
Marcha LGBT en Bogotá 2013. Foto: Diego Cambiaso (Flickr). Algunos derechos reservados.
Todo empieza con una historia de amor en tiempos de cambio. Entre los prisioneros de la cárcel colombiana La Picota, esta historia se basa en la vida de Laura, una mujer transgénero del barrio Santa Fe en Bogotá, una zona en el que las mujeres transgénero se encuentran confinadas a un contexto de pobreza y de supervivencia en la calle. La violencia estructural y la criminalización dan como resultado altos niveles de encarcelamiento de mujeres transgénero del barrio Santa Fe. En La Picota, Laura conoció a Jaime, un militante del Frente Armado Revolucionario de Colombia-Ejército Popular (FARC-EP). En la prisión, la pareja se enamoró durante el periodo inicial de los diálogos de paz en 2012.
En La Picota, la relación amorosa entre Laura y Jaime empezó a llamar la atención de otros presos militantes de las FARC-EP. Dado que la gran mayoría de los militantes provienen de contextos rurales, religiosos y socialmente conservadores, ellos acusaron a su camarada Jaime de ser “un marica”. El romance de Jaime disminuyó el concepto de heteronormatividad de la masculinidad revolucionaria en su grupo y lo condenaron, lo llamaron un traidor y sugirieron que Jaime fuera expulsado de las filas de las FARC-EP. Luego de recibir muchos abusos, Jaime solicitó al secretariado de las FARC-EP que interviniera.