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Aliados o coconspiradores: ¿qué necesita el movimiento de trabajadoras del hogar?

Mejorar las condiciones de trabajo en las relaciones laborales individuales no es suficiente. Hacen falta cambios sistémicos en la industria de cuidados. English

Ilana Berger
14 November 2018
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Photo by Jennifer N. Fish.

¿Son «aliadas y aliados» lo que necesita realmente el movimiento de trabajadoras del hogar? Alicia Garza, cofundadora del movimiento Black Lives Matter y directora de proyectos especiales para la Alianza Nacional de Trabajadoras del Hogar («NDWA», por sus siglas en inglés) prefiere utilizar el término «coconspiradores».

«La coconspiración se refiere sobretodo a lo que hacemos, no a lo que decimos», explica Garza. «Se trata de superar la culpa y la vergüenza, y de reconocer que nosotras no creamos nada de esto. Por lo que sí aceptamos responsabilidad es por el poder que poseemos para transformar nuestras condiciones».

Garza nos pide que reconozcamos una dinámica de poder y busquemos corregirla, en vez de inquietarnos y culparnos. Al emplear trabajadoras del hogar, participamos de un sistema que es fundamentalmente injusto; por tanto, debemos tomar posesión de él y trabajar para cambiarlo. 

Para que las personas empleadoras se conviertan en coconspiradoras, deben empezar a reconocer múltiples verdades. Primero, que la industria del trabajo del hogar en los Estados Unidos está conectada directamente con un legado de esclavitud, y que la supremacía blanca y el patriarcado están profundamente arraigados en su estructura. 

Segundo, que sin trabajadoras del hogar, muchas personas no podríamos vivir la vida que vivimos. Necesitamos de ellas, ya sea para el cuidado infantil que nos ayuda a balancear nuestro trabajo y nuestras necesidades familiares, o bien para el cuidado que permitirá a nuestros padres envejecer con dignidad. Parte del trabajo que hacemos en Hand in Hand: The Domestic Employers Network («HIH», por sus siglas en inglés) es ofrecer ayuda a las empleadoras y empleadores para que colaboren en mejorar las condiciones de las trabajadoras en esta industria y, en el mejor de los casos, para convertirse en coconspiradores y transformarla.

HIH es una red nacional de empleadoras y empleadores de trabajadoras del hogar para realizar tareas de limpieza, atención y cuidados, que saben que las condiciones laborales respetuosas y dignas benefician tanto a quienes emplean como a quienes son empleadas. En conjunto con organizaciones locales de trabajadoras del hogar y nuestros principales socias, National Domestic Workers Alliance (NDWA) y Caring Across Generations (CAG), promovemos una visión común de cómo deberían ser el cuidado y apoyo en los hogares para las personas tanto trabajadoras como empleadoras, y de cómo debería ser una sociedad que cuida de su población. Para alcanzar esto, ofrecemos ayuda a las personas empleadoras para mejorar sus prácticas de contratación y para que colaboren con sus trabajadoras en la creación de políticas y directrices culturales que las dignifiquen y respeten tanto a ellas como a todas nuestras comunidades. 

Nuestro «ingrediente especial» es nuestra interdependencia fundamental. Esto es especialmente relevante frente a la narrativa dominante de una individualidad tóxica que desciende desde los más altos niveles gubernamentales.

En una industria donde las cosas suceden —en su sentido más literal— detrás de puertas cerradas, la aprobación de leyes no es suficiente para mejorar las condiciones laborales de las trabajadoras del hogar. La aprobación de la declaración de derechos de las trabajadoras del hogar en siete estados fue una victoria histórica para cientos de miles de personas; sin embargo, su implementación sigue siendo un reto puesto que en esta industria existen condiciones laborales diarias que no han sufrido cambios sustanciales. La materialización de condiciones dignas y justas en los lugares de trabajo depende del conocimiento que tengan las trabajadoras de sus derechos y las personas contratantes de sus obligaciones. La información pública respecto a leyes relevantes ha sido insuficiente y en este punto recae fuertemente sobre los hombros de las organizaciones comunitarias de base. En la mayoría de los casos, las trabajadoras del hogar permanecen aisladas y quienes las contratan siguen siendo quienes fijan los términos del contrato.

Por esta razón, HIH inició una campaña pública de información para apoyar la implementación de la Declaración de derechos de las trabajadoras del hogar: My Home is Someone’s Workplace –MHSW (Mi casa es el lugar de trabajo de otra persona). Sus objetivos son: (1) garantizar la implementación de los estándares legales mínimos existentes y ampliados en la Declaración de Derechos, y (2) promover «estándares comunitarios» que establezcan directrices más allá de aquellas legales, y que representen la visión de nuestro movimiento sobre las mejores prácticas laborales en el trabajo del hogar. 

MHSW es una campaña intensiva y de alto impacto dirigida a las comunidades para aprovechar el ímpetu generado por las victorias de la declaración de derechos en todo el país. Así, esperamos desarrollar un modelo replicable para aprovechar la visibilidad de estas iniciativas legislativas, las cuales enfocan la atención en lugares de trabajo que han estado desatendidos por mucho tiempo.

Por medio de esta campaña, se motiva a las personas empleadoras para reconocer que sus hogares son realmente lugares de trabajo y se les incentiva a dejar de referirse a las trabajadoras del hogar como «parte de la familia» (un cambio de paradigma que ofrece un punto de partida muy necesario para la implementación de mejores estándares). Para tener éxito en esta lucha de una industria del trabajo del hogar más justa, HIH debe ir más allá e involucrar al mayor número de personas empleadoras posible.

La mayor limitación para nuestro trabajo en MHSW ha sido no poder cambiar la estructura de poder: esta se basa en que las personas empleadoras hagan lo correcto de forma individual, pero no democratiza la distribución de poder en la industria entre quienes contratan y quienes son contratadas. Además, puede limitar a las personas empleadoras que no pueden pagar más y aquellas que tienen dificultades para pagar los servicios que ya reciben. A pesar del mito de que quienes contratan trabajadoras del hogar son personas blancas y ricas, las empleadoras y empleadores son un grupo mucho más diverso de lo que pensamos, y los trabajos de cuidado bien pagados son una opción que pocas personas pueden permitirse.

Por tanto, aunque cada persona empleadora estuviera perfectamente informada y deseara implementar salarios y condiciones de trabajo justas para sus trabajadoras del hogar, esto no sería posible debido al problema sistémico reinante, sobre cómo se valoran y pagan estos servicios. Las personas empleadoras no deberían soportar la carga que resulta de la ausencia de una infraestructura integral de cuidado para apoyar a las familias, pero tampoco deberían hacerlo las trabajadoras del hogar. Por lo tanto, además de nuestro trabajo informativo, HIH está involucrada en campañas para transformar la industria del cuidado de manera que todos los cuidados a lo largo de la vida sean razonables y accesibles para quienes los necesiten. Los esfuerzos para expandir la asequibilidad son cruciales para conseguir triunfos importantes a nivel legislativo, incluyendo la declaración de derechos de las trabajadoras del hogar.

Por consiguiente, HIH organiza a las personas empleadoras para ampliar el acceso y la asequibilidad de los cuidados, con especial atención al apoyo y los cuidados a largo plazo para las personas mayores y con discapacidad en California y Nueva York. Todo esto mientras se construyen los cimientos para campañas de mayor duración por la transformación de este sector en uno que provea de apoyo universal a las necesidades de las familias. Al igual que sucede con la reforma del sistema de salud —y tantas otras problemáticas—, la primera victoria en políticas estatales expande las posibilidades disponibles. 

Tras las elecciones del 2016, líderes y personal de HIH comenzaron a pensar en cómo las personas empleadoras de trabajadoras del hogar, quienes en su mayoría son mujeres de color y migrantes, podrían ayudar a personas migrantes y otras poblaciones que han sido blancos de esta administración. Creamos y divulgamos los Consejos para personas empleadoras luego de las elecciones, que fueron compartidos y vistos por miles de personas. También lanzamos nuestra campaña Sanctuary Homes en conjunto con NDWA (#SanctuaryHomes) tras haber conversado con nuestras empleadoras y empleadores miembro, así como con personas asociadas y aliadas que representan a las principales comunidades, incluyendo National Domestic Workers Alliance (NDWA), Cosecha, Mijente, Make the Road NY, y The California Domestic Workers Coalition.

La participación en una industria que está tan conectada con la esclavitud y la supremacía blanca es complicada. Sin embargo, creemos que quienes contratan pueden aliarse o coconspirar con las trabajadoras del hogar, cambiar sus prácticas de empleo particulares y organizarse con las trabajadoras para transformar la industria y nuestra sociedad. En nuestro trabajo, continuamos moldeando valores centrales como la interdependencia y accesibilidad y pretendemos cambiar la cultura del movimiento y nuestras comunidades hacia estos valores en común. 

Para efectos de este artículo, utilizamos el término «personas empleadoras» en forma general. En esta categoría incluimos personas que contratan trabajadoras del hogar, aunque estas sean pagadas a través de agencias, el programa Medicaid u otros fondos públicos, de manera que la clientela puede no estar pagando directamente a las trabajadoras.


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BTS en Español has been produced in collaboration with our colleagues at the Global Alliance Against Traffic in Women. Translated with the support of Translators without Borders. #LanguageMatters

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