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Centros de datos para la IA: jornadas de 70 horas y riesgos laborales en Brasil

Los trabajadores denuncian jornadas extenuantes, accidentes y problemas de salud. Las empresas dicen que cumplen con la ley. El gobierno las alienta con beneficios y exenciones fiscales

Centros de datos para la IA: jornadas de 70 horas y riesgos laborales en Brasil
Trabajadores subcontratados de Scala Data Centers en Barueri revelan la agotadora rutina del montaje de centros de datos | Felipe Iruatã
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Esta es una versión traducida y editada del reportaje publicado originalmente por Agência Pública.

Un "infierno". Eso era lo que Francisco Rodrigues, de 39 años, escuchaba decir a sus compañeros sobre el trabajo de construcción y montaje del mayor complejo de centros de datos de Brasil, gestionado por la empresa Scala Data Centers, en Barueri, un municipio cercano a São Paulo, la ciudad más poblada y el principal polo industrial y económico del país.

"Decían que querían irse de aquel infierno. Yo pude aguantarlo, pero hubo momentos en los que pensé en rendirme", cuenta el exmontador. Rodrigues tuvo que cumplir jornadas de 70 horas semanales durante un mes, lo que supera el límite legal de 44 horas, que pueden llegar a un máximo de 54 sumando horas extras.

Un centro de datos es un edificio o un conjunto de edificios, ocupado por computadoras que almacenan y procesan información, datos e imágenes disponibles en internet. Es también el lugar donde se procesan las respuestas de herramientas de inteligencia artificial (IA), como ChatGPT. 

Con la creciente demanda de IA, los centros de datos se han convertido en una infraestructura esencial. Esto se debe a que un software de IA requiere mucha más potencia de procesamiento que una simple búsqueda en Google o el envío de un correo electrónico.

El complejo de Scala en Barueri ocupa una franja de unos 600 metros sobre la autopista Mário Covas, que circunvala la región metropolitana de São Paulo. Son nueve edificios, algunos de varios pisos, que atienden a "clientes de elite del sector", entre ellos Amazon y Oracle, según la información corporativa de la empresa.

"Hubo momentos en los que pensé en rendirme", cuenta Francisco Rodrigues, que cumplía jornadas de 70 horas semanales | Tuane Fernandes

Brasil es el principal mercado de centros de datos de América Latina. Y la expectativa del gobierno federal, que busca aprobar un proyecto de ley que les concede exenciones fiscales, es atraer 2 billones de reales (unos 387 millones de dólares) en inversiones privadas a lo largo de 10 años, para la expansión del sector.

La promesa de creación masiva de empleo se ha convertido en un argumento de peso, no solo en Brasil, sino en todo el mundo. 

Pero esta carrera está llevando a los trabajadores al agotamiento, según un análisis de 11 juicios ante tribunales laborales, entrevistas con trabajadores y sindicalistas y consultas realizadas al Ministerio Público del Trabajo (fiscalía del trabajo) por Agência Pública.

En respuesta a consultas para este artículo, Scala envió un comunicado en el que afirma que da prioridad a "la seguridad, la salud y el bienestar de las personas en todas sus operaciones". El texto completo puede leerse al final del reportaje.

Fachada del edificio de Scala Data Centers | Tuane Fernandes

"Le pedía a Dios que me despidieran"

"Al principio, me levantaba contento para ir a trabajar, pero al cabo de un tiempo le pedía a Dios ya no tener que ir al centro de datos, que me despidieran", dijo un hombre de 44 años que trabajó como montador en las obras de Scala en Barueri y que pidió no revelar su nombre por miedo a represalias. Dejó el trabajo al cabo de un año con gastritis crónica. "Estaba al límite, aquello me estaba haciendo mucho daño", añadió, en referencia a la presión por la productividad, que incluía alargar las jornadas más allá de lo acordado y descuidar obligaciones de seguridad laboral para entregar las tareas más rápido.

Scala Data Centers es una de las empresas líderes en el mercado de América Latina: representa una cuarta parte de la capacidad instalada en Brasil según su estado financiero, y cuenta también con instalaciones en Chile, México y Colombia. 

El plan de expansión de Scala incluye una reserva de terrenos de 1.200 hectáreas ya adquiridas para la construcción de nuevas instalaciones. Solo la instalación que se prevé en Eldorado do Sul, puede alcanzar una capacidad total de 4.750 MW – seis veces más que todos los centros de datos instalados en Brasil hasta ahora.

Scala cuenta con una estrategia para crecer a un ritmo vertiginoso, conocida como FastDeploy ("implementación rápida"), que garantiza que los centros de datos se construyan en la mitad del tiempo habitual.

Scala Data Centers ya representa una cuarta parte de la capacidad instalada en Brasil y tiene un plan de rápida expansión | Felipe Iruatã

Scala recurre a empresas subcontratadas que pueden movilizarse y desmovilizarse según sus necesidades.

Los cinco trabajadores entrevistados para este reportaje trabajaban en esta condición de mano de obra subcontratada. La empresa también enfrenta demandas de empleados directos, con denuncias similares.

El reportaje analizó un total de 11 demandas. Casi todas reclaman horas extras trabajadas y no pagadas, complementos por peligrosidad y condiciones insalubres en el trabajo. Algunas mencionan además el desvío de funciones, falta de equipos de protección individual e incluso solicitan el pago de daños morales por el acoso sufrido.

De los 11 procesos, seis terminaron: en un caso, un trabajador logró llegar a un acuerdo, y cinco fueron desestimados – dos trabajadores decidieron recurrir la sentencia –, mientras los demás siguen tramitándose en la justicia laboral.

Además, la fiscalía del trabajo confirmó que hay tres investigaciones abiertas contra Scala Data Centers en Barueri. Las denuncias se refieren a jornadas laborales agotadoras, con horas por encima de lo permitido y sin descansos obligatorios; lugares de trabajo insalubres; negligencia en el uso de equipos de protección individual e incluso un accidente laboral que acabó con un empleado con quemaduras.

Vínculos internacionales

Según su información corporativa, Scala tiene contratos con grandes empresas tecnológicas como Oracle y Amazon – esta última es parte demandada en uno de los procesos laborales revisados para este reportaje.

En ese caso, el trabajador reclama horas extras no pagadas, la acumulación de funciones y complementos por peligrosidad e insalubridad derivados del trabajo en altura y del uso de herramientas cortantes. Fue contratado formalmente por dos empresas subcontratistas, pero "durante toda la vigencia del contrato, siempre trabajó realizando actividades esenciales para el desarrollo económico de la tercera y la cuarta demandadas", es decir, Scala y Amazon, según la demanda escrita por los abogados del trabajador.

Por ello, "en su calidad de contratistas de los servicios, [las empresas] responden subsidiariamente por las reclamaciones laborales adeudadas al demandante", señalan los abogados.

El equipo de redacción se puso en contacto con Amazon, pero la empresa prefirió no hacer comentarios. Oracle no respondió a nuestros pedidos de entrevista.

Scala busca ampliar su cartera de clientes. En abril, anunció que estaba buscando nuevos contratos en EEUU y en China.

La empresa con sede en Brasil crece gracias al capital internacional. Fue fundada en 2020 por DigitalBridge, una gestora de fondos estadounidense creada por un amigo del presidente Donald Trump y recientemente adquirida por el capital japonés de SoftBank.

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Otros financiadores de la empresa son la Corporación Financiera Internacional (CFI), una filial del Banco Mundial, el fondo de inversión Coatue – con sedes en Estados Unidos, Hong Kong y Londres –, el fondo de pensiones canadiense IMCO, y el Grupo Olayan, una multinacional "con una cartera de inversiones global valorada en varios miles de millones".

En Brasil, el estatal Banco Nacional de Desarrollo (BNDES) le concedió un préstamo de 300 millones de reales (58 millones de dólares), mientras que el Banco do Brasil aprobó una financiación de 21,6 millones de dólares para impulsar la fabricación de módulos prefabricados para centros de datos. Los bancos Bradesco, Itaú, Santander y UBS han participado en las emisiones y títulos de deuda de la empresa.

Solicitamos comentarios a todas las entidades financieras, pero solo la IFC, el BNDES, UBS y Santander respondieron, haciendo hincapié en sus políticas de protección de la salud y la seguridad de los trabajadores. Las declaraciones pueden consultarse al final de este texto.

Gracias a los vínculos con las grandes tecnológicas, los centros de datos se publicitan como proyectos innovadores y con capacidad de creación masiva de empleo. En Eldorado do Sul, municipio del estado sureño Rio Grande do Sul en el que Scala pretende construir una "ciudad de la IA", la empresa promete crear 3.000 empleos directos e indirectos en la primera fase de la construcción.

"Es la oportunidad de convertir Rio Grande do Sul en el nuevo Silicon Valley de Brasil", celebró el secretario de Desarrollo Económico de Rio Grande do Sul, Ernani Polo. 

Un informe de la subcomisión de centros de datos de la Asamblea Legislativa de Rio Grande do Sul estima que "la implantación [del centro de datos] puede generar volumen, pero tiende a ser temporal; por eso, no debe entenderse como un componente de una política de empleo".

El trabajador Rodrigues dijo: “Los centros de datos afirman que generan muchos puestos de trabajo, pero solo hasta que finaliza la construcción. Una vez terminada la construcción, creo que se eliminan el 90% de los puestos".

Incidente en un servicio no autorizado

Los centros de datos son entornos ultraseguros a los que es muy difícil acceder. Una vez en funcionamiento, existe un riguroso protocolo de seguridad que incluye formación para abrir y cerrar puertas en pocos segundos y una máquina para triturar teléfonos móviles en caso de que alguien eluda los sistemas de seguridad y entre con uno de ellos a las salas de los servidores.

En esta cartilla se informa a los trabajadores subcontratados que los móviles están prohibidos dentro de los centros de datos | Felipe Iruatã

El relato lo hicieron trabajadores entrevistados para este reportaje que participaron en las reparaciones de los centros de datos de Scala en Barueri. Estaban subcontratados por una empresa llamada Multiway, cuya página web anuncia: "Si piensas en un centro de datos, piensa en Multiway".

Uno de ellos es Anderson Soares, de 27 años, que sufrió una descarga eléctrica que lo dejó aturdido mientras realizaba tareas de mantenimiento en el falso techo de uno de los centros de datos de Scala en Barueri. Según Soares y sus compañeros, en ese momento él no había firmado la autorización de trabajo, que evalúa la seguridad de la operación.

Anderson Soares muestra una foto de su lugar de trabajo; recibió una descarga eléctrica al subir al falso techo | Felipe Iruatã

"Deberíamos haber esperado a que el técnico de seguridad nos diera permiso para subir, pero ese día el encargado le dijo a Soares: ‘Andá, es un momento y lo arreglás’”, dijo un exmontador que pidió permanecer en el anonimato.

Multiway, la empresa responsable del servicio, afirma que sus "obras cuentan con la supervisión de profesionales de seguridad laboral y que las actividades van precedidas de las evaluaciones de riesgo pertinentes”. El texto completo puede consultarse aquí.

Según los trabajadores, el centro de datos estaba casi en funcionamiento, había guardias en las puertas de acceso a las salas, pero las placas del revestimiento térmico se movían indebidamente por la presión de los flujos de aire caliente y frío que regulan la temperatura de estas inmensas estructuras tecnológicas, un problema que los montadores atribuyen al método de construcción "a toda máquina" adoptado por Scala. Según ellos, muchas veces la técnica prevista no funcionaba como se esperaba y había que volver a hacer el trabajo.

El día del accidente, Soares y su equipo fueron trasladados a toda prisa al centro de datos a punto de ser entregado, para volver a realizar el trabajo de fijación de las placas. "Ya habíamos terminado varias salas y fue en la última donde ocurrió", relató el trabajador.

"En esa sala, teníamos que gatear por el falso techo, no podíamos estar de pie. Me moví y toqué [la máquina], y entonces sentí cómo la electricidad me tiraba del brazo", añade, recordando el hormigueo en el cuerpo y las "estrellitas" en su visión tras la descarga.

No se presentó ninguna notificación de accidente laboral al Ministerio de Trabajo, obligatoria para las empresas. "Él desistió por miedo a que lo despidieran", dijo Rodrigues, información confirmada por Soares. Los trabajadores afirman también que fueron coaccionados para firmar el permiso de trabajo con fecha retroactiva al día del accidente, falsificando así el registro obligatorio.

Riesgo de vida sin compensación

Casi todos los 11 procesos judiciales consultados incluyen el reclamo a las empresas implicadas en la construcción de centros de datos el pago de complementos por peligrosidad. Según la ley, el complemento por peligrosidad se debe a todos los trabajadores expuestos a instalaciones o equipos eléctricos que puedan suponer un riesgo, aunque no sean electricistas.

"¿Cuántas veces hemos vuelto a subir al falso techo del centro de datos para arreglar algo con las máquinas ya encendidas, con la electricidad circulando?", cuestionó Soares.

Los trabajadores que caminaron por esas estructuras electrificadas cuentan que sentían cómo les temblaban los pies al pisar los cables, tal era la potencia eléctrica del lugar. "Había zonas donde había 380 voltios, 480 voltios o incluso más", dijo Rodigues. 

Una norma del Ministerio de Trabajo establece que las tensiones superiores a 50 voltios representan un riesgo significativo para el trabajador.

Pero Scala ni siquiera pagó el plus por trabajo peligroso a una persona contratada por la empresa como encargada de las instalaciones eléctricas en su planta de São João de Meriti, en Río de Janeiro. Tras un informe pericial que concluyó que el trabajador estaba expuesto a "agentes peligrosos tanto de naturaleza eléctrica como inflamable", Scala llegó a un acuerdo con el trabajador para pagarle una indemnización de 120.000 reales (23.200 dólares) en marzo de este año.

Entre los trabajadores subcontratados, varios denuncian la ausencia o el uso parcial de equipos de protección y que el entrenamiento obligatorio no se impartía de manera rigurosa. "Cortaba hierro a seis metros de altura, en un espacio confinado, con la máquina entre las piernas. Pero solo tenía guantes y gafas para protegerme", relató Rafael Suriano, de 34 años, antiguo montador subcontratado en los centros de datos de Scala en Barueri.

Según alegaron sus abogados en un proceso que fue desestimado por la justicia laboral, además de trabajar en altura, "a menudo en estructuras elevadas e inestables, sin la formación previa exigida por la normativa del Ministerio de Trabajo", no recibió equipo protector ni "formación o medidas que garantizaran la seguridad física y psicológica del trabajador en dichas actividades".

Rafael Suriano alega que no recibió equipos de protección para el trabajo, pero su demanda fue desestimada por la justicia | Tuane Fernandes

Algunos entrevistados denunciaron la improvisación con la que se instalaba la línea de vida, imprescindible para los trabajos en altura. Se trata de un sistema de cables que ancla al trabajador a un punto firme y estable, capaz de soportar el peso de una caída y evitar que el operario choque contra el suelo.

Según los testimonios recabados, en algunos casos las líneas de vida se sujetaban a máquinas que elevaban a los trabajadores hasta el techo, o a la propia estructura del falso techo que estaban construyendo.

Un montador, que no quiso dar su nombre, dijo: “No había línea de vida. Sujetábamos el arnés a la plataforma elevadora, pero esa máquina no puede circular por zonas inclinadas porque se vuelca. Si eso hubiera pasado, y se hubiera volcado, no había ningún sitio donde agarrarnos". En una ocasión, comentó, tres compañeros estaban sobre una plataforma y esta chocó contra otra máquina, balanceándose mucho. "Por la gracia de Dios no llegó a volcarse, porque si se hubiera volcado, habría matado a los tres chicos".

Multiway respondió que "no orienta ni autoriza la realización de actividades sin los equipos de protección exigidos para los riesgos identificados". 

Pruebas cuestionadas

En los procesos judiciales consultados por este reportaje, las empresas rebatieron las afirmaciones de los trabajadores, alegando que distribuían los equipos de protección correctamente y ofrecían la formación adecuada. En cinco casos, la justicia dio la razón a las empresas. 

Sin embargo, los trabajadores entrevistados coinciden en que las pruebas presentadas por las empresas contratistas ante los tribunales no se corresponden con lo que ocurría en el lugar de trabajo. "Todo lo que dicen es mentira, es justo lo contrario de lo que afirman", dijo uno de los trabajadores. "Entras allí, te dan un papel para que firmes diciendo que has hecho un curso, pero no hubo ningún curso".

En algunos casos, los cursos se impartieron, pero después de que los trabajadores ya estaban realizando las actividades tratadas en la formación.

"Pasé bastante tiempo sin la capacitación para poder utilizar máquinas rotativas, como el martillo neumático o la lijadora, que es una de las herramientas más peligrosas, utilizada para cortar hierro. Al cabo de un tiempo me la dieron, pero utilicé las herramientas durante un tiempo sin tener permiso", explicó Rodrigues. Luego de la formación, se dio cuenta de los errores que cometía, como cortar el material de trabajo tirando del disco hacia su pecho, y no al revés.

Renato Gonçalves, de 37 años, relató que mientras manejaba el martillo neumático para instalar el revestimiento de un centro de datos, quedó parcialmente sordo. "En ese momento solo oí un ruido muy fuerte, un auténtico estruendo", dijo el trabajador, que no usaba correctamente el equipo de protección individual en el momento del accidente.

Había sido contratado por Multiway unos meses antes para trabajar en las obras de Scala en Barueri y su formación en seguridad no incluyó ni una sola hora de prácticas. Pocos meses después del inicio de su contrato, lo enviaron a trabajar durante 15 días en la construcción del centro de datos de la empresa Equinix en Río de Janeiro, donde sufrió el accidente.

Según sus abogados, la empresa que lo contrató "no emitió el parte de accidente laboral ni le ofreció apoyo" y, tras la presentación de los certificados médicos, lo despidió. El proceso se remitió a otro juzgado y no ha sido posible consultar su tramitación. La sordera, según el trabajador, es parcial y reversible, y está en lista de espera para someterse a una cirugía correctiva. 

Multiway dijo que "imparte formación relacionada con el uso seguro de máquinas y equipos, incluso de conformidad con la NR-12 [para el uso de máquinas rotativas] cuando sea aplicable, además de los cursos de formación y las orientaciones previstas por el resto de normas de Seguridad y Salud en el Trabajo pertinentes a la actividad". 

Equinix, por su parte, dijo que exige "contractualmente a sus socios y proveedores el cumplimiento riguroso de las normas" de seguridad en el trabajo. Las respuestas completas pueden consultarse aquí.

"Puntualidad británica"

Los trabajadores también afirman que el sistema de control de asistencia no registraba realmente el número de horas trabajadas. "No fichábamos, todo se hacía ‘a ojo’. Todo por WhatsApp. Y hubo muchas horas extras que no nos pagaron", se quejó Soares, que llegó a tener jornadas que empezaban a las 7 de la mañana y no terminaban hasta las 4 de la madrugada del día siguiente. Tampoco disfrutaba del descanso mínimo obligatorio entre un día y otro de trabajo. "Hubo veces que salía de allí a las 2 de la madrugada y ya estaba de vuelta a las 9 para empezar el siguiente turno", aseguró.

Multiway afirma que "cuenta con un software de primera línea, específico para este registro [de asistencia]". Y que es el propio trabajador quien realiza el registro, "con la firma correspondiente".

Los registros de asistencia muestran siempre los mismos horarios de entrada y salida, una puntualidad fuera de lo común | Felipe Iruatã

La queja por el exceso de horas extras fue recurrente entre los trabajadores entrevistados y en los expedientes judiciales.

"Se comprueba que el demandante realizaba una media de 78 horas extras al mes, así como una media mensual de 13 horas de trabajo extraordinario en días festivos, las cuales no se le pagaron correctamente", dice la demanda de un hombre que trabajaba como auxiliar de vigilancia electrónica en Scala.

Incluso en los casos en los que los trabajadores perdieron en los tribunales, los jueces reconocieron algo raro en las pruebas presentadas por las empresas. "Las hojas de control de asistencia recopiladas por la demandada presentan marcas simétricas y con rasgos de uniformidad (horarios británicos)", señalaba la sentencia de uno de los procesos, refiriéndose a una puntualidad fuera de lo común.

'Mucha presión por resultados'

El Sindicato de Metalúrgicos de Osasco y Región confirma el aumento de quejas sobre la elevada rotación de personal en las empresas prestadoras de servicios para centros de datos, con jornadas laborales mucho más largas de lo permitido, además de acoso moral. El presidente del sindicato, Gilberto Almazan, dijo además que hay problemas con las instalaciones de apoyo, como los baños y los comedores.

"Hay mucha presión por los resultados del trabajo. Se empieza a presionar al trabajador para que se quede hasta más tarde. Pero una cosa es hacerlo un día, dos días, una semana… Y otra muy distinta es que la empresa no tenga suficiente personal y obligue a todo el mundo a un turno de 10 horas al día", dijo Almazan.

"Pensaba que trabajar en un centro de datos me abriría puertas", dijo el exmontador Renato Gonçalves, que quedó parcialmente sordo. "Pero ocurrió lo contrario y hoy mi condición física me impide conseguir ciertos trabajos. Me entristece mucho".


Descargos

Agência Pública se puso en contacto con todas las empresas mencionadas en el texto. La IFC dijo que se toma "muy en serio las preocupaciones relativas a la salud y la seguridad de los trabajadores y examina cualquier denuncia presentada a través de su proceso de supervisión". Según la entidad financiadora, como condición para la inversión, se exigió a Scala que actualizara sus sistemas, incluyendo aspectos relacionados con las condiciones laborales de los trabajadores, además de mejorar el mecanismo de reclamaciones para proporcionar a los trabajadores un canal eficaz para presentar reclamaciones o quejas.

El BNDES respondió que no es inversor ni accionista de Scala Data Centers y que "la relación existente se deriva de dos operaciones de financiación (crédito)". Además, aseguró que comprueba la existencia de procesos laborales en curso antes de la firma de los contratos. "En el caso concreto de Scala, según los informes y las investigaciones procesales llevadas a cabo, no se ha reconocido ningún daño ni acoso moral en los procesos en los que se ha dictado sentencia".

UBS y Santander declararon que no hacen comentarios sobre operaciones y transacciones específicas de sus clientes. El texto completo de sus declaraciones puede consultarse aquí (en portugués).

A continuación, el texto completo de la respuesta de Scala Data Centers:

Para Scala Data Centers, la seguridad, la salud y el bienestar de las personas son prioridades absolutas en todas sus operaciones y exige el mismo nivel a sus proveedores y socios. La empresa adopta rigurosos procesos de gobernanza, cumplimiento normativo y gestión de Salud, Seguridad y Medio Ambiente (EHS), que sitúan la preservación de la vida y la salud de las personas en primer lugar y constituyen uno de los pilares fundamentales de la calidad de sus operaciones.

En cuanto a las preguntas sobre demandas laborales, Scala aclara que dichas demandas se tramitan de forma individual en el ámbito del Poder Judicial y que su mera existencia no implica, por sí sola, la existencia de irregularidades o el incumplimiento de la legislación.

En este momento, la empresa no mantiene ninguna negociación ni gestión en curso con la Fiscalía del Trabajo en relación con los hechos objeto de las preguntas planteadas por el medio de comunicación y, como siempre, proporcionará todas las aclaraciones que puedan solicitar las autoridades competentes.

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