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Chile: el agotamiento de la democracia representativa

Hoy, con una democracia representativa fallida, no podemos restringir la voluntad ciudadana a una expresión pasiva de consentimiento. English

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Melissa Sepulveda exigiendo una educación universal y de calidad n Chile. June 2014. Demotix/Andres Bravo.All rights reserved

En las últimas décadas, nuevas formas de participación política han cuestionado una conocida fórmula de organización social que, sin mucho dudarlo, creíamos  como la mejor alternativa posible. Esto es, democracia representativa más libre mercado. La creciente deslegitimación del sistema político, la catástrofe ecológica y la crisis económica desatada en el mundo han introducido amplios sectores de la sociedad, especialmente a los más jóvenes, a nuevas ideas de resistencia y emancipación política. Renovadas formas de militancia ciudadana hemos visto aparecer con los indignados españoles, los aganaktismenoi griegos y el movimiento Occupy Wall Street en los Estados Unidos. Todos ellos han perseguido formas de auto-gobierno que busquen dar cuenta de una democracia más efectiva para la base social.

 En efecto, la creciente negación de jerarquías en el mundo –desde 1994 con el movimiento zapatista en México, hasta las más recientes manifestaciones ciudadanas desatadas con la primavera árabe-  ha puesto en marcha el concepto de horizontalidad como nueva categoría de organización política. Dichas insurgencias, que hoy cuentan con una membrecía social e ideología heterogénea, apuntan al corporativismo del Estado Nacional y al sistema financiero en Occidente como claros responsables de la desproporcionada inequidad que azota a la sociedad. Y como revisaremos en lo que sigue, ha sido también en Chile donde un indisciplinado movimiento ciudadano ha puesto en jaque la capacidad del Estado como comandante de reformas estructurales.