Es 2017 en la capital de Hungría, Budapest, y el Congreso Mundial de las Familias ha desembarcado en la ciudad.
Organizado por el activista estadounidense antiaborto y anti-LGBTIQ+ Brian Brown, el encuentro anual de nacionalistas cristianos, figuras políticas, centros de pensamiento y académicos se anota un hito: recibir al primer ministro húngaro Viktor Orbán como orador principal.
En su discurso, Orbán dice que el futuro de Europa está “bajo ataque”, y que el continente está “perdiendo en la competencia poblacional entre grandes civilizaciones”. Y agrega que la Unión Europea (UE) quiere resolver los problemas derivados del envejecimiento de la población y las bajas tasas de natalidad mediante la inmigración.