La prohibición casi total del aborto en Perú no impide que mujeres y niñas interrumpan sus embarazos, pero pone sus vidas en peligro, dijeron a openDemocracy activistas feministas,
Es el caso de Valeria*, una chica peruana de 23 años de Ayacucho, ciudad del sur del Perú, que se enfermó luego de tomar píldoras abortivas falsificadas en 2019.
“En Ayacucho hay una calle que es conocida por la práctica de abortos, allí encontré un número y compré nueve pastillas. Cada una costó 37 soles (10 dólares); mi novio no se hizo responsable, ahorré el dinero sola”, contó a openDemocracy.