
Más de quince años después de la aprobación del Protocolo contra la trata de personas de las Naciones Unidas, la evidencia disponible para determinar cuánto se ha avanzado en la lucha contra la trata de personas sigue siendo muy limitada. La recopilación y el análisis de datos para respaldar un enfoque basado en resultados continúan siendo subestimados a todos los niveles del trabajo contra la trata de personas. Especialmente si se compara con el uso que se hace de la retórica y la hipérbole con carga emocional.
Esta curiosa aversión a la evidencia fáctica válida afecta incluso a los análisis de mayor prestigio producidos dentro del sector. En el Informe mundial sobre la trata de personas de 2015 (TIP), el Departamento de Estado de los Estados Unidos pregonó que el progreso realizado desde que se desarrolló el Protocolo contra la trata de personas de las Naciones Unidas «no ha sido muy exhaustivo».