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Como escribía un corresponsal, en las elecciones del pasado 7 de octubre en Brasil ganó, en primera vuelta, un político autoritario, racista, machista, homófobo: una persona que encarna los valores más retrógrados acaricia la Presidencia de Brasil.
Obtuvo más votos de los que anticipaban las encuestas, arañó un triunfo en la primera vuelta y tiñó con sus colores casi todo el país, salvo el nordeste.