
Demostración de estilo Flash MOB para distribuir placas de nombre de calle en homenaje a Marielle Franco en Río de Janeiro el domingo 14 de marzo. Foto: Cortesía de Liv Sovic.
El candidato presidencial de extrema derecha Jair Bolsonaro, preparado para la victoria en las elecciones del 28 de octubre, no fue el ganador más sorprendente en la primera ronda de las elecciones brasileñas. El cristianodemócrata y ex juez Wilson Witzel ganó el 41 por ciento de los votos para gobernador el 7 de octubre, más del doble que Eduardo Paes, el bon vivant que fuera alcalde de Río de Janeiro, quien gobernó antes y durante la Copa del Mundo de 2014 y los Juegos Olímpicos de 2016, y quien administró una ingente cantidad de dinero para reformas urbanísticas y proyectos de construcción.
Paes es un político profesional consumado que de algún modo ha logrado salir indemne de la Operación Lava Jato, la investigación judicial sobre la corrupción del gobierno federal que se inició en marzo de 2014 y que sigue vigente. Fue, con mucho, el candidato que mejor debatió, gozó de amplio tiempo de propaganda televisiva y su nombre fue mucho más reconocido que el de cualquier otro candidato salvo el del futbolista Romário. Pero la sonada victoria de Witzel en las primarias reveló la cruda realidad: algo extraño estaba pasando en esas elecciones. La sorpresa vino acompañada de la siguiente pregunta, ¿quién es Wilson Witzel?