Cecilia*, de 27 años, fue al hospital en la provincia argentina de Misiones por una hernia intestinal. Allí supo que estaba embarazada y entendió que era resultado de un abuso sexual. El personal de salud, una psicóloga y un cura hicieron todo lo posible para negarle su derecho al aborto – pasando por encima de su voluntad, y de la ley.
Stefanía*, de 33 años y también habitante de Misiones, estuvo a punto de no poder acceder a un aborto legal a pesar de que lo solicitó desde la quinta semana de gestación, porque el personal de salud no respetó el protocolo de atención y porque el servicio casi no existe en el hospital de su localidad.
Las dos mujeres, que viven en ciudades chicas de Misiones, consiguieron interrumpir sus embarazos gracias a las redes de solidaridad feminista, que siguen activas. Pero debieron sortear varios obstáculos y viajar muchos kilómetros para lograrlo.