No había amanecido aún cuando Rita Piripkura y sus familiares notaron que había extraños en las cercanías de su tierra, en la Amazonía del estado de Mato Grosso, en Brasil. Al principio, su padre creyó que eran monos, pero su abuela ya había comprendido lo que estaba pasando. Hombres blancos estaban en la selva y pronto empezaron su ataque. Rita recuerda estar envuelta en la oscuridad, aturdida por los mosquitos y el fuerte viento que levantaba las aguas del río, que ella y los suyos cruzaron en una canoa de madera de jatobá para huir.
Fue una masacre, que tuvo lugar probablemente en la década de 1970. En ella, Rita perdió a nueve familiares, un hecho que describe en un video publicado recientemente por Survival International. Desde entonces, solo hay registro de dos otros Piripkura, Baita, el hermano de Rita, y Tamandua, un sobrino de ellos, aunque existe la posibilidad de que haya otros en la selva, como explica Sarah Shenker, investigadora de Survival.
Rita es la única Piripkura que mantiene contacto con personas no indígenas, un contacto que se estableció a principios de la década de 1980, cuando fue llevada a una hacienda de las cercanías para realizar trabajo análogo al de la esclavitud, dijo Fabrício Amorim, del Observatorio de Derechos Humanos de los Pueblos Indígenas Aislados y de Reciente Contacto (Opi).