Los peruanos decidirán el próximo 6 de junio quién será el presidente de la república. Las opciones no pueden ser más singulares: una mujer acusada de crimen organizado y un ultraizquierdista que amaga con cerrar el Congreso y sacar al país de la Corte Interamericana de Justicia.
El pasado 11 de abril, en la primera vuelta de elecciones, ante una enorme fragmentación política que elevó el número de candidatos a 18, ganó ampliamente la desconfianza, el hastío y la desesperanza.
A la crisis política y social que se arrastra desde el 2017 se suman las secuelas de la pandemia, agravadas por las profundas debilidades institucionales.