Aunque los grupos de poder de Chile hablan del estallido social sólo como desorden y destrucción, una investigación de los autores publicada en marzo mostró que el 18/O despertó en muchas personas la idea de que el futuro podría ser mejor. Sin embargo, al volver a hablar con esas mismas personas, tras meses de pandemia, los autores reportan que la esperanza se erosionó. Los de menos recursos se han visto “retrotraídos a una situación sin mucho futuro, oscilando entre el optimismo religioso de que Dios proveerá, hasta la angustia de sentir que todo va a empeorar”; la palabra “pueblo” que había emergido como identidad general en el 18/O, dejó de mencionarse; y entre las personas de estratos medios los autores observan fuertes temores de “desclasamiento”, que se expresan por ejemplo, en el miedo a “tener que escolarizar a los hijos en establecimientos gratuitos o más baratos”.
En este trabajo estudiamos los sentimientos e ideas de chilenas y chilenos durante la pandemia, abordando los cambios ocurridos desde la revuelta del 18 de octubre de 2019 hasta la crisis sanitaria. Cuando en el “estallido” se repetía “no es por 30 pesos, es por 30 años”, había convicciones fuertes y emociones intensas que estaban en juego y se expresaban en las protestas en la calle, a pesar de la violencia de la represión. Buscamos comprender si la pandemia atenuó, sustituyó y redefinió los sentimientos y opiniones de las personas en comparación con lo que expresaron durante la protesta iniciada en octubre de 2019.
Pero este empeño negaba las razones y emociones de las propias personas, lo que es de especial importancia en crisis sociales (Elster, 2010). Esto es lo que exploramos en este artículo, para analizar qué ocurrió con la pandemia, considerando el acelerado ritmo de cambios y crisis a la cual la sociedad chilena ha estado sometida desde 2019.