Los gobiernos del continente americano se preparan para una votación crucial que podría decidir el futuro de un organismo que ha sido vital en la protección de los derechos humanos en la región durante más de 60 años.
Desde 1959, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ha servido de faro a los países para establecer normas jurídicas y ha asistido a millones de víctimas de la violencia y la desigualdad.
La CIDH se encarga de investigar violaciones de derechos humanos – entre ellas juicios injustos, ejecuciones extrajudiciales y violencia contra mujeres y poblaciones vulnerables – y de presentar casos ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CorteIDH, fundada en 1979). Ambos organismos constituyen el Sistema Interamericano de Derechos Humanos (SIDH).