la comunidad y ofrecen incentivos, tales como cafés gratis, a las personas por usar sus bicicletas y ayudar al medio ambiente. ¿Se imaginan hacer algo similar para la sociedad civil en por ejemplo una comunidad de voluntariado en el que el sector privado diera incentivos a los voluntarios?</p> <p>A nivel regional, el Hub de America Latina y el Caribe de Innovación para el Cambio ha creado una plataforma llamada ComuniDAS que promueve el intercambio solidario entre organizaciones de la sociedad civil. Adicionalmente, TECHO esta desarrollando una plataforma para darle voz a las personas, más de 100 millones de personas,&nbsp; que viven en asentamientos informales en la región para incorporarlas a una sociedad que las tiene marginadas.&nbsp;</p> <p>Los ejemplos anteriores demuestran que la economía colaborativa avanza y presenta una gran oportunidad para la sociedad civil para innovar y volver a crear comunidades porque tal como explicó Rachel Botsman, una de las investigadoras más reconocidas en el tema de la economía colaborativa: “Esto funciona porque las personas son capaces de confiar en el otro”.</p><div class="field field-rights"> <div class="field-label">Rights:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> CC by NC 4.0 </div> </div> </div> DemocraciaAbierta DemocraciaAbierta Estado de Desigualdad Gerardo Torres Fri, 08 Dec 2017 15:41:04 +0000 Gerardo Torres 115194 at https://www.opendemocracy.net Cómo las ONG y los movimientos sociales pueden aprender a trabajar mejor juntos https://www.opendemocracy.net/democraciaabierta/CIVICUS/dhananjayan-sriskandarajah/c-mo-las-ong-y-los-movimientos-sociales-pueden-aprender <div class="field field-summary"> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> <p>Las partes institucionalizadas de la sociedad civil global deberán cambiar: deben rejuvenecerse y volver a radicalizarse desde dentro. <strong><em><a href="https://opendemocracy.net/democraciaabierta/dhananjayan-sriskandarajah/how-ngos-and-social-movements-can-learn-to-work-togethe">English</a></em></strong></p> </div> </div> </div> <p><span class='wysiwyg_imageupload image imgupl_floating_none 0'><a href="//cdn.opendemocracy.net/files/imagecache/wysiwyg_imageupload_lightbox_preset/wysiwyg_imageupload/557099/2.25565042_0.jpg" rel="lightbox[wysiwyg_imageupload_inline]" title=""><img src="//cdn.opendemocracy.net/files/imagecache/article_xlarge/wysiwyg_imageupload/557099/2.25565042_0.jpg" alt="" title="" width="460" height="327" class="imagecache wysiwyg_imageupload 0 imagecache imagecache-article_xlarge" style="" /></a> <span class='image_meta'><span class='image_title'>Celebración del quinto aniversario de la "Revolución del 17 de febrero" en la Plaza de los Mártires en Trípoli, Libia, el 17 de febrero de 2016. Xinhua/SIPA USA/PA Images. Todos los derechos reservados.</span></span></span></p><p><strong>Este artículo es parte de nuestra serie sobre la Semana Internacional de la Sociedad Civil 2017, donde CIVICUS y la Asociación de Organizaciones No Gubernamentales de las Islas del Pacífico (PIANGO) reunieron a miembros de la sociedad civil y activistas de todo el mundo para discutir algunos de los desafíos clave de nuestro planeta se enfrenta a. Puedes ver más de lo que salió del evento&nbsp;<a href="https://opendemocracy.net/democraciaabierta/civicus-international-civil-society-week-2017">aquí</a>.</strong></p><p>No faltan desafíos a los que se enfrenta la sociedad civil, pero uno de los que no hablamos lo suficiente es la relación entre las partes formales e informales de la sociedad civil. Si la sociedad civil debe tener alguna posibilidad de enfrentar los mayores desafíos que enfrenta el mundo, tenemos que buscar cómo trabajar juntos de manera más efectiva.</p> <p>En la <a href="http://www.civicus.org/icsw">Semana Internacional de la Sociedad Civil</a> 2017 – una reunión mundial de unos 700 activistas y organizaciones de la sociedad civil en Suva, Fiji, del 4 al 8 de diciembre – las diferencias y, en algunos casos, la desconfianza entre el personal profesionalizado de las ONG y los líderes de los movimientos sociales se hicieron muy evidentes. Las feministas del Pacífico se preocupan que las ONG internacionales no entiendan sus causas, contactos y contexto. A un activista árabe le preocupa que las ONG sean tan ineptas en materia de seguridad que sus compromisos corren el riesgo de socavar la seguridad de los manifestantes. El empleado de una ONG se preocupa de que los movimientos sociales no tengan la amplitud institucional para cubrir cuestiones más allá de su causa inmediata; son una flor de un día, no un catalizador de un cambio sistémico más amplio.</p> <p>Como mis colegas de CIVICUS mostraron en 2011 (<a href="http://www.civicus.org/downloads/Bridging%2520the%2520Gaps%2520-%2520Citizens%2520%2520Organisations%2520and%2520Dissociation.pdf">'Bridging the Gaps'</a>), los activistas a la vanguardia de algunos de los movimientos sociales más prominentes – desde Occupy hasta las primaveras árabes y las plataformas online – muchas veces tenían poco respeto por aquellos de nosotros en las ONG profesionalizadas.</p> <p>Los cargos contra nosotros son muchos. Nos hemos convertido en esclavos de nuestras marcas, marcos lógicos, donantes y nuestras estrategias de crecimiento. Hemos sido cooptados y acorralados por los estados y los financiadores, dando de alta nuestra independencia y nuestra voz. Implementamos planes de prestación de servicios prediseñados, en lugar de actores políticos impulsados por motivaciones ideacionales. Trabajamos en proyectos isolados diseñados para aliviar las consecuencias de la pobreza y la exclusión, en lugar de abordar causas estructurales. Con la institucionalización ha llegado la desradicalización y el embrutecimiento del compromiso.</p> <p class="mag-quote-center">Para que las ONG vuelvan a conectarse con el activismo de base, tendrán que desafiar y replantear sus relaciones con los donantes y los estados.&nbsp;</p> <p>Sin embargo, el hecho es que los activistas necesitan a las ONG, o al menos necesitan algo como ellos. Como muestra la fascinante investigación empírica de Marlies Glasius y Armine Ishkanian, a menudo existe una ‘<a href="http://eprints.lse.ac.uk/60128/1/Glasius_Ishkanian_Surreptitious-symbiosis_2014.pdf">simbiosis clandestina’</a> que existe entre los activistas y las ONG.&nbsp;</p> <p>Sigue siendo prácticamente imposible participar en el tipo de activismo que puede provocar un cambio social a largo plazo sin interactuar, al menos en parte, con las estructuras de financiación y gobernanza. Aunque los activistas que encabezaron las revueltas árabes o las protestas de Occupy a menudo denigraban a las ONG en público, tras bastidores, recurrían a sus recursos, utilizaban sus espacios de reunión, sus servicios de impresión y su experiencia legal y de investigación. La sociedad civil global necesita sus actores institucionalizados, tanto como necesita sus movimientos sociales espontáneos. La pregunta entonces es ¿cómo podemos marcar el comienzo de una nueva era de simbiosis productiva en la que estos variados actores de la sociedad civil pueden trabajar juntos en la búsqueda de sus objetivos comunes?&nbsp;</p> <p>Ciertamente, las partes institucionalizadas de la sociedad civil global necesitarán cambiar: necesitan ser rejuvenecidas y radicalizadas desde adentro. Para que las ONG vuelvan a conectarse con el activismo de base, tendrán que desafiar y replantear sus relaciones con los donantes y los estados. Necesitarán instigar cambios fundamentales en el liderazgo y la cultura organizacional, diseñados para restablecer la lógica ideacional como su fuerza motriz.</p> <p>Quizás lo más importante es que deberán volver a centrarse en el papel político de la sociedad civil y reclamar un enfoque de transformación social para el desarrollo en el que su papel principal sea desafiar las asimetrías de poder que están en la raíz de la pobreza, la desigualdad y la exclusión. Reconocer el desarrollo como este tipo de proceso político intrínsecamente complejo y difuso anulará los marcos establecidos descendentes, lineales y basados en proyectos. En cambio, las ONG necesitarán instigar enfoques más flexibles y específicos del contexto que den prioridad a la apropiación y legitimidad local a medida que tratan de abordar las desigualdades estructurales que han marginado a tantos miembros de nuestras sociedades.</p> <p>Re-emitidos en este papel, las organizaciones de la sociedad civil se convierten en algo más que medios instrumentales para un fin. Reclaman su valor intrínseco como parte de un sistema democrático reinventado. Se convierten en algo más que proveedores de apoyo estructural ad hoc para los activistas que se ven obligados de mala gana a aceptar su ayuda. Se vuelven auténticamente parte de los movimientos ciudadanos que están en contra del status quo, en contra de las formas estrechamente concebidas de la práctica democrática que están privando a los ciudadanos de sus derechos, en contra de los sistemas de la política convencional que fallan tan visiblemente en su deber de enfrentar los grandes desafíos de hoy, en contra de las desigualdades que privan a las personas de sus derechos humanos básicos. En resumen, las ONG tienen que ser parte de la solución.</p><div class="field field-rights"> <div class="field-label">Rights:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> CC by NC 4.0 </div> </div> </div> DemocraciaAbierta DemocraciaAbierta Estado de Desigualdad Dhananjayan Sriskandarajah Wed, 06 Dec 2017 18:10:40 +0000 Dhananjayan Sriskandarajah 115126 at https://www.opendemocracy.net Las cinco pobrezas de la inequidad https://www.opendemocracy.net/democraciaabierta/carlos-march/las-cinco-pobrezas-de-la-inequidad <div class="field field-summary"> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> <p>A pesar de los miles de millones gastados en combatir la pobreza, no disminuye el número de pobres en el mundo. Y América Latina sigue siendo la región más desigual del mundo. <strong><em><a href="https://opendemocracy.net/democraciaabierta/carlos-march/five-poverties-of-inequality">English</a> <a href="https://opendemocracy.net/democraciaabierta/carlos-march/as-cinco-pobrezas-da-iniquidade">Português</a></em></strong><strong></strong></p> </div> </div> </div> <p><span class='wysiwyg_imageupload image imgupl_floating_none 0'><a href="//cdn.opendemocracy.net/files/imagecache/wysiwyg_imageupload_lightbox_preset/wysiwyg_imageupload/557099/512px-Poverty_in_Colombia_by_Luis_Perez_0.jpg" rel="lightbox[wysiwyg_imageupload_inline]" title=""><img src="//cdn.opendemocracy.net/files/imagecache/article_xlarge/wysiwyg_imageupload/557099/512px-Poverty_in_Colombia_by_Luis_Perez_0.jpg" alt="" title="" width="460" height="345" class="imagecache wysiwyg_imageupload 0 imagecache imagecache-article_xlarge" style="" /></a> <span class='image_meta'><span class='image_title'>Pobreza en Medellín, Colombia. Luis Pérez/Wikimedia Commons. Algunos derechos reservados.</span></span></span></p><p>La inequidad es la peor pobreza porque es su causa. Medir pobreza y destinar presupuesto sin implementar políticas públicas contra la inequidad, equivale a hacer un torniquete debajo de la herida. Según la OCDE, en el año 2013 se invirtieron 134.000 millones de dólares en ayuda oficial para combatir la pobreza. Sin embargo, los pobres en el mundo no disminuyen.</p> <p>La pobreza en un individuo implica la carencia de lo necesario para vivir. En cambio, la inequidad en una sociedad es la condición de carencia estructural que genera pobreza y es causada por cinco motivos: </p> <p>-&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; inexistencia de bienes públicos de calidad; </p> <p>-&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ausencia de institucionalidad pública; </p> <p>-&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; falta de entramado social; </p> <p>-&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; incapacidad de organización colectiva;</p> <p>-&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; negación de acceso a oportunidades.</p> <p>Cuando en contextos de inequidad –América Latina es la región más inequitativa del mundo- los programas de gobierno se limitan a implementar planes de asistencia y no se estructuran políticas públicas para abordar los cinco ejes descritos, el resultado entonces se reduce a administrar pobreza para perpetuarla en lugar de terminar con la inequidad que la genera.&nbsp;</p><p><span class='wysiwyg_imageupload image imgupl_floating_none 0'><a href="//cdn.opendemocracy.net/files/imagecache/wysiwyg_imageupload_lightbox_preset/wysiwyg_imageupload/557099/foto 123_2.jpg" rel="lightbox[wysiwyg_imageupload_inline]" title=""><img src="//cdn.opendemocracy.net/files/imagecache/article_xlarge/wysiwyg_imageupload/557099/foto 123_2.jpg" alt="" title="" width="460" height="345" class="imagecache wysiwyg_imageupload 0 imagecache imagecache-article_xlarge" style="" /></a> <span class='image_meta'></span></span>El primer factor de inequidad se da cuando un sector de la población convive con la inexistencia de bienes públicos de calidad, porque una sociedad que carece de aquellos bienes y servicios que deben estar a disposición de todos en igual cantidad o calidad, niega la inclusión social en escala. Un hospital es un bien público no porque lo maneje el Estado, sino porque la persona con más recursos y la persona más necesitada de una comunidad reciben la misma cantidad y calidad de servicio, más allá de quien lo administre. Si el sistema de salud brinda atención deficiente a los segmentos vulnerables y deriva la atención de calidad al sistema privado de prepagas, entonces solo los sectores más acomodados podrán pagarla y la salud deja de ser un bien público, porque ya no garantiza la inclusión de toda la población en estándares de calidad de vida. Por lo tanto, la primera política de un gobierno debe ser articularse con la sociedad civil y el sector empresarial para producir, administrar, distribuir y custodiar bienes públicos de calidad. Pues los tres actores aportan cada uno elementos distintivos a la generación de bienes públicos: el Estado suma escala, el sector empresarial calidad y las organizaciones sociales especificidad.</p> <p>La ausencia de institucionalidad pública es otro aspecto determinante de inequidad, pues quienes más sufren esa carencia son los sectores que viven en la pobreza, aquellos que no tienen manera de impedir que los impactos de la discrecionalidad en la administración de los recursos públicos, de la concentración de poder y abuso institucional, del asistencialismo (mezcla de asistencia con cinismo), del clientelismo, de la corrupción estructural y del delito organizado deterioren sus condiciones de vida. No hay pobreza cero sin corrupción y discrecionalidad cero. Para enfrentar la debilidad institucional deben implementarse las herramientas de la democracia participativa y formar ciudadanos capaces de reclamar la plena vigencia del estado de derecho, así como el empresariado debe asumir un activo rol de ciudadanía empresaria. </p> <p>Otra característica de inequidad social es la falta de entramado social. Los sectores pobres tienen vínculos acotados a un entorno reducido, con relaciones en posición socioeconómica aislada y con limitados o nulos contactos con aquellos que facilitan el acceso a posibilidades de escalamiento social. La falta de vínculos de calidad atenta contra la consolidación de la movilidad social ascendente, expone a las personas a la falta de espacios de contención y las pone a la intemperie frente al abuso de poder, tanto de las instituciones públicas como de los poderes fácticos. El Estado debe generar las condiciones para que los espacios públicos y los bienes y servicios públicos sean los ámbitos de construcción de vínculos transversales en lo social y económico, como alguna vez lo fue el sistema de educación pública en América Latina, que por ejemplo forjó la clase media argentina. &nbsp;&nbsp;</p> <p>La incapacidad que tienen los sectores vulnerables para organizarse colectivamente es otra de las causas que genera la inequidad que los somete a la pobreza. Poblaciones fragmentadas, víctimas del clientelismo político, incapaces de crear las condiciones de organización social para defender sus derechos, controlar la discrecionalidad de los gobernantes e incidir en la calidad de vida colectiva, están condenadas a ser objeto de asistencia de dirigentes que fracturan el entramado social. El Estado debe promover la formación cívica que brinde a la comunidad las capacidades para organizarse colectivamente desde un rol social de sujetos de cambio, capaces de definir la propia calidad de vida, incidir en la calidad de vida colectiva y acotar el poder discrecional de los dirigentes. Además, el Estado tiene que facilitar la formalización de las organizaciones sociales, modificando los actuales regímenes legal, fiscal y laboral que mantiene al 90% de las entidades en la informalidad, impidiendo el acceso a personería jurídica y a los requisitos formales necesarios para recibir donaciones.</p> <p>El quinto aspecto de la inequidad se refiere a la negación de acceso a oportunidades. Las políticas públicas deben facilitar los medios para que los habitantes de una comunidad accedan de manera equitativa a las capacidades que aseguren estándares elevados de dignidad humana, garantizando los derechos humanos y los servicios públicos en estándares de calidad. Restablecer la calidad del sistema de educación público estatal en imprescindible pues la educación es la fuente primaria de acceso equitativo a oportunidades. &nbsp;&nbsp;&nbsp;</p> <p>La situación descrita requiere que se luche contra la pobreza desarmando el sistema de inequidad, esto es, generando bienes públicos de calidad, estableciendo institucionalidad democrática, promoviendo la construcción de entramado social, asegurando la capacidad de organización colectiva y garantizando el acceso a oportunidades.</p> <p>En 1965 la población mundial era de 3.300 millones de habitantes. Hoy asciende a 7.300 millones con una población que vive bajo la línea de pobreza cercana a los 4.000 millones. Es decir que la cantidad de pobres en el mundo es equivalente al incremento poblacional de los últimos cincuenta años, cifra que indica que pese a los millones de dólares invertidos en combatir la pobreza, no se ha logrado aumentar la población que goza de estándares de calidad de vida. Por lo tanto, solo se estará combatiendo la pobreza cuando los gobiernos dejen de encararla como problema de los pobres, para pasar a definir políticas públicas desde la perspectiva de la inequidad, que requiere abordarla como problema de los estados.</p><div class="field field-topics"> <div class="field-label">Topics:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> Civil society </div> <div class="field-item even"> Democracy and government </div> <div class="field-item odd"> Equality </div> </div> </div> <div class="field field-rights"> <div class="field-label">Rights:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> CC by NC 4.0 </div> </div> </div> DemocraciaAbierta DemocraciaAbierta Civil society Democracy and government Equality Estado de Desigualdad Carlos March Tue, 21 Mar 2017 14:51:29 +0000 Carlos March 109579 at https://www.opendemocracy.net América Latina es la región más desigual del mundo. Hay que poner remedio. https://www.opendemocracy.net/democraciaabierta/winnie-byanyima-alicia-b-rcena-ibarra/crisis-mundial-de-desigualdad-qu-puede-aport <div class="field field-summary"> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> <p>Existe una crisis mundial de desigualdad, y lo que ocurre en América Latina debe servir de alerta&nbsp;<a href="https://opendemocracy.net/democraciaabierta/alicia-b-rcena-ibarra-winnie-byanyima/latin-america-is-worlds-most-unequal-region-" target="_blank"><em><strong>English</strong></em></a></p> </div> </div> </div> <p><span class='wysiwyg_imageupload image imgupl_floating_none 0'><img src="//cdn.opendemocracy.net/files/imagecache/article_xlarge/wysiwyg_imageupload/557099/PA-5906903.jpg" alt="" title="" width="460" height="307" class="imagecache wysiwyg_imageupload 0 imagecache imagecache-article_xlarge" style="" /> <span class='image_meta'><span class='image_title'>Chabola en Telpaneca. Norte de Nicaragua. Esteban Felix /AP/Press Association Images. All rights reserved.</span></span></span></p><p>Entre los retos más urgentes en el mundo está la crisis mundial de desigualdad, que se ha hecho especialmente visible en los últimos años, tras la crisis económica y financiera de 2008 y 2009.&nbsp;La desigualdad está creciendo a un ritmo alarmante y plantea un grave riesgo para el crecimiento económico, la lucha contra la pobreza y la estabilidad social.&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p><p>El impacto destructivo de la extrema desigualdad sobre el crecimiento sostenible y la cohesión social es evidente en América Latina y el Caribe. Aunque la región ha logrado un éxito considerable en la reducción de la extrema pobreza durante la última década, sigue mostrando niveles altos de desigualdad del ingreso y de la distribución de la riqueza, que han obstaculizado el crecimiento sostenible y la inclusión social.&nbsp;En América Latina y el Caribe, la desigualdad está impidiendo retornar a una trayectoria de crecimiento inclusivo, ante un entorno exterior desalentador, con una proyección de crecimiento para 2016 que la&nbsp;<a rel="nofollow" href="http://www.cepal.org/es" target="_blank">CEPAL&nbsp;</a>estima en un 0,2%.&nbsp;</p><p><strong>América Latina sigue siendo la región más desigual del mundo</strong></p><p>Aunque la desigualdad del ingreso se ha reducido durante los últimos años,&nbsp;<a rel="nofollow" href="https://agenda.weforum.org/espanol/2016/01/17/america-latina-es-la-region-mas-desigual-del-mundo-asi-es-como-lo-solucionamos/" target="_blank">América Latina sigue siendo la región más desigual del mundo</a>. En 2014, el 10% más rico de la población de América Latina había amasado el 71% de la riqueza de la región.&nbsp;<a rel="nofollow" href="https://www.oxfam.org/es/informes/una-economia-al-servicio-del-1" target="_blank">Según los cálculos de Oxfam</a>, si esta tendencia continuara, dentro de solo seis años el 1% más rico de la región tendría más riqueza que el 99% restante.&nbsp;</p><p>Entre 2002 y 2015, las fortunas de los multimillonarios de América Latina crecieron en promedio un 21% anual, es decir, un aumento seis veces superior al del PIB de la región según las estimaciones de Oxfam. Gran parte de esta riqueza se mantiene en el extranjero, en paraísos fiscales, lo que significa que unagran parte de los beneficios del crecimiento de América Latina está siendo acaparada por un pequeño número de personas muy ricas, a costa de los pobres y de la clase media. Este grado extremo de desigualdad y de concentración del ingreso también se ve confirmado por los análisis de los datos fiscales disponibles relativos a la renta personal en diversos países de la región.</p><p>Salvaguardar los avances ya logrados por América Latina y garantizar un crecimiento inclusivo y sostenible deben ser prioridades para todos los países de la región. En consecuencia,&nbsp;la Comisión Económica para América Latina y el Caribe y Oxfam están decididas a trabajar de manera conjunta&nbsp;para promover y construir un nuevo consenso contra la desigualdad. No existe una panacea para este problema, pero sí es posible tomar medidas que, combinadas, podrían marcar una gran diferencia. La reforma tributaria es un buen lugar para empezar.&nbsp;</p><p><strong>La reforma tributaria es un buen lugar para empezar</strong></p><p>Unos sistemas tributarios inadecuados, así como la evasión y la elusión de impuestos, cuestan a América Latina miles de millones de dólares en ingresos tributarios impagados, unas cantidades que podrían y deberían invertirse en luchar contra la pobreza y la desigualdad. El incremento de los ingresos tributarios es clave para la inversión pública en la reducción de algunas de las brechas históricas de la región, como el acceso marcadamente segregado a bienes públicos de calidad en el ámbito de la educación, la salud, el transporte y la infraestructura.</p><p>En muchos países, el sistema tributario se apoya de forma particular en los impuestos sobre el consumo, que resultan especialmente gravosos para los grupos de ingresos bajos y medianos. Además, los sistemas tributarios de la región suelen estar más orientados a los ingresos laborales que a las ganancias de capital y a menudo carecen de impuestos sobre bienes inmuebles y sucesiones, de manera que se incrementa la concentración de la riqueza, que es aún mayor que la concentración del ingreso. La recaudación del &nbsp;impuesto sobre la renta personal es relativamente baja, especialmente &nbsp;entre los grupos con ingresos más altos. La CEPAL calcula que la tasa impositiva media efectiva para el 10% más rico solo equivale al 5% de su ingreso disponible. Como resultado,&nbsp;los sistemas tributarios de América Latina son seis veces menos efectivos que los europeos en lo referente a la redistribución de la riqueza y la reducción de la desigualdad.</p><p>Además, los gobiernos otorgan un trato de favor a las compañías multinacionales en materia de impuestos, por medio de reducciones excesivamente generosas de las tasas de los impuestos de sociedades en muchos países de la región. Según algunos cálculos, la carga impositiva para las empresas nacionales equivale al doble de la carga efectiva soportada por las compañías multinacionales.</p><p>A esto hay que añadir las terribles tasas de&nbsp;elusión y evasión de impuestos en la región. De acuerdo con las estimaciones, las pérdidas de recaudación del impuesto sobre la renta de las empresas van del 27% del ingreso potencial de la tributación de las empresas en el Brasil al 65% en Costa Rica y el Ecuador. La CEPAL estima que la evasión y la elusión de los impuestos sobre la renta personal y de las empresas costaron a América Latina en 2014 más de 190.000 millones de dólares, es decir, un 4% del PIB regional.</p><p>Un sistema tributario internacional arcaico y disfuncional también proporciona a las empresas y a los ricos amplias oportunidades para que eviten pagar los impuestos que les corresponden en justicia. &nbsp;</p><p>La pérdida crucial de ingresos procedentes de los productos básicos y el estancamiento experimentado por muchas economías hacen que el pueblo de América Latina no pueda permitirse que una parte tan amplia de los ingresos y la riqueza de la región estén libres de impuestos.&nbsp;Es absolutamente esencial que todos paguen los impuestos que les corresponden según sus medios&nbsp;económicos, de modo que se pueda financiar un crecimiento sostenible e inclusivo, no solamente en América Latina, sino en todo el mundo.</p><p><strong>Objetivos de Desarrollo Sostenible</strong></p><p>Con objeto de lograr los&nbsp;<a rel="nofollow" href="http://www.un.org/sustainabledevelopment/es/objetivos-de-desarrollo-sostenible/" target="_blank">Objetivos de Desarrollo Sostenible</a>, todos los gobiernos tendrán que tomar medidas concertadas y coordinadas para la creación de un sistema tributario adaptado al siglo XXI. Losgobiernos deben implementar sistemas tributarios más progresistas&nbsp;en sus respectivos territorios y fortalecer la cooperación mundial y regional para evitar una competencia perversa entre naciones en el ámbito tributario. Los países de América Latina y el Caribe también podrían reforzar los impuestos sobre los bienes inmuebles o volver a introducir el impuesto sobre sucesiones. Asimismo, deben trabajar conjuntamente bajo los auspicios de las&nbsp;<a rel="nofollow" href="http://www.un.org/es/index.html" target="_blank">Naciones Unidas</a>&nbsp;para reformar el sistema tributario internacional, de modo que las empresas multinacionales y los ricos no puedan aprovechar las lagunas de la legislación tributaria ni esconder sus riquezas en paraísos fiscales con objeto de evitar pagar sus impuestos. &nbsp;</p><p><strong>¿Qué puede aportar la experiencia de América Latina en Davos?</strong></p><p>¿Qué puede aportar la experiencia de América Latina a los líderes políticos y los encargados de tomar decisiones en el mundo? Esa experiencia muestra que la decisión de afrontar la desigualdad debe formar parte de un nuevo pacto social para mejorar la situación actual del mundo y que cualquier plan para hacer frente a esa desigualdad e impulsar el crecimiento inclusivo debe otorgar un papel destacado a&nbsp;la creación de un sistema tributario más justo.</p><p>Una primera versión de este artículo fue publicada previamente en la web del&nbsp;<strong><a rel="nofollow" href="https://agenda.weforum.org/espanol/2016/01/17/america-latina-es-la-region-mas-desigual-del-mundo-asi-es-como-lo-solucionamos/" target="_blank">Foro Económico Mundial</a></strong>.</p><div class="field field-topics"> <div class="field-label">Topics:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> Civil society </div> <div class="field-item even"> Culture </div> <div class="field-item odd"> Democracy and government </div> <div class="field-item even"> Economics </div> <div class="field-item odd"> Equality </div> <div class="field-item even"> Ideas </div> <div class="field-item odd"> International politics </div> </div> </div> <div class="field field-rights"> <div class="field-label">Rights:&nbsp;</div> <div class="field-items"> <div class="field-item odd"> CC by NC 4.0 </div> </div> </div> DemocraciaAbierta DemocraciaAbierta Civil society Culture Democracy and government Economics Equality Ideas International politics Estado de Desigualdad Alicia Bárcena Ibarra Winnie Byanyima Wed, 03 Feb 2016 13:02:42 +0000 Winnie Byanyima and Alicia Bárcena Ibarra 99446 at https://www.opendemocracy.net