La Covid-19 está empujando a los gobiernos a tomar medidas nunca vistas, que llegan a decretar el confinamiento total de la población y la congelación de toda actividad que no sea imprescindible para enfrentar la batalla ante una crisis sanitaria sin precedentes inmediatos.
Efectivamente, vivimos un tiempo inédito y desconcertante, que está cambiando - como solo lo hicieron las guerras mundiales del siglo XX - nuestro relato sobre el mundo en que vivimos. Y puede hacerlo para bien, o para mal.
Si queremos sobrevivir con esperanza, esta puede ser nuestra última oportunidad para repensar seriamente el sistema insostenible en el que nos hemos instalado.