Es común hablar de "teoría de la conspiración" cada vez que alguien revela o denuncia prácticas o articulaciones políticas "irregulares", ocultas al gran público en general y conocidas solo por los insiders o por las personas con más conocimientos. Y casi siempre, cuando se usa esta expresión es con el propósito de descalificar la denuncia que se ha hecho, o a la propia persona que hizo público lo que estaba destinado a ocultarse en la sombra o en el olvido de la historia.
Pero, de hecho, más rigurosamente, no existe ninguna “teoría de la conspiración". Lo que existe son "teorías del poder", y la "conspiración" es solo una de las prácticas más comunes y necesarias de quienes participan en la lucha política diaria por el poder en sí. Esta distinción conceptual es muy importante para quien se proponga analizar la coyuntura política nacional o internacional, sin temor a ser acusado de "conspiracionista".
Y éste es un punto de partida fundamental para la investigación que nos proponemos hacer sobre cuál fue el verdadero papel del gobierno de los Estados Unidos en el Golpe de Estado 2015/2016 y en la elección del Capitán Bolsonaro ", en 2018. En este caso, no hay manera de no seguir el camino de la llamada "conspiración", que culminó con la ruptura institucional y el cambio del gobierno brasileño.