En la edición de esta semana:
- La IA necesita aprender cómo se mueven las manos de los trabajadores para reemplazarlos. En India, sastres y costureras se rebelaron
- Un mes después de los devastadores sismos en Venezuela, los sobrevivientes se han quedado solos
- Déjà vu: Washington quiere aplastar a la izquierda en todo el mundo, acusándola de terrorismo
Terminó el Mundial de Fútbol, y la legítima pasión que sentimos en América Latina – ya sea dolor, ya sea alegría – va amainando. Por un mes y medio, nos dejamos llevar por la ilusión de que algo podía cambiar en nuestras vidas según lo que ocurriera en esos campos de juego.
Pero, como dijo hace 30 años el argentino Alejandro Dolina en una entrevista ahora viral, hay que reconocer esa “suspensión de la incredulidad” y distinguir entre cosas triviales y cosas importantes.
Los trabajadores y trabajadoras textiles del cinturón industrial de Nueva Delhi se dieron cuenta de que no estaban ante algo trivial cuando sus patrones les pidieron que se pusieran en la cabeza una suerte de auriculares con cámara y micrófono para grabar todo lo que hacían en su horario de trabajo, sin darles explicaciones.
La investigación de Anumeha Yadav cuenta cómo empresas de IA están firmando acuerdos con manufactureras para extraer datos que permitan entrenar a robots en destrezas humanas difíciles de imitar, porque suponen el uso habilidoso de manos expertas, como coser y armar prendas de vestir. Todo esto sin consentimiento de los trabajadores que, a la larga, van a ser reemplazados por esos robots. Capitalismo de vigilancia a full.

Se cumple un mes de los devastadores terremotos que sufrió el norte de Venezuela. La periodista y fotógrafa venezolana Magda Gibelli, que dejó su país en 2022 como millones de sus compatriotas, regresó por dos semanas para reportear sobre lo ocurrido. Su crónica da cuenta de la soledad creciente que va rodeando a damnificados y sobrevivientes, que deambulan entre escombros y olor a muerte en un país bajo un régimen autoritario que se mueve bajo la tutela del imperio de Trump.

Y, hablando de tutelas, es muy oportuna la columna de opinión del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) de Argentina, que advierte sobre la peligrosa propuesta lanzada por el secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, ante representantes de 66 países. Sin evidencias que lo sustenten, Rubio afirma que el “terrorismo de extrema izquierda” está en auge en el mundo y propone una coordinación global de seguridad e inteligencia para “aplastarlo”.
A juzgar por los ejemplos utilizados y por la constante criminalización de la protesta social dentro de EEUU, argumenta el CELS, lo que se propone es la persecución política de la izquierda y, más en general, de cualquiera que se declare opositor. Nos suena familiar, porque ya lo vivió nuestra región con el Plan Cóndor de la década de 1970. Y el propio Rubio lo hizo explícito.

Como siempre, gracias por leernos y hasta la semana que viene.
Diana Cariboni, Editora de América Latina
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