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Defender la democracia en América Latina… pero ¿qué democracia?

¿Contra quién hay que defender la democracia? ¿A quién debe protegerse? La incertidumbre en la región, pero sobre todo en Estados Unidos y Europa, altera hoy la respuesta a estas preguntas. Português English

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Presidente de Venezuela. Nicolas Maduro. Xinhua SIPA USA/PA Images. Todos los derechos reservados.

Desde principios de los años 90, las élites políticas de las Américas han acogido con entusiasmo los valores y prácticas de la democracia. A nivel internacional, este entusiasmo se tradujo en compromisos colectivos para defender la democracia ante sus enemigos a través de instrumentos específicos agregados al marco legal de las organizaciones regionales existentes. La tendencia ha continuado con el cambio de siglo a medida que nuevas organizaciones - como la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC) – han ido comprometiéndose también a ayudar y, si es necesario, sancionar a aquellos países en los que se infrinja la democracia.

Los intelectuales y políticos liberales interpretaron rápidamente (tal vez demasiado) estos desarrollos regionales como pruebas de la consolidación de la democracia en el hemisferio occidental. Sin embargo, merece la pena detenerse a examinar con atención este fenómeno, especialmente en una fase como la actual, en la que parece que las democracias antiliberales y  los regímenes autoritarios han venido para quedarse por un tiempo junto a las democracias propiamente dichas, tanto en las Américas como en Europa.