
COP25: ¿La presión de los activistas será suficiente?
Este diciembre, tiene lugar el COP25 Chile 2019 en Madrid, y muchos ambientalistas de todo el mundo están preguntando si ya estamos cerca del punto de no retorno. Líderes mundiales reunidos en la capital española evalúan los esfuerzos para frenar el calentamiento global, pero parece una cumbre muy burocratizada y sin líderes de verdadero peso. ¿La presión de los activistas será suficiente?
El activismo ciudadano enfrenta la crisis climática
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El último informe del Convenio de Diversidad Biológica de CEPAL indica que el 70% de la biodiversidad actual se pierde por causas relacionadas con actividad humana vinculadas a la agricultura, y no por procesos naturales de extinción. Para frenar esta pérdida de biodiversidad, hay que cambiar las costumbres alimentarias por el mundo y consolidar una producción agricultural más sostenible, enfocada en la reforestación y la protección de áreas de riesgo.

Debido al cambio climático y el aumento de la temperatura mundial, hemos perdido mucha biodiversidad marina. Los corales son un ejemplo de esto. Cuando la temperatura del océano sube, los corales se estresan y expulsan las algas que les dan su color, resultando en el desvanecimiento del coral hasta que parece que ha sido blanqueado. Si la temperatura permanece alta, como está pasando ahora, el coral no permitirá que las algas regresen y el coral morirá.

El problema de contaminación de aire afecta de forma desmesurada las grandes ciudades de América Latina, y la liberación y circulación de oxígeno de carbono en nuestros urbes tiene un costo humano muy grande. En Bogotá, muchas zonas se registran en el intervalo de 201-300 del Índice Internacional de Calidad de Aire, que se clasifica como ‘extremadamente mala’ y una amenaza seria a la salud de toda la población. En São Paulo, el escenario es parecido, donde muchas zonas se registran en el intervalo de 151-200 que se categoriza como ‘muy mala’, mientras Lima es principalmente ‘extremadamente mala’ pero hay una zona que se registra como ‘peligrosa’, que conlleva una recomendación de suspender todas las actividades físicas hasta que mejore la calidad de aire.
